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El bocata de la verdad: manual de uso

salas lakoffEn el hilo del tweet de Javier Salas figura el bocata de la verdad propuesto por el lingüista George Lakoff (truth sandwich en el texto original). Hay que colocar lo falso entre las rebanadas de la verdad y los datos ciertos.

Lakoff da dos consejos, que son un manual práctico de comportamiento (y vienen a coincidir con mis dos posts sobre Cachitos):

  • Evitar repetir las mentiras
  • Evitar titular o tuitear esas mentiras (aplicable también para las demás redes sociales)

Porque las amplificaciones refuerzan las falsedades. Y es así precisamente como funciona la propaganda, a través de la repetición constante.

Lakoff con su sandwich se refiere concretamente a Trump. Pero su bocata es comestible en todas partes.

P.D.: Lakoff en 2007 reivindicaba los conceptos de patria y bandera, que le parecían progresistas, y criticaba a la izquierda por no emplearlos y dejárselos arrebatar por la derecha. Si pensamos en España, con su observación, se adelantó al menos en una década. (Por no entrar en más profundidades).

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El Mundano hoy en Voz Pópuli

lenore vp 080119

Este mañana desperté con la rutina habitual: encender el router, ir al baño, coger el ordenador. Mientras navegaba por los medios digitales me lleve una gran sorpresa. Triple. Primero, por encontrarme el tercer artículo de Víctor Lenore en Voz Pópuli, el nuevo diario digital en el que colabora desde principios de año. Segundo, porque el tema me interesa. El titular, “El error de los cómicos cool españoles: reírse de Vox les hace más fuertes” es significativo de por donde van los tiros. Y he constatado con Víctor que estamos de acuerdo en el tema (podíamos no estarlo, como sucede en otros asuntos fundamentales: él es del Barça). Y tercero, porque cita y enlaza con una entrada de El Mundano (la de Cachitos, Vox y Bertín Osborne, como podrán leer en la imagen del encabezado y que es un fragmento del artículo). El grito de alegría al verme reflejado despertó a La Mundana. A su “¿qué pasa?” respondí contándole lo de la mención. Se dio media vuelta sin decir nada y siguió a lo suyo.

(Confieso que me encanta ser citado, ser referencia de algo. Es un masaje impagable para el argentino que llevamos dentro.).

El artículo de Lenore es muy bueno. Muy bien documentado y argumentado (como todos los suyos). La relación de hechos y acontecimientos es impecable. Son tan relevantes como reveladores. Y sobre todo muy apropiados para los tiempos que corren. Tiempos en los que (desafortunadamente) abunda la estupidez (y la irresponsabilidad que deriva de ellos). A este respecto Héctor G. Barnés escribía en El Confidencial sobre “El economista que definió las cinco leyes infalibles de la estupidez humana“. Todo un manual, cuya lectura -al igual que el texto de Víctor Lenore- también recomiendo.

Tengo que decir que la pieza de Lenore de esta mañana ha sido, de momento, el mejor predesayuno del 2019. ¡Gracias Víctor!

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Lo de Cachitos con Vox ya lo hizo Pablo Carbonell con Esperanza Aguirre

PC y EA CQCComo continuación a la entrada de ayer, Vox estará eternamente agradecido a Cachitos, hoy escribo sobre un claro precedente: Pablo Carbonell y Esperanza Aguirre. Y lo hago por algunos comentarios y reacciones que he recibido al respecto. Ayer no incluí esta referencia por considerar (erróneamente) que era una historia lo suficientemente conocida. Pero he descubierto que o no se recuerda o se desconoce. Todo sucedió en un programa, Caiga quien caiga, que emitía Tele 5.

La carrera política de Esperanza Aguirre había llegado a su cenit: de concejala y primera teniente de alcalde del ayuntamiento de Madrid y consejera de Caja Madrid había sido nombrada ministra de Educación y Cultura por Aznar en su primer gobierno. No estaba mal para ser la niña pija del PP. Pero no tenía más recorrido. Hasta que las lumbreras de Carbonell y los responsables de CQC (Caiga quien caiga) se cruzaron en su camino. Y Doña Esperanza se transformó en la Dama de Hierro y una defensora de las esencias patrias. Su transformación de objeto de mofa y burla televisiva, como inútil ministra, a estrella mediática no puede entenderse sin la imbecilidad del programa y su reportero. En su día se lo comenté tanto a él como a un muy buen amigo, entonces presentador del programa. Pensaron que exageraba. Años después me dieron la razón. Sobre todo cuando Aguirre empezó a presumir de ello y apareció publicado en su biografía autorizada “La presidenta“. Les agradecía el servicio prestado. Escribía Carlos Prieto en El Confidencial:

[…] Pero cuando la carrera de Aguirre parecía estar a punto de irse a pique, sucedió un giro típico de nuestra época posmoderna y catódica: su conversión en estrella mediática y guasona no solo no acabó de hundir su reputación política, sino que la impulsó. Eso sí, el giro no ocurrió por casualidad, sino forzado por Aguirre contra la opinión de sus asesores, en una temprana muestra del instinto político que la haría temible la siguiente década. […]

Y Prieto remataba el artículo diciendo:

“He aquí uno de los límites de las guerras culturales: fiarlo todo a la crítica/guasa costumbrista, algo habitual ahora en las redes sociales, es un error. Mucho jiji-jaja, mucho esta tía es tonta, y mientras tanto Esperanza Aguirre a lo suyo: para cuando la izquierda dejó de subestimarla, ya se había convertido en la temida lideresa neocon hegemónica en Madrid. Y en la gran especialista en dar la batalla cultural a la izquierda, como bien saben Manuela Carmena y todos los titiriteros que en el mundo han sido. Quien ríe la última ríe mejor.”

Ahora se repite la historia con lo de Cachitos y el rotulo de Bertín Osborne. No aprendemos nada.

Hace poco hemos tenido en otras latitudes el ejemplo de Bolsonaro, flamante presidente brasileño. En El País podíamos leer en una crónica de Pablo Cantó: “Jair Bolsonaro fue, durante años, objeto de burla de la televisión brasileña. El político, en su etapa como parlamentario, era una mina de comentarios polémicos y controvertidos que algunos programas, como la versión brasileña de Caiga Quien Caiga (CQC), intentaron explotar.” Cantó además reportaba que Monica Iozzi, exreportera de CQC, lamentaba haberle dado tanta presencia: “Me arrepiento de haberle entrevistado tantas veces”.

Como decía ayer, lo mismo puede aplicarse a Trump.

Cansan ya tantos graciosos y graciosillos. Irresponsables de tomo y lomo que se creen superiores en posesión de una verdad absoluta y lo único que hacen es servir a los interés del enemigo, por su propia irresponsabilidad y falta de reflexión.

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Vox estará eternamente agradecido a Cachitos

Una vez tomadas las uvas zapeamos por los canales de TV. Vimos a Bertín Osborne con un mariachi cantando en La 1 un tema de José Alfredo Jiménez, “Yo debí enamorarme de tu madre” (da título a su nuevo álbum). Volvimos a verle en La 2 en el especial de Nochevieja de Cachitos. Aquí cantaba “New, New York” de su disco de crooner.  Me quedé helado cuando pusieron el subtitulo de La Vox. No daba crédito. He aquí un programa que se supone inteligente y desenfadado haciendo publicidad gratuita a un partido político de dudosa ideología (y en alza). Trabajando para el enemigo que se llama.

Creo que fue Pérez Reverte quien dijo que Vox se nutre de las tonterías de la izquierda. He aquí un claro ejemplo de tontuna. ¿O fue premeditado? ¿La redacción de Cachitos es de Vox? Porque lo parece.

Esta mañana todos los graciosos oficiales progresistas y de izquierdas alababan la gracieta. Yo, en cambio, cuando lo vi no me hizo ninguna gracia. Lo primero que pensé fue “esto será un chorro de votos para Vox además de trending topic“. Como así fue según comprobé al mediodía, con más de 32 mil tweets (la captura está al final de esta entrada).

Parece que no hemos aprendido nada de las campañas de los Trump, Salvini, Bolsonaro, etc. Ni siquiera leemos o comprendemos artículos como el que publicaba Manuel Ángel Méndez en El Confidencial. Ahí nos explicaban como esta gente de Vox (y los otros de su cuerda mencionados anteriormente) trabajan las redes sociales, para viralizar sus mensajes. En este caso les han dado el trabajo hecho.

En Vox, además de estar eternamente agradecidos al personal de Cachitos, deben estar frotándose las manos con esta izquierda tan boba que tenemos. Este es el camino correcto para aumentar su granero de votos. Y luego nos quejaremos y lloraremos e incluso haremos soflamas trasnochadas pidiendo movilizaciones… Lo siento pero con las cosas de comer no se juega. Y da toda la impresión que nos van a dar lo que nos merecemos, lo que con tanto ahínco buscamos.

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