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¿Pinchazo o gesta?

El Real Madrid 2 Elche 2 es objetivamente un pinchazo. Siempre lo es cuando el líder empata en casa ante uno que pelea por mantener la categoría. Pero, teniendo en cuenta que el marcador estaba 0-2 a favor del Elche a falta de 10 minutos, lograr igualar es una gesta. Parecida a la del Sevilla ayer en casa frente al Celta.

AS

Antes del arranque del partido se rindió homenaje a la memoria de Don Paco Gento. Desde la tribuna no pudimos apreciar lo que sucedió en el campo porque desplegaron una lona desde el primer anfiteatro y nos ocultaron la visión. En las ediciones digitales del AS y del Marca he podido ver fotos, como la de arriba (AS), la de Marcelo ofreciendo la Supercopa y a un cuarteto de cuerda interpretando la obra de Pau Casals, con la que el Madrid siempre rinde tributo a los fallecidos.

Se podría decir que el resultado fue justo en el cómputo general del partido. La primera parte fue del Madrid y se llegó al descanso con 0-1. En la segunda fue mejor el Elche y la perdió 2-1. Intentaré explicar este contrasentido en los siguientes párrafos.

El diesel blanco tardó unos 10 minutos en empezar a carburar. Las diagonales y cambios de orientación de Kroos se sumaban a la solidez de Casemiro y la omnipresencia de Modric. Añadan la velocidad de Vinicius, bien apoyado por Mendy (ayer no se estorbaron y fueron los dos mejores jugadores blancos). Benzema buscaba finalizar todas las jugadas. Y el meta ilicitano Badía fue el mejor de los suyos. Bien colocado y rápido de reflejos, protagonizó la parada del encuentro: Kroos lanzó una falta en el descuento de la primera mitad, con 0-1. Voló hacia la escuadra y salvó el gol del empate que podría haber cambiado el rumbo del partido. No es lo mismo encaminarse al vestuario con un favorable 0-1 a hacerlo con un 1-1 anotado a última hora. Antes de esta de Kroos había desbaratado ocasiones claras de Vinicius, Casemiro, Benzema (2) y Mendy (aunque esta última se la negó el árbitro al meta al no señalar el correspondiente córner).

El juego del Madrid era fluido. Solo un lunar: Hazard. El belga, con ganas, no arriesgaba y jugaba buscando el pase fácil, atrás o al compañero de al lado. Tampoco se esmeró disparando.

El primer momento clave, decisivo para el devenir del encuentro, fue el penalti fallado por Benzema. Digo fallado porque se fue arriba y Badía no tuvo nada que ver. Corría el minuto 32 cuando Vini fue derribado en el área. De haber anotado, ese 1-0 habría marcado otro rumbo. El Madrid acusó la bajona y justo cuando se estaba recuperando el buen tono anterior llego el mazazo del 0-1. Mojica en el 41, mal vigilado por Hazard, se va por su banda. Combinó con Fidel. Lucas Vázquez se vio solo contra dos. Fidel, que había sustituido al lesionado Morente, mete el balón a la olla. Y ahí Lucas Boyé cabeceó prácticamente solo. Era el primer remate del Elche, el primero entre los tres palos y fue gol. Luego vino lo del libre directo de Kroos.

Si Badía fue el héroe ilicitano en los primeros 45 minutos, en los segundos pasó desapercibido, salvo por sus perdidas de tiempo en los saques (para irritación del respetable). No se le registra ninguna intervención de mérito en esta segunda parte. No tuvo nada que hacer en el penalti transformado por Modric (1-2), en el cabezazo de Casemiro al larguero o en el empate dec Militao. Es decir, el Madrid remató mal, excepto en las tres acciones reseñadas. Bien porque iban a las manos del meta, salían fuera o eran desviados por los rivales. En mi opinión, a pesar de lo que refleja el marcador, el Madrid tiró la segunda mitad. La casta la puso en los minutos finales. Cuando Vinicius volvió a aparecer. El buen juego de la primera parte se echaba de menos. El equipo estaba espeso, lento. Y eso es mérito del Elche. Porque adelantaron su primera línea de presión. Arriba montaron un triángulo que dificultaba nuestra salida de balón desde atrás. Y se jugaba a lo que les interesaba a ellos. Nos cerraban los espacios, nos dejaban la posesión, pero sin profundidad. Recordaba Luis Nieto en el AS que «Levante, Espanyol, Osasuna, Cádiz y Getafe le han quitado este año puntos al Madrid. Más el Elche, que estuvo en un tris de hacer lo nunca visto, ganar en el Bernabéu. Demasiados tropiezos ante equipos del mismo tamaño como para que parezca un accidente». Ancelotti ha construido un conjunto preparado para el vértigo de las contras, aprovechando la velocidad de las bandas. En este esquema Hazard, hoy por hoy, no tiene sitio. El sobo de balón tampoco. Y eso es el juego que el Elche nos obligó a jugar. Igual que los otros que nos han arañado puntos.

El 0-2 en el 75 parecía la puntilla. Boyé, excelente, filtró un pase a Pere Milla, quien solo desde nuestra banda izquierda cruzó para batir a Courtois.

Aparte del penalti fallado por Benzema (el primero de 17) hubo dos más. El primero de los dos -sobre Hazard-, lo pitó el árbitro y lo anuló el VAR. En el segundo por mano, transformado por Modric en el 81, fue al revés. El árbitro no lo vio y lo señaló el VAR. Con este 1-2 el Madrid olió sangre y se volcó sobre la meta del Elche. Ancelotti había agitado el partido con sus cambios. El primero de ellos, tras la lesión de Benzema, fue incomprensible: retiró a Kroos en el 63 y entró Rodrygo. Todos apostábamos por la salida de Hazard. Tras el 0-2 saltaron al campo Isco y Fede Valverde por Hazard y Lucas Vázquez. El Madrid pasó a un 4-2-3-1 (que era Jovic), que las más de las veces fue un 3-5-2 (Jovic y Vinicius).

Con el 1-2 el equipo tuvo claro que el empate o la victoria solo podía llegar por la izquierda. Mendy y VInicius. Les buscaban. Vini tras una buena primera mitad estuvo gris en la segunda. Mas respondió a las necesidades del momento. Y en el primer minuto de los cuatro de alargue se fue por su banda. Y metió un certero pase, que Militao en un imponente salto cabeceó a la red. Era su tercer intento y ya saben lo que dicen («a la tercera va la vencida»). 2-2.

Los tres minutos restantes fueron un ay y un uy constante. El ay por encajar un tercer gol y el uy por marcarlo. Cada cual según sus colores.

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Elche 1 Vinicius 2

Aitro Alcalde Reuters AS

Estaba claro que Ancelotti efectuaría cambios en el 11 frente al Elche, de cara al partido de Champions del miércoles. El primero estaba cantado: Benzema se quedó en Madrid. Es su primera rotación de la temporada. AS especulaba con la presencia de Jovic y Marca con la de Hazard. Por mi parte, pensaba que Lucas Vázquez no merecía salir del equipo y que formaría en el ataque con Vinicius y un Rodrygo más centrado. Finalmente saltó la sorpresa: Mariano titular. Y Lucas Vázquez ocupaba el lateral diestro, con Marcelo por la otra banda. Si se fijan, el mister daba descanso a dos laterales (Carvajal y Mendy) que acaban de salir de lesiones largas y no quiere abusar de su presencia para evitar recaídas. Piensen que el sábado que viene volvemos a jugar, frente al sorprendente Rayo Vallecano. Quien no rota es Casemiro, fijo junto a sus dos clásicos compañeros (Kroos y Modric). Son El trio maravillas. O al menos, lo fueron. Afortunadamente Courtois tampoc rota.

Del Elche me preocupaban los ex. Sobre todo uno, Mascarell. El centrocampista, que debutó en el primer equipo con Mourinho, salió con la llegada de Ancelotti al Real Madrid (en su primera etapa). Su abrazo con Lucas Vázquez antes del inicio fue significativo. Como los saludos del meta ilicitano Kiko Casilla a quienes fueran compañeros suyos en el primer equipo blanco.

Las primeras intervenciones de la tripleta atacante se produjeron en los dos primeros minutos. Mariano perdió la pelota en el primer ataque (pasó a un defensa), Vinicius fue frenado en falta y Rodrygo puso en apuros a Casilla, con un potente disparo desde fuera del àrea.

El Madrid de estos primeros minutos no era el equipo plano de la primera mitad contra el Osasuna. Podía parecerse más al de la segunda mitad.

Raúl Guti vio la primera amarilla del encuentro en el minuto 7. Agarró a Kroos impidiendo la contra. Cuatro minutos después se la perdonaron a Lucas Boyé por una patada sin balón a Vázquez. Y de repente el partido se convirtió en un correcalles con varias contras consecutivas de ambos equipos.

Al cuarto de hora Rodrygo salió tocado del terreno de juego. Marco Asensio saltó a calentar. El cambio se produjo en el 17.

Courtois despejó un misil de Boyé desde el callejón del 8, entre los vértices de las áreas grande y chica.

A Vini le paraban a base de faltas y coberturas. Hasta que un corte de Casemiro en el 21, delante del círculo central en campo rival. Case pasa rápido a Mariano, en la punta del ataque. De un taconazo prodigioso en la frontal habilita a Vinicius, quien entrando por la izquierda supera a Casilla en su intento de salida. Golazo en tres toques. 0-1.

En el 25 Mariano supera a Casilla en una internada por la derecha. El problema es que se fue demasiado de lado hacia la línea de fondo y no encontró la precisión necesaria, por la velocidad de la jugada.

El Elche buscaba atacar por el costado de Marcelo. Alaba muy atento estaba al quite.

El otro Lucas del partido, Lucas Pérez, intentó una semichilena de volea desde las inmediaciones del punto de penalti. Militao y Alaba se durmieron en esta acción a la media hora de juego. El único agujero que tuvieron. Se han consolidado como los jefes de la defensa madridista. Y podrían marcar época como sus predecesores, Ramos y Varane.

Boyé era la pesadilla para el Madrid. Todas sus intervenciones tenían sentido y creaban situaciones de peligro. Bien rematando o combinando. Como en la jugada sobre Alaba en la que combinó con Pastore y un toque de tacón de este a Lucas Pérez, en el 38, propició una clara ocasión (desperdiciada por el mal remate de Pérez).

En los dos minutos de prolongación una pérdida de Vini en ataque nos creó problemas atrás. Al descanso se llegó con el 0-1 en el marcador.

El Madrid había perdido gas en los últimos minutos. Esperaba otra actitud en la segunda mitad, volver a la demostrada hasta el gol de Vinicius. Y por supuesto, más presencia y compromiso de Marco Asensio.

No hubo cambios para la segunda parte.

En los primeros minutos vimos a Asensio más esforzado en labores defensivas. Bajaba para ayudar a Lucas Vázquez. Boyé seguía haciendo de las suyas. Pastore comenzó a tomar protagonismo.

No me gustaba ver al Madrid replegado. Fiarlo todo a la velocidad de las contras era correr un riesgo.

En el 63 cambió el devenir del encuentro: Raúl Guti vio la segunda amarilla por una entrada muy dura sobre Kroos. Dos minutos después Ancelotti cambió a los dos laterales. Entraron Carvajal y Mendy.

El Elche en inferioridad numérica lo tenía prácticamente imposible. Fran Escribá reemplazó a un agotado Pastore y a Lucas Pérez en el 70. Y dos minutos después llegó la puntilla: Kroos se la pone a Modric; el croata filtra un pase a Vini y el brasileño se va en carrera del lateral y supera con un toque sutil a Casilla, picando con la diestra. El meta había salido para achicar la portería. En el primer gol Vinicius disparó con la izquierda. y en este con la derecha En ambos tantos buscó el palo largo. En esos momentos me acordé del seleccionador brasileño: Tite debe ser madridista por no convocar a Vinicius (y lleva a Coutinho jajaja).

El 0-2, ambos de Vini, parecía definitivo. Ancelotti lo entendió así y retiró a Modric y a Vini. Entraron Camavinga y Hazard. Con el belga en el campo igualamos fuerzas: eramos 10 contra 10.

Un tremendo error defensivo en el 85 nos ponía al borde del abismo. Pere Milla marcaba para los locales. El pase de Casemiro en la salida de balón es interceptado por Benedetto (le da en la cara). La pelota le cae a Pere Milla y Kroos no llega. El ilicitano bate a Courtois en el mano a mano. ¿Dónde estaban nuestros defensas?

El partido se alargó cuatro minutos con el Elche en estado de efervescencia. El Madrid visiblemente nervioso y desaprovechando contras claras por exceso de individualismo. El último minuto y medio se jugó en nuestro campo. El partido finalizó con Casemiro y Mariano sangrando. El centrocampista por una bota involuntaria en su cara y el delantero por la caída tras la disputa de un balón aéreo, en la divisoria de ambos campos. Ambas acciones fueron consecutivas.

Se ganó, nos complicamos el partido con un fallo y sufrimos innecesariamente. El Elche perdió su primer partido en casa.

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El Real Madrid despide el año empatando en Elche

Zidane despidió el año alineando a Marcelo de titular contra el Elche. A priori parecía un riesgo innecesario y más teniendo en cuenta que el Atlético de Madrid acababa de vencer 1-0 al Getafe. Arriba entraba Marco Asensio acompañando a Lucas Vázquez y Benzema.

Jesús Muñoz, segundo del argentino Jorge Almirón (baja por Covid-19), dispuso al Elche con un 4-1-4-1. Salieron a morder al Real Madrid y achicaban los espacios. Mas en el minuto tres Kroos tuvo el gol. Cabeceó solo desde el vértice izquierdo del área chica. Se le fue fuera por poco. Intentó buscar el palo contrario, pero el remate de cabeza no es su fuerte.

En el 12 un Benzema descolgado le mete un pase a un inexistente delantero centro. Por ahí apareció Marcelo. Su derechazo de volea se estrellaba en el larguero. Era la respuesta a la internada de Rigoni, tres minutos antes, por el costado de Marcelo y que Courtois desvió a córner. Tras el remate al travesaño de Marcelo, Rigoni volvió a dejar en evidencia al lateral brasileño.

En el 19 en una perdida local el Madrid montaba una contra con superioridad numérica. El trallazo de Marco Asensio se encontraba con el larguero, desviado ligeramente por el portero. Era el segundo de la noche de luna llena. Modric, en carrera, cabeceaba el rechace a la red. 0-1.

Me gustó ver que el Madrid no contemporizó y siguió buscando el gol. Los locales tampoco variaron su planteamiento inicial, aunque sin el mordiente de los minutos iniciales. Cerraban muy bien. Eso no varió.

A la media hora una falta sobre Benzema no se consideró penalti. Lo comento con toda la intención del mundo. Si lo hubiesen señalado, los de siempre habrían montado el escándalo habitual. De suceder en el área contraria y no ser pitado ya tendríamos el pollo montado. No se pitó a favor del Madrid y no pasará nada. ¿Y el VAR por qué no intervino? En cambio el árbitro sí vio una mano ilicitana en el 35. Señaló el punto de penalti, favorable al Madrid,  y el VAR corrigió su decisión. No fue mano, fue muslo.

Rigoni seguía incomodando por nuestra banda izquierda. Sergio Ramos le cubría las espaldas a Marcelo, pero en una ocasión Rigoni dejó plantado al capitán creando un problema.

Al descanso se llegó con 0-1. Me preocupaba, de cara a la segunda parte, que nos bañásemos en un mar de tranquilidad, perdiendo concentración, intensidad y ritmo. No sería la primera vez…

Arrancaron los segundos 45 minutos sin cambios.

A los 50 minutos le señalaron un penalti a Carvajal por agarrón a Barragán. Fidel empataba el encuentro. Mis temores comenzaban a hacerse realidad. Cinco minutos después agarran a Casemiro en el área local, en una jugada similar a la señalada como pena máxima. No pasa nada. El VAR no interviene.

Lo único positivo del tanto en contra es que fue tempranero, con casi toda la segunda mitad por delante. En teoría, porque en la práctica dio igual.

El Madrid adelantó las líneas. Kroos comenzó a lanzar diagonales buscando huecos. Pero ellos, prietas las filas, no dejaban resquicio. Y en el 62 le encontraron la espalda a Marcelo y Boyé remataba al palo. Ahí tuvieron el partido.

¿Dónde estaba Hazard? ¿Y Vinicius? El partido les pedía a gritos. Al menos a uno de ellos.

Ver a Ramos ocupando la punta del ataque (desde el 65 al 67) resultaba patetico.

El Elche se crecía a medida que discurrían los minutos. El Madrid se rompía, fruto de la desesperación.

Carvajal la tuvo en el 69. El meta Edgar Badía salvaba el mano a mano. Volvía a lucirse en el 71 ante Ramos. Muy significativo que las dos mejores ocasiones madridistas de esta segunda parte fuesen de dos defensas.

En el 73 el Elche efectuaba dos cambios. Nosotros pusimos a calentar a Fede Valverde y Hazard. Ibamos retrasados. Quitar a Marcelo era imperioso. En el 76 entraban los dos mencionados por Lucas Vázquez y Kroos. Un error la salida del alemán. Ponía orden y criterio. De la permanencia de Marcelo en el campo ni comento. Para jugar arriba, sin lateral izquierdo, prefiero al alocado Vinicius.

En el 85 entraba Vinicius por Marco Asensio. ¡Para jugar por la derecha! El desbarajuste, con Ramos nuevamente de nueve, era de tal calibre que empecé a temer por el resultado final. Para colmo de males, en el 88, Benzema no llegaba a empujar de cabeza la pelota al fondo de la red.

Se jugaron tres minutos de descuento. En el que ellos en una contra, en el minuto final, pudieron marcar y Carvajal ver la segunda amarilla. El saque de esa falta lo salvó Courtois con un paradón y el partido concluyó con el 1-1.

Un grave traspiés, en el que Zidane erró en el planteamiento (¿cuatro defensas para un delantero?), en la dirección del partido (por ejemplo, los cambios) y en la alineación de Marcelo, o al menos en mantenerlo todo el partido.

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