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Morata y 10 más

Sport

Vista la tonto-polémica respecto al delantero centro de La Roja asumo el “Morata y 10 más” de Luis Enrique, respecto a la alineación de hoy. Lo mejor que puede hacer un entrenador es darle confianza a su nueve (y a su portero). Cebarse con Morata es injusto. Pitarle como hicieron los aficionados en el debut es injustificable. ¿Por qué a Morata y no a Koke? El rojiblanco falló dos ocasiones, una tan clara como la de Morata. Pero si hablamos de sacar las cosas de quicio tenemos el caso de Berg, el delantero de nuestro rival (Suecia). Su fallo le ha costado incluso amenazas de muerte. Y una petición de retirarle la nacionalidad.

La victoria sueca sobre Eslovaquia de ayer no fue una buena noticia para los intereses de España. Es vital el enfrentamiento de esta noche frente a la Polonia de Lewandowski (otro que tampoco marcó en su estreno de la Eurocopa). Necesitamos los tres puntos como el comer. Para eso necesitamos enmendar algunos errores y ninguno de ellos tiene que ver con Morata. Pero sí con sus acompañantes en la delantera.

De entrada Marcos Llorente no puede volver a jugar de lateral derecho. Tenemos a Azpilicueta, flamante campeón de la Champions con el Chelsea. Si jugamos 4-4-2 (un cambio) Llorente debe ocupar la banda diestra de la línea de centrocampistas. Si seguimos con el 4-4-3 suya sería la punta derecha. Y junto a Morata, en ambos esquemas, Gerard Moreno es indispensable. Además nuestro máximo goleador nacional se desenvuelve mejor jugando con un delantero centro.

Tampoco son tantos retoques respecto al primer once. Uno es poner a jugadores en sus posiciones (Azpilicueta y Llorente) y  los otros son prescindir de un suplente en su club (Ferran Torres) y dar entrada al pichichi nacional por Dani Olmo (5 goles en la pasada Bundesliga).

En nuestro grupo lo difícil es no clasificarse. Espero que no logremos semejante gesta.

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La selección de suplentes pincha en su debut

AFP AS

La selección de suplentes pinchó en su debut de esta Eurocopa 2020. Empató a cero con una Suecia debilitada por las bajas de sus estrellas Ibrahimovic y Kulsevski (positivo al igual que Svanberg, que también causó baja hace unos días).

El problema de la portería en La Roja no es obra de Luis Enrique. El seleccionador lidia con lo que tiene y elige acorde a su cualificado criterio. Improvisar una defensa si es responsabilidad suya. Es muy atrevido debutar en esta Eurocopa con jugadores que solo han jugado juntos una vez y además uno de ellos, Marcos Llorente, fuera de su posición habitual. Añadan que uno de los dos centrales, Laporte, es suplente en su club (Manchester City). Solo ha disputado 16 partidos en la Premier esta temporada pasada. Y ningún minuto en la final de Champions que el City perdió ante el Chelsea (Azpilicueta titular del campeón de Europa es suplente con España). Aún hay más: otro suplente del City, Ferran Torres, es titular con la selección en su debut en la Eurocopa.

En los primeros cinco minutos me tranquilizó ver a Marcos Llorente adelantado. Sin estorbarse con Ferran Torres. Aunque el peligro llegó por la banda contraria, con un par de incursiones de Jordi Alba.

España salió con ganas. Y Suecia se descaró replegándose.

Presionamos arriba, con Morata liderando y dando ejemplo. Cuando teníamos la posesión los dos centrales zurdos formaban nuestra última línea. Por delante de ellos Rodri escoltado por los dos laterales. Koke y Pedri de interiores. El rojiblanco de director de operaciones y el azulgrana a su libre albedrío.

Al cuarto de hora un cabezazo de Dani Olmo, a pase de Koke, pudo subir al marcador. Lo impidió el meta sueco. Olsen se lució con una mano abajo ante el cabezazo a bocajarro del delantero español.

A medida que nuestra presión era cada vez más asfixiante, Rodri adelantaba su posición.

Mediada la primera mitad Suecia llegaba por primera vez a nuestra área. Fue de un saque de banda largo. El remate, tras el rechace defensivo, se fue bastante desviado. En la jugada siguiente la tuvo Koke, tras una buena combinación con Alba. Su remate raso al palo contrario se fue rozando el poste.

Camacho, en la tele, resaltaba la labor de Morata. Servidor añadiría las de Jordi Alba y de Koke, quien a los 28 volvió a tener una muy buena ocasión. Irrumpió solo en el área y reventó la pelota a pase de Alba. Se le fue alta. En esos momentos me acordaba de otra excentricidad de Luis Enrique, cuando vetó a Jordi Alba en la selección. Afortunadamente rectificó. Ayer fue el capitán.

Morata solo ante Olsen falló una oportunidad de oro al filo del 38. No pudimos aprovechar su fallo defensivo. Dos minutos después el error en defensa fue nuestro. El dubitativo Unai Simón se quedó a media salida. Isak pudo inaugurar el marcador. Llorente, bajo palos, y el poste impidieron el gol. Estas son las cosas de nuestro portero que me descomponen. Su falta de seguridad en las salidas va camino de ser legendaria.

Olsen volvió a lucirse en el 44 a disparo de Dani Olmo.

0-0 al descanso.

Una buena primera parte de España en la que ni Pedri ni Ferran Torres me convencieron. Dar entrada a Azpilicueta y subir a Marcos Llorente donde Ferran me parecía una buena solución. Fabián por Pedri era otra alternativa. Aunque sospechaba que saldría Thiago, otro suplente.

No hubo cambios.

La Roja salió con otro ritmo, más pausado. Hasta el 49 no llegó nuestra primera finalización: un buen remate de Morata desde fuera del área.

Este aire, como cansino, convenía a los suecos. Se sacrificaba la chispa y la velocidad por la posesión, aburrida.

A la hora de juego la chispa y la velocidad la pusieron ellos en una contra. Fallaron una clara ocasión. Berg se atragantó con el balón.

Luis Enrique preparaba dos cambios, dos suplentes: Sarabia y Thiago. Entraron en el 65 por Morata y Rodri (Rodrigo en la camiseta). ¿Sarabia es mejor que Gerard Moreno, el máximo goleador nacional de nuestra Liga? ¿Qué pintaba Ferran Torres en el campo? Su segunda parte era claramente inferior a la primera (que ya despertó mis dudas).

Suecia realizaba su doble cambio en el 68. Quitaban a sus dos delanteros (Isak y Berg).

Un buen balón de Koke a Llorente, con pase atrás desde la línea de fondo, propició un buen disparo de Olmo en el 72. Una pena que un defensor rechazase el remate. Acto seguido entraron Oyarzabal y Gerard Moreno por Ferran y Olmo. El realista y Sarabia se colocaron en las bandas. Ellos también hicieron un cambio, por lesión de Lustig.

Marcos Llorente ya vivía arriba en la banda derecha. Se había convertido en un falso lateral derecho. En la otra banda Jordi Alba, incansable, buscaba el centro que definiese el encuentro.

A medida que avanzaba el reloj Suecia cada vez perdía más tiempo. Se jugaba al ritmo que marcaban ellos.

Oyarzabal dio un pase de gol en el 81. No encontró rematador.

Un doble cambio sueco en el 83 paraba el juego de nuevo.

Fabián entraba por Koke en el 86. ¿Pedri se quedaba en el campo? Vale que el Koke de la segunda mitad no fue el de la primera. ¿Pero qué hizo Pedri en todo el partido? Por otra parte, para mi gusto Fabián entró tarde, muy tarde.

Olsen en el 90 volvió a salvar a su selección. Con el pie despejó el cabezazo abajo de Gerard Moreno.

El partido se alargó seis minutos.

Un balón en profundidad de Pedri a Alba propició un pase de gol en el 93. La pelota dio en Sarabia, solo en la frontal del área pequeña. No se podía tener más mala suerte. La suerte se busca, como en la primera mitad. Que no en la plomiza segunda parte.

Depender de jugadores suplentes en sus clubes e inventar posiciones para Marcos Llorente, uno de los jugadores estrella del campeón de Liga, es para hacérselo mirar. Pero es lo que hay y con lo que tenemos que arar. No hay marcha atrás.

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España clasificada para la Eurocopa 2020

TT NEWS AGENCY REUTERS AS

España necesitaba un punto para clasificarse matemáticamente para la Eurocopa 2020. Y lo consiguió empatando a uno en Estocolmo, frente a Suecia. Si ante Noruega nos marcaron en el último minuto ayer la pedrea nos tocó a nosotros. Cuando llevaba un cuarto de hora musitando sobre por qué Fabián había dejado de rematar (había sido nuestro jugador más peligroso de cara a la portería contraria), le llegó un balón, en el segundo minuto de los cuatro de descuento, a la salida de un saque de esquina desde la otra banda. Estaba a medio camino entre los vértices de las dos áreas. Y realizó lo que antiguamente se llamaba un centro-chut. Rodrigo (que había entrado por Thiago en el 65), hábil y oportuno, la empujó a la red desde el área chica. Este 1-1 ponía justicia en el marcador.

Robert Moreno hizo cambios respecto al partido contra Noruega: De Gea por Kepa (aunque el del Manchester United tuvo que retirase lesionado en el 59; junto a Fabián estaba siendo el mejor de España), Rodri por Busquets, Gerard Moreno (quien debutaba) por Rodrigo, Carvajal por Jesús Navas, la presencia de Thiago en vez de Saúl más Iñigo Martínez por el sancionado Sergio Ramos. Ceballos, de quien sigo sin entender su presencia como titular, jugó arriba a medio camino entre los delanteros y los centrocampistas (como en Oslo). En resumidas cuentas, jugó de nada. Mejoró cuando entró Rodrigo por Thiago y bajó a la media.

España arranco bien. Jugando rápido, al primer o segundo toque, con cambios continuos de orientación y finalizando las jugadas. Olsen, el meta sueco, tuvo actuaciones destacadas. Ellos eran peligrosos a los contragolpes. De Gea se lució. Destacar a ambos porteros dice mucho del ritmo del partido. El 0-0 al descanso reflejaba la superioridad de los dos metas y la falta de puntería, especialmente la nuestra.

La segunda mitad fue distinta. Perdimos chispa. Las ganas suecas, necesitaban ganar, se impusieron a las nuestras. Parecíamos cansados. ¡Estamos en octubre, no en febrero! Nos superaron en lo físico.

Al poco de arrancar estos segundos 45 minutos nos marcaron el 1-0. Berg cabeceó a bocajarro. De Gea rechazó esplendidamente lo que parecía un gol cantado. El balón rechazado lo volvieron a rematar ellos (Forsberg). Desde el lateral. Milagrosamente entre el portero y el palo salvaron el tanto. Pero este nuevo rechace llegó a Berg, atento, y a la tercera fue la vencida.

La clasificación no peligraba. Necesitábamos un punto y el próximo partido es en Cádiz ante Malta. Nos jugábamos un récord que está pasando desapercibido: son ya cinco años, desde octubre del 2014, que no perdemos un partido de clasificación para Eurocopas o Mundiales. Ahí queda eso!!!

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La 6ª de Mahler en el Auditorio Nacional

ONE DAAyer dejé grabando el Barça-Valencia y nos fuimos al Auditorio Nacional a escuchar la 6ª Sinfonía de Gustav Mahler. Al frente de la Orquesta Nacional de España estaba su director titular David Afkham. Siempre que tengo ocasión comento que esta formación es mi banda de tributo española favorita. Tengo entendido que la Orquesta Sinfónica de Tenerife también tiene un nivelazo (por los directores que ha tenido desde mediados de los 80 más la contratación de músicos de primer nivel de Europa del Este).

Esta sexta sinfonia de Mahler, una obra maestra, era la favorita de Alban Berg (la consideraba la mejor sexta de la historia). Es una composición mítica, conocida popularmente por La trágica. El apelativo no es del autor. Se la denomino así por la concatenación de desgracias que sucedieron al año de su estreno (y que el final del cuarto movimiento parece presagiar). Compuesta entre 1903 y 1904 Mahler no editó la partitura hasta 1906, cuando estrenó la sinfonía en un concierto en Essen que el mismo dirigió. Por contra, las circunstancias vitales que rodean a la composición no pudieron ser más favorables: se había casado con Alma en 1902 y su hija Anna nació mientras estaba centrado en su composición.

El director Wilhelm Furtwängler, otro nombre mítico, la consideraba la primera obra nihilista de la historia de la música. Otro mito de la dirección, su amigo Bruno Walter, nunca se atrevió con esta sinfonía. Los músicos de la Orquesta Nacional de España reflejaban en sus rostros la concentración por la complejidad de la partitura y por la alta carga emocional de la misma.

Dividida en cuatro movimientos, el primero arranca con un tema como si fuese una marcha. Este tema será constante a lo largo del movimiento. Como si fuese un estribillo (siempre me quedé con ganas de haber grabado una versión heavy a base de tres o cuatro guitarras eléctricas). Y volverá a aparecer, con variantes, en el tercer y cuarto movimiento. Este último es de una intensidad magistral. De larga duración -ayer fueron 35 minutos- es un torbellino sonoro de emociones. Sencillamente sobrecogedor.

La ovación al finalizar el concierto fue atronadora. La Mundana y un servidor nos desgañitamos con nuestros “¡bravos!”

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