Archivo diario: noviembre 22, 2020

Pintan bastos en el Barça

Pintan bastos en el Barça: la derrota anoche ante el Atlético de Madrid, en el Wanda Metropolitano, les coloca más cerca de los puestos de desenso que de los de Champions. Si bien es cierto que cuentan con dos partidos menos, al igual que Atleti y Sevilla (el Real Madrid tiene uno menos). De los ocho partidos que han disputado en esta Liga 2020/21 han perdido ya tres, los mismos que han ganado, y empatado dos. Para un equipo del nivel del Barça esto supone cinco pinchazos sobre ocho encuentros jugados. Con el agravante que dos de esas tres derrotas se han producido ante rivales directos: el Atleti ayer y anteriormente frente al Madrid en el Camp Nou (1-3).

Al crac institucional y a la ruptura provocada por la de momento frustrada marcha de Messi se unen la plaga de lesiones (ayer Piqué y Sergio Roberto, que dejan mermada a la plantilla de defensas, sobre todo de centrales) y la crisis de juego. También la del banquillo, porque Koeman está demostrando no conocer la Liga española. Al menos como debería un técnico culé. En la Champions es otra cosa, y las alegrías del Barça pueden venir por ahí. De momento. De hecho, su panorama en la fase de grupos es más esperanzador que el del Madrid. Aunque en los últimos años las grandes decepciones azulgranas hayan venido desde la competición europea.

La crisis de juego y la presencia de Koeman en el banquillo no se pueden disociar. Lo mismo puede decirse del bajón de Messi. Su apatía es notable. Las muestras de desgana son notorias. Ya no llega como antes. No da el do de pecho. Parece vivir en una permanente nube de conflictos. Anoche en el Wanda Metropolitano no apareció. Ni siquiera para ejecutar con tino una falta. No pido que fuese gol. Sí esperaba que tuviese la puntería a la que nos tiene acostumbrados. Ayer no se fue de nadie. Al Barça lo sostuvo Dembélé en la primera mitad. Cuando el extremo se apagó en la segunda parte, más la lesión de Piqué, el Barça sucumbió y se vio impotente. Entonces debió ser el momento de Messi. Mas no se echó al equipo a la espalda.

El mazazo del golazo de Carrasco, finalizando los primeros 45 minutos, no debe ser excusa. Los grandes equipos, bien preparados, deben sobreponerse a estas cosas. Por muy fuerte que haya sido el golpe, como fue. Fruto de dos errores garrafales: el primero de Piqué y luego la estrafalaria salida de Ter Stegen, casi al centro del campo. Y sin quitarle un ápice de mérito a Carrasco.

Insisto, la Champions, hoy por hoy, puede ser el clavo ardiendo al que pueden agarrarse los azulgranas.

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