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Ramón de España escribe sobre Bikinis, Fútbol y Rock & Roll

Ramón de España

Anoche regresé de Sevilla y al ponerme al ordenador me encontré que Ramón de España había escrito sobre “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“. Su nota en la sección de Cultura de El Periódico se titula “El poder del pop“. Aparte de emocionarme por sus elogios recuerda un dato del pasado del que no me acordaba y que mágicamente enlaza con el motivo de mi visita a Sevilla, los Kinks: había acudido el sábado a la presentación del magnifico libro sobre ellos, “Atardecer en Waterloo” de Manuel Recio e Iñaki Galera. Compartimos prologuista, El Gran Wyoming, el mejor del mundo; contiene un texto en exclusiva de Dave Davies y Luis Lapuente repasa la discografía. En resumidas cuenta es un trabajo muy completo sobre un grupo fundamental.

Como estamos teniendo problemas con el link de El Periódico (el community manager de Akal y un servidor) copio y pego el texto de El Periódico (aparte de haberlo enlazado ya un par de veces):

“A principios de los años 70 tuve la brillante idea -aunque ya no recuerdo por qué- de enviarle al periodista musical madrileño Adrian Vogel (nacido en Rumanía y que pasó por otros países antes de quedarse en la capital del reino) una especie de ópera rock que yo había escrito inspirándome en las operetas de los Kinks (‘Preservation’, ‘Sloap Opera’, ‘Schoolboys in disgrace’), que en aquellos tiempos formaban parte fundamental de mi alimento musical.

No nos conocíamos de nada, pero el hombre me envió una amable carta en la que me animaba a perseverar, la cual me animó a convertirme en el Bernie Taupin barcelonés para vivir como Dios de los royalties. Mi opereta no llegó a ninguna parte, aunque algunas canciones se integraron en el repertorio de Melodrama, el grupo que posteriormente sería con respecto a Jaume Sisa lo que The Band a Bob Dylan. No volví a saber nada del señor Vogel -salvo que había cambiado el periodismo por la industria discográfica- hasta que hace unos días me envió algo que tenía bastante más interés que mi pastiche de los Kinks: un libro titulado ‘Bikinis, fútbol y rock & roll’ (Crónica pop bajo el franquismo sociológico 1950-1977) que, prologado por el Gran Wyoming acaba de publicar la editorial Akal.

Ante el temor a que pase inadvertido, debo decir que estamos ante un ensayo francamente interesante dedicado a los cambios que se produjeron en la España franquista gracias a asuntos aparentemente inofensivos, como la música pop y el turismo (¿cómo olvidar la obsesión patética del landismo por las suecas?). Aunque hay quien cree que España cambió de la noche a la mañana el 20 de noviembre de 1975, con la muerte del dictador, Vogel nos demuestra que este país pasó años reprimido y adormilado, ciertamente, pero no muerto. El mundo exterior que el régimen pretendía mantener a una prudente distancia, acababa siempre por colarse a través de alguna rendija. Este libro confirma mi intuición de que la posguerra duró en España hasta principios de los años 60, y que tanto los Beatles como las suecas resultaron fundamentales a la hora de hacer avanzar las costumbres. Brillante texto el de Adrian Vogel y, desde luego, un regalo mucho más útil que aquella opereta perdida de un adolescente que se creía muy listo.”

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Mini crónica de la presentación de Bikinis, Fútbol y Rock & Roll

Wyoming Vogel Espino Dinares

Sirvan estas líneas como una especie de mini crónica de la presentación de Bikinis, Fútbol y Rock & Roll.

La convocatoria oficial del pasado 10 de mayo era a las 12:00 horas que no es la mejor hora para presentar un libro. Pero es la que había y la que podíamos: los compromisos televisivos de El Gran Wyoming marcaban la agenda y oigan el curro es el curro.

El mejor prologuista del mundo y un servidor habíamos quedado media hora antes para una entrevista con el canal de TV Non Stop People (el 23 en Movistar).

Hubo otros adelantados como Vicente Paniagua y Pedro Crespo, ambos de Alcazar de San Juan. Los presenté y les hice la foto Alcazar de San Juan Power. Pedro venía con Montse Domenech, una de las pioneras de las mujeres periodistas musicales, que se había entretenido por el camino. Vicente llegó antes para comprarse el libro. Yo llevaba su ejemplar (intercambiamos cromos: el y Vicente Ramos me invitan a los partidos de baloncesto del Real Madrid y que menos corresponder por mi parte).

Otro que llegó antes de tiempo fue Pedro Arjona (de El Cubri), gracias a quien existe el libro: me puso en contacto con Ramón Akal. Pedro Arjona y Vicente Paniagua tienen un punto en común; nuestra amiga la desaparecida artista plástica manchega Amelia Moreno.

Hacemos la entrevista y al terminar me asomo a ver cuánta gente hay. Mis peores presagios parecían cumplirse: estábamos en familia (bien avenidos eso sí). Wyoming me tranquiliza (o al menos lo intenta) y me cuenta que había participado en presentaciones con menos gente incluso.

En cuestión de cinco minutos el panorama cambió drásticamente: se llenó. Solo vi tres asientos vacíos y alguna gente de pie (se compensaba).

Jesús Espino, mi editor y artífice de la heroicidad de poner en marcha Bikinis, Fútbol y Rock & Roll, abrió el turno de palabra. Sabias palabras que pusieron el proyecto en contexto. Siguió El Gran Wyoming, autor del excelente prólogo “Dadme un ombligo y moveré el mundo“. Tras una brevísima introducción me dejó patidifuso: sacó cinco folios y se dispuso a leer un elaborado discurso. Casi se me saltan las lágrimas (me contuve, en un alarde de profesionalidad) cuando soltó el punch line: “¿Estamos ante una obra mayor? Sí, así es por las razones que acabo de exponer.

¿Cómo continuar después de tamaño elogio? Inexperto en estas lides, porque uno está acostumbrado a organizar este tipo de saraos, presentar a gente, etc., mas nunca me había tocado ser protagonista. Además me enfrentaba a otra realidad: curtido en dar la brasa con lo de “vengo a hablar de mi libro” y a inventarme trucos y recursos para conseguir mis propósitos ahora me tocaba hablar de mi libro en crudo y riguroso directo. Expliqué esto mismo, superé los nervios iniciales y me lancé a tumba abierta a soltar mi rollo.

En mi opinión lo mejor, aparte de Jesús y Wyoming, vino en el turno de preguntas. Se estableció un dialogo en el que participamos todos. Y se reafirmó el buen rollito que marcó el encuentro. La foto de Jordi Dinares, que encabeza este post, creo que refleja ese espíritu (incluidas las camisetas expresamente preparadas para la ocasión).

Otro momento emocionante para mi fue al final, durante la firma de ejemplares: había mencionado durante mi charla algunos aspectos destacados del planeta fútbol y su relación con las ideas que se exponen en el libro; mencioné a Amelia del Castillo como la primera mujer presidente de un equipo de fútbol, el Flecha de Pinto hoy Atlético de Pinto; como el alcalde de la localidad madrileña le había hecho la vida imposible hasta desplazarla del club que había fundado en 1961; por supuesto hice referencia a los bocatas de panceta del estadio que ahora lleva su nombre; y de repente se me acerca uno de los asistentes: “Me llamo Pepe y mi padre fue el presidente del club que reivindicó la figura de Amelia del Castillo y logró que el estadio llevase su nombre“. Me quedé de piedra. Y me pareció el mejor signo posible de lo que puede ser el devenir de Bikinis, Fútbol y Rock & Roll.

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Presentación de Bikinis, Fútbol y Rock & Roll

Alea jacta est: mañana día 10 de mayo es la presentación de mi libro Bikinis, Fútbol y Rock & Roll. A las 12:00 en el Forum del FNAC de Callao. Me acompañarán Jesús Espino, el editor (su labor ha sido decisiva), y El Gran Wyoming, autor del magnífico prólogo “Dadme un ombligo y moveré el mundo“.

Estoy de los nervios. Para qué nos vamos a engañar. ¿Vendrá gente? ¿Habrá medios? ¿Estaremos solos? Me aterroriza esta última posibilidad.

¿O soy hombre de poca fe y se montará un tumulto desbordando la capacidad del recinto? Ojalá!!! A pesar de las dificultades e incomodidades que esto pueda suponer. El poder de convocatoria del Wyoming más el de Raquel Welch es una combinación explosiva.

De todas formas puede suceder cualquier cosa. Sinceramente no veo termino medio: o todo o nada. Les contaré… pero esto ya lo saben.

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Jesús Ordovás sobre Bikinis, Fútbol y Rock & Roll

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Adrian Vogel ha escrito el libro definitivo sobre la transición española: del Antiguo Régimen a la modernidad. Bikinis, fútbol y rock & roll debería ser libro de lectura obligatoria en todos los colegios y universidades. El futuro ya está aquí.

Todo lo bueno y malo que nos ocurre en este país tiene su explicación en cada una de las páginas de este libro, desde nuestro miedo a perder ese apartamento en Benidorm que tanto esfuerzo nos ha costado y que todavía no hemos terminado de pagar, hasta nuestra querencia por el coche que nos permite escapar del trabajo los fines de semana y los tres o cuatro puentes al año que podemos acercarnos a la playa a comer gambas y ver a suecas en bikini. Y, entre una cosa y otra, que nadie nos quite el fútbol, ni el rock & roll. Franco y Fraga lo sabían, y por eso murieron en la cama.

El Régimen franquista quiso y pudo sobrevivir gracias, entre otras cosas, al SEAT 600: en mayo de 1957 comenzaron a salir de las líneas de montaje de la factoría SEAT en Zona Franca las primeras unidades de este modelo.

El economista Fabián Estapé, colaborador directo de López Rodó en los Planes de Desarrollo como comisario adjunto, atribuye a Juan Sardá, padre del plan de 1959, la siguiente frase: «El secreto básico y prácticamente único de la estabilización económica española es el SEAT 600». Sin él, el Régimen franquista no habría durado ni un cuarto de hora. Ni Machín y sus maracas , ni Los Panchos, ni Jorge Negrete –a quienes Adrian Vogel dedica merecidos elogios– habrían podido impedir una revolución popular.

Pero, además del SEAT 600, lo que realmente calmó los ánimos de las clases populares más desfavorecidas fue el bikini. Si después de siete horas de carretera llegabas a Benidorm o a Torremolinos y no estaban las suecas tendidas en la arena de la playa con sus bikinis esperándote, nadie hubiera podido imaginar lo que habría pasado en este país.

La relajación moral que Fraga toleró en los medios, cine, teatro, televisión y playas le ocasionó muchos problemas con los sectores más reaccionarios del franquismo y de la Iglesia. Pero consiguió lo que pretendía: salvar el Régimen dando carnaza. El turismo no sólo salvó a la economía española, sino que alivió los ánimos y frenó las derivas revolucionarias.

Adrian Vogel nos da muchos datos, que nos permiten entender cómo el franquismo pudo sobrevivir a una posguerra cruel y despiadada. Y es que las suecas llegaron a Torremolinos en 1954. Y estas suecas auténticas frecuentaban bares, terrazas y las playas de la Carihuela y del Bajondillo, donde Bardot tomó el sol desnuda en 1957, durante el descanso de un rodaje de Vadim. ¡Cómo podía alguien decir que en España no había libertad!

Cada año la Dirección General de Seguridad repetía la misma cantinela: «Queda prohibido bañarse sin vestir la prenda adecuada, caballeros pantalón de deporte y damas traje completo con falda». Pero ahí estaba Fraga Iribarne bañándose en las playas de Almería con el embajador de Estados Unidos para animarnos a meternos desnudos en el mar sin temor a las radiaciones atómicas.

Y, por si fuera poco podíamos sintonizar, con nuestros transistores las emisoras de las bases norteamericanas y escuchar ¡rock & roll! Incluso pudimos ir a ver a Los Beatles a las plazas de toros de Madrid y Barcelona. Estábamos en el mejor de los mundos posibles.

Pero esto no es nada comparado con lo que nos cuenta Vogel…

Jesús Ordovás

Publicado en el blog No cierres los ojos (Akal)

ENTRADA RELACIONADA:

Primeras reacciones a “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll”

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Memorias de Hector Berlioz

BerliozUna de las ventajas de formar parte del elenco de una editorial como Akal es tener acceso a su magnifica colección de libros sobre música, como el de El Ciclo de Canciones, además de información puntual sobre eventos y presentaciones.

Soy fan de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, quien por otra parte goza de mis simpatías desde el desconocimiento (mi conocimiento superficial sobre tan insigne compositor no puede ser calificado de otra forma).

Hace dos años tuve la oportunidad de asistir a la presentación de Las tertulias de la orquesta de Berlioz de Enrique Garcia Revilla. Me sirvió para descubrir la faceta literaria de Berlioz. Y asistir al nacimiento de esta nueva obra que ha acometido Enrique García Revilla: la traducción de las Memorias de Berlioz.

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El acto celebrado en La Quinta de Mahler (tienda heroica donde las haya) contó con las intervenciones (de izquierda a derecha en la foto) de un brillante José Luis Tellez, musicógrafo, Enrique García Revilla, responsable de la edición y traducción, y Jesús Espino, subdirector de Akal y faro de esta colección.

Además Arturo Reverter, socio fundador de Scherzo, tuvo la fortuna de soportarme. Como experto que es en materias vocales le hablé de restaurantes y de Alfredo Carrión (amigo mío y conocido suyo). Una excusa para encaminar la conversación a mi asunto favorito de los últimos días (en directa competencia con mi libro): el reggaeton y “Despacito“.

Un aspecto que destacaron los tres ponentes y los asistentes, como Reverter, fue la habilidad de Berlioz (1803-1869) de contarnos como funcionaban las cosas en su época: la estructura y organización de la practica musical. Un aspecto que Espino valoró por ser un punto de vista contemporáneo, una voz del momento, y no una aproximación desde investigaciones posteriores. En conversación posterior con García Revilla (y Reverter) habló de una voluminosa correspondencia de Berlioz que le sirvió enormemente para su labor de edición y anotación. Este último aspecto, el de las anotaciones, fue muy valorado por Tellez en sus intervenciones.

En resumidas cuentas, una gozada. Y un placer coincidir con alguien tan sensato y cabal como Enrique García Revilla. Me siento privilegiado de conocerle.

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Bikinis, Fútbol y Rock & Roll a punto de caramelo

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No se pueden ni imaginar la ilusión que me hace aparecer en la Web de Akal con Bikinis, Fútbol y Rock & Roll. Tan solo la gozada que supuso tener un ejemplar impreso supera este subidón.

 

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El Ciclo de Canciones de Laura Tunbridge

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El ciclo de canciones de Laura Tunbridge, profesora de la Facultad de Música en la Universidad de Oxford, es una joya de libro. Tan revelador como deslumbrante. Un viaje apasionante por uno de los géneros más importantes de la música del siglo XIX. Y llega hasta nuestros días, desde Phil Spector hasta los discos conceptuales de Beatles, Beach Boys, Who, Pink Floyd, Jethro Tull, etc. Es decir, sin complejos ni ataduras. Superando esos tópicos anacrónicos de alta y baja cultura.

La autora investiga otros tipos de música que han influido en el ciclo de canciones, de la ópera y las sinfonías a la canción popular. Una guía completa y sugerente que perfila cómo las prácticas interpretativas, de los conciertos a las nuevas tecnologías de grabación, han cambiado el modo en que las escuchamos. Hay ejemplos célebres, como las obras de Schubert, Schumann o Mahler, que han sido objeto de particular atención y estudio. Sin embargo, otros muchos ciclos –de compositores igualmente famosos tanto del XIX como del XX– no lo han sido. Con el fin de conocerlos en toda su amplitud, este libro introduce una serie de conceptos clave y un repertorio amplio con los que perfilar una historia del género desde Beethoven hasta el presente. En sus capítulos se explora cómo estos ciclos reflejan el mundo que los rodea, y cómo las tradiciones nacionales y las relaciones sociales están presentes en la elección de textos y estilos musicales que lleva a cabo el compositor.

Tunbridge tiene en cuenta dos factores sociales:

“Primero, el lied surgió a la vez que un nuevo tipo de público musical y fue a éste al que sirvió; las clases medias con educación, que suplantaban poco a poco a la aristocracia como principales mecenas. Este cambio necesitaba una mayor sensibilidad comercial de los compositores y sus editores, que ahora tenían que anunciar sus mercancías en un mercado competitivo. La conversión de la música en artículo de comercio afectó directamente a la evolución del ciclo de canciones. Como los lieder, al igual que los poemas en que se basaban, eran de escala relativamente reducida, tendían a publicarse en colecciones… El segundo factor a tener en cuenta es la estrecha relación, hasta en los ejemplos más tempranos, entre los lieder y las expresiones de identidad nacional, en particular el aspecto popular o folclórico de estas sencillas canciones estróficas con textos en alemán, que gustaban y atraían como expresión y definición del espíritu nacional.”

Cuando Laura Tunbridge escribe “se disparó la ambición de los compositores” me siento totalmente identificado. No como autor musical -que no lo soy- pero sí como estudioso y amante de la música cuando hablo de lo que denomino como mercado de canciones. Ella lo aplica a “cuando los lieder empezaron ya a ser cantados por profesionales” siendo uno de los puntos de arranque de lo que hoy conocemos como música popular.

El ciclo de canciones es un libro muy recomendable para todos los amantes de la buena música. Un relato tan erudito como apasionante.

 

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