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La señora de la limpieza

30 de abril de 2010

Hace un par de meses escribiendo la nota A&R (Efe Eme) recordé un par de episodios de mi época de Director Artístico de Epic. Para ponernos en situación hay que remontarse a 1978.

Una tarde a ultima hora –quedábamos unos pocos en la oficina- la señora de la limpieza me pasó una casete.

Son los hijos de una amiga mía. A ver si le gusta.

 Era una maqueta de Pecos. “Esperanzas” estaba ahí (fue su primer single y su primer número uno). Me llamó la atención y lo presenté a la reunión de A&R. No causó demasiado impacto. Me olvidé del asunto. Y le devolví el material a la señora.

Unas semanas después, al volver de comer, me llama el jefe (Tomas Muñoz). Estaba con Pepe Fernández, en aquel momento DJ estrella de los 40 Principales y la Cadena SER. Habían almorzado juntos. Y Muñoz quería que escuchase a un artista que le recomendaba el locutor.

Pero si esto es lo de la señora de la limpieza. La canción esa “Esperanzas” que estaba bastante bien. No recuerdo como se llamaban ellos.

Por eso le he llamado porque me sonaba que los había presentado en la reunión de A&R. Según Pepe se llaman Pecos. El tiene los datos de contacto.

Apunté teléfonos (de los padres y de quien se encargaba de ellos). Esa misma tarde concerté una cita con ellos y también le di una alegría a la señora que limpiaba nuestra oficina.

El éxito de Pecos fue descomunal. “Esperanzas” estuvo un mes de nº 1. Muñoz tuvo la genial idea de encargar la producción del LP a Juan Pardo (Brincos, Juan & Junior). Les ayudó a componer, armonizar voces, etc. En resumen: les pulió musicalmente.

Todo iba tan rápido que pensé que habría que usar “la técnica Beatles”: editar un nuevo single cada vez que el anterior alcanzaba el number one. Y darse prisa en grabar los LPs, porque la locura que provocaban se traduciría en innumerables galas y sería difícil encontrar huecos.

Acordes” fue el segundo sencillo y anuncio de su primer álbum “Concierto Para Adolescentes” (superó el triple platino). “Háblame De Ti” –me encanta como suenan esas guitarras tan “pardianas”- fue el anticipo del segundo “Un Par De Corazones”. Se editó al año siguiente, 1979, y vendió más de medio millón de copias. En 1980 el LP fue “Siempre Pecos”, que sobrepasó las trescientas mil unidades (triple disco de platino).

De ese periodo guardo varias anécdotas. Pero hoy solamente quiero traer una a colación. Preparábamos el estilismo para una sesión de fotos o un programa de TV. Así que nos fuimos de tiendas. Primero visitamos una boutique enfrente de la compañía, cruzando la Castellana. Al entrar notamos un mal rollo importante. La atmósfera estaba cargada de un ambiente sombrío. Y de pronto lo comprendimos todo: al fondo de la tienda vimos a  la viuda de Franco. Nos miramos asustados. Sin mediar palabra nos dimos media vuelta y salimos corriendo. Literal. Fue a la carrera.

¡Qué bien le están yendo las cosas a los hijos de mi amiga! Mire aquí tiene unas cosas que han grabado los míos con el radiocasete sobre la música que sonaba del tocadiscos. Son más pequeños que los Pecos. Unos niños.

Tenían mucho salero. Eran Botones. Los fichamos y se lo encargué a Juan Pardo, quien lo vio clarísimo. Mi idea era jugar con el concepto del rock ‘n’ roll clásico pero interpretado por unos niños. De hecho el primer long play se llamó “Baby Rock”. Pero antes lanzamos un par de 45s. El primero fue “Para Pedirte Perdón”, una composición de Pardo. El gran éxito llegó con el segundo, tambien de JP: el tema central de la serie de dibujos animados “Don Quijote Y Sancho”.

La conclusión es clara: un A&R debe escuchar todo. Y a todos. Nunca sabes por donde llegan los hits. Y esa señora de la limpieza de la planta 10 de Castellana 93 fue una mina…

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A&R (Efe Eme)

6 de febrero de 2010

Las iniciales de A&R corresponden a Artistas y Repertorio. El responsable del departamento de A&R es lo que conocemos como Director Artístico. Haciendo una analogía seria el equivalente al Director Deportivo de un equipo de futbol (antiguamente conocidos como Secretarios Técnicos). Y esta semana quisiera trazar a grandes rasgos la evolución de esta función, indispensable en cualquier compañía.

Empecemos recordando el porque del nombre: antiguamente no eran frecuentes los intérpretes que componían sus canciones. Existían claro, pero eran los menos. Los autores eran profesionales y trabajaban o bien por encargo o por propia iniciativa. Las editoriales musicales eran la pieza clave del negocio. Los 60 y la explosión del Pop y Rock invirtieron la tendencia. Los Artistas empezaron a grabar sus propios temas. En el artículo de Las pioneras del Pop podéis encontrar más información sobre estos cambios. Que además dieron lugar a la popularización del LP de vinilo.

La labor de los A&R era -y es- encontrar a los nuevos talentos, aconsejarlos en su desarrollo artístico, coordinar sus grabaciones, planificar y organizar las ediciones discográficas. Y en esta primera época, a la que hacia referencia en el párrafo anterior, la selección de las obras a grabar es lo fundamental de su tarea. Elegir a los músicos y arreglistas adecuados es también parte del trabajo, en coordinación con el productor (director) de la sesión. A veces ellos mismos se ponían en el estudio manos a la obra.

El gran salto cualitativo se produce cuando los sellos empiezan a tener sus propias salas de grabación. Incluso se produce la integración hacia delante: los estudios crean compañías. Algunos ejemplos podrían ser Chess, Sun Records o posteriormente Tamla Motown. En España sucedía con nacionales como Hispavox y Columbia o multis como RCA y Polygram. Era frecuente que los equipos de producción diesen lugar a un sonido característico. Y el éxito creaba tendencia. 

Pero las modas cambian. Y mantener un estudio es una aventura gravosa. Especialmente a partir de mediados de los 60, cuando los continuos avances tecnológicos requerían costosas inversiones en actualización de equipos y maquinaria. Además de las nominas del personal (músicos, técnicos, administrativos, etc.). Así que muchas discográficas empezaron a desprenderse de sus estudios.

Cada vez se grababa en más sitios. En España no era raro grabar en Londres o Milán. Posteriormente se saltó a EE.UU. Muchos estudios independientes se pusieron de moda, a lo largo y ancho del planeta. Algunos ofrecían servicios de hostelería en sitios paradisíacos. Paralelamente las disqueras, libres de la carga que suponía el mantenimiento del estudio, empezaron a tener productores en nomina. Ante la amplitud de la oferta eran claves para elegir donde grabar. Estaban integrados en el departamento de A&R. De la misma manera que los compositores lo estaban en las editoriales musicales.

La profundidad de los elencos de las grandes compañías justificaba la existencia de estos productores en nomina. También eran ejecutivos que asistían en el día a día del departamento. Pero la antepenúltima crisis del sector –de la que se salió gracias al “Thriller”- llevó a las inevitables reestructuraciones y fusiones. Como consecuencia se redujeron plantillas. Y ellos fueron de los primeros en salir. 

Hoy los Directores Artísticos siguen siendo indispensables. Pero la caída del mercado hace que su capacidad de riesgo e innovación sea limitada. Y el proceso de decisión es más lento. Lo cual tampoco es garantía de éxito. Sufre el talento –el poco o mucho que haya- que ve limitadas sus posibilidades de desarrollo profesional. Asimismo el personal de los departamentos de A&R está reducido al mínimo, lo cual tampoco facilita precisamente su labor.

Publicado en Efe Eme

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