Trump siempre supo del peligro del coronavirus

Rage

Trump siempre supo del peligro del coronavirus. Así lo revela el nuevo libro de Bob Woodward, uno de los dos periodistas del The Washington Post que desvelaron el caso Watergate (que terminó con la dimisión del presidente Nixon). “Rage” recoge reconstrucciones de diversas situaciones además de entrevistas grabadas con varios de los protagonistas. Y, por supuesto, hay unas cuantas entrevistas con el presidente Trump. 

Siguiendo un orden cronológico nos situamos a finales de enero, el día 28, en el despacho oval. Se celebra una reunión de los servicios de inteligencia. Y el responsable de la seguridad nacional avisa al presidente y le dice que “está será la mayor amenaza para la seguridad nacional bajo su presidencia” (“This will be the biggest national security threat you face in your presidency“). Días después, el 7 de febrero, en conversación con Woodward, Trump le confiesa que la situación es bastante más grave de la que está diciendo en público. Y comenta sobre la propagación aérea del virus y su alto indice de mortalidad, cinco veces mayor que el de la gripe. El 19 de marzo, en otra conversación con Woodward, reconoce que sigue rebajando el impacto real del coronavirus para que no cunda el pánico entre la gente. Estas conversaciones las pueden escuchar pinchando en el enlace al artículo del Washington Post. Al final de esta entrada hay un video con 31 intervenciones de Trump, durante los tres primeros meses de la pandemia, desacreditando el impacto del coronavirus, burlándose del virus o afirmando que desaparecería (por arte de magia).

El revuelo ayer en Estados Unidos fue inmediato. Estamos hablando de un presidente que desacreditó a sus servicios de inteligencia, ha arremetido contra el estamento militar, los caídos en combate y ahora se ha demostrado que ha engañado al público estadounidense en la mayor tragedia sufrida por el país este siglo (en términos de vidas humanas). Mientras el número de víctimas mortales crecía y crecía él subestimaba públicamente el problema, sabiendo que mentía. Invariablemente sus falsedades provocaban comportamientos poco adecuados entre la población, principalmente sus votantes, para afrontar la pandemia. Ahora ya han fallecido más de 190.000 compatriotas suyos.  

Este asunto plantea ahora mismo un interrogante y una certeza.

La pregunta es: ¿Cuántas vidas se habrían salvado de haber actuado cuando Trump supo del tema? Bien en la reunión del 28 de enero en su despacho o cuando el presidente chino se lo confirmó en conversación telefónica del 6 de febrero (se lo comenta a Woodward al día siguiente). El candidato Biden, del Partido Demócrata, lo ha cuantificado: entre 30 mil y 50 mil personas de haber actuado la primera semana o la segunda. También se deriva otra pregunta: ¿Con el conocimiento que Trump demuestra haber tenido por qué no se tomaron medidas en ese momento? Me refiero a respiradores, mascarillas, etc.

La certeza es la percepción que a Trump lo único que le preocupaba es la campaña electoral. Su reelección. De ahí su obsesión por abrir la economía, no cerrarla. Su resistencia al confinamiento fue notoria. También se entiende mejor la presión ejercida a los gobernadores para que no cerrasen sus estados. Solo siguieron su directriz los del Partido Republicano. Más difícil de entender es su resistencia a las mascarillas y su continua burla a quienes lo usan. Porque al menos desde el 7 de febrero conocía que la infección podría contagiarse por aire.

La campaña presidencial de EEUU está on fire. Y Woodward se ha llevado a Trump al huerto. El presidente ha quedado como el tonto del pueblo. Él que presume de su inteligencia y llama tontos a los demás (sean Biden, Obama, Kamala Harris, antiguos colaboradores, etc.).

1 comentario

Archivado bajo CDI, Política

Una respuesta a “Trump siempre supo del peligro del coronavirus

  1. Del editorial del NYT:
    […]Much of the responsibility for the fatal mishandling of the pandemic lies with the president. But with every public lie out of Mr. Trump’s mouth, or on his Twitter feed, how many members of his administration who knew better stayed silent?
    The president has repeatedly tried to muzzle and sideline scientists and health officials who disagree with his sunny assessments, often replacing them with less qualified people willing to sing his praises.
    So it was that the president’s coronavirus task force revised guidelines on testing for asymptomatic people, while the task force’s leading infectious disease doctor, Anthony Fauci, was having surgery. So it is that, in the pandemic’s seventh month, Scott Atlas, a neuroradiologist with no background in infectious disease outbreaks, is arguing that it’s not the government’s job to stamp out the coronavirus, while the Centers for Disease Control and Prevention remain silent.[..]

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