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3 puntos, 4 goles y 3 lesionados en Vigo

Benzema Marca3 puntos, 4 goles y 3 lesionados es el bagaje del Real Madrid en Vigo. Al descanso se llegó con 0-1 en el marcador y dos cambios por lesión: primero el de Casemiro por una entrada de Maxi Gómez (tuvo mala suerte el brasileño y se torció el tobillo) y luego el de Reguilón. Además Bale quedó tocado tras una dura entrada de Hugo Mallo, el capitán del Celta, quien solo vio una amarilla en esta primera mitad (por esta acción). Al galés solo se le vio en esta ocasión y en unas ayudas defensivas sobre el 40. Es decir, el Real Madrid jugó en 10 la primera parte. Y a pesar de ello se fue al vestuario 0-1.

Las causas del 0-1 son variadas: Benzema que estuvo inmenso; los laterales, Odriozola y Reguilón (hasta el 45 cuando fue reemplazado por Javi Sánchez pasando Nacho al lateral izquierdo), estuvieron impecables arriba y abajo; la mejoría de Kroos (a pesar del gol que falló a puerta vacía) que se confirmó en esta primera mitad y los brotes verdes por fin de Modric. En el gol vimos al mejor Modric y al mejor Benzema. Un pase en profundidad al hueco del croata, el desmarque del francés más algo muy suyo como es el toque de clase controlando la pelota y rematando con el interior. Era el minuto 23 y cinco minutos antes se había retirado Casemiro sustituido por Ceballos.

El cambio se retrasó varios minutos porque Ceballos no estaba preparado. ¡No llevaba puesta la camiseta! Este tipo de imbecilidades se repiten. Y son inadmisibles en un equipo profesional. Ya el fin de semana pasado la entrada de Vinicius se retrasó porque el brasileño tampoco estaba listo.

Bale salió en la segunda parte. No se produjo el tercer cambio. Y Benzema, en otro jugadón, estrelló el balón en el larguero a los cinco minutos de la reanudación. El Celta seguía sin funcionar. Recurría a las patadas y faltas en defensa y a balones largos en ataque, buscando las contras y a Iago Aspas. En la primera mitad el escaso peligro que crearon fue solventado por Courtois con solvencia.

En una mala salida del Celta en las inmediaciones de su área, en el 55, Benzema se hizo con el esférico. Se mete en el área, un recorte y remata. La pelota entre las piernas del portero golpea en su muslo derecho y va hacia la red. Pero da en el palo. El rebote se encuentra con Cabral que seguía la jugada. Cinco minutos después Mallo, quien no debería estar en el campo porque tenía que haber sido expulsado en la primera mitad, metió un golazo. 1-2. Ya era otro partido. Un doble cambio del Celta les hizo creer en sus posibilidades. Y se vinieron arriba.

Las desgracias nunca vienen solas. Nacho en el 66 tuvo problemas en la rodilla. El cambio de Vinicius por Bale quedaba paralizado a expensas de lo que suciedese con el defensa. Un minuto después Odriozola sufrió un calambre tras una internada. O eso parecía, porque acabó tocándose el abductor. Nacho tuvo que salir y entró Marco Asensio. A todo esto Courtois había evitado un gol de Aspas. Tremendo disparo desde fuera del área y mejor estirada del meta.

La entrada de Asensio pasó a Lucas Vázquez al lateral izquierdo, desde la banda derecha del ataque y el medio campo. Y un error de Ceballos casi nos cuesta el empate.

Benzema lo seguía haciendo todo bien. Y Bale seguía desaparecido. Salvo un par de minutos, del 73 al 75. Desconozco el alcance de su dolencia. Por eso no le incluyo en el parte de lesionados.

En el 80 una combinación entre Modric y Odriozola acaba en penalti sobre el lateral (recuperado de sus molestias). Sergio Ramos, nuevamente a lo Panenka, anotaba el 1-3.

Cabral vio la segunda amarilla en el 86. Cuando se anunciaban cuatro minutos de descuento un zapatazo de Ceballos entraba por la escuadra. 1-4. Aún quedaba un gol más: en el tercer minuto del descanso, el Celta en 10, lograba su segundo gol. Brais Méndez, recién convocado por Luis Enrique, se internaba y chutaba. Su remate tropezaba en un defensa, cambiaba la trayectoria y suponía el 2-4 definitivo.

Solari tuvo que lidiar con situaciones desafortunadas e imprevistas en un campo difícil. Resolvió con buen criterio los tres cambios forzados por las circunstancias. El equipo, salvo Bale, estuvo a la altura de las circunstancias. Los jugadores sabían que era una obligación aprovechar el tropiezo del Barça (y por eso salieron enchufados desde el principio, menos Bale).

El entrenador se ha ganado su continuidad.

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