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¡Vaya noche! (las crónicas del Atleti y del Madrid por Julio R. Llorente y Adrian Vogel)

22 de octubre de 2009

Pato

Cuando la veteranía es un plus (por AV)

Cuando sustituyeron a Inzaghi mediada la segunda parte destacaba un hecho: había corrido más de 7 kilómetros. Memorable. El dato habla por si solo para un delantero centro ¡de 36 años! Todo un ejemplo. Como lo fue hasta hace poco su ex compañero Maldini.

Comentaba ayer:

[…] Dicen que los rossoneri están en horas bajas. No me fío un pelo. Un equipo italiano siempre es de armas tomar. Y vienen con todo lo que tienen. El brasileño Pato, llamado a marcar época y decenas de goles; Pirlo, al que siempre da gusto ver jugar […]

 Pirlo marcó el primer gol de su equipo, el del 1-1. Y Pato los otros dos en la victoria (2-3) del Milan sobre el Real Madrid. El último –en los minutos finales- vino precedido de un gran pase de Seedorf (una vaselina que atravesó de lado a lado el área merengue).

[…] Y el gran Clarence Seedorf vuelve a la que fue su casa (ha ganado la Champions con Ayax, Real Madrid y Milan). Huntelaar, que no parece atravesar su mejor momento, vuelve tras su breve paso por el Madrid y parece que no será de la partida. De momento es carne de banquillo porque el incombustible Inzaghi sigue en la brecha. Como Raúl. […]

Raúl abrió el marcador y sacó el corner que originó el segundo gol blanco (Drenthe empataba a dos). Estas dos jugadas simbolizan varios de los desajustes madridistas en la noche de ayer. El primer gol vino precedido de un fallo garrafal de Dida, el veterano portero rossonero. Mientras Benzema daba la jugada por terminada -y se daba la vuelta- el 7 blanco, siempre atento, aprovechó que el guardameta brasileño perdió el balón para marcar. El segundo tanto, en plena empanada madridista, fue un saque de esquina ejecutado por el capitán ¡porque no había nadie para hacerlo! Le pasó la pelota a Drenthe quien chutó desde fuera del área. Y Dida se la tragó (aunque entró pegada al poste).

De hecho Dida y Casillas fueron los protagonistas negativos del choque. No es por restar belleza a los tantos, pero ambos fallaron estrepitosamente en cuatro de los cinco goles.

El árbitro estuvo a la altura de los porteros. Se tragó un penalty clarísimo a Benzema, en la única jugada relevante que ha hecho el francés en los tres últimos partidos del Madrid. Anuló un autogol de Sergio Ramos –otro lamentable partido del lateral andaluz- por no se sabe qué. O sí, por compensar el penalty no pitado. Resolvió torpemente la tangana que se montó y no quiso saber nada de las agresiones de Ronaldinho (manotazo) y Pepe (patada) que ocurrieron delante de sus narices.

Algunos ya tienen los cuchillos afilados. Pero si van a por Pellegrini errarán en la pieza a cobrar. Que miren un escalafón más arriba…

 lampard y kalou

Se acabó (por Julio R. Llorente)

Ésta va a ser la crónica más corta de los últimos tiempos. Después de lo de Londres se ha acabado una etapa. Así de claro. Fin de una era.

Estamos a 21 de octubre -bueno, ya, a 22- y vaya cumpleaños que me han dado los chicos de rojiblanco. En el marcador, 4-0. La diferencia justa entre un equipo, el Chelsea, que es uno de los grandes de la Champions desde hace años y otro que busca su lugar y que no sabe a lo que juega. Bueno… rectifico. Si lo supo hasta el minuto 41 que fue cuando Kalou tiró por tierra el amago de ilusión de ver a un equipo que, asumiendo su papel de cuadro inferior, esperó atrás ordenadito, con trivote, y aguardando que Forlán y Kun hicieran de las suyas.

Pero el uruguayo y el argentino tuvieron cada uno su ocasión y no pasó nada. Mala cosa. Si los que en el ejercicio anterior salvaban los muebles y permitían marcadores goleadores irregularmente resueltos a favor del Atlético no ven puerta… apaga y vámonos.

Y eso es lo que vamos a hacer: irnos de la máxima competición a menos que sumemos a tres puntos por cada uno de los tres próximos partidos que quedan. ¿Ser terceros e ir a la ex Copa de la UEFA? Uff, qué poquito me interesa.

Conclusión: hay que reaccionar ya. Este grupo humano de futbolistas no puede ser tan pésimo. Y si la solución pasa porque se rompa la cuerda por donde siempre… adiós a Abel -yo fui el primero en abogar por su renovación- y que pase el siguiente. ¿Quién? Los genes mandan. Simeone, ¿no puede ser? Pantic ¿sólo sabe enseñarle esto del fútbol a los niños? Pues… el malencarado Schuster. Hay que cambiar esta dinámica negativa ya.

Las fotos de Pato y Lampard/Kalou son de Reuters/Marca

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¿A quién hemos fichado? (por Julio R. Llorente)

19 de agosto de 2009

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Es la pregunta que me hace el jardinero del bloque de pisos donde vivo cada año por estas fechas (recuerdo cómo recitaba las incorporaciones -ya ha llovido- de Chamot o Jugovic) emocionado e intrigado por saber qué nos deparaba el siguiente curso futbolístico.

Para no variar, ya desde primeros de julio, se ha repetido el interrogante y yo, algunas veces entre temblores y malos presagios por lo que se decía que podía ocurrir, a la pregunta de “¿A quién hemos fichado?” le contestaba con “… me conformo con no des-fichar“. Y es que los tiempos de penuria -general, para todos y en particular, en este club, que parece que siempre hay telarañas en la caja- nos limitaban, como mucho y máximo objetivo, a que no emigraran a otros parajes los dos pilares, los dos protagonistas de ese dúo demoledor -más Forlán que Agüero– que ha llevado al Atlético a volver a jugarse a doble partido estar, como el año pasado, en la Champions 09-10 con los grandes. Donde le corresponde estar siempre al club del Manzanares.

Hay que recordar que en el torneo del año pasado, pese a las zancadillas de Platini, los rojiblancos sacaron el pañuelo y dijeron adiós en octavos sin perder un solo partido. Como poco, llegar hasta ahí, debería ser la meta a batir ahora.

Si en la Champions 08-09 el escollo se llamaba Schalke 04, esta vez es un rival menor, digan lo que digan las estadísticas de que no se sabe lo que es vencer en terreno heleno y que en la historia europea hay precedentes de equipos menores -si, si, yo estuve allí, en el Calderón en ambas eliminatorias- como el Panionios o el OFI Creta a los que hicimos más grandes.

Porque el Panathinaikos -¡qué más quisieran que ser aquel equipo simpático que llegó hasta la final de una Copa de Europa de décadas atrás!- no nos debe asustar. Por mucho Karagounis, Salpingidis o un Cissé que ya está de vuelta, la lógica dice que tiene que quedarse en el camino empezando por el choque “infernal”. Vamos, que hay que empezar ganando la eliminatoria en el primer round.

Poco va a variar el Atleti de este curso. Apenas dos cambios. La dupla de la ilusión es la misma; los dos centrocampistas atacantes que necesitan el freno de dos medios de destrucción, también.

Los dos cambios en el “once” titular apenas afectan a la parte de atrás. Abel cambia la velocidad a veces atolondrada de Perea -no me gusta que ni siquiera esté el colombiano, aunque sólo sea como premio a su responsabilidad desde que viste esta camiseta, en la lista de expedicionarios- por la frialdad y cuajo del ex bético Juanito. Y queda la novedad bajo los palos que huele a súper-acierto. Asenjo es un porterazo -ojo, que Leo acabó la temporada in crescendo y se merece ese homenaje que dicen que le van a dar- al que le avala su juventud y lo que aún le queda por aprender con lo maduro que se le ve (a mí me recuerda a aquel felino llamado Miguel Ángel que defendió la portería del Bernabéu).

Total que cuando salga del portal y vaya hacia la radio (que hoy me toca comentar la jugada al lado de mis compañeros de mesa en “Tablero Deportivo“) y me pregunta el jardinero “qué vamos a hacer“, le voy a responder sin dudar “ganar“.

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¿Y que hubiera pasado si…? (por Julio R. Llorente)

12 de marzo de 2009

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 Foto de Jorge Landin/Marca

Parece que estoy condenado a que todas las entradas en este blog para hablar del futbol y del peregrinar del Atleti por la Champions (que, lamentablemente, ya ha concluido) se abran con una pregunta.

 

La de hoy es ésa de líneas arribas porque ¿qué hubiera pasado si los nuestros hubieran salido de cara buscando la eliminatoria, como debería haber sido, a la vista del mal resultado de la ida? Era el Oporto el que pasaba con el 2-2; no, los que hoy iban de azul oscuro. Y por eso de nuevo me pregunto -véase comentarios anteriores- quién estaba en el banquillo. ¿El agresivo Abel que maravilló con sus planteamientos ante Barça y Madrid o el poseído por el espíritu de Aguirre?

 

No hay duda de que los del Calderón empezaron a perder la eliminatoria -ya es una triste gracia que se despidan sin haber perdido ni un solo partido de los ocho jugados hasta la estación término en tierras portuguesas- desde el vestuario. Primera noticia. Y… mala. No juega Forlán. ¿Le pasa algo? ¿Está exhausto por la utilización de gasolina, hasta la reserva, en las últimas fechas, dándolo todo y más? No. Nada de eso. El entrenador toledano quería amarrar de medio campo hacia el ataque el potencial que ofrecieron los Meireles, Lisandro, Hulk o Cebolla en la ida para que, tras el previsible desgaste, asestar el golpe de gracia. Fenomenal… si hubiera salido. Pero fue al revés. Y que conste que, desde el primer minuto, siempre me dio la impresión que se estaba tirando el tiempo a la búsqueda, al menos, de ese gol necesario. Porque, efectivamente, todo aconteció en dirección contraria. Cuando el partido se liberó de ataduras, el que tuvo cerca el gol dos, tres, cuatro veces, fue el Oporto. Pero allí estaba Leo Franco para atajar algún balón, como un par de ellos a bocajarro, de los que su destino es la red.

 

 

Y es que, en positivo, apenas se puede destacar la labor del meta y de la defensa, capitaneada por Pablo, de nuevo, impecable. De ahí para adelante, donde el Atleti, a la vista de sus últimas actuaciones, hacía pupa… nada. Agüero siempre tuvo tres policías, Forlán no se metió en el partido nunca -a saber si, cuando le reclamaron, salió desmotivado- y apenas hay que destacar algunas acciones aisladas de Simao.

 

No tengo dudas de que este Oporto va a caer a la próxima porque se dibuja como el más flojo de los que han pasado a cuartos. Ahora al Atleti le queda la Liga y empezar a remontar -ahora está lejos de un puesto que le dé acceso a jugar la competición de la que se acaba de ir con tristeza- posiciones, empezando por echarle el lazo al Villarreal este domingo.

 

Un último apunte. Metiéndome donde no me llaman, tras lo de ayer en Anfield, Juande ya sabe que su bono-bus de circulación en área blanca caduca el 30 de junio. Me temo que Abel, tras lo de hoy, con ese planteamiento timorato y medroso, cuando había que salir a por el partido y la eliminatoria, desde el primer minuto, ídem de ídem.

 

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¿Quién dijo miedo? (por Julio R. Llorente)

11 de marzo de 2009

simao

A veces hay que decir donde dije digo…digo Diego… Y ésta es una de ellas. Hace un par de semanas, con motivo de la croniquilla desesperanzada tras el empate a dos de la ida de esta ronda de Champions, me preguntaba (otro título con interrogantes) si había cambiado algo en referencia a que el inquilino del banquillo ya no era Aguirre y sí Abel. E incluso mostraba mi desesperanza porque en esas seis llegadas en cuesta que mandaba el calendario las dos primeras (Sevilla y Copa de Europa, octavos, ida) se habían saldado con desaliento.

 

Y es que desde que no les cuento mis impresiones a los lectores de El Mundano han pasado dos partidos en los que el Atleti, efectivamente, ha demostrado ser otro. Las citas con Barcelona y Real Madrid no han hecho sino cambiar el gesto adusto del aficionado por el más sonriente. Ante los azulgrana se ganó 4-3 y después de un 0-2 que olía a definitivo para la suerte final y ante el vecino ese 1-1 si llega a ser un 1-4 a nadie le extraña. Parece que los rojiblancos han recuperado aquella alegría goleadora de una parte de la “era-Aguirre” en que se acudía al cuerpo a cuerpo y no importaba fajarse en el intercambio de golpes, porque se sabía que la pegada de los del Manzanares era tan demoledora que, como poco, habría un guantazo de más en su haber.

 

Por eso entono el ¿quién dijo miedo? en las horas previas a comparecer en Das Antas. Este partido me huele a chaparrón de goles. Y no olvidemos que nos vale a partir del 2-2 cualquier empate. Forlán está fino y más goleador que nunca y lo del Kun y su ofuscación ante los tres palos debió ser cosa de una mala tarde-noche en la Castellana. Además, Simao, el ex benfiquista, estará con ganas porque vuelve con otra camiseta al feudo de un rival de otrora en la liga portuguesa,  y me queda la duda de si será el Maxi acertado y entonado el que toque ver, porque el currante-trabajador siempre lo es. El medio campo está en buenas manos con Assunçao -no creo que le pueda el factor ambiente por la forma en que dejó de vestir de blanquiazul- y Raúl García, si es que no juega Camacho, que no se arrugó en su retorno a la titularidad. Y la defensa me vale con que repita la exhibición del Bernabéu con Pablo, de líder, comandando.

 

Que el Oporto es más “europeo” que nosotros, ahora, sí. Indudable. Todavía el Atleti necesitará años para recuperar su pedigrí europeo. Pero me parece que algún que otro video reciente escrutado por los responsables de los lusos hace que lleven unos días sin dormir tranquilos. Sólo han transcurrido 15 días, pero este Atleti no es el de la igualada de la ida en donde todos coincidían en el partidazo de quienes hoy ejercen de locales que, dicho sea de paso, parece que es oficio que se les suele atragantar. Mira: otro dato más. Y en positivo.

 

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Fotos de AS (Simao) y Marca (Simao y Abel)

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Pero… ¿ha cambiado algo? (por Julio R. Llorente)

25 de febrero de 2009

abel

Foto de Marca

Una pregunta. Un interrogante. Una continuación a lo que comentábamos ayer. ¿Sigue Aguirre en el banquillo? ¿Tanto va a costarles a los jugadores asimilar esos nuevos métodos que predicaba Abel a su llegada? ¿Es justo tirar a la basura tantas toneladas de ilusión de la afición rojiblanca que volvía al Calderón a disfrutar en el torneo-rey del fútbol de clubes?

 

Empieza el partido. Jugada trenzada. La única. Maxi entra al remate en un balón que pelea Agüero y gol. Ahí se acabó el Atleti, porque el Oporto empezó a mandar de manera insultante y apenas un fuera de juego clamoroso y un gol anulado impidió que empatara antes. No importó. Lo hizo un poco más tarde. Porque era lo lógico.

 

Achuchaba y llevaba las riendas del encuentro como si estuviera en su casa. Una jugada desgraciada llevó el 1-1. Lo temido. Un gol en la puerta de Leo Franco. Lo que no se quería de ninguna de las maneras. Hasta en las vísperas -esto sí que no lo entiendo- se decía que un 0-0 era bueno. Y cuando se pensaba que así nos íbamos al descanso, el bonachón meta luso -alguien que conoce el paño de la liga portuguesa porque trabaja allí ahora dirigiendo al Benfica como Quique Flores había dicho que había que tirarle para probarle- quiso hacer un regalo al disparo facilón que le mandó Forlán en una jugada individual. El 2-1 era un premio excesivo. Pero a caballo regalado…

 

Sería que Abel pensaba que era un resultado que valía para afrontar la vuelta. No se explicaba si no que mandara al banco a Agüero apenas diez minutos después del intermedio. Que no estaba muy fino el Kun, cierto es, y que el árbitro inglés le pitaba falta a cada disputa aérea de balón, también, pero ¿no era temerario prescindir de quien podía inventarse alguna jugada y llevar algún gol más al casillero rojiblanco? Lo fue. Una jugada fulgurante y de poderío por banda izquierda acabó con la segunda diana de Lisandro. Total, 2-2. “Anda, saca otra vez a Agüero para que arregle esto” decía uno de los míos antes de abandonar el estadio muchos minutos antes del fin.

 

Y eso que Leo Franco estuvo inspirado en tres ocasiones y que Pablo suturó un montón de agujeros que dejaron sus compañeros de defensa, en especial Seitaridis -¿no hay ningún defensa canterano mejor que el griego o no se puede probar a Heitinga en el costado? y Ujfalusi -¿cómo un jugador de tamaña envergadura se ha visto superado una y otra vez por los dos puntas lusos?- porque, si no, ahora estaríamos hablando de eliminatoria finiquitada.

 

Eso es lo único positivo después de este primer asalto de octavos de Champions. El Atleti aún puede hacer la gracia en la vuelta, aunque ahora, dos horas después de abandonar el estadio, parezca casi una misión imposible, porque este equipo sigue igual de roto y partido en dos. Hablábamos ayer de las seis llegadas en cuesta que regala el calendario. Han pasado dos cuestas muy pronunciadas y los rojiblancos van pedaleando con cara tirando a desencajada. Cuando en dos semanas hagan el cómodo viaje al país vecino habrán pasado las estribaciones del Barça y el Madrid. O recuperan el resuello o… se despeñan. 

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