Archivo diario: noviembre 9, 2020

Zidanadas y Zidapenas

La comidilla en mi Whatsapp era la presencia de Isco y Marcelo en el once. Unanimidad: nos disgustaba la decisión de Zidane. Algunos entendían que son jugadores a recuperar. Paco Martín me decía “Isco debe ser hoy o nunca”. Está claro que tenía que reivindicarse sí o sí. El problema es que Isco lleva muchas oportunidades desaprovechadas. Otros justificaban por las rotaciones y los descansos. ¿Qué descansos? ¿Los de cara a sus selecciones? En cualquier caso, nadie entendía su presencia como titulares.

En ataque el Real Madrid parecía disponer un 4-2-3-1. El problema era aplicar la presión alta: ese 1 estaba solo (Benzema). Pero para problemas los nuestros en la posesión y la imprecisión de los últimos pases, sobre todo en las contras. Al menos, en el primer cuarto de hora, se buscaba el tiro a puerta desde fuera del área.

GayáCheryshev creaban dificultades por su banda a Marco Asensio y Lucas Vázquez

En el 26 un golazo de Benzema suponía el 0-1. Un latigazo desde fuera del área, en las inmediaciones del arco izquierdo de la media luna, se coló como una exhalación. En las repeticiones se ve que el remate da en la cadera de un defensor y deja vendido al meta local.

Tres minutos después Lucas Vázquez despeja con el brazo un pase de Gayá. Courtois le desvió el penalti a Carlos Soler. El rechace lo remata Soler al poste y el balón le llega a Yunus Musah, quien empata con Marcelo de espectador. El árbitro fue a ver la jugada al VAR. Se mandó repetir el penalti por invasión del área. Esta vez Soler sí anota y pone el 1-1 en el marcador.

El Madrid seguía impreciso en ataque. Y el Valencia cada vez más ordenado. Los arrebatos de Fede Valverde presionando arriba daban algún fruto. Pero perdíamos lo que recuperábamos. En una de esas nos metieron el 2-1, finalizando la primera mitad. La jugada siguió y tuvimos que esperar al VAR para comprobar si el balón había entrado o no. Autogol de Varane (otro), tras una perdida en falta a Asensio. 2-1 y cuatro minutos de prolongación (que serían cinco). Los de Javi Gracia le habían dado la vuelta al marcador, con un Madrid en nueve (por los missing Isco y Marcelo).

Zidane no hizo cambios en el descanso. Así que en principio volvíamos a jugar con nueve. Contra once y el marcador en contra. Y pudimos empatar al medio minuto, gracias a una presión de Vinicius. En el siguiente ataque nos montaron una contra y la pelota rematada desde fuera del área la rozó Courtois, desviándola hacia el poste.

En el 50 Gayá nos montó otro estropicio. Y Marcelo en vez de darle a la pelota le da a Maxi Gómez. Penalti. Soler anotaba el 3-1. Es lo que tiene jugar con nueve. En esta jugada se reclama falta del delantero sobre Marcelo.

A la hora de juego un incomprensible manotazo de Sergio Ramos era señalado como penalti. El tercero. Soler lo transformaba. 4-1.

Zidane por fin se dignó a mover el banquillo. Pero mantuvo a Isco y Marcelo. Salieron Asensio y Vinicius (quienes antes del 4-1 habían desperdiciado dos buenas ocasiones). Entraron Rodrygo y Odegaard. Dicen que más vale tarde que nunca, pero en este caso no se resolvía la cuestión fundamental: éramos nueve contra 11.

En el 75 entró Mariano por un tocado Benzema. Y Kroos por Valverde.

Un Valencia crecido jugaba a favor del reloj. Los tres goles de ventaja eran una excelente garantía. Tuvimos que esperar hasta el 81 para ver fuera a Isco. Le sustituyó Jovic. Ya daba igual todo. La suerte estaba echada. Y encima, para confundir más los papeles, Sergio Ramos se echó para adelante de delantero cuando teníamos la pelota. Vamos, que nos podían meter el quinto.

Se añadieron seis minutos. Los suficientes para que Jovic se comiese un balón. Despejó en su intento de control o de disparo. También sirvieron para que Rodrygo le diese un poco de picante al ataque madridista. Sus buenas intenciones las desbarataban los defectuosos remates de sus compañeros.

Perder 4-1, por mucho que nos hayan pitado tres penaltis en contra y otro nos lo hayamos metido nosotros, no tiene ninguna excusa. Tampoco hay justificación para alinear a Isco y Marcelo de titulares. Y mucho menos para mantenerlos tanto tiempo en el juego. Un equipo top que empieza ganando y acaba siendo goleado dice poco de la labor desde el banquillo. Zidane se ha equivocado, se ha obcecado en su error y no ha sabido cambiar el rumbo del encuentro. Tampoco supo solventar la ausencia de Casemiro. Sus jugadores, los nuestros, tampoco han dado la cara. Ni la talla. Han estado blandos, no han intentado comerse al rival. No han sabido sobreponerse a las adversidades.

Enhorabuena al Valencia, al que hemos resucitado hoy.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Deportes, Fútbol