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Zidane, con San Courtois, unos pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes, a semis de Champions

Michale Regan Getty AS

Una vez más, forzado por las circunstancias, Zidane estrenaba defensa. La novedad esta vez era la presencia de Fede Valverde en el lateral derecho. Cuando Miguel Ríos me mandaba la alineación madridista le comentaba que esto de inventar líneas defensivas estaba siendo nuestro sino de esta temporada. En la víspera el mister había despejado las dudas sobre el estado físico del uruguayo, lo que presagiaba su titularidad. Otra cosa era qué posición ocuparía. 

Anteriormente, al mediodía, Paco Martín me transmitía su habitual optimismo que compensaba mi habitual preocupación y un cierto aire pesimista. Pero cuando Humberto Ríos se adelantó en nuestro pequeño ritual supersticioso volví a preocuparme. Ver en Real Madrid TV a Roberto Carlos preocupado, un optimista eterno como Paco, me dio mala espina.

Este Liverpool-Real Madrid, vuelta de cuartos de Champions, enfrentaba a los dos equipos europeos que más bajas han sufrido. El mérito del que pasase a semifinales es enorme. La ventaja blanca de la ida, 3-1, tenía el inconveniente de ese gol en contra encajado en casa. Nos obligaba a marcar sí o sí (para nuestra tranquilidad).

Escuché hace un par de días a Álvaro Benito, el mejor comentarista de fútbol del país, decir que nuestro 4-3-3 era la mejor arma contra el Liverpool. Descartaba por completo una defensa de tres marcadores y dos carrileros. Acertó de pleno. Esta reflexión rondaba mi cabeza desde que la escuché. Porque ni confianza  en la mejor línea media del mundo, Kroos-Casemiro-Modric, es total.

De ellos me preocupaba la vuelta de Firmino (suplente en el Alfredo di Stéfano, donde disputó los minutos finales). Recuperaban así a su delantera titular, con Salah y Mané. A Valverde se le presentaba una papeleta complicada en su estreno como lateral. 

Al minuto Milner fue a por Benzema. Le rompió la bota con su entrada. No vio la roja. Ni la amarilla. Un minuto después Salah encaró a Courtois, quien milagrosamente salvó el gol. El balón que le metió Mané fue magistral. Al minuto Mané, de nuevo, se fue de Valverde y nos montó otro lío. 

No conseguíamos salir de nuestro campo. Nos tenían embotellados. A los siete minutos ya habían botado tres saques de esquina. El par de veces que pasamos de la divisoria perdíamos el balón nada más pasar el círculo central. Hasta el ocho y medio que provocamos nuestro primer córner a favor. Y cuando parecía que nos asentábamos volvió a salvarnos Courtois: sacó un certero disparo lejano de Milner que se colaba por la escuadra. Una carrera de Vinicius al filo del 14 les asustó. Cogimos confianza tras un arranque angustioso de partido.

La confianza se tradujo en un par de posesiones largas y un balón al palo de Benzema, en el 19, seguido de un buen disparo de Vinicius al que Alisson respondió con una palomita. 

Mediada la primera parte perdonaron la amarilla a Fabinho por una falta sobre Casemiro. Case sí la vio en el 24 por una entrada sobre Milner. Sonó a tomarse la justicia por su cuenta. Robertson también vio la tarjeta en esta jugada, pero por protestar. 

El ímpetu red ya se limitaba a buscar el contrataque, aprovechando nuestros malos pases. La presión del inicio había aflojado. En sus posesiones veíamos a Benzema solo en punta y a Vinicius y a Marco Asensio bajando a la media. La movilidad de Mané la controlaban Asensio y Valverde. En la otra banda era Nacho quien cubría a Mendy en la vigilancia de Salah.

En el 40, en otra perdida nuestra, Salah dispuso de una ocasión. Se le fue alta. Un minuto más tarde fue Wijnaldum quien la tuvo.

La mejor noticia para  el Madrid fue llegar al descanso con 0-0 en el marcador. Creo que todos (jugadores, técnicos y aficionados)) éramos conscientes que un gol del Liverpool podría haber sido dramático. Como apuntaba que lo fuese la segunda parte. 

Salieron los mismos onces para la segunda mitad. A Casemiro no se le veía bien en el túnel del vestuario. Saltó al campo renqueante. Su segunda parte desmintió estas sombras. Su aporte, como siempre, fue decisivo. Con balón y sin balón. 

Sacamos de centro, perdimos la posesión a los 20 segundos y al minuto Courtois volvió a lucirse a remate de Firmino. Se empezaba a repetir el guion de la primera mitad. 

Tardamos cuatro minutos en rondar su área. Y acabamos cediendo la pelota a Courtois en esa posesión.

En el 53 una internada de Mendy levantó los ánimos (antes hubo otra de Valverde que corrió toda la banda desde la defensa). 

Seguíamos imprecisos en el control y en el pase. Klopp preparaba un doble cambio. Thiago por Milner y Diogo Jota por Kabak. Con esta última sustitución, un nueve por un central, echaba el resto. Entre tanto Phillips vio una amarilla. 

Vinicius cada vez bajaba más a defensa. Cortó varios balones mas perdía fuelle en ataque. De todas formas es de alabar su esfuerzo defensivo. Esta presencia de Vini coincidió con el cambio de banda de Mané (uno de los robos del brasileño fue a Mané).

Un despeje largo en diagonal de Valverde, en el 65, le llegó a Vinicius. Se plantó frente a Alisson pero no pudo superarlo. El rechace favoreció a Benzema pero el portero con una rapidez inverosímil se le echó encima y salvó a su equipo. Dos minutos después Salah, en una acción similar a la de su gol en la ida, desaprovechó la ocasión más clara del Liverpool.

Diogo Jota se fabricó una oportunidad en el 69.

Militao, mientras tanto, nos daba otra clase de despejar balones.

Zidane, en el 71, retiraba a Kroos y Vinicius por Odriozola y Rodrygo. Como supondrán Valverde cambió su posición. La nota positiva inmediata fue que Asensio comenzó a aparecer en el frente de ataque. Y Rodrygo era más eficaz presionando arriba que Vini.

El reloj corría a favor de nuestros intereses. 

Una mala decisión de Odriozola nos puso en aprietos y los salvó Asensio forzando córner. Nada más sacarlo Klopp preparó un nuevo cambio, al tiempo que la contra del Madrid terminó en saque de esquina a nuestro favor. Al filo del 81 un pase lateral de Militao la cabeceó abajo Benzema. Muy buena ocasión que se fue arriba. Después, Isco entraba por Asensio, Shaqiri por Firmino y Oxlade-Chamberlain por ¡Mané! Cierto que ya andaba desdibujado.

Los cinco minutos finales más lo que se alargase podrían ser de infarto. Un gol de ellos y a la UCI.

Militao seguía siendo un frontón y despejaba todo lo que pillaba. 

Los últimos cinco minutos, antes del descuento, nos volvieron a embotellar. Se añadieron cuatro minutos.

Afortunadamente ellos ya no creaban peligro. Tenían la pelota pero Nacho y Militao eran infranqueables. Salvo por errores puntuales nuestros no había mayores problemas… errores como el de Mendy en el segundo minuto del descuento, que salvó San Courtois ante Salah.

El partido terminó con un córner a favor de ellos. No pasó nada. 0-0 y a semifinales!!!

El único equipo español en cuartos de final de Champions también lo será en semifinales. Pese a quien le pese. Y a pesar de las bajas. En Liverpool jugaron unos  pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes. ¡Gran semana de Zinedine Zidane!

P.D.: Casemiro fue elegido el mejor jugador del partido.

P.D. bis: estas serán las novenas semifinales del Madrid de las ultimas 11 Champions. En total son 30 de 51 entre Copa de Europa y Champions.

 

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Sin Ramos ni Varane: Real Madrid 3 Liverpool 1

Varane

Sin Ramos ni Varane, tampoco estaba Carvajal, la posible alineación entretuvo a aficionados madridistas y medios. El galimatías era importante. Finalmente Zidane, hombre sensato, optó por la solución sencilla: sustituir a un central por otro y dejar los experimentos según se desarrollase el partido. Por tanto, Militao entró por Varane. Entre las distintas posibilidades le apunté a Antonio Perea que igual habría que empezar el equipo por arriba: Marco Asensio, Benzema y Vinicius. Porque ellos también vienen lastrados por bajas en defensa, tienen un ritmo alto de juego y ocupan las bandas. Nuestros tres puntas servirían para contenerles. Y podíamos buscarles la espalda.

A la vista del once blanco sospechaba que jugaríamos un 4-1-4-1 con Casemiro entre los centrales y los cuatro detrás de Benzema (o quien fuese). A no ser que Case fuese el tercer central, con Kroos y Modric de doble pivote. Son posibilidades que incluso podrían surgir al lo largo del partido. Zidane, de nuevo, no se complicó la vida: 4-3-3.

Los dos mejores centrales del mundo, uno del Real Madrid y otro del Liverpool, eran claramente las grandes ausencias del choque. Zidane y Klopp han improvisado soluciones. El francés no ha parado, dada la plaga de bajas. El alemán ha podido probar en varios partidos a su nueva pareja de centrales. Además de las defensas teníamos la batalla del centro del campo, siempre clave. Esta presentaba dos características contrapuestas: el toque blanco vs. la velocidad red. Ellos optaban por el músculo (Thiago era suplente), dando prioridad a las transiciones rápidas. Nosotros nos encomendábamos al control del juego y a la celeridad de nuestros puntas.

Sacó el Madrid de centro y tardamos 20 segundos en perder el balón. Mas al minuto y medio Benzema disparó por primera vez entre los tres palos. A continuación una internada de Mendy y otra de Lucas Vázquez sembraron la confusión en sus filas. Marco Asensio forzó el primer saque de esquina a los cuatro minutos y poco. Nuestra presión alta daba frutos a la hora de imposibilitar su juego y buscar su portería. Cuando Modric subía a ayudar a Benzema en la presión ellos recurrían al despeje o al balón largo (generalmente salía fuera). Así transcurrieron los primeros 15 minutos.

Dos internadas de Vinicius causaron el pánico en la defensa rival. El brasileño pudo marcar de cabeza en el 13. Se le fue fuera de poco. Salah parecía el único capaz de crearnos problemas.

Tras ese primer cuarto de hora el Liverpool se asentó mejor. El Madrid había levantado el pie del acelerador. La mala noticia para nosotros era que Mané empezaba a aparecer.

Dos errores, uno por equipo entre el 19 y el 24, nos puso el corazón en la boca. Y dos minutos después el éxtasis. Un balón largo de Kroos, 40 metros en diagonal, busca a Vinicius. El brasileño la controla con el pecho, gana en velocidad a dos defensores y según entra en el área chuta con la derecha y marca. 1-0. ¡Golazo!

La primera media hora se jugo a un ritmo endiablado. Ganábamos 1-0 y ellos sacaban su primer córner al filo del minuto 30. Firmaba este resultado!!! Y eso que al poco Vini pudo hacer el 2-0 (y justo antes reclamamos un penalti sobre Benzema). Asensio la tuvo en el saque de esquina tras la ocasión de Vinicius. A la siguiente marcó el 2-0 (min. 36). Otro balón largo de Kroos buscando a Vini fue mal despejado por Alexander-Arnold hacia atrás. Y ahí estaba Asensio atento, de nueve. Con una vaselina supera al portero, que palmea levemente, para acabar empujándola a la portería. Cuarto partido consecutivo en el que Asensio anotaba. 2-0 y menos mal que no había firmado nada…

Buscar la espalda a la defensa red estaba funcionando. Al menos Kroos lo había entendido perfectamente y tenía en Vinicius a su pareja de baile.

Klopp cambiaba a Keita en el 42 para dar entrada a Thiago. Y Asensio tuvo el 3-0 acto seguido.

2-0 al descanso en una vibrante primera mitad en la que el Madrid impuso sus virtudes y el Liverpool no pudo rematar a puerta. El guion de antes del partido se escribió acorde al dictado de Zidane. Por eso Klopp dio entrada a Thiago, para intentar controlar el juego. Su plan había sido desbaratado por el del mister madridista.

El objetivo para la segunda parte era inevitablemente no encajar ningún gol.

El Liverpool salió obligado. Nosotros en la misma línea, pero más atentos en defender que en atacar. Más esperar atrás que presionar arriba. No me gustaba esta idea. Los primeros minutos fueron suyos. Lucas Vázquez vio la amarilla en el 48 (Mané la vio en la primera mitad). Se jugaba en nuestra mitad del campo. No cruzamos la divisoria hasta el 50. Y al filo del 51 nos amargaron: Salah, solo, marcaba. 2-1 en el primer remate a puerta del Liverpool. Se iba al garete todo lo logrado en la primera mitad.

Fue el primero y el único del encuentro.

Thiago vio la amarilla en el 55 por una entrada a Asensio.

El gol del empate estaba más cerca que el 3-1.

En el 57 dos remates (Benzema y Casemiro) no llegaron a su destino. Fueron rechazados por los defensas.

Nuestras bandas habían perdido chispa. Vini ya no se iba de su lateral. Y ellos estaban más encima nuestra. No jugábamos cómodo.

A la hora Casemiro cortó un balón. La jugada terminó en un buen disparo alto de Kroos desde fuera del área. Dos minutos después Mendy salvaba un gol, despejando un instante antes del remate de Mané. A continuación en una contra Asensio peca de generosidad. Se la pasa mal a Vinicius en vez de buscar puerta (estaba en una posición inmejorable). El despeje va fuera. Se saca de banda. Benzema se la da a Modric y este a Vinicius, en las inmediaciones del punto de penalti. El brasileño marcaba su segundo tanto de la noche. ¡3-1!

Dos minutos después Asensio tuvo el 4-1. Excelente pase de Vini. El balear intentó el recorte en vez de chutar. Ocasión al limbo.

Fede Valverde entraba por Asensio en el 69 y medio. Objetivo: tapar esa banda y oxigenar nuestro medio campo. Un minuto después la dupla Kroos/Vinicius volvió a entrar en acción. Terminó con un remate de Benzema que Alisson paró abajo con seguridad.

Vinicius resucitado tras su segundo tanto llegaba extenuado al cuarto de hora final. Mientras, su mejor socio de la noche, Kroos, aparecía por todas partes. Si en la primera mitad el alemán fue el dueño del balón, en esta segunda se creció en labores de contención. Además de ser el indiscutible metrónomo del equipo.

Klopp echaba el resto en el 80 y efectuaba un doble cambio. Shaqiri y Firmino entraban por Kabak y Diogo Jota. Cuatro minutos después Rodrygo sustituía al extenuado Vinicius.

En el 86 en el único error de Kroos, un mal pase atrás, Mané nos pudo hacer el roto definitivo.

En estos últimos minutos nos tenían encerrados.

Lucas Vázquez se dejó media vida peleando un balón en nuestra línea media (min. 89).

Se añadieron cuatro minutos de añadido. De las palpitaciones ni les comento.

El Liverpool buscaba su gol salvador. Solo veía camisetas rojas. La pelota era suya. Menos en el último minuto, donde tuvimos tres jugadas: una contra de Rodrygo, un corte de Modric y un ataque de Rodrygo.

3-1 parece un buen resultado. Mas es engañoso por ese gol en contra.

Durante la tarde Paco Martín decía que me notaba pesimista. Y yo a él excesivamente optimista. Me hablaba de las noches mágicas de Champions. El desarrollo del encuentro justifica sus sensaciones previas. Pero el resultado, ay… Menos mal que en Liverpool no habrá público. Aunque ellos serán los de la segunda parte de anoche.

AS

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El Liverpool gana 0-2 en una final decepcionante

Liverpool

El Liverpool gana la Champions 0-2 al Tottenham en una final decepcionante. La primera jugada del partido fue clave y determinó el desarrollo del encuentro. No habíamos llegado a los 30 segundos de juego cuando se pitó penalti a favor de los Reds. El balón largo le había llegado a Mané por el flanco izquierdo. Buscó el centro y Sissoko imprudentemente hizo frente a la pelota con el brazo extendido. A mi no me pareció penalti. Me dio la sensación que la pelota llegó al brazo rebotada del pecho. Pero evidentemente cortó la trayectoria del esférico. El VAR confirmó la decisión arbitral. No hay más que hablar. Salah transformó la pena máxima y la final comenzaba con un 0-1 que trastocó todos los planes. Los de Pochettino porque comenzaba perdiendo desde el inicio, algo que ninguna entrenador contempla (salvo que tenga que remontar una eliminatoria). El guión de Klopp también fue otro: no vimos a su Liverpool de siempre. Con el marcador a favor tuvimos la versión amarrategui, un equipo correoso, no dejando huecos e intentando aprovechar su velocidad en las contras. El espectáculo se resintió. Lo que a priori iba a ser una bella noche de amor al fútbol se quedó en una eyaculación precoz.

Para que me entiendan mejor: por los campeones los mejores fueron su central holandés Virgil Van Dijk y su portero brasileño Alisson. Este último apenas intervino, pero cuando se requirió su presencia, en los quince minutos finales, cumplió con creces. 

Ambos equipos presentaron a sus delanteros centros recién recuperados de lesiones: Firmino y Kane. El del Liverpool no las olió. Fue sustituido poco antes de cumplirse la hora de juego. Entró Origi, el héroe de Anfield ante el Barça (y nuevo ídolo madridista, el Manolas de esta edición de la Champions). Origi sentenció en el 86. Aprovechó su ocasión y anotó el 0-2. No había intervenido mucho en el juego hasta ese momento. Kane por su parte se las tuvo que ver con el implacable Van Dijk. Cuando entró Llorente en el 81 se encontró más a gusto. A mi juicio Llorente tendría que haber entrado bastante antes. Sobre todo porque a quien sustituyó, Dele Alli, fue un desastre todo el partido. No dio una a derechas. En todas las acciones que intervino perjudicó a su equipo. Sus pases eran pedradas para sus compañeros, no ganó ni un solo uno contra uno, cuando pudo haber buscado el remate al primer toque buscó controlar. El control o era malo o si retenía el balón daba tiempo al defensa para taponar. El Tottenham de tres cuartos de cancha para arriba no ligaba jugadas ni creaba peligro. Alli era un handicap. Son se desesperaba y Van Dijk, bien respaldado por sus dos laterales y el otro central, imponía su ley. La labor de Eriksen para los Spurs no obtenía ningún fruto.

Es la sexta Copa de Europa para el Liverpool y la primera para Klopp (en su tercera final). Van Dijk fue elegido el mejor jugador de la final.

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El Liverpool, de nuevo sin Coutinho, vuelve a la final de Champions

El Barça fichó a Coutinho en el mercado de invierno de la temporada pasada. El brasileño abandonó el Liverpool (había jugado con ellos la fase de grupos de la Champions). A fecha de hoy es el fichaje más caro en la historia del Barça. Los azulgranas cayeron ante la Roma, tras ganar 4-1 en el Camp Nou. El Liverpool, sin Coutinho, llegó a la final que perdió 3-1 ante el Real Madrid.

Lo que nadie podia pensar ha vuelto a suceder y se ha repetido la historia: el Liverpool, sin Coutinho, vuelve a la final de Champions. Se impusieron 4-0 remontando, en un partido para su historia, el 3-0 adverso de la ida en el Camp Nou. En el Barça Coutinho fue titular. Mal negocio el del Barça con Coutinho…

Los dos primeros goles se produjeron de forma semejante: dos errores de Jordi Alba. ¡Mira que es difícil ver equivocarse a Alba! Y además dos veces. En los primeros diez minutos de cada mitad. El 4-0 ya fue de traca. De patio de colegio. Un error defensivo impropio de un equipo profesional (a la salida de un saque de esquina con la defensa a verlas venir y la picardía del lanzador al ver el desbarajuste). Y justo después de encajar el 3-0 que igualaba la eliminatoria.

Un Liverpool mermado se ha impuesto al Barça de Messi. El ex mejor jugador del mundo estuvo missing. Igual que en Roma. Dos suplentes del Liverpool marcaron los cuatro goles: Origi (el 1-0 y el 4-0) es el cuarto delantero de la plantilla y Wijnaldum (suyos son el 2-0 y el 3-0) salió en el descanso sustituyendo al lesionado Robertson.

Meterle cuatro goles a Ter Stegen no es moco de pavo.

No soy del club de fans de Klopp pero desde ya me rindo totalmente y me pongo a sus pies. El Liverpool ha jugado muy bien los dos partidos. En el primero les faltó el gol y encajaron tres. Hoy se han sobrado de cara a la portería rival y sin dos de sus delanteros titulares. Uno de ellos, Salah, la figura del equipo.

Como apuntaba en el primer párrafo el efecto Coutinho también ha tenido algo que ver: su fichaje por el Barça ha llevado al Liverpool a dos finales consecutivas de Champions. Tienen más ritmo y presionan mejor sin él.  Mientras, el Barça con el brasileño juega en 10… El portero del Liverpool, Alisson, era el de la Roma de la temporada pasada… Estuvo mal en Barcelona la temporada pasada y esta. Se resarció con dos muy buenas actuaciones en ambos partidos de vuelta (sin encajar ningún gol).

El Liverpool, sin Karius ni Coutinho, espera rival para la final.

 

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Barça 3 Liverpool 0

ERIC ALONSO:MB MEDIA GETTY IMAGES El País

En un partidazo el Barça le ganó 3-0 al Liverpool y prácticamente deja sentenciada la semifinal de Champions.

Se habla de la suerte del campeón. Se podría aplicar a este encuentro porque los únicos remates a puerta de los culés fueron gol. Porque el Liverpool dominó pero no supo marcar. Creo que sería mas justo hablar de la suerte de contar con Messi. Y con Ter Stegen. El portero alemán salvó tres claras ocasiones y cuando fue superado dos veces, en la misma jugada, primero fue Rakitic quien evitó el tanto en la línea de gol y el rechace lo recogió Salah y la mandó al poste a puerta vacía. Messi marcó el 2-0 recogiendo un rechace del larguero a tiro de Suárez (quien hizo el 1-0). ¡Gran diferencia entre Salah y Messi! La misma que entre Ter Stegen y el Karius de este año… el fichaje más caro de un portero (60 millones pagó el Liverpool a la Roma por Alisson).

El egipcio aparentemente arrancó muy fuerte el encuentro. Pero fallaba siempre en el último toque. Sus pases iban al contrario o sus intentos de rematar se encontraban obstaculizados por los defensas. Empezó a dar la impresión que era un defensa más.

El primer cuarto de hora fue frenético. Se jugaba a un ritmo muy alto. El Liverpool presionaba muy arriba. Tenía al Barça aparentemente contra las cuerdas. Digo aparentemente porque, aunque los defensas y los centrocampistas sufrían, Ter Stegen apenas intervino. Sus paradas decisivas llegaron en la segunda mitad.

El punto de inflexión llegó en el 23: Henderson sustituyó a Keita, quien se rompió (probablemente por el esfuerzo). La entrada supuso que Klopp cambiase de banda a Milner (se fue donde Keita y Henderson se pasó a la banda de Milner). Estos ajustes desajustaron al Liverpool y provocaron la aparición de Jordi Alba en dos jugadas. En una de ellas, a los dos minutos del cambio, la subida del lateral y su pase a Suárez fue el 1-0. Salah no persiguió a su lateral (Alba) en ninguna de las dos jugadas.

El Salah de los segundos 45 minutos fue otro. Se preocupó de Alba y estuvo más afinado en ataque. Ligó jugadas con sus compañeros, creó peligro y un remate suyo supuso la mejor parada de Ter Stegen.

Daba la impresión que el Liverpool se iba a cenar al Barça. Que Klopp se había impuesto a Valverde. Pues no, ahí estaban Messi y Ter Stegen. Sus aciertos decidieron la ida de esta semifinal. Sobre todo el impresionante tercer gol de Messi. ¡Menuda falta! La distancia desde la que lanzó, la potencia del golpeo, la colocación (por la escuadra). Todo. Una obra de arte.

El cambio de Valverde a la hora de juego dando entrada a Semedo por Coutinho fue importante. Equilibró el centro del campo con cuatro centrocampistas: Sergi Roberto dejó el puesto de lateral a Semedo y se incorporó a la linea de medios. Sergi Roberto ayudaba a capear el temporal del Liverpool y en las contras se incorporaba (como en el 2-0 que inició) y recuperaba bien su posición. Jugar con Coutinho era como jugar con uno menos.

Y Dembélé aún pudo hacer el 4-0 tras el fallo de Salah que hubiese sido el 3-1. El Barça malogró otra oportunidad para el 4-0 en un contragolpe (eran tres contra uno que luego fueron dos).

La vuelta el próximo martes.

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