Archivo diario: octubre 4, 2021

Brahms y Schumann en el Auditorio Nacional

Programa mano

Cuando La Mundana me comentó la programación del nuevo ciclo de conciertos de la Orquesta Nacional de España, en el Auditorio Nacional, el de este pasado fin de semana llamó poderosamente mi atención. Johannes Brahms y Robert Schumann eran los protagonistas  Las obras seleccionadas eran muy relevantes: Concierto para violín y orquesta de Brahms y Sinfonía núm. 4 de Schumann. Con un añadido muy importante: ambas obras eran el resumen perfecto del excelente libro de Hugh Macdonald sobre el año 1853, la biografía musical de ese año. En su día ya les recomendé este ensayo, editado por Acantilado.

1853

Brahms conoció a Schumann cuando contaba con apenas 20 años. Por mediación del virtuoso violinista Joseph Joachim, el Yehudi Menuhin de su época. Precisamente el Concierto para violín y orquesta fue compuesto para Joachim. Dado que el compositor dominaba el piano pero no el violín, consultó varios aspectos con Joachim. Se dice que no tuvo en cuenta muchas de las sugerencias recibidas.

Robert y Clara Schumann quedaron fascinados con el joven genio. Y lo apadrinaron. Un artículo de Robert en una revista musical, que había fundado y dirigido y en la que ahora tan solo colaboraba de forma puntual, elevó a Brahms a los altares. Schumann señalaba al joven Brahms como el gran talento de su época y le auguraba un futuro prodigioso. Acertó. Y en su día sirvió para lanzar la carrera de Brahms. Robert Schumann fallecería en 1856 y Brahms mantuvo la amistad con Clara, consumada pianista y decisiva en la carrera de su marido. Amistad que no se rompió a pesar de las discrepancias sobre esta Sinfonía núm. 4. De la que existen dos versiones (Robert Schumann revisó la primera). Clara se decantaba por la segunda y Brahms por la primera, que rescató años después.

Nunca había estado en un concierto detrás de la orquesta. Una especie de pseudo gallinero. La música no te llega de frente. La excelente acústica del Auditorio ayuda a solventar esta pega. La ventaja es ver el rostro del director. Juanjo Mena, el director titular de la Orquesta Nacional, es muy expresivo y sus gestos y muecas ayudan a seguir a la música. En cambio, no pudimos ver de cara al magnífico James Ehnes, que entusiasmó en su interpretación de la obra de Brahms. La reacción del público provocó que nos obsequiase con dos bises, sin la orquesta.

AN

En el mencionado libro de Macdonald aprendí, entre otras cosas, que en esos días se debatía si el director de orquesta debía dar la espalda a los espectadores o a los músicos. Tampoco era frecuente el uso de la batuta, popularizada por Mendelssohn. Se usaba el arco de un violín o simplemente los brazos.

¡Excelente matinal la de ayer!

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