Archivo diario: enero 19, 2022

En la capilla ardiente de Don Paco Gento

Telemadrid

Miguel Ríos me preguntó ayer, a raíz de la entrada en El Mundano sobre el fallecimiento de Don Paco Gento, si sabía algo sobre la capilla ardiente. Fue telepático porque me estaba preguntando lo mismo. Contesté que imaginaba que sería en el Bernabéu, al igual que con Don Alfredo di Stéfano. Y que me enteraría y le diriá. Contacté con Vicente Paniagua quien me respondió rápido. Efectivamente se instalaba en la zona del Palco de Honor del estadio.

Miguel y yo convenimos que sería mejor ir hoy, a última hora de la mañana. Así que le recogí en su casa y a las 12:00 estábamos aparcando, a escasos metros del recinto. De banda sonora el «From Elvis In Memphis«. Cuando Miguel subió al coche no pude evitar hacer el chiste fácil, jugando con el título de la canción que abre su último disco: uno de Memphis sonando y otro de Granada sentado a mi lado.

Nos pusimos a la cola, recordando historias futboleras. Miguel me estaba relatando la última vez que vio al gran Héctor Rial: fueron juntos a ver la final de Copa Real Madrid-Castilla. Justo entonces divisé a Ricardo Gallego que jugó ese partido con el filial, el año que debutó en el primer equipo. Y se lo señalé a Miguel. Llegamos enfrente del féretro y Emilio Butragueño nos divisó. Me hizo una señal preguntando si era Miguel Ríos (cerró el puño igual que si estuviese sujetando un micro). Asentí con la cabeza. Rápidamente se acercó una azafata y al instante el propio Butragueño para acompañarnos al digamos backstage.

Saludamos a la familia Gento Llorente y aprendí que Miguel había compartido gimnasio con Joe Llorente y su hermano (a Joe, sobrino de Don Paco, lo veo en los partidos de baloncesto del Madrid en el WiZink).

Al presidente, Florentino Pérez, le saludamos al entrar y al salir. En la despedida estaba con Nacho y Luka Modric. Me impresionó ver a Modric. Está hecho un chaval. Lo parece viéndole jugar, pero de cerca es mucho más notorio. A Miguel le pasó lo mismo con el croata. De Nacho me llamó la atención su porte y su buen rollo.

De los distintos jugadores veteranos, personalidades y periodistas, con quien más tiempo pasé fue con Tomás Roncero. Le felicité por lo de Pirri de ayer en el AS y ese titular «Paco era nuestro hermano mayor«. Porque es exactamente lo mismo que digo yo de Miguel Ríos.

Me encantó ver a Iribar. El Chopo nos contó que Don Paco y él se tenían gran simpatía. Otro aparición sonada fue la del exlíder de UGTCándido Méndez. Su abrazo con Miguel fue de los que hacen época. Aprovecho para resaltar, y contrastar nuevamente, el cariño y aprecio que despierta Miguel Ríos entre todo el mundo. En todas partes.

A la una salimos y nos acercamos a tomar una cervecita al José Luis de al lado del estadio, el de toda la vida (lo que era el Gloria bendita, lugar frecuentado por Di Stéfano, Rial, Luis, Puskas, etc., acabó absorbido por el José Luis y hoy estaba cerrado). Ahí nos encontramos a Ricardo Gallego y un amigo. Acabamos hablando de música (con la mascarilla puesta y quitándonosla para beber o pillar alguna aceituna).

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