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Vuelve La música de El Mundano a Efe Eme

5 de septiembre de 2009

Alain Levy

A la vuelta del verano también vuelve “La música de El Mundano” a Efe Eme, que ha sufrido un lavado de cara muy importante. Y en mi opinión además ha quedado estupendo. El nuevo diseño le ha hecho ganar en claridad y sencillez. E incluye una novedad: ahora se permiten comentarios, lo cual está pero que muy bien.

Por mi parte la sección seguirá siendo una mezcla de actualidad con recuerdos de viejas historias y textos recuperados de aquí. Empezamos hoy conMi primer día en CBS”:

San Juan de Aznalfarache (Sevilla), abril de 1995. Llegaba al Hotel Alcora en el Aljarafe para asistir a la convención mundial de Polygram, entonces propiedad del gigante holandés Philips (los franceses de Vivendi son los actuales dueños y ahora se llaman Universal). Era más que una simple presencia. Tenía que pasar el visto bueno de la jerarquía de la multinacional.

Unas semanas antes la persuasión de Ele Juárez, Presidente de la compañía española, había obrado milagros. Tuvo que intervenir personalmente tras ver que los “headhunters” no acababan de cazarme. Me sentía moralmente obligado a Edel, quienes me habían comprado Compadres. Y los continuos cambios de empresa del amigo Ele –cada dos o tres años- no me inspiraban confianza.

Entonces blíndate– me espetó Juárez ante mis dudas, en nuestra penúltima reunión. La definitiva.

Toma, llama a este abogado. Es el mío. Y Polygram se hace cargo de la minuta– añadió a continuación.

Estaba asombrado y seducido. Se había cobrado la pieza. No supe si aplaudirle o levantarme y darle un abrazo. Me pareció una jugada sencillamente genial.

En cuanto pude llamé a John Echevarria, quien me aconsejó en la venta de Compadres y ahora no lo tenía tan claro. Desde luego el método era inusual. Y eso era exactamente lo que me gustaba. Posteriormente viendo el contrato, a John se le despejaron todas las dudas. Ambos recordamos –porque además lo hemos comentado no hace tanto- como lo revisó en la cama de mi casa. Y el blindaje resultó providencial, porque a los pocos meses Ele Juárez se fue a PRISA (o Sogecable o como se llamase el tinglado cinematográfico que estaban montando).

Aunque todo estaba “signed, sealed & delivered” no las tenia todas conmigo. Encontrarme con Alain Levy, 18 años después, era algo que me incomodaba. Y podía ser un problema difícil de resolver. Tampoco sabía hasta que punto estaría dispuesto Ele a jugársela por mí. De entrada, no conocía la raíz del problema. Y me debatía entre contárselo o no.

Alain Levy era el nuevo líder de Polygram. Estaba revolucionando la compañía de arriba abajo. La renovación era total: artistas, personal y sellos. Su objetivo era convertir a la compañía en la número uno. Y se apoyaba en muchos ex CBS (que Sony adquiriese a la hasta entonces primera discográfica le facilitó la labor).

¿Se acordaría Levy? Mejor dejar que las cosas discurriesen y fluyesen. Y no preocupar a Juárez. No decir nada hasta que surgiese, si surgía. Aunque Alain Levy tenía una cabeza prodigiosa. Era brillante. Estaba donde estaba por sus capacidades.

Una vez registrado me dirijo a los ascensores. Se abren las puertas del que está justo delante de mí. Y ahí dentro, enfrente, está Alain Levy. Acompañado de quien luego descubriría era su mano derecha, David Munns y detrás una figura que me es muy conocida. ¡Russell Simmons! Mr. Hip Hop. El magnate del Rap. A quien había ayudado en sus principios. Cuando él y su socio Rick Rubin empezaban Def Jam y les metí en CBS USA a través de CBS Records International, la división donde trabajaba en Nueva York.

My man! My man! Bro’ what are you doing here!- aúlla desde el fondo del ascensor, abriéndose paso y apartando a Levy y Munns.

Le explico que vengo a ver precisamente a este señor –por A. Levy- porque igual entro en la compañía como Director General de Polydor en España. Y al preguntarle cómo él por Sevilla, me contesta que por lo mismo. Que bajaban juntos porque terminan de cerrar el acuerdo Def Jam/Polygram, que se había hartado de CBS, porque ya no era la misma gente y que el rollo estaba en Poly. Con Levy presente en nuestra conversación, todos mis temores se disiparon.

Madrid, mayo de 1977. Pintaban bastos en “Para Vosotros Jóvenes” de RNE. Estaba de Productor del programa (sustituyendo a Jorge de Antón, quien a su vez había reemplazado a Gonzalo García Pelayo). Las señales que mandaba la dirección eran claras: se querían cargar el programa. La ultima “genialidad” fue romper el espíritu de equipo. Nos asignaron un día de programa a cada uno. Así que llamé a Aurelio González para ver si la oferta de CBS seguía en pie. Como así fue. Y montó rápidamente una reunión con Tomás Muñoz. Acordamos que empezase el 15 de junio, que coincidía con las primeras elecciones democráticas en España en más de 40 años. Me hablaron de la nueva división, Epic, que se estaba creando y como se necesitaba un Label Manager (Jefe de Producto) para llevar A&M Records (Supertramp, Frampton, Quincy Jones, Carpenters, Joan Armatrading, etc. y posteriormente The Police, Bryan Adams, Joe Jackson…).

A principios de junio me convocaron a las oficinas (Castellana 93) para presentarme a la gente. Incluyendo al que sería mi jefe, el Director de Epic. Creo que fue entonces cuando conocí a Christophe Magny, quien llevaba Internacional. Si no fue ese día, sería un par de semanas después, ya metidos en faena, en el día a día. Esa misma jornada en una reunión, en el despacho de Tomás Muñoz, me hablan de que se está montando una reunión de marketing de Europa, en las oficinas centrales europeas (entonces en París). Y dado que A&M iba a ser el asunto primordial se decide que vaya yo en representación de la compañía española.

¿Y cuando es? Tengo que dejar arreglado lo de la radio– pregunto.

El 15 de junio y se vuelve el 16 por la tarde.

¿El 15 de junio? No, no puede ser. Es el día de las elecciones generales. Llevamos mucho tiempo esperando este momento. No me lo puedo perder. Además desde este mismo año ya soy mayor de edad. He cumplido 21 años y ya puedo votar. Por primera vez. Y voy a votar– argumento con vehemencia.

Pues se vota a primera hora. En cuanto abran el colegio electoral y de ahí al aeropuerto– sentencia un Muñoz sonriente.

Y así se hizo. Mi llegada a la reunión de Paris, a la hora de comer, fue acogida con simpatía. Era el nuevo de España, que ese día se graduaba democráticamente. Todo eran preguntas. Alain Levy, quien era el Director de Marketing de CBS para Europa, me pidió un pronóstico.

UCD, PSOE, PCE y AP

¿Y tu a quien votaste?- me pregunta Levy.

Al Partido Comunista.

Ya de vuelta en Madrid, el 17, ocupo por primera vez mi despacho ¡con vistas al Bernabéu! Porque mi primer día de trabajo en CBS, bueno en Epic, fue en París. Y el segundo también. Además Levy había anunciado una convención de A&M en Los Angeles a principios de julio, a la que estábamos invitados. A&M se tiraba al barro y quería dar buena impresión ante sus nuevos distribuidores europeos (quienes se habían dejado una pasta en adelantos para conseguir la licencia de los californianos). Vamos, que todo pintaba de maravilla. Aquello parecía una vida animada (en las primeras semanas viajes a Paris, Barcelona y Los Angeles).

Mientras rumiaba todo esto y me disponía a elaborar un reporte de lo tratado en París, suena el interfono. Era el “Sr. Muñoz” que quería verme.

¿Pero como le dices a Levy que ha votado comunista?- es su bienvenida.

Porque es lo que voté. Me preguntó y le contesté.

Pero el voto es secreto y no hay obligación de decirlo. Además ese Levy es un facha– me reprende Muñoz con cara de póker.

¿Levy? Un judío ¿fascista? No me pega. Y francés además. No creo.

Bueno, quizás no sea el término. Pero es conservador, muy conservador y me ha llamado para preguntarme por qué contrato comunistas.

Yo no soy comunista. He votado comunista. Parece lo mismo, pero es distinto. Y uno de marketing tendría que distinguir el matiz. Además debería felicitarme porque le acerté el pronóstico electoral.

Si. También me lo dijo. Y es lo que he aprovechado como defensa. Porque no le hacia ninguna gracia tenerte en la compañía– me confiesa Tomás Muñoz, al que ya le ha cambiado la expresión y me mira con cariño y solidaridad. Y se sincera.

Recomiendo ver el “Cara a Cara” de Antonio San José con TM donde explica algunas claves, que complementan muy bien esta historia.

Publicado en Efe Eme

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Gwendal (par Christophe Magny)

18 de noviembre de 2008

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Estamos a principios de 1977 (El Mundano es una máquina de remontar el tiempo, ya os habéis dado cuenta). Llevaba unos meses instalado en Madrid, donde me había venido a vivir por motivos amorosos que llegaron a ser matrimoniales. En París, en los años anteriores, tocaba la guitarra con un exiliado vasco llamado Imanol. Un día me llama, había vuelto a San Sebastián tras la amnistía, y le había fichado CBS. Me enteré más tarde que Aurelio González, responsable de tal fichaje, era vasco, creo que por su madre. Me invita Imanol a visitarle al estudio, Audiofilm si bien recuerdo.

 

En París, con Imanol tocaban también Bruno Barré (violín) y Arnaud Rogers (percusión y batería), ambos miembros de Gwendal. A Bruno le conocía de toda la vida ya que era el novio de mi prima – sigue siéndolo, con dos hijas veinteañeras-. Roger Schaub, bajo de Gwendal, había participado junto con nosotros en el segundo LP de Imanol, “Herriak ez du barkatuko” (Le Chant du Monde, 1974). Para venir a grabar en Madrid, Youenn Le Berre, el estupendo saxo, flauta, gaita, bombarda, etc. de Gwendal se había unido a Bruno, Arnaud y Roger.

 

Voy a Audiofilm, alegre de ver a tantos amigos reunidos. Ese día va a ser importantísimo en mi vida, ya que en el estudio se encuentra Aurelio, quien se acerca a hablarme en el bar: “De música sabes, obviamente.” Acababa de poner un punteo guitarrero en una canción. “¿Hablas inglés? Sí, pues ven a verme el lunes a CBS.” Así, en vez de una pesada vida en los negocios de mi suegro, empezaron quince años, más bien divertidos, dedicados al negocio del disco.

 

Al ver a tantos Gwendal reunidos en Madrid (solo faltaban Jean-Marie Renard y Ricky Caust, los guitarristas), con todos los gastos pagados por CBS, me entra una idea: ¿por qué no organizar un concierto? Les gusta la idea, busco una sala gratis – le toca al colegio mayor San Juan Evangelista– y vamos a porcentaje. Habíamos decidido hacerlo a lo barato: no pósters, no prensa. No conocía a nadie en el medio musical.

 

Única promoción: voy a ver a Chema Martínez, que tenía un programa diario en Onda 2, dedicado al folk. Me recibe muy bien, le gusta Gwendal, apoya el concierto, y tal es su poder de convocatoria – y el de la música de Gwendal – que llenamos hasta los topes el San Juan (creo que metimos 800 personas en una sala prevista para 600). Dos semanas antes, no les conocía nadie. Tremendo ambiente, la gente chillando, aplaudiendo, pidiendo más, una bulla increíble. Bruno y los demás alucinan: Gwendal era en Francia un grupo más bien marginal. Mi querido país va por modas, y la breve moda bretona que siguió al éxito de Alan Stivell, al principio de los años 70, ya se había acabado. Solo sobrevivía en Bretaña.

 

Después del providencial encuentro con Aurelio, empecé casi de inmediato a trabajar en CBS, donde se creaba la división Epic. Es cuando conocí a Adrian. En Francia, Gwendal grababa con Pathé Marconi (la EMI francesa), pero la avispada EMI española no quiso sacar los discos del grupo. Los fiché con CBS y, con el acuerdo tácito de la dirección, les seguí montando conciertos por toda España. Una situación perfecta: era a la vez la casa de discos, el manager, el tour manager, el agente y el promotor en Madrid de los conciertos de Gwendal. Y su amigo. Tenía entre las manos todos los hilos que pueden llevar al éxito.

 

Y el éxito vino. Fuimos haciendo giras cada vez más importantes en salas cada vez más grandes: Castilla, Galicia, Asturias, Euskadi. Hasta cuarenta conciertos al año, ya con condiciones más profesionales, equipo propio, pósters a todo color y buena promoción. En Cataluña y Andalucía nunca llegamos a entrar, a ver si me lo puede explicar alguno de los sabios invitados del Mundano. Gwendal vendió cantidades de discos, mucho más que en Francia o en cualquier otro país.

 

Para mí el punto culminante tuvo lugar en la Casa de Campo con la Fiesta Celta. Todavía tengo el recorte de El País, media página del amigo Costa alabando el asunto. La idea de la Fiesta esa, se la había vendido a la Joven Guardia Roja, grupúsculo que quería montar un gran festival al aire libre en Madrid, el primero del postfranquismo. La idea era sencilla: un artista representante de cada zona celta principal. Me encargué también de la programación: Bibiano por Galicia, The Boys of the Lough por Irlanda, Alan Stivell por Bretaña, y Gwendal de estrellas. Una organización perfecta por parte de la JGR, y 25.000 personas entusiastas. Ni un incidente.

 

La vida de gira con Gwendal era a la vez despelotante y a veces totalmente agobiante. Ellos mismos se definían como un hospital psiquiátrico de campaña. Se bebía mucho, se consumían cantidad de drogas, se montaban de vez en cuando unas broncas alucinantes en hoteles, restaurantes, donde fuera. Sex, drugs & folk music. No me lanzaré a contar anécdotas, ya que nadie puede superar a Javier García-Pelayo en este aspecto.

 

Dejé de montar sus giras cuando me fui de Madrid por primera vez en el 80, pero les dí al grupo todos mis contactos, y siguieron trabajando en España. Gwendal están ahora disuelto después de numerosísimos cambios de personal. Se reúnen sin embargo de vez en cuando para una gira en España, el único sitio donde siguen teniendo éxito. Del grupo original solo queda Youenn Le Berre.

 

Nunca he acabado de entender este éxito de Gwendal en España. Eran por supuesto muy buenos músicos, Youenn sobre todo, espléndido improvisador que sabía meter toques de jazz en los jigs y reels del grupo. Y estas formas irlandesas y bretonas incitan como pocas otras al baile y a la juerga. Otro factor importante: el momento que vivía España. Acababa de morirse el viejo aquel, y empezaban a expresarse las reivindicaciones de culturas minoritarias, hasta el momento reprimidas. Grupos como la Companya Eléctrica Dharma triunfaban. Ultimo factor de ese sorprendente éxito español: los innumerables gallegos se reconocían en la música de Gwendal. Y a lo mejor mi trabajo también influyó.

 

Detalle gracioso: por ser el representante de Gwendal, me transformé de repente en el sumo especialista madrileño de la música celta. Nunca me ha acabado de gustar esta última palabra, demasiadas connotaciones racistas. Me entrevistaban en la radio, la prensa, o me invitaban a coloquios en colegios mayores. Toda mi vida me he sentido un impostor en todo lo que he hecho, pero pocas veces como en ese papel de especialista de la cosa celta. Hace ya unos años que me defino como especialista en nada y curioso de todo.

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Springsteen como excusa

27 de noviembre de 2007

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No soy de coleccionar autógrafos. Sólo tengo tres: Alfredo Di Stefano, Bob Dylan y Bruce Springsteen. En realidad solamente dos porque el de Don Alfredo está en el cuarto de El Mundanito. A él si le gustan. Sobre todo los de los futbolistas del Madrid y de Brasil. Su Mundana madre esta al frente del departamento de caza de autógrafos. 

El de Springsteen es de 1975. Dos días antes de la muerte del dictador. Después del mítico concierto del Hammersmith Odeon de Londres. Era su primer concierto en Europa. Venia con su tercer álbum “Born to Run” bajo el brazo.  

El fallecido Aurelio González, por entonces Director de Internacional de CBS, había organizado el viaje a Londres para verle. Era parte de la estrategia europea de la CBS para darlo a conocer en su salsa: En directo. Y acertaron. ¡Vaya que si acertaron!

Nosotros también acertamos. Bastante sudados, conmocionados y aturdidos por lo que acabábamos de vivir deambulábamos por el vestíbulo del Hammersmith. Yo estaba empeñado en conocerle y entrevistarle. Algo que ya sabíamos que no podría suceder. Me daba igual. Aurelio lógicamente se sumo a la causa. Diego A. Manrique estaba a la expectativa. Y de repente le vi. Era The Boss bajando por una de las escaleras laterales. Hacia ahí que fui. Al abordaje. Aurelio y Diego no tardaron ni un segundo en acercarse. The Boss se sentó en las escaleras y le rodeamos.

En aquel momento no sabía que BS era así. Más bien me dio la impresión que estaba aturdido por lo que acababa de descargar y por el chorreo de elogios con el que le inundábamos. Era el mejor concierto que había visto en mi vida. Hoy sigue siendo uno de los memorables. Que quizás con el paso del tiempo lleve más en el corazón que en la cabeza.  

Ya de regreso en Madrid me llamó Aurelio para contarme la magnifica impresión causada. Estaba especialmente orgulloso por que su gente habíamos sido los únicos en hablar con Springsteen. Lo cual era muy bueno para su medallero. La verdad es que en su día no me creí mucho lo de Aurelio. Aunque era amiguete me daba la impresión que era más un rollo de disquero. Y antes en 1975 al igual que ahora en 2007 los malos de la película siguen siendo los mismos: las compañías, que por otra parte cada vez quedan menos. 

Barcelona, Abril de 1981. Yo por entonces hacía de Aurelio, que en aquel momento dirigía el mejor departamento de A&R local del mercado… Con la inestimable ayuda de Gay Mercader, promotor del concierto, se habían movido todos los hilos para que BS tocase en España. Era la gira de “The River y “Hungry Heart” ya era un éxito.  En el aeropuerto al presentarme le recordé lo de Londres. Decía que se acordaba. Me pareció que estaba siendo educado. En aquel momento seguía sin saber que él era así. Lo descubriría mas tarde a lo largo de su estancia en Barcelona. 

Del aeropuerto nos fuimos al hotel y una vez ahí le organizamos una excursión por la Barcelona de Gaudí. También vinieron Landau, Marsh, Carr y algunos más que no recuerdo. ¿Y estos quienes son? John Landau fue el motor de la carrera de Springsteen. Primero desde las páginas del Rolling Stone y después como productor y manager (que sigue siendo). Suya es la frase “He visto el futuro del Rock & Roll y se llama Bruce Springsteen”. Dave Marsh era del Rolling Stone y su esposa Barbara Carr, mano derecha de Landau, llevaba el booking.  

Acabo de sentir lo mismo que cuando vi por primera vez a Elvis en el Ed Sullivan Show dijo BS ante La Sagrada Familia. Gay y yo nos miramos asombrados. Entendíamos perfectamente lo que quería decir. Y más viniendo de un rockero de los auténticos. En aquel momento empecé a saber que él era así… El Parque Güell fue otro cuelgue… El concierto del 21 de abril también fue memorable. Como los días que pasamos en Barcelona.

Hace unas semanas, a finales de Septiembre, leí un excelente articulo de Diego A. Manrique en El País con motivo de la aparición del libro de Dave Marsh sobre Bruce Springsteen. Diego habla de Marsh “bajo el efecto Gaudí” al referirse que confunde a los de la Cruz Roja con la policía. Pero sobre todo lo más importante, lo que me impactó, fue cuando DAM cita a Marsh diciendo que el mejor concierto que ha visto en su vida fue el de Barcelona… y además recuerda el recibimiento de la gente que les esperaba de madrugada en el hotel, después de llegar de una pequeña fiesta que les habíamos preparado. 

Estoy melancólico e insomne. He recibido una noticia excelente que me ha sacudido la memoria. Un gran amigo, Laurent Chalumeau, viene a pasar unos días a casa. Han aflorado los recuerdos. Y no podía faltar  alguno relacionado con Springsteen: la primera cita con la que luego seria la madre de sus mellizos fue en el Meadowlands Arena (New Jersey). Era la primera gira del “Born In The USA“. Le conseguí las entradas a condición de conocerla. 

Tenth Avenue Freeze-Out” desde el Hammersmith Odeon (1975)

 

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