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Reflexionen y ¡voten!

Hoy nos dicen que toca reflexionar de cara a la jornada electoral de mañana. Sean obedientes: reflexionen y ¡voten! Que luego vienen las quejas y los llantos. Recuerden que a votar hay que ir llorado de casa.

La abstención acaba beneficiando a las tres derechas (la liberal, la conservadora y la extrema). Ya nos han demostrado que pactan y llegan a acuerdos de gobernabilidad. A tenor de las encuestas parecería que la derecha extrema superaría en votos a Ciudadanos. Por tanto, si no quieren a Santi ¡y cierra, España! de vicepresidente ya saben: toca ir a votar. La derecha siempre vota.

Se prevé una alta abstención. Al menos mayor que la de las elecciones del pasado mes de abril (hubo un indice de participación alto). El único dato cierto es el del voto por correo. Correos ya ha indicado que en estas han tenido una participación un 26% menor que en la convocatoria anterior. Un dato más que preocupante.

Insisto: reflexionen y ¡voten! Hagan de tripas corazón. Acudan a los colegios con una pinza en la nariz (para hacerse el selfie). Lo que quieran. ¡Pero voten! Nos arriesgamos a una involución de más de 44 años. Que España no se vuelva a convertir en “En tierra extraña“, como cantaba Concha Piquer sobre una Nochebuena en el Nueva York de la época de la Ley Seca (canción sobre la que escribió Rodri y pueden encontrar en el enlace anterior). Si en el pasodoble interpretado por la Piquer la nostalgia se apoderaba de los comensales al escuchar otro, el inmortal “Suspiros de España“, que no nos pase lo mismo y suspiremos el día después por lo que fue o pudo haber sido… al comprobar que las tres derechas se sitúan al frente del gobierno del país. ¡Voten!

 

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El debate de los candidatos

El Periodico

Unas lineas sobre el debate de los candidatos y las cosas que me han llamado la atención, además de opinar al respecto. Lo primero que me chocó antes del debate, producto de estos tiempos porque no hace tanto tiempo esto pasaría inadvertido, era que son candidatos. Es decir, no hay ni una sola candidata (lo comentó Ana Blanco al inicio y sobre las 23:20 Pablo Iglesias recogió el guante). El segundo aspecto es el referido a la imagen. Santiago Abascal y Pablo Iglesias se salieron del molde. Abascal sin corbata e Iglesias en mangas de camisa (con corbata).

Respecto a Abascal lo cosa tenía su miga. Escribí al respecto en las redes. Adjunto captura de pantalla:

Abascal

Diego Herranz en un comentario en mi muro de Facebook resaltaba que además iba depilado. El acabose porque como le contesté “no es hombre de pelo en pecho… menuda decepción”.

Mi impresión del debate, más allá de preferencias personales, es que Pablo Iglesias (quien no es santo de mi devoción) volvió a salir triunfador del envite. Como en las elecciones anteriores. Aunque ese tono de profesor dando la lección tira para atrás. Se puso pesado con lo del pacto PP/PSOE. Se ha convertido en su mantra. A pesar de los desmentidos de ambos. El tono comedido le sienta bien. ¿Cómo era eso del lobo con piel de cordero?

Abascal respondió a las expectativas. Fiel a su guión. Exagerando y poniendo el foco demagógico en asuntos que sirvieron tanto a Albert Rivera como a Pedro Sánchez para desmontarle. Que por otra parte da igual. Porque quien vaya a votar a Vox estos asuntos no les afectan (como la mamandurria del salario de la Comunidad de Madrid por no hacer nada) e incluso algunos temas les parecen bien (concretamente el de las autonomías).

Rivera, en horas bajas, estuvo mejor de lo esperado. Se lo jugaba todo a esta carta. Veremos el domingo si le ha servido de algo (incluida la parafernalia con la que adornó eficazmente sus intervenciones). Tuvo para todos (un poco más contra Sánchez).

Pablo Casado me decepcionó. Llegaba avalado por la subida en las encuestas. Tenía una gran oportunidad para afianzarse. Y se enredó. Olvidó que era del PP, partido que ha tenido responsabilidades de gobierno. Como le recordó Sánchez en referencia a Cataluña. Y Albert Rivera también lo hizo. Asimismo le enredaron y cayó en la trampa. En un intercambio con Rivera le pidió árnica recordando que no estaban para pelearse entre ellos, que el enemigo era Sánchez. Hubo  un momento divertido en el que los tres partidos de derechas se reprochaban los unos a los otros. Pero como advirtió luego Pablo Iglesias ahora discreparán pero pactan y gobiernan juntos. Me sorprendió su mala educación: interrumpía cuando no le venían bien las replicas que recibía. El viejo truco de hablar al mismo tiempo para que no se escuche al adversario. De pijo de colegio de curas.

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, tenía todas las de perder. Y poco que ganar. Como escribí en su día (24 de septiembre) era Sánchez contra todos o todos contra Sánchez. El debate escenificó lo que aventuraba (en los últimos 10 días este concepto se ha reflejado en los análisis de varios medios). Antes del debate me preguntaba sobre que Sánchez veríamos. ¿El del primer debate de las elecciones pasadas? Apagado, distante. ¿O el del segundo? Con chispa y manejando datos y hechos. Afortunadamente para el PSOE fue esta última versión. Estuvo fajador y conectó varios directos. A derecha e izquierda. Los intercambios con Iglesias fueron más leves (en este aspecto el líder de Podemos estuvo más duro con él, aunque sin pasarse). Se sacó varios conejos de la chistera: tres medidas para afrontar soluciones para Cataluña y propuso que de no haber pactos gobernase la lista más votada. Esta última propuesta es arriesgada desde el punto de vista socialista, porque el PP puede ganar las elecciones (no lo creo, pero las encuestas reflejan grandes subidas de la formación de Casado). El mayor error de Sánchez radicó en no despejar las dudas que presentan sus posibles alianzas con los separatistas. Tenía fácil dar la respuesta. Incluso sin comprometerse. Si estamos en esta repetición electoral, es por varias razones una de las cuales fue por no contar o buscar ese apoyo. Casado le acorraló con esto dos veces. Y Rivera hizo lo propio con los ERE de Andalucía. En resumidas cuentas, salvo estos dos aspectos hacia el final del debate, Sánchez salió bien parado.

Las alocuciones finales de los cinco candidatos, un minuto cada uno, fueron más de lo mismo, pero sin turnos de replicas. Expresaron su discurso sin cortapisas. (Casado en su gestualidad, y su barba, me recordó a Alberto Garzón de IU).

La decisión está en las urnas. El próximo domingo lo sabremos.

 

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Guerra de audiencias entre Abascal y Casado

Casado Hormiguero

La presencia de Santiago Abascal en “El hormiguero” batió récords de audiencia (fue el tercero más visto en la historia del programa). El líder de Vox reunió a “4.049.000 de espectadores, lo que supuso el 23,5% de audiencia.” El jefe de filas del PP Pablo Casado acaba de pasar por el plató del show de Pablo Motos. Con unos resultados más bien discretos: 2.049.000 de espectadores (11,7%). Prácticamente Abascal dobló a Casado.

Más allá de las maquinarias electorales de los partidos y sus agendas, las audiencias no marcan el voto. Mandan las urnas, la mejor encuesta, la autentica. Y me atrevo con un pronostico: Abascal doblará a Casado en TV pero Casado probablemente le duplique en votos el 10 de noviembre.

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Vox vuelve a arremeter contra Macron

LC

Ya es la segunda vez que Vox arremete contra Macron, el jefe de Estado francés. Sí, el presidente de la República Francesa. A los dirigentes políticos se les debe exigir un respeto hacia los mandatarios y las instituciones de otros países. Y en este caso concreto, hacía nuestro vecino del norte. Esto de Vox me parece tan grave como la ridícula y gratuita ofensa de Zapatero no levantándose ante la bandera de EEUU (algo que le acabó pasando factura y a nuestro país también).

Como les supongo conocedores de ambas meteduras de pata de Abascal y los suyos, paso a centrarme en el tema de Macron. Y las palabras de Leonard Cohen me vienen al pelo. Porque encuentro que coinciden las posiciones tanto de la derecha extrema como las de la izquierda radical. Ambas ofrecen valoraciones negativas sobre quien fuera asesor económico del presidente Hollande (del partido socialista) y luego ministro de Economía en el segundo gobierno del entonces socialista Valls (con Hollande de presidente). A la presidencia de la República llegó liderando su propia formación (En Marche! cuyas iniciales, EM, coinciden con las de su nombre y apellido).

No tengo una opinión formada sobre Macron. Ni puedo opinar sobre su gestión. No sé si es buena, mala o regular. Y eso que conozco el país (he vivido en París y lo visito todos los años al menos una vez). Debo ser un español raro al no tener un criterio sobre algo y reconocer mi desconocimiento sobre algún asunto. Quizás se deba a que no soy periodista ni político. Porque estos saben de todo. Aunque no hayan salido de su terruño. La alegría con la que algunos de ellos afrontan la realidad de países que desconocen, a los que no han ido ni siquiera de turistas (haber vivido en ellos ya sería de nota) es aterradora. La facilidad con la que emiten sentencias y verdades absolutas son más propias de tertulia de bar que de medios o tribunas políticas. En las que debería primar un sentido de la responsabilidad.

Ya antes de ganar Macron las presidenciales de su país (en segunda vuelta frente a Marine Le Pen), otro huido del Partido Socialista francés (esta vez por la izquierda), Mélenchon, pretendió hacerle la pinza con Le Pen. Que los (muchos) partidarios de la derecha extrema francesa la apoyasen tiene su lógica. Pero no la tiene con Mélenchon y su Francia Insumisa.

Mélenchon, exministro del gobierno Jospin (bajo la presidencia de Chirac), fue criticado por su indefinición sobre a quién apoyar en la segunda vuelta. Francia Insumisa organizó una consulta pública de cara al duelo final. “No se trataba de dar una consigna de voto, pero sí reflejar la opinión de los insumisos sobre su opción en la segunda vuelta”, señaló Mélenchon en un comunicado de Francia Insumisa. (En la primera vuelta obtuvieron siete millones de votos, casi el 20 % de los sufragios).

Los participantes se inclinaron en favor del voto blanco o nulo en la segunda vuelta. De los 243.128 votantes el 36,12 % eligieron votar en blanco o el voto nulo, mientras un 34,83 % se mostraron favorables a Macron y el 29,05 % por la abstención. En realidad deberíamos sumar esta última opción a la del voto en blanco o nulo. Esta ambigüedad de Mélenchon respecto a Macron frente a Le Pen guarda paralelismo con lo de Hilary Clinton y Trump. La Clinton será todo la mala que quieran, mucho más mala aún gracias a la propaganda negativa que tuvo desde la maquinaria del Partido Republicano (más la incansable labor de su enemigo Putin), pero era y es mejor que Trump. De quien la prensa afin a Podemos (que obviamente apoyaba a Mélenchon y odiaba a Macron con la misma intensidad que a Hilary Clinton) siempre olvida sus bombardeos, incluyendo el lanzamiento de la mayor bomba no nuclear (sobre Afganistán). Es la misma izquierda endogámica que se atribuye la exclusividad de ser la autentica izquierda (aunque ahora anden enfrentados Iñigo Errejón, el Gallardón de esta izquierda, y los Ceaucescu de Galapagar). Y cuya inquina al PSOE (a quienes ahora mendigan grupo propio en el Senado y ministerios en el gobierno) es comparable a las mencionadas sobre Macron o la Clinton.

Esta misma izquierda neocomunista española es la que continuamente nos lanza nuevas figuras mundiales, en un afán internacionalista sin sentido ni conocimiento, cuya reputación y prestigio duran tres asaltos (Chávez/Maduro, Lula, los Kirchner, Evo Morales, López Obrador, Mélenchon, los griegos, Corbyn, Sanders, los sandinistas, etc.). Y en muchos de sus planteamientos coinciden con las nuevas derechas extremas, los neofascistas o con charlatanes como Steve Bannon (a quien en su ignorancia otorgan una relevancia que no tiene) o los antivacunas, los okupas, etc.

¡Cuánta sabiduría encuentro siempre en las palabras de Leonard Cohen!

 

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¿Qué le pasa a Rivera?

Leo Rodríguez EFE El País

¿Qué le pasa a Albert Rivera? ¿Por qué está tan crispado? ¿A qué vienen tantas mentiras?

No voy a entrar en la intencionada falsedad de confundir ayer a la ilegalizada Batasuna (en 2003) con la coalición EH Bildu (en la que está integrada Sortu, herederos de Batasuna), porque su critica al pacto del PSOE en Navarra se entiende perfectamente. Pero convendría que usase las nomenclaturas correctas. ¿Cómo vas a combatir al “enemigo” si confundes su nombre? Esto mismo le pasa a Pablo Iglesias, otro “equivocado” (ha confundido otros nombres y situaciones).

Lo que ya no es de recibo es volver a autoproclamarse líder de la oposición. Ya lo hizo la noche de las elecciones generales. Ayer lo volvió a repetir. Es mentira. La realidad de los resultados electorales convierten a Pablo Casado en el autentico líder de la oposición (figura sin recorrido legal ni institucional en nuestro país). El PP fue el segundo partido más votado. Por mucho que Rivera repita que es él no va a serlo. Lo único que va a conseguir es hacer el ridículo. ¿A quién pretende engañar el jefe de Ciudadanos? ¿Quiénes son los destinatarios de esta falacia?

Pero con todo, lo más esperpéntico también sucedió ayer. Fue cuando afirmó en Bruselas que Macron le había felicitado por su política de pactos: “Macron apoya nuestros pactos, nos han felicitado tanto [por los acuerdos] en Andalucía como por los pactos que estamos consiguiendo.” Se refería obviamente a lo de Vox, que tantas ampollas está levantando. Rápidamente, desde el Elíseo, sede de la jefatura del estado francés, desmintieron a Rivera (“No confirmamos esta información, que es inexacta”) y le dejaron con las vergüenzas al aire. El equipo de Rivera tuvo que rectificar las declaraciones iniciales al haber quedado en evidencia. Porque el desmentido francés fue doble, no solo desde la institución, también lo hizo un asesor del propio Macron en Bruselas (“El presidente no ha felicitado a Ciudadanos por estas acciones, por sus pactos. Ni de cerca ni de lejos. No sabemos de donde viene esa idea. El presidente no ha pasado ningún mensaje en ese sentido”).

Respecto a esto último reseñar una salida de pata de banco de Abascal. Arremetió contra el jefe de estado de Francia por inmiscuirse en los asuntos de España. Meterse erróneamente con un jefe de estado es exactamente lo mismo que hacen los separatistas en España. ¿No sé ha dado cuenta? Y emplea la misma táctica que ellos, el de las mentiras. Los comentarios negativos fueron de la secretaria de Estado para Asuntos Europeos de Francia y se referían al grupo parlamentario liberal de la UE. Este nuevo grupo en el parlamento europeo está impulsado por Macron. Abascal confunde la velocidad con el tocino. Igual que Rivera.

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¿Y si la derechita cobarde es Vox?

Paco Puentes El País

¿Y si la derechita cobarde es Vox? Porque hasta ahora mucho vociferar pero poco hacer. Lo de Andalucía podría ser una demostración (o su penosa actuación en el juicio del procés como acusación popular). Parecía que se iban a comer el mundo. Y luego nada. Se desinflaron. Y no lograron lo que pretendían. Hasta el punto que desde la dirección nacional, tras las recientes elecciones autonómicas y municipales, comentaron que la situación andaluza no volvería a repetirse y que se consideraban engañados con el pacto al que habían llegado con el Partido Popular y Ciudadanos. Para terminar diciendo que en las actuales negociaciones exigirían consejerías y concejalías para llegar a acuerdos.

Esta semana hemos tenido otro tour de force de Vox, el partido del cuarto gin tonic, en Andalucía. Presentaron una enmienda a la totalidad de los presupuestos. Un órdago a la grande. El primer indicio de que iban a recular fue cuando su portavoz, Alejandro Hernández, declaró que se podrían hacer enmiendas parciales. No se puede si planteas la totalidad, pero se entendía lo que quería decir y cuales eran las intenciones. Ayer retiraron la enmienda a la totalidad y Vox anunció un acuerdo de 34 medidas. En el último minuto. Con el visto bueno de Abascal.

En la foto de Paco Puentes vemos de izquierda a derecha al vicepresidente Juan Marín (Cs) y al presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno (PP ) saludando a Alejandro Hernández, portavoz de Vox, en el Parlamento andaluz después de la retirada de la enmienda. Es la imagen del trifachito

Hasta ahora denominaba a Vox como la derecha impotente, por su falta de concreción. Y también porque tanto vigor público de macho alfa sugería carencias y su patente homofobia igual implicaba la existencia de muchos armarios. Pero viendo como dicen cosas de las que luego se retractan a las primera de cambio (en Andalucía y ahora en Madrid) igual Vox son además la autentica derechita cobarde.

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Carlos Segovia falta a la verdad

Carlos Segovia

Carlos Segovia falta a la verdad en su tweet del 30 de abril:

  1. No hay tal escándalo ni ninguna nocturnidad.
  2. Que él desconociese la subida en la presión fiscal es su problema. Yo, por ejemplo, sí la conocía. Y quienes tumbaron los presupuestos del gobierno de Pedro Sánchez en el Congreso también lo sabían (fue el origen de las elecciones generales del 28-A). ¿Si Segovia no conocía esto se debe a su ignorancia e incompetencia o a una obvia mala fe?
  3. Segovia en su tweet enlaza un artículo de El Mundo del 30 de abril, diario donde colabora, que desmiente lo que afirma mientras confirma lo que acabo de exponer. El artículo comienza diciendo: “El Gobierno de Pedro Sánchez ya había adelantado que quería llevar a cabo una notable subida de impuestos…”. El tercer párrafo arranca así: “Este es un objetivo que Sánchez ya esbozaba en las 110 medidas que compusieron su programa electoral y que ahora oficializa como próximo presidente del Gobierno.”. El cuarto párrafo empieza de la siguiente forma: “Por lo pronto, el programa de estabilidad incluye las propuestas fiscales que ya se contemplaban en los fallidos Presupuestos Generales del Estado de 2019, esto es: el incremento de Sociedades; la subida del IRPF a las rentas más altas; el impuesto al diésel o fiscalidad verde; y las tasas Google y Tobin.”. ¿Queda claro? ¿Va a tomar medidas El Mundo respecto al Sr. Segovia?
  4. Albert Rivera de Ciudadanos y las cabezas de listas a las europeas el economista Luis Garicano de Ciudadanos y la exministra Dolores Montserrat del PP picaron el anzuelo de Carlos Segovia: enlazaron el mismo artículo de El Mundo y suscribieron el concepto del texto de Segovia. Dice poco de su capacidad. Y mucho de su falta de criterio. Sus tweets del 1 de mayo los pueden ver en este enlace a eldiario.es. Donde también podrán encontrar uno de Pablo Casado del 2 de mayo.
  5. Casado lanzaba otro bulo: la subida impositiva supondría mil euros de media por contribuyente. ¡Falso! Hace una trampa al dividir los supuestos 26.000 millones de incremento de ingresos fiscales entre todos los contribuyentes. Y se trata de una previsión de recaudación que no nos afecta a todos. La propuesta del Gobierno en el IRPF es solo para quienes cobren más de 130 mil euros (se les incrementa del 45% al 47% el tipo máximo y a quienes ingresen a partir de 300 mil se les sube a un máximo del 49%). Según los datos de la Agencia Tributaria de 2016: un 3,71% de los contribuyentes cobraban entre más de 60.000 euros y 600.000 euros.

¿Carlos Segovia ingresa 130 mil euros o más? Si es así ¡enhorabuena! Forma parte de la elite. Y sería la única explicación a esta campaña en contra de la subida de impuestos a quienes ganan 130 mil euros o más. La inmensa mayoría no ganamos (desafortunadamente) estas cantidades. Y por cierto: conozco personas que cobrando 130 mil euros o más han votado al PSOE.

Un medio tan poco sospechoso de ser izquierdista como OK Diario publicaba el 30 de abril un artículo sobre impuestos y pactos electorales. El diario digital que dirige Eduardo Inda se mueve entre “la derechita cobarde” (Rajoy) y “la derechita impotente” (Abascal) pasando por “la derechona” (Aznar), “la derechita incompetente” (Casado) y la derecha de lo que “más me convenga en cada momento” (Rivera). Les dejo con dos imágenes:

OKOK 2

¿Te ha quedado claro Carlos Segovia? ¿Vas a rectificar? ¿O vas seguir teniendo el tweet fijado en tu cuenta?

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