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El Disco de Oro de Chapa

Chapa LP CD copiaEl pasado 14 de septiembre se empezó a distribuir el doble vinilo y CD “Chapa el Disco de Oro“, una excelente recopilación del mítico sello discográfico fundado por Vicente Mariskal Romero. Se cumplen 40 años de las primeras ediciones de Chapa Discos. Y ahora se recogen, no solo los grandes éxitos, también los grandes nombres y los temazos que alegraron la escena rock nacional desde el rock urbano madrileño. 18 pistas que son las siguientes:

Tequila – Rock & Roll en la plaza del pueblo
Leño – Maneras de vivir (directo)
Moris – Sábado noche
Asfalto – Capitán Trueno
Barón Rojo – Los rockeros van al infierno
Mermelada – Coge el tren
Topo – Mis amigos donde estarán
Cucharada – Quiero bailar Rock & Roll
Ñu – El flautista
Kaka de Luxe –Rosario, toca el pito
Obús – Vamos muy bien
Bloque – El hijo del alba
Los Elegantes – No charles más (You Talk Too Much)
Paraíso – Para ti
Tequila – Necesito un trago
Leño – La noche de que te hablé
Moris – Rock de Europa
Barón Rojo – Resistiré

Somos varios los que hemos colaborado con textos para las fundas interiores de los LP y el libreto del CD:  el propio Vicente, El Pirata, El Gran Wyoming, Antonio San José, Javier Díez, Andrés Ochaita (suyo es el paquete y el cinturón con la hebilla de Leño de la portada de uno de los discos del grupo de Rosendo), Pejo, Jorge de Ilegales, Mariano Muniesa y un servidor. Curiosamente en la foto del pack que encabeza esta entrada, mi careto está tapado por el vinilo del disco 1 (estoy al lado de Muniesa). Así que subsano inmediatamente con una foto hecha con el teléfono:

Foto interior Chapa rec

Asimismo se han reeditado 17 álbumes de 11 bandas de Chapa en una primera tanda, que se completará para abarcar todo el catalogo del sello. Los vinilos se han remasterizado y por supuesto se han mantenido los diseños originales.

Simultáneamente al 40 aniversario de Chapa se cumplen los 50 años de Radio y Rock del Mariskal. Para conmemorarlo este próximo viernes se celebra un concierto en Madrid en la sala We Rock con los reformados Indiana y Cucharada (sin Manolo Tena obviamente). Los primeros debutaron en el primer “Viva el Rollo” (Gong/Movieplay)  y los segundos lo hicieron en el segundo volumen, el mejor de la serie (Chapa/Zafiro). El evento servirá también para presentar el libro-disco con las verdades del Mariskal, escrito por Mariano Muniesa. Eso en lo que a la parte de texto se refiere. En lo musical se incluyen juntos por primera vez los dos “Viva el Rollo” (tuve el honor de participar en la producción del primero de ellos, el de Gong). Desde luego septiembre es el mes del Mariskal. Nos marca el ritmo!!!

Póster-Mariskal-50-años-radio-y-rock-concierto-libro-Indiana-Cucharada-Madrid

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Un siglo de canciones 22: “Días De Escuela” (por Francisco Javier Domínguez “Schevi”)

15 de junio de 2009

portadaasfalto

Bien abrigado llegaba al colegio,
1960 hace poco tiempo.
Formados frente a una cruz
y a ciertos retratos
ente bostezo y bostezo,
gloriosos himnos pesados.
Despertamos en pupitres de dos en dos,
aún recuerdo el estrecho bigote de Don Ramón,
y la estufa de carbón frente al profesor,
la dichosa estufa que no calienta ni a Dios.

Suena el timbre, ¡Al fin!
bocadillo, recreo, ¡Qué pasión!
Una tortura más, antes del juego,
la leche en polvo y el queso americano.

Sales tú y el gordo después,
te cambio los cromos, te juego al tacón.
Sabes tú, la ligo yo,
apuremos el tiempo que ya nos meten dentro.

Yeahh…

Dos horas de catecismo y en Mayo la comunión.
La letra con sangre entra, otro capón,
tarea para mañana y puesto el abrigo,
otra copla a los del cuadro y hasta mañana Don Ramón.
Y ahora tú, qué pensarás,
si cuando más me oprimían, más amé la libertad
y es a ti a quién canto hoy,
enseña a tu hijo, oooohhhhh enseña a tu hijo
a amar, la libertad.

El grupo Asfalto nace a principios de los 70, bajo otra denominación, Tickets, cambiando en 1972 al nombre conocido. Es a finales de esta década cuando se consolidan, sacando en 1978 su primer LP, “Asfalto”, donde se recogen temas emblemáticos como “Capitán Trueno”, “Ser Urbano”, o el que comentamos hoy, “Días De Escuela”. Ya están bajo el paraguas de Zafiro, con el sello Chapa Discos de Vicente “Mariscal” Romero.

Tras este disco se produce la separación del grupo y José Luis Jiménez y Lele Laína lo abandonan para crear Topo. Quedan Julio Castejón (el líder de la formación hasta la actualidad) y Enrique Cajide, a los que se unirán Jorge García Banegas y José Ramón “Guny” Pérez.

Su discografía es amplia: “Asfalto” (1978), “Al Otro Lado” (1978), “Ahora” (1979), “Lo Mejor” (recopilatorio de 1980), “Déjalo Así” (1981), “Más Que Una Intención” (1983), “Cronophobia” (1984), “Corredor De Fondo” (1986), “15 Años De Música” (nuevas grabaciones de éxitos de 1987), “Los Singles” (recopilatorio, 1988), “Sólo Por Dinero” (1990), “El Planeta De Los Locos” (1994),  “El Paraíso Urbano” (recopilatorio de 2001), y por último, “Utopía” (2008). 

Días de escuela” responde fielmente al estilo que define a la banda: ni es rock duro en sentido clásico  (menos aún heavy metal), ni tampoco el pop que se hace en esos tiempos, es rock urbano, con letras que se reconocen como la expresión de lo cotidiano, de vivencias de seres normales, sencillos, con sentimientos, anhelos, ingenuidad a veces (como también en el tema “Capitán Trueno”: Si el Capitán Trueno pudiera venir/ nuestras cadenas saltarían en mil/ de él aprendimos que el bueno es el mejor/ aunque al pasar el tiempo/ comprendemos que no).

La canción repasa los recuerdos de la estancia en el colegio, aquel colegio de los años 60, en pleno franquismo, con sus cristos, retratos de Franco y José Antonio Primo de Rivera, con su disciplina militar, sus malas condiciones de conservación y mobiliario, por la pobreza de la que se empezaba a salir posteriormente, gracias a los planes de desarrollo que impulsaron los ministros del Opus Dei que reclutó el dictador. Este tipo de escuela que viví yo en mis primeros años de estudio, primero de párvulo en el Colegio de la Inmaculada (“las monjas”), y luego, haciendo de primero a cuarto de primaria y EGB, entre 1968 y 1971, en la Escuela Unitaria del Patronato del Frente de Juventudes, de Palma del Río, escuela “para-pública” (era de pago) que se ubicaba en las dependencias que después fueron Club Juvenil y Casa de Juventud, tras las negociaciones de las que doy cuenta en el post 14 de abril de mi blog. Esta escuela compartía dependencias con el citado Frente de Juventudes, delegación local de juventudes del Movimiento Nacional, en cuya sede se encontraba la OJE (Organización Juvenil Española, heredera de las falanges juveniles, que posteriormente se independizó en 1977, constituyéndose en asociación privada). El maestro de esta escuela, Don Antonio, era el delegado de juventudes, y jefe local de la OJE, por lo que existía una íntima relación entre estas instituciones, y permanentemente intentaba reclutar miembros para su organización, seduciendo a sus alumnos con las excursiones, campamentos, actividades de ocio y tiempo libre, los deportes, la biblioteca (donde estaban todas las colecciones de Tintín y Asterix, entre otras), la banda de cornetas y tambores o la discoteca que funcionaba los fines de semana en sus salones. Yo intenté entrar, pero mi padre estaba ya lo suficientemente desvinculado con el régimen como para permitirlo: “en casa no se hace política”. Vana pretensión la suya, pues la escuela funcionaba con esos ritos y disciplina militar fascista de los que habla la canción, amén del adoctrinamiento político-religioso al que nos acostumbraba el régimen nacional-católico.

Sufríamos la dureza de los castigos y las formas antiguas de pedagogía (“la letra con sangre entra”) y la casi explotación a la que nos sometía Don Antonio (limpieza de pupitres, vigilancia de los castigados fuera del horario escolar, que llamaban “de orden”). Uno de los episodios que nunca olvidaré fue cuando me sacó a la pizarra a resolver una cuenta de dividir por tres cifras. Me equivoqué y me puse nervioso. Me castigó con azotes. Mientras, a los de mi curso les puso deberes: otras cuentas. Tras el castigo me echó a mi pupitre, y, justo al sentarme, cortó el tiempo para resolver los deberes. Me llamó de nuevo a la pizarra para resolver las cuentas. Como no las había hecho, al estar antes allí, no pude resolver el problema y así se lo dije a Don Antonio. “¿Qué no has hecho los deberes?”. Me volvió a golpear con su palmeta. Yo no entendía nada y pensé “qué injusticia”. Desde entonces sentí resentimiento por esa contradicción hacia todo lo que aquello representaba, los castigos físicos, la vigilancia entre nosotros mismos, la sospecha entre compañeros, la competencia sin piedad, el terror, el régimen incluido. Tal vez, aquello despertó en mí la rebeldía contra las injusticias, que me llevaría más tarde a la política.

Como injusto, miserable y absurdo era aquel estado de cosas que recordé al oír la canción de Asfalto. “Días De Escuela”, días de infancia, días de injusticia, que me hicieron amar….la libertad.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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