Archivo de la etiqueta: Antonio Cambronero

El amo del mini-podcast

29 de septiembre de 2009

blogpocket

Antonio Cambronero es el indiscutible amo de los mini-podcasts. Y me presto gustoso a participar en ellos. Es todo un honor. Además de las hamburguesas que compartimos mientras preparamos el temario.

El último lo subió ayer. Y es sobre un tema que me rondaba la cabeza desde hace tiempo, y que iTunes ha resuelto en parte con su nuevo formato para descargar álbumes. Pero youtube limita (no más de 10 minutos) la duración de las obras.

La inquietud no es sólo por el negocio. También es por la parte creativa. Con las descargas de temas sueltos se han perdido las caras B. Joyas como el “Gloria” de Van Morrison (cara B de un single de su grupo Them) o “Ruby Tuesday” de los Rolling Stones o…no tienen cabida hoy en día. Ni los los singles de doble cara A, que inventaron los Beatles. Ni obras conceptuales como “Tommy”, “Quadrophenia” (ambas de The Who), “Berlin” (Lou Reed), “Thick As A Brick” (Jethro Tull) o “Ziggy Stardust” (David Bowie), por citar un pequeño puñado de ejemplos, son impensables con el sistema de vender solamente canciones sueltas. Rompiendo la obra unitaria. Y “Stairway To Heaven” o “In-A-Gadda-Da-Vida” o tantas otras no encontrarían sitio en su totalidad, sin editar. Pero mejor escuchar el mini-podcast, donde está la explicación a todo esto. Lo podéis hacer pinchando aquí (os lleva al post del blog de Antonio) o en descarga directa: download [4.8 MB]

Nota: este mini-podcast se grabó hace varias semanas, antes del lanzamiento del álbum digital de iTunes.

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Los mini-podcasts de Blogpocket

18 de agosto de 2009

AC

A mediados de la semana pasada Antonio Cambronero y yo quedamos para celebrar su incorporación a la Web de ABC. Serán 10 posts al mes. Los ya publicados son muy recomendables: didácticos y amenos. De esos textos para guardar. Pero las actividades veraniegas de Antonio –aparte de su segunda entrada para “Un siglo de canciones”- son más amplias. Está enfrascado en la remodelación de Tinta Digital y en una serie de mini-podcasts. El primero de los cuales quizás ya conozcáis del post Fotos recuperadas 2, dado que me tenía de invitado.

Tras el homenaje gastronómico grabamos el cuarto mini-podcast. En esta ocasión era yo quien hacía las preguntas. Y giraban alrededor de las redes sociales.

minipodcasts_logo

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Un siglo de canciones 28: “Imagine” (por Antonio Cambronero)

27 de julio de 2009

Imagine

No creo en la magia; no creo en el I-Ching; no creo en la Biblia; no creo en el tarot; no creo en Hitler; no creo en Jesús; no creo en Kennedy; no creo en Buda; no creo en el mantra; no creo en Ghita; no creo en el Yoga; no creo en los reyes; no creo en Elvis; no creo en Zimmermann; no creo en Beatles; sólo creo en mi, en Yoko y en mí, y esa es la realidad.” (John Lennon)

Recuerdo que aquél 8 de diciembre de 1980, el día en que un descerebrado, llamado Mark Chapman, acabó con la vida de John Lennon, me corté el pelo y en la vieja radio de la peluquería sonaba “Imagine”. Se acercaban las vacaciones de navidad y por mi cabeza rondaban miles de cosas inconexas. Al día siguiente, los estudiantes de la facultad estaríamos organizando un surrealista homenaje al ex beatle.  

Unas horas antes, después de desayunar, John Lennon también se corta el pelo, en una barbería de la calle 72, justo al lado del edificio Dakota. Supongo que fue un presagio pero, naturalmente, era imposible que yo me diese cuenta en ese momento.

9 de diciembre de 1980. La puerta se abre violentamente y el chico del conjunto musical, que imitaba a los cuatro de Liverpool, entra nervioso. Nos encontramos en la sala de reuniones que el rectorado nos ha cedido para desarrollar nuestras actividades. Las del club cultural de la facultad. El chico del conjunto musical balbucea entre sollozos:

Han matado a John Lennon!

Siempre hay fans a la puerta del edificio Dakota, donde viven John Lennon y Yoko Ono. Ese día, Mark Chapman, se encuentra entre ellos, armado con una pistola. Esperará pacientemente a que la pareja regrese de la sesión fotográfica con Annie Leibovitz, de Rolling Stone.

La reunión se prolonga hasta muy tarde. Las últimas clases han terminado hace un par de horas y la decisión está tomada. Al día siguiente habrá un homenaje a Lennon en la facultad: durante 24 horas, y de forma continuada, se escucharán las canciones de The Beatles y John Lennon. Barra libre y la proyección de películas porno sin sonido. Si nuestro club cultural ya era sospechoso, con dicha “fiesta” estábamos firmando nuestra sentencia de muerte.

Mark Chapman, logra mostrar una copia del disco “Double Fantasy” a John Lennon, que se dirige, junto con Yoko Ono, a grabar el thema “Walking On Thin Ice” a los estudios The Hit Factory. El fotógrafo Paul Goresh inmortaliza la escena.

Tal vez como presagio de lo que nos esperaba como club cultural, abandonamos el local, en medio de una noche meteorológicamente de perros. Y precisamente, a los perros del vigilante no les gustó nuestra presencia. Corrimos como posesos, excepto el chico del paraguas negro, gafas de pasta y barba prominente, que junto con su no menos voluminosa barriga fueron víctimas de los rabiosos canes. O, al menos, eso fue lo que imaginamos a lo lejos, a juzgar por los gritos y los ladridos. De hecho, nunca volvimos a verle. A veces, años más tarde, he creído encontrarme con él. Pero, sin duda, o se trataba de un fantasma o no era él.

– ¡Señor Lennon!- grita el asesino.

Cinco disparos. Cuatro impactos. Los médicos del hospital Roosvelt no evitan la muerte de John Lennon. Chapman es detenido inmediatamente.

Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz.”

Aquél 10 de diciembre de 1980., dos días después de la desaparición de John Lennon, muchos de aquellos chicos inocentes e inquietos, nos dimos cuenta de muchas cosas. En medio del alcohol, los porros, el sexo y la música, de aquella fiesta imposible, prometimos no traicionar  nunca, por nada del mundo, las palabras de aquél músico inigualable en “Imagine”. Si lo conseguimos o no, eso es ya otra historia.

Imagine” se publicó en el álbum “Imagine” (1971) y fue producida por Phil Spector. No se descarta la influencia de Yoko Ono en la composición del tema. Para mí, no se ha compuesto otra canción que la supere y siempre que la escucho me acuerdo de una barbería, unos perros rabiosos y una fiesta imposible.

Imagina que no existe el Cielo

es fácil si lo intentas

sin el Infierno debajo nuestro

arriba nuestro, solo el cielo

Imagina a toda la gente

viviendo el hoy…

Imagina que no hay países

no es difícil de hacer

nadie por quien matar o morir

ni tampoco religión

imagina a toda la gente

viviendo la vida en paz… 

Puedes decir que soy un soñador

pero no soy el único

espero que algún día te unas a nosotros

y el mundo vivirá como uno 

Imagina que no hay posesiones

quisiera saber si puedes

sin necesidad de gula o hambre

una hermandad de hombres

imagínate a toda la gente

compartiendo el mundo

Puedes decir que soy un soñador

pero no soy el único

espero que algún día te unas a nosotros

y el mundo vivirá como uno

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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Fotos recuperadas 2

10 de julio de 2009

Cohen Vogel

La Mundana estaba empeñada en encontrar unas fotos con Leonard Cohen en Granada y otras de la entrega de la capa de Michael Jackson. Y las encontró.

Las de Michael Jackson presentaban un pequeño problema: eran diapositivas. Así que había que transformarlas a jpegs. Gracias a Simone Bosé fue factible y hoy y el sábado -en la colaboración de Efe Eme– podremos publicar algunas. También localizó algunas en blanco y negro de la entrega de los 4 platinos de “Bad”, del mismo día de lo de la capa.

Platinos MJ

De izquierda a derecha Simone, Manolo Díaz, Michael Jackson y su Mundano favorito.

De vampiros Bromeando sobre la capa y los vampiros. 

Las de Cohen son en la casa-museo de Lorca en Granada. Habíamos viajado para rodar un video clip del “Take This Waltz” para el proyecto “Poetas En Nueva York”, impulsado por Manolo Díaz. Me sigue faltando una foto: Leonard Cohen haciendo el pino en la casa de Lorca. Fue portada del New Musical Express, pero no encuentro ni el original ni la copia.

Con Cohen en casa Lorca

Asomados al balcón con ¿el director de la casa-museo?

 Con Howell

Con Howell Llewellyn, corresponsal de Billboard en España, en un receso del rodaje.

Entradas relacionadas:

Las Diosas de Cohen y Waits (Efe Eme)

El monje que volvió del frío (by Julio Valdeón Blanco)

En el post de Julio encontrareis el video que rodamos.

Y aunque no tenga nada que ver ayer Antonio Cambronero me enrolló para un mini podcast. Vivimos en un mundo que ha pasado del “blogging” al “microblogging” y ahora del “podcast” al “mini podcast”. Lo hicimos con su nuevo cacharro el 3GS, creo que así se llama el nuevo iPhone. Lo grabamos (dura poco más de un minuto) y lo subió a la Red.

El mini podcast en cuestión era una reflexión sobre la portada de El País de ayer y lo de Google y Microsoft. Lo podéis oír pinchando aquí.

Entrada anterior:

Fotos recuperadas

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Suscriptores RSS

4 de junio de 2009

Antonio Cambronero se ha convertido en el Vicepresidente Tecnológico de El Mundano. Y me dice que avise que hemos cambiado la dirección del icono RSS del blog. La nueva es:

http://feeds2.feedburner.com/elmundano

Los ya suscritos por favor tomar nota de esta nueva URL.

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Los anti Sinde del domingo pasado

26 de mayo de 2009

libertad de expresión

La foto que encabeza esta entrada no tiene nada que ver con los abertzales. Aunque lo parezca dado el sesgo demagógico y oportunista. Está tomada el domingo pasado en Madrid durante la manifestación anti Sinde (y anti canon, anti derechos de autor, etc.). No llegaron a trescientas personas y en mi opinión fue un rotundo fracaso. Es más, diría que hicieron un ridículo tan sólo comparable al de los presuntos aspirantes a la Presidencia del Real Madrid, quienes han acabado convirtiéndose en “no candidatos”.

Señores la Libertad de Expresión es algo bastante más serio. No jueguen con ella. Y menos en este país donde tanto dolor y sangre se ha vertido en su defensa. No se apropien de ella (como han hecho con otros símbolos). El derecho a la Libertad de Expresión viene recogido en la Constitución de 1978 en su artículo 20, siendo uno de los derechos que dispone de más garantías jurídicas (recurso de amparo, recurso de inconstitucionalidad, reserva de ley y aplicabilidad directa, procedimientos sumarios en la jurisdicción competente, difícil reforma del articulado en la Constitución). Este derecho puede ser suspendido si se declara el estado de excepción según el artículo 55 de la Constitución española.

Comentaba la jugada ayer por la tarde con Antonio Cambronero, cuando apareció J M aka doctorprofessormun, y la conversación derivó (será el post del sábado para Efe Eme, unido a algo que he leído en El País de ayer y que seguramente influyó en JM). Tanto Antonio como yo mencionábamos el post de César Calderón, del que extraigo varios párrafos que resumen perfectamente la situación:

Hoy es un día triste para los derechos de los internautas, un día muy triste.

Los organizadores de la manifestación, con su estrechez de criterio se han convertido en los mejores aliados de la SGAE, dejándonos a los pies de los caballos tras una gestión partidista e interesada de algo que debería haber sido de todos y ha terminado convirtiéndose en un acto minoritario en el que muchos, muchísimos, no hemos podido participar dado el cariz fundamentalista y excluyente que tomaba la convocatoria.

Enrique de Diego ex-subdirector del diario ultra “Época”, colaborador de las ultramontanas Intereconomía o La Nación y presidente de la curiosa plataforma de las clases medias, una organización que entre otras lindezas propone:

– La supresión de las Comunidades autónomas

– Prohibir constititucionalmente el déficit

– Endurecer el código penal

– Acabar con las subvenciones a los sindicatos

Antonio está más cerca de los planteamientos de Calderón que un servidor: no comparto sus puntos de vista sobre los copyrights. Del software libre no tengo ni idea así que no opino y escucho lo que me cuentan “los sabios”. El problema es que muchos de ellos –y no lo digo por Cambronero– si lo hacen sobre la propiedad intelectual de cine, libros y música sin dominar el tema (confunden los términos de Autores con los de Artistas, Interpretes o Músicos y también organizaciones y sociedades de gestión como AIE, AGEDI, Promusicae, CEDRO, VEGAP, UFI, SGAE, etc.). Y qué decir de muchos comentarios “profesionales” que se leen en blogs y artículos de medios online. Lo cual me lleva al principio de esta nota: la Libertad de Expresión. Y añado el mundo de las opiniones. Porque uno es muy libre de expresar lo que quiera, pero, sintiéndolo mucho, no todas las opiniones son respetables. A mi me puede gustar la física quántica o tener interés en aprender sobre el Open Source. Pero de ahí a atreverme a emitir una opinión va un trecho. Y desde luego mi opinión no será digna de respeto, porque parte de mi ignorancia en esos asuntos.

Evidentemente, no todo el mundo actúa como yo (ni yo mismo a veces). Y desde luego los De Diego, Dans o Domingo, cabecillas del esperpento del domingo pasado no siguen mi norma.

Sobre Dans y Domingo ya he expresado mi opinión aquí y aquí. Y le comentaba al amigo Antonio que lo de esta peña no me sorprende en absoluto. Ya vengo diciendo desde hace años que manejan una agenda oculta donde se mezclan intereses personales, económicos y aspiraciones políticas. Afortunadamente se les va viendo la goma de la careta…

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Otro (inevitable) artículo sobre el futuro de la prensa

10 de mayo de 2009

Santi Burgos

La capacidad de la especie humana para mirarse al ombligo no tiene límites. Y en el caso concreto del periodismo alcanza niveles insospechados. Podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos que los periodistas practican el onanismo exhibicionista. ¿Cómo entender sino los continuos artículos y reportajes que realizan sobre sus problemas? Aprovechan las tribunas públicas para exponernos sus miserias. Bien por iniciativa propia o por encargo de sus empresas. Mientras otros sectores, también en crisis y dificultades, necesitan recurrir a gabinetes de prensa para hacer llegar sus voces. ¿Y a quién contratan de jefes de prensa? Lo han adivinado: a periodistas. Todo un círculo vicioso.

Me acosté y me desperté con un magnifico artículo en El País de John Carlin al respecto: “El momento crucial”. Trabajado, documentado y muy bien narrado. Carlin es un excelente escritor y aprovecho para recomendar su libro “El Factor Humano”, con Nelson Mandela y la final del Mundial de Rugby –Sudáfrica/Nueva Zelanda– como símbolos del fin del apartheid y la normalización de la joven democracia sudafricana. Los derechos para el cine fueron adquiridos por Morgan Freeman (suyo es el papel de Mandela) y le ofreció la dirección a Clint Eastwood, quien aceptó.

Tras este inciso retomo el asunto principal de esta nota: el futuro de la prensa contado por ellos mismos. La conclusión a la que siempre he llegado es que no tienen ni idea. Pero en “El Momento crucial” es la primera vez que recuerdo al autor llegando a este mismo punto. También es una novedad el paralelismo con el mundo de la música. Llevo años diciéndolo, pero no soy periodista y tampoco recuerdo haberlo hecho expresamente aquí, salvo tangencialmente en Agravios comparativos (Efe Eme). Si bien es cierto que me centré, en un afán por ser novedoso, en el sector automovilístico (en su continuación, Agravios comparativos 2 (Efe Eme)). En mi caso utilizaba a los medios impresos y su IVA reducido como escarnio frente a la industria musical -soporta el tipo máximo de IVA- y afirmaba que La Música no es Cultura (Efe Eme).

En su exposición John Carlin menciona Internet como factor de cambio y la falta de previsión que han soportado las discográficas y las empresas periodísticas. Desde el punto de vista del negocio musical es cierto que no las hemos olido. Ni nosotros ni nadie. Especialmente los periodistas. Y sobre todo esos listos que se encargaban de vociferar en columnas, artículos, blogs, etc. nuestro certificado de defunción. Durante años. Eso si, sin aportar ninguna solución o idea viable de nuevo modelo de negocio. Y en la mayoría de los casos sin ni siquiera conocer las interioridades sobre las que pontificaban. Tan preocupados estaban viendo pelar las barbas del vecino que no pusieron las suya a remojar. Escribía Diego A. ManriqueEl futuro será primitivo”, en su columna de los lunes de El País, y comenzaba: “Qué cansinos son los profetas. Pienso en los que proclaman la extinción de las discográficas, el fin del copyright, el eclipse del CD. Entiendo que son frases rotundas, que tienen garantizado el titular y que llenan de orgullo bíblico a sus autores. Los apocalípticos se deleitan extendiendo el certificado de defunción al CD, pensando que eso supone un golpe mortal a las odiadas disqueras. Ignoran que ése es el sueño húmedo de los ejecutivos más despiadados. Para ellos, la desaparición del soporte físico significaría prescindir de fábricas, almacenes, transportistas, vendedores y tiendas. Recortan gastos, adelgazan plantillas; nada de lidiar con proletarios gruñones o regatear con minoristas.” Para continuar más adelante “Leo una crónica del Digital Music Forum East, conferencia neoyorquina de profesionales donde se presentan datos y se intenta retratar al mercado. El reportero se muestra boquiabierto. Creía que la gran mayoría de los estadounidenses era como él: la música le llega vía iPods, móviles, ordenadores. Resulta que dos terceras partes de los consumidores de música en EE.UU. sólo escuchan CD y radio. Ignoran las descargas legales o ilegales, pasan del streaming. De hecho, la industria musical todavía depende de los compradores de CD, mucho más numerosos que los que pagan por descargas, compran entradas para conciertos o adquieren objetos de merchandising (las otras fuentes principales de ingresos). Parece que periodistas y disqueros hablamos de boquilla: tenemos poca información sólida sobre los modos en que el público consigue, usa, conserva la música.

Como bien acredita el reportaje de John Carlin de hoy en El País, tampoco los medios impresos han sabido reaccionar a lo que se les venia encima. Desde hace un tiempo han convertido sus páginas en muros de lamentaciones, buscando la solidaridad y complicidad de los lectores. Algunos de los cuales ya estamos hartos de leer constantemente sobre lo mismo. Por no mencionar el cada vez más amplio deterioro de la calidad de los productos periodísticos. Sea por luchas intestinas, recortes de gastos, afinidades y complicidades gubernamentales (autonómicas o estatales) o por lo contrario, etc. La teoría expuesta en El Mundano por Antonio Gómez es buena, muy buena.

Lo que no menciona Carlin es como la aparición de la prensa gratuita ha bajado el nivel de la prensa en general. Y olvida un precedente a la actual crisis: los dominicales de los diarios erosionaron las ventas de las revistas semanales. Y lo que era un paraíso de opciones se ha quedado reducido a unas pocas que sobreviven (testimonialmente) a duras penas. A mi me dolió especialmente la desaparición de Triunfo. Tampoco se refiere a las subvenciones estatales que reciben por papel, al IVA reducido y a la inmensa ayuda que ahora solicitan al gobierno para afrontar su crisis sectorial. Algo que desde luego no ocurre en el sector musical. Y es aquí donde radican las mayores diferencias. Claro, que tampoco los de la música nos hemos dedicado a airear el futuro negro que se les avecinaba a ellos… Con soportar sus demandas publicitarias -y de las otras también- teníamos bastante.

Leia hace unos meses un informe del The Wall Street Journal donde se afirmaba que el mayor problema de las discográficas estadounidenses era que no se anunciaban en The New York Times, The Washington Post, etc. Es decir, en los medios que crean opinión. En cambio resaltaba como Apple, Microsoft, IBM, Bell y demás operadoras de telefonía, proveedores de acceso a Internet, empresas de nuevas tecnologías, etc. si lo hacían. Y era ese el factor que inclinaba la balanza editorial hacia su lado. En España tenemos un ejemplo claro: hace unos meses hubo una huelga de trabajadores de Telefónica ante el recorte de derechos adquiridos, conseguidos a través de duras negociaciones a lo largo de muchos años. No tuvo ninguna repercusión mediática. ¿Saben por qué? Piensen. Les ayudo con una pista: ¿Quién es uno de los mayores anunciantes del país?

Comiendo el viernes pasado con Antonio Cambronero charlábamos amigable y apasionadamente sobre estas cosas. Lógicamente discrepábamos en muchos aspectos relacionados con el copyright. Y sinceramente creo que –aparte de las lógicas diferencias que pueda haber entre un informático y un disquero- el problema radica en la mala información que se dispone de nuestro mundo. Empezando por la confusión de términos entre Artistas, Autores y Músicos. En gran medida está provocada por los medios y los gabinetes de prensa de las telecos. ¿Y quiénes forman estas oficinas? Volvemos al inicio y la respuesta es la misma: los periodistas.

ENTRADAS RELACIONADAS:

LA MUERTE DEL PERIODISMO (por Antonio Gómez)

Carta de John al Defensor del Lector de El País  

La segunda carta de John al Defensor del Lector de El País

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Agravios comparativos 2 (Efe Eme)

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