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Benzema KO

AS

Desafortunadamente se han cumplido mis malos presagios: lo de Benzema era más grave de lo que nos habían contado. De momento se pierde el Mundial. Mis peores presagios eran que podría pasar como con Sergio Ramos: casi un año sin jugar. Espero equivocarme en esto.

Eso de la «fatiga muscular» que nos contaron era un arma de doble filo. No es nada específico y no es lo mismo en un veinteañero que un jugador veterano como Benzema (o Ramos). La prevención es imprescindible en estos y otros casos. Porque una fatiga muscular, concepto laxo donde los haya, suele ser la antesala de algo más grave. Por eso no entendí que se dudara de la profesionalidad de nuestro Balón de Oro 2022 y se dijese que se estaba borrando de los partidos con el Real Madrid (por tener el Mundial en mente). Puedo entender que algunos aficionados pensasen así. Pero que los hagan profesionales… Me sorprendieron mucho las insinuaciones de Guti al respecto. No compartí la sombra de dudas que lanzó. Y que caló entre bastantes madridistas. Ante la mala noticia de estas últimas horas ha/han quedado en evidencia.

Comenté preocupado con familia y allegados mi opinión sobre la situación de Benzema, comparándola con la de Sergio Ramos por edad y por desconocimiento del alcance real de su lesión. No jugar varios partidos y caer en campos de entrenamiento, o en ejercicios de estiramiento tras pocos minutos de juego, es síntoma de algo más profundo. Como desafortunadamente se ha demostrado, Esperemos que lo de Benzema no dure tanto como lo del central.

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El Real Madrid sufre para ganar al Cádiz

Helios de la Rubia

El Real Madrid sufrió para ganar 2-1 al Cádiz, penúltimo de la clasificación. Recordaba a los de mi alrededor que la temporada pasada nos empataron en el Bernabéu. El botín de los tres puntos son el mejor bálsamo para afrontar el parón por el Mundial. Porque es evidente que algo pasa: tras catorce partidos de Liga el Barça es líder dos puntos por encima nuestra y después de haber perdido contra nosotros. Es decir, en trece partidos (39 puntos) los azulgranas nos han metido cinco puntos de ventaja.

El Real Madrid sufrió su tercera agresión y el agresor se fue sin ver la roja y sin que el VAR interviniera. Primero fue la entrada de Papu Gómez (Sevilla) sobre Fede Valverde que le dejó dos partidos sin jugar; luego tuvimos la agresión sobre Vinicius en Vallecas (de Balliu) y ayer la de Fali sobre Rodrygo sin balón y que ni siquiera fue señalada como falta.

El Real Madrid sufrió para ganar porque el equipo se complicó la vida sin venir a cuento. En la primera mitada no disparó a puerta. ¿Cómo queremos meter gol sin intentarlo? En los primeros 10 minutos hubo dos remates, ambos muy desviados. No hubo otro intento hasta la jugada en la que se produjo la agresión de Fali sobre Rodrygo. Remató Fede Valverde raso y ajustado a la base del poste. El gol de Militao (min. 39) fue el primero entre los tres palos. Un pase de Kroos desde el costado lo cabeceó el central a la red. En la segunda mitad cambió el guión y finalizamos las jugadas. El 2-0 de Kroos, a lo Valverde, fue un trallazo desde la frontal. Era el 69 y parecía sentenciar el encuentro. Pero no fue así.

El Real Madrid sufrió para ganar porque Modric falló el 3-0 a puerta vacía. Vinicius se fue por la banda en velocidad, prácticamente desde el centro del campo. Su pase de la muerte incomprensiblemente lo mandó fuera el croata, quien se quedó desconsolado tumbado sobre el césped.

El Real Madrid sufrió para ganar porque Modric perdió un balón en el círculo central. Su pase fue interceptado y no persiguió al rival. La contra gaditana terminó con el gol de Lucas Pérez en el 81. 2-1. Bongonda finalizó la contra rematando y Courtois falló y no pudo controlar el balón. Negredo recogió el rechace ante la pasividad de la defensa y su disparo a gol lo rechaza el meta con la cara. Nuevamente el rebote es para un rival. En esta ocasión es Lucas Pérez que acierta a marcar.

El Real Madrid sufrió para ganar porque Courtois tuvo que lucirse con un paradón y posteriormente falló en el gol. Y también sufrió porque en el descuento Pacha Espino pudo empatar. Cabeceó intentando una vaselina para superar por alto a Courtois.  Debería haberla picado abajo. Hay que comprender que es defensa y no delantero.

El Real Madrid sufrió porque nuestro mejor jugador fue el lateral derecho, ayer Lucas Vázquez. Gran partido del gallego, tanto en defensa como en ataque. Pero deja a las claras las deficiencias de sus compañeros.

El Real Madrid sufrió para ganar porque el equipo ha perdido frescura. La chispa se apagó. Coincidiendo con la ausencia de Benzema.

El Real Madrid sufrió para ganar porque nos falta el Balón de Oro 20022, el mejor jugador del mundo y máximo goleador del equipo.

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El Madrid destroza al Sevilla en «la zona Pintus»

Antonio Villalba

El Real Madrid destrozó al Sevilla en la zona Pintus. Ya saben, esos momentos finales del partido, cuando las fuerzas flaquean y el poderío físico del Madrid se impone. Los dos goles del triunfo (el del 2-1 a la carrera y el del 3-1) se anotaron en los minutos 78 y 80.

Antes del comienzo del partido Iker Casillas, bajo un chaparrón, entregó la copa del Trofeo Yashin a Courtois. Zidane y Modric, ambos Balones de Oro, hicieron lo mismo con Benzema y su Balón de Oro 2022. L os dos galardonados ofrecieron sus trofeos a la afición.

Javier Gandul AS

Para el partido en el que Modric cumplía su partido 450 con el Madrid Ancelotti recuperaba a Courtois en la portería mas perdía a Benzema.

De entrada se vio que el Madrid presionaba la salida del Sevilla arriba con Modric y Rodrygo por el centro con Fede Valverde y Vinicius por los costados. A los tres minutos Bono se equivocó y regaló el balón a Vini. La ocasión no se pudo aprovechar porque el pase a Rodrygo no fue bueno. Pero el camino ya estaba marcado. Un minuto después Gudelj desbarataba una internada de Vini, tras superar a dos rivales. Y a los cinco minutos llegaba el 1-0. Montiel intenta driblar a Vinicius. El brasileño roba la pelota y corre hacia el área. Divisa a Modric al otro costado y le mete un pase sensacional al segundo palo. El croata anotó a puerta vacía (Bono no pudo  interceptar el pase).

A partir de ese gol el Madrid sesteo, a dosificar esfuerzos. En cristiano, a mamonear. Dispuso de algunas ocasiones en las botas de Vinicius (2), Rodrygo y Modric. El primer remate del Sevilla no se produjo hasta el final de esta primera mitad. Montiel se atrevió a subir su banda y combinó con Jesús Navas. El canterano se metió en el área y disparó al palo corto, donde Courtois bien situado atrapó el balón en dos tiempos.

La segunda mitad pareció más de lo mismo. Hasta el minuto 53 cuando un error de Vinicius propició el empate del Sevilla. Intentó regatear en una zona donde no debe hacerse. En nuestra línea de tres cuartos. Montiel no picó y se llevó la pelota. Vini se quedó mirando y no persiguió a su lateral. Montiel avanzó y se la puso a Lamela, quien superó a Courtois que salió a la desesperada y creo que tocó el balón. Era el empate a uno. Lamela seis minutos después pudo haber hecho el 1-2. Disparó con su pierna mala y se le fue fuera.

Ancelotti buscó revitalizar el medio campo. Dio entrada a Camavinga por un gris Tchouaméni. Rodrygo empezó a ser más incisivo. La clave no llegó hasta el 76 cuando Ancelotti efectuó un triple cambio (Sampaoli ya había hecho varios): entraban Rüdiger, Lucas Vázquez y Marcos Asensio por Mendy, Carvajal y Modric (posteriormente entró Nacho por Alaba y se colocó de lateral izquierdo)Lucas Vázquez hizo el 2-1 en el primer balón que tocó. Corría el minuto 77 cuando Asensio filtró un pase por el centro a Vinicius. El brasileño corre veloz hacia el área. Bono sale a achicar espacio. Y cuando todos pensábamos en un regate o un remate Vini, desde el balcón del área, se la pone a Lucas Vázquez que corría por la banda derecha. El gallego remataba a puerta vacía. Era la segunda asistencia de Vinicius y dos de los tres cambios fueron protagonistas: Asensio en el origen y Lucas Vázquez en la finalización. El Sevilla acusó el golpe. Todos sus esfuerzos de contención, su gol del empate, se venían abajo. Y dos minutos después el golazo de Fede Valverde. El del 3-1. Un zapatazo, marca de la casa, desde fuera del área, con un efecto increíble.

Se añadieron cinco minutos más y el Madrid tuvo compasión del rival.

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Un Real Madrid implacable en Elche (0-3)

Pablo Morano Reuters AS

Era previsible que Ancelotti efectuase cambios en la alineación para el partido entre semana en el Martínez Valero (y con el Sevilla en mente que visita el Bernabéu el próximo sábado). Lo que no era previsible es que solo fueran dos las variantes y que Carvajal no tuviese descanso. Mendy y Tchouaméni se quedaron el banquillo. Alaba fue lateral izquierdo y Rüdiger entró en el once de central junto a Militao; Rodrygo salió de titular y Fede Valverde bajó a la media donde Kroos ejerció de pivote. Era un 4-3-3 clásico. Aunque muchas veces en ataque era un 4-2-4 porque Valverde se iba a banda derecha y Rodrygo se posicionaba de media punta o en el sitio de Benzema cuando este se descolgaba a banda. Incluso vimos un 3-3-4 porque Rüdiger se adelantaba para acompañar a Modric y Kroos.

La salida del Real Madrid fue fulgurante. El Elche se mostraba impotente para frenar al Madrid. A los cinco minutos llegaba el primer gol. Que era también el primero en ser anulado. Una internada, la primera de Vinicius, que remató Benzema a la red. Fuera de juego de Vini al pasarle Rodrygo. La segunda internada de Vinicius también fue gol. Esta vez sí subió al marcador. Obra de Valverde. Otro trallazo desde la frontal. Estábamos en el minuto 11. El gol de Alaba en el 25, en otra maravillosa combinación merengue como en el anterior tanto anulado, no subió al marcador por fuera de juego de Benzema en el pase final. Alaba avanzó apoyándose en Valverde, Kroos y Benzema. Así que seguíamos con el 0-1.

El Elche no le perdió la cara al partido. Morente tuvo la ocasión más clara de los locales en el 19. Libre de marca se le fue muy arriba. Y en el 28 Lunin se lució desviando un gran remate de Nico Mercau. Los de Almirón, el técnico argentino de ida y vuelta de los ilicitanos, estaban bien conducidos por Pere Milla.

Una niña se desvaneció en la grada, Benzema echó el balón fuera y el partido se paró durante cinco minutos. Los que se añadieron. El 0-1 dejaba el mal sabor de los dos goles anulados (acertadamente).

Al minuto de la reanudación pudo empatar Boyé. Su volea dentro del área se fue alta. Al minuto otra jugada local de cierto peligro. El Madrid estaba incomodo. Hasta que en el 49 un disparo lejano de Benzema forzó a Edgar Badía. El meta voló y evitó el gol. Esto tranquilizó los ánimos locales. En el 54 salvó otro a cabezazo a bocajarro de Benzema. Aunque la jugada estaba anulada por fuera de juego del Balón de Oro.

A la hora de juego un nuevo gol anulado al Madrid, el tercero. Fue a Benzema por un supuesto fuera de juego de Carvajal que metió el pase al delantero. Acto seguido el Elche realizó un doble cambio (entraron Josan y Gumbau), y Tchouaméni sustituyó a Modric, ovacionado en su salida del campo.

Lunin hizo otro paradón en el 69 a cabezazo a bocajarro de Clerc. Los reflejos del meta fueron decisivos.

En el 74 Rodrygo recibe dentro del área un pase de Benzema y el brasileño se la devuelve atrás de tacón. El nueve remata a la red desde la frontal. Su tercer gol de la noche y el primero que subió al marcador. 0-2.  Las miradas cómplices y las risas entre Karim y el árbitro fueron la nota simpática. Este gol terminó de anestesiar al Elche.

A punto de cumplirse el 79 Marco Asensio y Camavinga entraron por Vinicius (desaparecido en esta segunda mitad) y Kroos. Los locales también hicieron un doble cambio.

A una buena ocasión de Valverde siguió otra de Ponce. Y Ancelotti apuró sus dos últimos cambios en el 88: Lucas Vázquez y Nacho por Carvajal y Alaba. Un minuto después llegaba el 0.3. Tchouaméni filtra un pase a Rodrygo situado en la banda izquierda. El brasileño rápido cruza el balón a la otra banda por donde entraba Marco Asensio. El balear empalma en el aire de volea con su pierna derecha. Golazo. Otra gran aparición de Rodrygo.

El partido se alargó cuatro minutos. Benzema fue elegido el mejor del partido, en un buen partido del Madrid con momentos brillantes, sobre todo en la primera mitad y combinaciones de ensueño en ambas partes. Tres puntos más.

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Y el Balón de Oro es Benzema

Benzema

Y el Balón de Oro fue para Benzema. No por esperado no deja de alegrar a los madridistas (y asumo que a los amantes del fútbol). El podio lo completaron Sadio Mané y De Bruyne.

Los premios de este año presentaban novedades. La más importante es que el periodo de cómputo ya no es el año natural. Se considera la temporada. Es más lógico. Así que estos galardones corresponden a la 2021/2022.

Alexia Putellas fue el Balón de Oro femenino. La jugadora del Barça repite premio por segundo año consecutivo.

Otro logro del Barça es el Trofeo Kopa al mejor jugador menor de 21 años. Se lo llevó Gavi, suplente en el Clásico en uno de los errores clamorosos de Xavi. El año pasado el trofeo fue para Pedri. Fue el primer premio en entregarse. El que abrió la gala.

Lewandowski certificó su Bota de Oro como máximo goleador. Ahora, tras la ruptura de FIFA y France Football, se denomina Trofeo Gerd Müller Sucedió durante su última temporada en el Bayern de Múnich.

Courtois salió elegido como el mejor portero del mundo. El Trofeo Yashin fue suyo. Además fue el único meta en la lista de nominados al Balón de Oro. Quedó en séptima posición.

El Premio Sócrates (otra novedad) al jugador más solidario fue para Mané. El premio lo entregó Raï, el hermano de Sócrates.

El escándalo saltó con la elección del  Manchester City como el club de la temporada. ¿Y el Real Madrid que conquistó la Champions y el Mundial de Clubes? Que además tiene al mejor portero y al mejor jugador. En la presentación añadieron al equipo femenino, que inclinó la balanza a favor del City. El Liverpool quedó segundo y ¡el Madrid tercero! Este galardón, el penúltimo de la noche, precedió al del Balón de Oro. Con esto se cargaron la gala y la credibilidad de los premios. Porque el matiz entre club y equipo está cogido por los pelos.

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A por la 14

14

Esta noche se cierra la temporada a lo grande, con la final de la Champions. El Real Madrid aspira a su decimocuarto título y el Liverpool a su séptimo. Será la tercera vez que ambos clubes se enfrenten. La primera la ganaron ellos en París (1981) y la segunda nosotros (Kiev, 2018).

La final promete ser un partido apasionante y muy equilibrado. Las apuestas dan a los Reds como favoritos. Lo mismo pasó en las eliminatorias contra el PSG, Chelsea y Manchester City: el Madrid no era favorito. Es más, cuando arrancó la temporada no figurábamos en ninguna quiniela. Ni siquiera en la mía. El debut europeo con derrota en casa frente al Sheriff, en la fase de grupos, tampoco ayudó. Por establecer un paralelismo optimista recuerdo que lo mismo sucedió en el Mundial de Sudáfrica: España arrancó perdiendo contra Suiza para acabar levantando la copa. La primera y hasta la fecha la única selección en lograr ganar un Mundial tras perder el primer partido.

Los madridistas, dentro de la lógica preocupación, somos optimistas. Vemos al equipo feliz, engrasado, sin bajas. Incluso un pesimista como yo que siempre percibo zancadillas y espinas por el camino. En mi caso es porque la temporada se cierra con una Liga y una final de Champions (además de la Supercopa, es decir dos de los tres títulos nacionales que se disputan). Mas no soy conformista y aspiro a que se pueda cerrar con el broche de oro que supone ganar este último partido.

Asumo que los del Liverpool pensaran lo mismo. Y confiarán en sus armas que son imponer un ritmo alto de juego, su presión constante y desplegar las alas con sus dos excelentes laterales (sobre todo Alexander-Arnold).

El duelo Alexander-Arnold vs. Vinicius puede ser histórico. Supongo que ambos recordarán cuando Vini eliminó en Valdebebas al Liverpool, en la ida de los cuartos de la Champions de la temporada pasada. No creo que Klopp haya olvidado esa actuación y ese partido que perdieron 3-1. Ya tomó medidas en la vuelta pero no pudieron remontar ni marcar (terminó 0-0).

Confieso que el Liverpool me cae simpático. De los clubes ingleses ellos y el Manchester United son los que gozan de mis simpatías. Estos me deslumbraron a mediados de los 60. Era el equipo de Bobby Charlton, Dennis Law y George Best (cito a estos tres porque eran mis favoritos). Ganaron su primera Copa de Europa en la 67/78 tras eliminarnos a nosotros en semifinales. El Liverpool me ganó por ser el equipo de la ciudad de los Beatles (desconocía la existencia del Everton). Y luego en los 70 llegó Kevin Keegan y el enamoramiento fue total, confirmado décadas después con Steve Gerrard. A Keegan dio la casualidad que le vi debutar en 1971 con el primer equipo del Liverpool. Salió desde el banquillo y revolucionó el partido. Estaba en Londres y vi el partido por TV. Enseguida puse una conferencia para llamar a mi padre en Madrid y expresarle mi entusiasmo. Hubo ojeadores merengues pero finalmente Keegan se fue al Hamburgo en 1977 donde ganó dos Balones de Oro (1978 y 1979).

Como diría Cristiano Ronaldo estamos confiantes y confiamos en Ancelotti, Pintus y la plantilla. Ojo, no estamos eufóricos.

¡Hala Madrid!

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Italia campeona de Europa a los penaltis

Marca

La jornada no empezó bien para el deporte italiano. Su primer tenista en una final de Wimbledon perdía en cuatro sets ante Djokovic. Berrettini lo hizo mejor de lo que podía, ganando el primer set. Luego nada más arrancar la final de la Eurocopa, Italia-Inglaterra, los ingleses anotaron el 0-1. Trippier desde su banda derecha lanzó un excelente pase cruzado. Desde el vértice del área grande al vértice del área chica. Por ahí entraba el otro lateral largo, Shaw, que fusiló a Donnarumma. Tan solo habían transcurrido dos minutos y esta era la primera posesión inglesa.

El fallo defensivo italiano no desmerece la brillantez de la jugada del gol. Y aprovecho para destacar el campeonato del rojiblanco Trippier. Para mi uno de los mejores jugadores de esta Eurocopa. 

La disposición de Southgate con tres centrales y dos laterales largos, apoyando a sus dos mediocentros, ocupaba todos los espacios y cortocircuitaba a los centrocampistas de Mancini.

A partir del gol Italia dominó aparentemente, porque no creaba peligro ni finalizaba las jugadas. En cambio las subidas por banda de Trippier maltrataban los corazones italianos. Un par de veces encontró apoyo en Sterling

El primer peligro de los azzurri vino de los pies de Chiesa. Una jugada individual. Inició su carrera un metro delante del círculo central, por la banda derecha. Se fue de varios rivales y antes de entrar al área disparó. Se le fue fuera por poco.

Italia salió con otro aire tras el descanso. Finalizando las jugadas. Aunque sus centrocampistas seguían sin estar a su nivel. Jorginho daba la impresión de estar tocado y no parecía consciente que se estaba jugando el Balón de Oro. Barella no era el del Inter y fue sustituido en el 54 (Immobile también). Y Verratti nunca me ha convencido. En los partidos grandes del PSG no le recuerdo (algunos ni los jugó). 

Chiesa en el 61 tuvo el empate en esa jugada suya tan característica: se desembaraza de varios y cuando menos te los esperas suelta el latigazo. Pickford, muy atento, desvió abajo el remate que se colaba. 

La solidez defensiva inglesa -solo un gol en contra durante el torneo hasta ese momento- se traducía en la presencia ofensiva de sus defensas. Desde el gol hasta los saques de esquina que buscaban a sus centrales, auténticas torres.

Se jugaba en campo inglés. Los centrales italianos jugaban delante del círculo central.

En el 65 una jugada de Chiesa termina en córner. Se bota, hay un pequeño barullo y Verratti cabecea. Pickford desvía y da en el poste. El rechace lo recogió Bonucci y empata. 1-1 en el 66.

Southgate reaccionó quitando a Trippier, no tan acertado como en la primera mitad, para volver a defensa de cuatro. Entraba Saka.

Italia seguía presionando arriba. Inglaterra tenía dificultades para controlar el balón y lo perdían. En la tele veíamos a Henderson en la banda, como solución para este problema. Entró por Rice.

En el 73 Berardi (sustituyó a Immobile) tuvo el 2-1. Remató forzado, delante de Pickford, un balón largo llovido del cielo. No llegó con claridad y la tocó como pudo. 

Jorginho carburaba y Verratti se empeñó en dejarme mal. Su fútbol contrarrestaba el poderío físico inglés.

En el 80 se rompió Chiesa. Se retiró del campo. Volvió mermado. Hasta el 85 no entró Bernardeschi. Inglaterra aprovechó esta circunstancia para estirarse, conscientes del estado de Chiesa. No corrían riesgo a sus espaldas.

Sterling, muy flojo anoche, lleva camino de competir con Neymar en exageraciones y piscinazos. 

La segunda mitad se alargó seis minutos. El marcador no se alteró y nos fuimos a la prórroga.

Italia afrontaba el tiempo extra con sus dos centrales con amarillas. 

Si los primeros 45 minutos fueron de Inglaterra y los segundos de Italia, la primera parte de la prórroga estuvo más equilibrada. Henderson era la llave de la mejora inglesa. 

Chiellini salvó a Italia, cruzándose a Sterling en el 96, quien ya se relamía ante el gol que estaba a punto de anotar. Acto seguido Locatelli entraba por Verratti. 

En el 99 entraba Grealish por Mount, de quien no recuerdo ninguna jugada.

Pickford al filo del 103 evitaba con su antebrazo un gol cantado. Despejó el pase de Emerson desde la banda a su área, al que llegaban dos italianos y un tercero por detrás. 

La entrada de Locatelli mitigó el impacto de Henderson. El italiano además aportaba en ataque. 

El primer cuarto de hora de la prórroga no alteró el marcador.

El último cuarto de hora de partido empezó con Inglaterra dominando. En el 110 Sterling se durmió en el área chica y Chiellini, con toda la sangre fría del mundo, le robó limpiamente la pelota. El central emergía como el mejor de los suyos. 

En el 117 Florenzi entraba por Emerson. Y Jordan Sancho calentaba. ¡Qué desperdició tenerle sin jugar! Igual que en semifinales. En el 119 doble cambio: Sancho y Rashford por Walker y ¡Henderson!

Se añadieron tres minutos. Los cinco últimos minutos más los tres de descuento se jugaron en campo inglés. Italia había recuperado el control. Queda por saber si el dominio anterior de Inglaterra fue mérito suyo o los italianos se cerraron para buscar la contra.

Se llegó con 1-1 y pasamos a la tanda de penaltis. Triste y caprichoso final para una Eurocopa de momentos brillantes que merecía mejor desenlace.

Berardi anotó el primero. Kane también.

Pickford se lo paró a  Bellotti (tenía malacara antes del lanzamiento). Maguire la clavó por la escuadra contrario a donde se lanzó Donnarumma. 1-2.

Bonucci anotó. Rashford la estrelló en el palo (había entrado para esto). 2-2.

Bernardeschi marcó por el centro. A Sancho se lo paró Donnarumma (también entrado para esto). 3-2.

A Jorginho se lo rechazó Pickford y luego dio en el palo. Saka tenía la oportunidad de empatar. Pero Donnarumma desvió el lanzamiento. ¡Italia campeona de Europa! Es su segundo título. 

Los dos últimos partidos de Italia los han ganado a los penaltis. En semifinales ante nosotros y ayer la final. Está en su ADN.

Reuters AS

 

 

 

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Tuchel le tiene tomada la medida a Guardiola

Susana Vera Getty AS

Con el Manchester City 0 Chelsea 1 Tuchel ha logrado pleno en sus enfrentamientos con Guardiola. Le tiene tomada la medida. Han jugado tres partidos en este 2021. El Chelsea de Tuchel ha ganado los tres: la final de Champions, la semifinal de la Copa inglesa y el partido de la Premier League del pasado 8 de mayo en Manchester (1-2). Recordemos que Tuchel llegó al banquillo del Chelsea a finales de enero. Estaba libre tras ser despedido del PSG, a quienes llevó la temporada pasada a la primera final de Champions de su historia. 

El Chelsea verdugo en esta Champions de tres equipos españoles: con Lampard en el banquillo le metieron 0-4 al Sevilla en la fase de grupos; ya con Tuchel eliminaron al Atlético de Madrid en octavos ganando los dos encuentros (0-1 y 2-0) y tumbaron al Real Madrid en semifinales (1-1 en Madrid y 2-0 en Londres). Para el Chelsea esta es su segunda Champions y para el técnico alemán es la primera, de las dos finales que ha disputado.

Guardiola ha llegado a su tercera final tras ganar dos con el Barça. Entre esta final y la anterior han pasado 10 años. Para el Manchester City era su primera final.

La primera parte de la final fue impresionante. Se jugó a un ritmo altísimo. Ritmo Premier. La intensidad y la velocidad del juego eran admirables. A Sterling solo le vimos en los primeros 12 minutos y cuando le cambiaron en la segunda mitad (76). Pero su arranque de partido fue espeluznante. En el bando blue Werner se hinchó a desperdiciar ocasiones. El 0-0 resultaba incomprensible a tenor de lo que estábamos viendo. Pero bueno, ya sabemos de la consistencia defensiva del Chelsea. Y además cuentan con el omnipresente Kanté. Mas el Manchester City es garantía de fútbol de ataque. 

El gol del Chelsea fue un mazazo. Se produjo en el 41. Puro Tuchel: una contra rápida en pocos toques. Tres en este caso. El segundo fue el decisivo. Un balón largo de Mount al hueco desde la divisoria de los dos campos. Havertz gana en carrera y se planta ante el meta, que sale a la desesperada fuera del área. Le evita con un toque lateral y marca a puerta vacía.

La segunda mitad, igual de intensa, se jugó a otro ritmo. El City pausó su juego, moviendo la pelota intentando buscar huecos inexistentes en el muro londinense. En los 10 minutos finales más los siete de descuento Guardiola ordenó a los suyos acelerar. El Chelsea por su parte se enrocó, reforzó su esquema defensivo y descaradamente buscó sorprender al contraataque. Estuvieron a punto de conseguirlo en un mano a mano de Pulisic (sustituto de Sterling). Fue la ocasión más clara del partido (descontada la del gol).

El City dominaba y solo creaba uys. Sus jugadas no encontraban rematador y el portero del Chelsea no realizó ninguna intervención. Un dato revelador: en la segunda mitad los de Guardiola no remataron entre los tres palos. Y escuché que era el partido del CIty con Guardiola en el que menos dispararon.

Ante un equipo de las características del Chelsea, con Kanté, la decisión de Guardiola de prescindir de Rodri o Fernandinho para poner a Gundogan me pareció un error. Perdía contundencia ante a una formación que lo es.

Mateu Lahoz y su equipo arbitral excelentes. Estuvieron a la altura de la final.

Kanté fue elegido el mejor jugador de la final. Va camino del Balón de Oro.

Y ahora, de despedida, los recaditos para Luis Enrique. Cuatro suplentes del City en la final, sin ningún minuto de juego, son seleccionados para la Eurocopa. No voy a discutir lo de Rodri y Ferran Torres (quien siempre ha respondido con la camiseta de España). ¿Pero Eric García y Laporte? ¿Son mejores que Nacho y Albiol? Rotundamente NO. El caso de Laporte es aun más sangrante: su fichaje, producto de su nacionalización, se cimenta porque no va a ser convocado por Francia. Es decir, un no seleccionado por Francia y suplente del City, sí es válido para la selección española. Se me hace muy cuesta arriba entender esto.

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A favor de Paula Dapena

Habrán observado que he guardado un respetuoso silencio sobre el fallecimiento de Maradona. Lo rompo para solidarizarme con la postura de Paula Dapena. No solo por estar de acuerdo con ella, también por los tremendos ataques que ha recibido en redes sociales por mostrar públicamente su postura. Desde amenazas de muerte hasta insultos, que van desde la inocente demagogia de la goleada que sufrió su equipo hasta el burdo juego de palabras con su apellido. Habrá gente que se preguntará por qué me sorprendo. Dirán que es algo habitual en las redes. Son los haters. Pues no, no hay que dar por sentada esta premisa. No podemos ni debemos acostumbrarnos a los odiadores profesionales. Que no dejan de ser similares a los matones de la vida real. En el planeta fútbol son los hooligans y las barras bravas, por ceñirnos al país de Maradona (los mismos que impidieron la celebración del partido final de la Libertadores en Buenos Aires, trasladada a Madrid, o protagonizaron los incidentes en el velatorio de Maradona).

Entiendo que Argentina y Nápoles lloren su fallecimiento, porque sus triunfos llegaron jugando en esa selección y en ese club (el único con el que ganó títulos importantes). También entiendo que nos afecte a los madridistas, no en vano su paso por el Barça, nuestro acérrimo rival, fue un fracaso. Ninguna Liga, ninguna Copa de Europa (torneo que nunca ganó) y no logró ser el máximo goleador de nuestra Liga. Tan solo me pregunto que pasará cuando fallezcan futbolistas como Pelé o Beckenbauer, con mejor palmarés que el del argentino. O Kevin Keegan, cuya gesta al frente del Hamburgo podría ser comparable a la del Nápoles y además ganó una Copa de Europa (Liverpool) y dos Balones de Oro.

No soy quien para juzgar la vida de nadie, bastante tenemos con las propias. Pero si me atrevo a decir que en el caso de figuras públicas sus vidas también lo son. ¿Por qué exigirle más a Maradona que a Víctor Hugo, Pablo Picasso o John Lennon? Por citar a tres primeros espadas de otras especialidades. Aunque parezca una contradicción esto no supone una crítica a Paula Dapena ni que mi apoyo decaiga. Entiendo su postura ante la desmedida reacción de los estamentos del fútbol. Y su reacción responde a las (afortunadamente) nuevas sensibilidades de nuestra sociedad, que no son las mismas que en las épocas de los anteriormente mencionadas. Y eso que Lennon es autor de un pionero y excelente himno feminista «Woman Is The Nigger Of The World«, que le redime de sus pecados.

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El caso Messi 2

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Esta segunda entrada sobre el caso Messi también podría llamarse «La ingratitud«. La ingratitud del jugador con el club que le ha dado todo.

La ingratitud hacia el club que le regaló un Balón de Oro, arrebatándoselo a dos compañeros suyos, Iniesta y Xavi, que hicieron más méritos. Ambos ganaron lo mismo que Messi con el Barça y además fueron campeones del mundo con España. Con el agravante de Iniesta logrando el gol del triunfo en la final. En ese Mundial de 2010 Argentina fracasó sonoramente: Alemania les endosó un 4-0 en cuartos de final.

La ingratitud de quien fue condenado por Hacienda y al que el Barça defendió a capa y espada, inventando incluso una presunta conspiración del Real Madrid y/o el gobierno central.

La ingratitud hacia el club que le permitió todo tipo de antojos y caprichos respecto a entrenadores y jugadores, tanto amigos como los que no lo eran. Cuando al niño consentido le han negado un juguete le ha dado la rabieta.

La ingratitud con la afición que le elevó a los altares y a la que ha ignorado en todo este asunto. No se ha dignado a dirigirse a su público.

La ingratitud del jugador mejor pagado que anunció su deseo de irse mediante un burofax. ¿Se imaginan romper así una relación de 20 años? ¿Qué pensarían si su pareja les mandase un WhatsApp comunicando la ruptura?

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