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Los fallos del servicio de suscripción de El País

Portada El País

Ante la noticia de la no continuidad de Soledad Gallego-Díaz al frente de El País corrí a suscribirme. Me pareció una noticia excelente que mi bolsillo debía premiar. No discuto que fuese buena o muy buena periodista, que además no lo sé. Solo sé que como directora hizo bueno a su predecesor, Antonio Caño. Lo cual tiene tela.

También sé que bajo su mandato no he escrito tantas cartas de protesta (tanto al Defensor del Lector, todas atendidas y algunas publicadas en este blog, como a Cartas a la Directora, que nunca tuvieron respuesta, mientras que sus predecesores si atendían estas misivas). La merma en la calidad de los corresponsales durante su mandato ha sido tremenda: desde los de Turquía cuyas dotes adivinatorias resultaron ser pésimas (¡dos para meter la pata hasta el fondo!), hasta el de China que cambió el sexo a la científica top del país (y una de las más relevantes del planeta), pasando por el de Buenos Aires que elogiaba desde ahí a Trump (atribuyéndole los éxitos económicos de Obama).

Durante el reinado de Gallego-Díaz dejé de comprar el periodico. Solo lo hacía los fines de semana. El deterioro progresivo de Babelia, el suplemento ¿cultural? de los sábados, redujo la compra al domingo. Ahora ya ni eso dado que la revista semanal es cada vez peor desde que ella dirige el periódico y me canso de ver las mismas firmas del siglo pasado. Lo último es la herencia que ha dejado Gallego-Díaz con el penoso servicio de suscripción. Que no funciona, al menos para mi. Lo he intentado varias veces y ha sido imposible. He tenido tres chats con ellos que no han solucionado nada. Ni borrando el historial y las cookies (con la lata que esto supone al tener que volver a darse de alta en los sitios que visitas), ni con un enlace que me mandaron. El último intento fue respondiendo al reclamo que figura en su portada digital (la captura que encabeza este post). Lo de “los lectores nos guían en la mejora del modelo de suscripción digital” era tan atractivo como resultó ser falso. ¡Fake! Había una dirección de email para contactar.

Suscripciones El País

Así lo hice. Y la respuesta que recibí fue esta:

Respuesta

¡Fastuoso! Muchas gracias Soledad Gallego-Díaz por tan brillante gestión al frente de El País. Es irónico eh!!!

Y a quienes critican la vuelta de Javier Moreno, recordarles que fue él quien, en su anterior etapa, prescindió de Hermann Leopoldo Tertsch al poco de asumir la dirección. Tertsch, para quien no lo sepa, es hoy europarlamentario de Vox

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La constancia de la desfachatez (por Ángel Harguindey)

ASH

El pasado jueves Ángel S. Harguindey publicaba una excelente nota en su blog de El País. Quien fuera miembro destacado de las plantilla fundadora del diario (y periodista clave responsable de la sección de Cultura y luego del Babelia) en “La constancia de la desfachatez” se refiere a dos episodios recientes del PP: el “aterrizaje” del vitoriano Javier Maroto en un pueblo segoviano y los acuerdos, pactos y votaciones del PP con EH Bildu en el Parlamento Vasco. Me gustaría añadir la elección de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso. La que fuera jefa de prensa del ministro Acebes, cuando los atentados de los trenes, viene para darnos lecciones morales como suele ser su norma. Ella, que propagó la especie que la autoría de los atentados correspondía a ETA. ¿Nos seguirá mintiendo?

Dado su interés y como ya han pasado varios días de la publicación original copio y pego el artículo entero:

“Primera obviedad: no todos los políticos son iguales. Segunda obviedad: algunos políticos deberían dedicarse a vender crecepelos milagrosos por su capacidad para manipular la relidad. Un ejemplo: Javier Maroto, el nuevo portavoz del PP en el Senado, un personaje que en su etapa en el Ayuntamiento de Vitoria se destacó por su campaña en contra del empadronamiento de los sin papeles con una propuesta de exigir diez años de residencia antes de regularizar su situación pero que no dudó ni un momento en empadronarse velozmente, en un mes y medio, en Sotosalbos (Segovia) para poder ser designado senador por Castilla-León. El señor Maroto no fue al pueblo ni para censarse. Alguien se ocupó de hacer el papeleo y aportó una autorización de empadronamiento en la misma casa donde vive una familia. Menos mal que Pablo Montesinos, vicesecretario de Comunicación del PP, ha defendido el nombramiento de Maroto porque, dice que “hacen falta más personas como él en la política española”.

Claro que el regenerado PP de Pablo Casado y del campeón mundial de lanzamiento de huesos de aceituna con la boca no han renunciado a algunas de las esencias del partido: la de la desfachatez. Uno de los mantras más comunes de nuestros insignes conservadores, de todos ellos incluyendo a Cs y a Vox, es la de achacar a Pedro Sánchez su dependencia de los independentistas y filoetarras, como dice la arrolladora Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de lista en Barcelona en donde el partido pasó de 4 diputados a uno, ¡pero qué una!, que diría Pablo Casado. Pues bien, estos linces de la política consideran que Sánchez tiene las manos manchadas de sangre por pactar con Bildu aunque en realidad han aceptado su abstención. Andoni Ortuzar, presidente del PNV, lo dejó claro el pasado abril en un mítin en Getxo. “¿Sabéis cuántas veces ha acordado, pactado y votado el PP con EH Bildu en el Parlamento Vasco? En esta legislatura, cuatro proposiciones no de ley, 29 enmiendas transaccionales a proposiciones no de ley, 23 enmiendas transaccionales a mociones, 5 solicitudes de comparecencia, una iniciativa ante Cortes Generales y 32 declaraciones institucionales”. Como diría el políticamente difunto Federico Trillo: ¡Manda huevos!”

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Contracultura en Babelia

 

Jorge Parras Babelia

Espléndido articulo de Elsa Fernández Santos en el Babelia de El País de hoy sobre la contracultura. Asunto que ocupa la portada del suplemento. Tan solo una pega, no menciona los libros de Jesús Ordovás al respecto ni mi “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“.

De lo mio no debo añadir más. Pero Ordovás es un gigante del periodismo cultural. Y escribió libros sobre contracultura en su día y ahora también. Además de su labor profesional activa en la época y posteriormente. Desde ciertos medios (en los que también colaboré) fue protagonista contracultural.

No sé, estos olvidos una vez más afectan, como siempre, a quienes nos hemos dedicado a la música. ¿A ver si es que ahora se concibe la contracultura sin la música? Fue su banda sonora y su impulso (como queda de manifiesto en el artículo). No habría existido si no hubiese habido música, más concretamente el rock. ¿Entonces por qué se nos olvida o margina? Ayudamos a construir una nueva España y ahora que se rememora esa labor quedamos fuera…

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La calidad perdida (Efe Eme)

16 de enero de 2010

La distribución electrónica de música limita el sonido, lo comprime, lo transforma…entonces ¿para qué hemos desarrollado un conocimiento tan preciso de cómo utilizar un micrófono?” (Manfred Eicher en Babelia)

He elegido esta cita de la entrevista realizada por Chema García Martínez, en el suplemento cultural de El País del pasado sábado, para reanudar la colaboración semanal con Efe Eme en este nuevo año.

Manfred Eicher, músico de formación clásica -alternaba su trabajo de contrabajista en la Filarmónica de Berlín con actuaciones en grupos de jazz- dio un paso adelante hace 40 años: formó un sello discográfico, ECM. Los riesgos que asumió cambiaron el panorama de la música europea. Su elenco de artistas y descubrimientos (Pat Metheny, Jan Garbarek, Hilliard Ensemble, Keith Jarrett, Egberto Gismonti, etc.) transformaron el jazz, la musca clásica y la contemporánea y posibilitó el nacimiento y desarrollo de la new age. Su influencia desde su Alemania natal ha sido tremenda.

Desde siempre me ha preocupado la calidad de reproducción del sonido. Lejos quedan mis años infantiles de singles y EPs, que destrozaba en los “comediscos” o en aquellos primeros tocatas, en los que apilabas varios vinilos (caían sobre el plato de uno en uno).

Nunca me gustaron las casetes. Apreciaba su portabilidad y el poder escuchar mi música en los coches. Eran un engorro a pesar de las mejoras en la calidad de la cinta (dióxido de cromo). Se atascaban y enrollaban en las bobinas del aparato. La aparición del Walkman de Sony acrecentó su popularidad. En sus mejores momentos en España representaban entre el 50 y el 70 por ciento de las ventas de un álbum de éxito (el resto eran para el LP de vinilo). Y el planeta se acostumbró a llevar cascos. Los “loros” o “ghetto blasters” eran la otra cara de la moneda de las casetes. Hoy en día ya no se fabrican.

Tengo la impresión que la movilidad de la música, facilitada por la reducción del tamaño de los reproductores (aparte de una pasión por los cascos que no comparto), ha ido en detrimento de nuestras exigencias de calidad. En España los melómanos que ahorrábamos para mejorar nuestros amplis, platos, capsulas, altavoces, etc. no éramos demasiados. La puntilla final la ha dado la aparición del MP3. A mi juicio son el equivalente de hoy en día a las casetes de antaño. Y no quiero entrar en asuntos de salud para nuestros oídos (en USA este asunto incluso está en los tribunales).

Pero antes de la perdida de calidad de los MP3 hubo otro fenómeno curioso (todavía presente en muchos puntos): el Top Manta. Comprar ahí era y es el claro ejemplo de que te importa un bledo la calidad de escucha o visionado. El colmo es adquirir o descargar películas que han sido rodadas durante su proyección en una sala de cine.

Estas circunstancias, unidas a la falta de exigencia del consumidor, han llevado a un “abaratamiento” de las grabaciones. Y no me refiero a la lógica disminución de los costes de producción,  por las posibilidades que ofrecen herramientas como el Pro Tools.

No acepto ser “obsoleto” porque me guste la música bien producida: desde la grabación y mezcla hasta el mastering, pasando porque esté bien tocada e interpretada.

Lo importante es mantener la capacidad para seguir produciendo música de calidad” afirmaba Eicher. Pero el deterioro al que me refiero, unido a otros factores ya tratados en notas anteriores (como la falta de adaptación de las tiendas a la revolución digital), hacen que una propuesta empresarial como la de ECM sea inviable hoy en día. Y darse cuenta que estoy hablando de una discográfica independiente creada por un músico.

Publicado en Efe Eme

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El Mundanito recomienda 2

5 de enero de 2009

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Si a mediados de agosto del año pasado daba cuenta de las lecturas veraniegas de El Mundanito (Mortadelo y Filemón, los Misterios Romanos de Caroline Lawrence, Kafka y la muñeca viajera” de Jordi Sierra i Fabra y La clave secreta del Universo”, de Stephen Hawking y su hija Lucy), ahora en la previa del día de Reyes nos recomienda a Laura Gallego García.

 

Todo comenzó con “La leyenda del Rey Errante” a principios de diciembre. Lo devoró. La Mundana también. Ahora lo he empezado yo. Te enreda al estilo de “Las mil y una noches”.

 la-leyenda-del-rey-errantela-llamada-de-los-muertos

Siguió con la trilogía de “Crónicas de la Torre”. En Navidad Papá Noel (Mamá más bien) le trajo los volúmenes dos, tres y ¡cuatro! El éxito llama al éxito y la trilogía añadió un cuarto volumen. Acaba de terminar el tercero “La llamada de los muertos” y ha empezado el 4º. Dos libros en diez días es señal de entusiasmo. Desde luego Laura Gallego García le ha tocado.

 

En el último Babelia de El País había un interesante artículo sobre los hábitos lectores y como mantenerlos vivos con el paso de los años (la ilustración de Fernando Vicente que encabeza este post está sacado de ahí). Traigo a colación una anécdota muy significativa:

[…] Una veinteañera se acerca a Jordi Sierra i Fabra para que le firme un ejemplar de “Campos de fresas” (SM), uno de los 500.000 que ha vendido desde que publicó la novela en 1997. “Cuando era más pequeña me leía todos sus libros”, le dice. “¿Y ahora?”, pregunta el escritor. “Ahora casi no leo”, responde un poco avergonzada. […]

 

Distintos autores dan propuestas y sugerencias para que la llama de la lectura permanezca encendida. Para los que sois padres –y os perdisteis el periódico del sábado- os recomiendo su lectura:

 

A la conquista de los lectores perdidos

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