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50 años del mayo francés y otros eventos de 1968

Triunfo

Como era de prever la industria editorial y mediatica aprovecha que se cumplen 50 años del mayo francés y otros eventos que sucedieron en ese confuso 1968. En su día se reflejaron en la España franquista tanto en la única televisión que había y en el NO-DO (con los tintes que asumo ya supondrán) como en diarios sensacionalistas tipo Pueblo (dirigido por Emilio Romero) o los que existían en la época. Por supuesto los medios mundiales se hicieron eco de todos los acontecimientos que salpicaron un año especialmente violento a nivel planetario. Todo el mundo estaba al tanto. Salvo el sociólogo francés Bourdieu, residente en París, ciudad protagonista del mes de mayo, pero que no escribió al respecto Tampoco lo hizo sobre la cultura rock y la revolución que supuso en los 60. En fin…

En España, como era de esperar, la entrada de tanques soviéticos en Praga tuvo especial relevancia. Si el mayo francés sirvió al régimen para advertirnos de los peligros de los que nos salvaguardaban, empezando por la subversión estudiantil, lo de la invasión militar de las fuerzas del Pacto de Varsovia (salvo Rumania), comandadas por la URSS, servía de prueba fehaciente de las maldades del comunismo.

En El Mundano se ha tratado varias veces el año 1968. Y dada su actualidad a raíz del 50 aniversario quisiera rescatar algunas entradas al respecto (dos de ellas, la referida a “Street Fighting Man” y la referida a lo sucedido en nuestro país, escrita por Antonio Gómez, las incorporé (editadas y revisadas) a mi libro del año pasado “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“).

El editor José Luis Ibañez Salas me pidió que escribiese algo sobre los Rolling Stones para la revista Anatomía de la Historia. Elegí “Street Fighting Man” y titulé Street Fighting Man o la respuesta de los chicos malos al Revolution de los Beatles. Se publicó el 28 de mayo de 2014 (con videos). Al día siguiente formó parte de la serie Un siglo de canciones: la 138.

Antonio Gómez colaboró en El Mundano con dos magníficos posts referidos al año 1968. El primero que escribió fue ¿Existió un Mayo Español en 1968? y el segundo Raimon en Económicas: hoy se cumplen 40 años. Luego cuando abrió su blog Memoria músico-festiva de un jubilado tocapelotas los recordó aquí.

Ea les dejo con deberes. ¡Feliz y provechosa lectura!

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Cambiando las escalas de valores (por Javier García-Pelayo)

12 de diciembre de 2008

Si usted lo vio, no es privado

ajedrez-marihuana

Que  la “grifa” cambiara la escala de valores, fue lo que más me llamó la atención. Ya que la escala imperante, había llevado al encorsetamiento é hipocresía social que, explotando periódicamente, permitió y llevó a  las guerras: coloniales, mundiales, civiles, Corea, Vietnam y a la peor de todas, ” la guerra fría”. Por Sevilla pasaba, diariamente, el “avión de las  siete”, que un dia se cayó en Palomares. Portaba bombas atómicas, con orden de ser tiradas en Moscú. Y los  rusos hacían lo mismo, por otra ruta. 

    

Así, que consideré que cambiar dicha escala era primordial, revolucionario y muy vacilón. 

 

Respecto a lo de la moral situacional, me gustaba y tenía que ver con el moderno concepto de relatividad, y me recordaba, los anatemas que, en los ejercicios espirituales, los jesuitas lanzaban contra la flexibilidad moral (diferenciándola de la casuística). Se predicaba una moral recia, de hierro, basada en una escala de valores inmutable. 

    

Así, consideré que adquirir una moral flexible, situacional, casuística, pero sin mancha de pecado (ya que el pecado está en la intención) era un compromiso, pero liberador, revolucionario, adecuado y muy vacilón. Javier Rodríguez Piñero, fue un gran medico que en ésta y otras ocasiones posteriores,  iluminó mi camino con su conocimiento. 

    

Los Beatles, Rolling, Kinks, Animals, Traffic, Who, y otros del “mersey beat” (Honeycombs…) de Inglaterra; Adriano Celentano, Domenico Modugno, Mina, Peppino di Capri y otros por Italia; Jimi Hendrix (mixto anglo americano), Doors, Janis, Spoonfool, Greatful Dead, Mamas and Papas, Beach Boys, y algo de blues y jazz de Estados Unidos. Era la música que oía y me interesaba. 
 

La colección de los “Cuentos de Calleja”, el “Capitán Trueno”, la “Biblia”, los “Evangelios”, “El Mono Desnudo” de Desmond Morris, el Calígula de Camus, “Un Mundo Feliz” y “Las Puertas de la Percepción” de Huxley, “Siddhartha” y  “El Lobo Estepario” de Hesse, cosas sueltas de Kerouak y Burroughs, “La Pipa de Kiff”, las “Sonatas”, “Luces de Bohemia” y otras de Valle, toda la buena biblioteca burguesa de mi madre,  la revista Triunfo, junto con las muchas películas discutidas en los cineclubs Vida y el universitario, con el padre Manuel Alcalá, Alfonso Guerra, Gonzalo, Camilo, Pipo Clavero y su chica, Fernando, Amparo, Manolo y Javier Rubiales, Monchi y Alfonso Cruz; mis amigos Miguel y Antonio Jiménez Esquivias, Porfirio, Chele, Ignacio Pérez Blanquer y mis 15/14 horas días de, verdadero, estudio, junto con mi paga de 50 pts. semanales eran mi bagaje, cultural, social y económico. Se imponía conseguir una subida de la paga. Para moverme más, aunque leyera menos. 

     

Conceptos  como Revolución, Revolucionario, Transformación Social, Traición al Proletariado (eso era lo peor), Coyuntura Social y demás, eran de uso frecuente y casi obligatorio. Así que, transformé mi coyuntura y me dediqué a buscar grifa para fumarla decidida y militantemente.

    

Imposible, ninguno de mis amigos fumaba. Dom Gonzalo empezó a coger fama (por el olor de la ropa, resto imborrable del almacén químico que fue) de que allí se fumaba y se drogaban a las tías y que alguna (contorsionista, supongo) se había preñado allí. Mi madre empezó a recibir anónimos recriminatorios y un dia, yendo en un autobús oigo como una madre le dice a su hija que no se le ocurra ir a esa discoteca, que te drogan y pulsando un botón se mueve la barra y te bajan a un sótano. No pude más y le dije, que ya me gustaría a mí que soy uno de los dueños, pero “señora ni una rosca, ni una rosca”.

  

En Dom Gonzalo no se fumaba, pero las salidas eran más o menos discretas y continuas. Creo que Gonzalo había dado órdenes de no facilitar  mi  búsqueda. Conecté con un vacilón de la competencia, Turín, que libre de influjos me ayudó, yendo él a comprar y me trajo 4 porros liados. Uno para él, guardé dos en el faro de mi motillo, y nos fumamos el otro. 

  

No me cambió, de momento, ni la escala ni la moral pero me aflojó el músculo de la risa, bailé de puta madre y cuando llegué a casa tenía mucha hambre, todo dentro de los efectos normales, vacilones y deseados. 
 

El Tineo“, en la calle San Luis, los vendía liados a 15pts, 4 por 50 pts. y 8 por 100. Se ponía solo unas horas por la mañana y otras por la tarde (horas de cañas) y cuando llegaba le estábamos esperando, a veces diez o doce que nos arremolinábamos a su alrededor y él sacando, de su sempiterna gabardina, un mazo redondo enlazado con una goma, iba despachando diciendo, “no deis la bronca, abriros no deis la bronca” compraba y me iba corriendo en la moto a fumármela con los amiguetes. 
 

En otra vida, en la que también me reunía con amigos que pensaban diferente, me metí a Cátaro. Nos persiguieron y nos refugiamos en Montsegur, que esa vez no hizo honor a su nombre y nos degollaron y quemaron a la mayoría. 

Formación original de Gong –con Silvio y Mane– actuando en Dom Gonzalo, 1968. Rodado en Súper 8 por Gonzalo García Pelayo. Se le ha añadido “Love Me Baby”. Montaje de Jorge Muñoz.

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De Beatnik aficionado a Hippie convencido (por Javier García-Pelayo)

5 de diciembre de 2008

Si usted lo vio, no es privado

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Me habían expulsado ya,  4 ó 5 veces, de los mejores colegios y academias, de Sevilla. Con 16 años había repetido 1º y 4º de bachillerato y aquel verano del 67, en la academia de Chipiona, seguía tratando de entenderme con esta vida, las naturales de 3º, cuatro asignaturas de 4º y la reválida entera. 

 

Gonzalo, mi hermano, brillante estudiante con matriculas de honor durante todo el bachillerato, se había rebotado contra el sistema y después  de un año en París, viendo cine, había vuelto con los pelos, muy, largos. Y con una compañera, hija de un viejo anarquista exiliado, además de una buena colección de discos. Convenció a mi madre para que le diera dinero para poner una discoteca y a mi, para que aprobara de una vez. 

 

Me encerré en la biblioteca de casa y sobre el mueble de  una maquina de coser Singer, que tenía el pedal puesto, pedaleé y estudié, durante 15 días, 14 horas diarias. Aprobé todo, con una media de notable. Y se decidió, que para recuperar,  los cursos perdidos  me matricularían, en el mismo año, de 5º y de 6º, por libre en el instituto y con dos profesores particulares para Ciencias y yo solo para Letras. Estudiaría sin ir a más colegios. Que después de todo, no eran tan buenos. En años,  no me enseñaron lo que aprendí en 15 días. 
 

Mientras tanto, ya teníamos el local para lo que fue el club “Dom Gonzalo” (un antiguo almacén de productos químicos) en el barrio, emergente, de Los Remedios. La  puerta, como si estuviera sin terminar la obra, lo nuevo del concepto club discoteca, junto con la excelente música alternativa y nueva (R&B, R&R, Pop) hicieron, que desde su apertura en diciembre del 67, fuese un reventón continuo de gente, que querían cosas diferentes. 

 

En el año 68, como en los anteriores y posteriores, el derecho de reunión no existía. Estaba prohibido reunirse más de 4 personas en ningún sitio, público o privado. Dom Gonzalo se convirtió en un centro de reunión, frecuentado por estudiantes “contestatarios”, rockers, músicos, hippies, y jóvenes de la burguesía sevillana, además de un creciente número de soldados de las bases norteamericanas de Rota y Morón. Que de ida o vuelta de Vietnam, solían estar excitados, ya despidiéndose, ya celebrando el regreso. 

 

Mi profesor de matemáticas fue Porfirio Andrés, estudiante de ingeniería industrial y líder en la Escuela de Ingenieros del, clandestino, Partido Comunista. Y Camilo Tejera, (brillantísimo compañero de estudios de Gonzalo), lo era en la Facultad de Derecho.  En la agitada primavera del 68 sevillana, en mi motillo Torrot llevé  mensajes de citas y contra citas, de la escuela a la facultad y viceversa. En la única mani que asistí, un gris me pilló del brazo para llevarme detenido y Porfirio, fuerte de cabeza, corazón y cuerpo, le dio un puñetazo, me cogió  en volandas y entramos al recinto, sagrado, de la Facultad de Derecho. Porfirio, Camilo, Damián y muchos otros fueron expedientados y expulsados de la universidad y ellos tres, entraron a trabajar en el ya exitoso club. 

 

Habíamos contratado a los Gong, grupo que con Mane, Pepito Saavedra, Silvio (a veces), José Mª “el loco”, Riky y los Pepes, saxo y trompeta, tocaban R&B y R&R. Pepe cantaba por Otis Redding “pa comérselo”, Mane era el absoluto nº1, Silvio derrochaba la clase que siempre tuvo, Riky era un autentico rocker, “el loco” iba descalzo, y con su compañera francesa,  eran hippies  total. Los metales sonaban muy bien. 

 

En la Semana Santa del 68 los Gong, tocaban en la discoteca “Le Fiacre” de Torremolinos y fui con Gonzalo y su chica, Tessy. Pedro, el dueño del local, era de León y vivía con una sueca y una danesa. Era mi ídolo.

 

Ante la inutilidad de los músicos para reservar hotel, coger taxis y esas cosas fue mi primera actuación de road manager. Yendo por los pasillos del hotel olimos, por 1ª vez  la marihuana, que el grupo se estaba fumando. A la vuelta, ante mi interés por dicha sustancia y sus efectos, fuimos a ver a un medico, amigo, para preguntarle por ello y nos dijo que no había contraindicaciones prescritas y que parece que, como efectos no deseados, se puede perder como el 20% de memoria, una cierta relajación moral (moral situacional) y un cambio en las escalas de valores. Gonzalo y Tessy decidieron no fumarla. 

 

El mundo como era, no me gustaba. No tenía cojones, ni necesidad de meterme en el PC. Del PSOE, aunque conocía a los importantes, ni sabía que existiera. Con la Iglesia había roto. Total, que yo lo que quería era ser “vacilón”.  Me hice grifota y pasé de Beatnik aficionado a Hippie convencido. 

 

Siempre he ido bastante a contracorriente. Aunque nunca como en Numancia, cuando propuse ¡¡que nos rindiéramos!! ¡¡Como me miraban!! Me lapidaron. Fue una de las peores veces. Luego, creo, que me tiraron por fuera de la muralla. Casi siempre, he sido un outsider

 

gong-reducida1 

Nota del editor: “La Gongfusión” o la confusión respecto a las formaciones de Gong se ve reflejada en la portada del primer disco (single) de Gong, del año 1971. Posteriormente habría sólo uno más (“El botellón”/ “That’s right” ¡con la misma foto!). En la portada aparecen Tele (que luego sería Triana), Manolo Marinelli (después en Alameda, donde también estaría su hermano), Manolo Rosa (el “cuarto” Triana y miembro de Alameda) y Luis Coboel Manglis” (que formaría Guadalquivir). Mane, el único miembro de la formación original, no está en la foto porque el día de la sesión no pudo acudir (estaba ingresado). Pero cantó porque se grabó un fin de semana, cuando si tenía permiso para salir. De hecho la dedicatoria a Leadbelly es fruto de la pasión que Mane sentía por el legendario bluesman. Javier pagó la grabación y Gonzalo figura en los créditos como productor. Jorge Muñoz ha subido ambas canciones a youtube. Se pueden escuchar pinchando en los enlaces que figuran en los títulos: “There’s a man going round” y “Keep your hands off her”.

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