Archivo diario: septiembre 10, 2020

No me convence lo nuevo de Springsteen

Letter To You” es la nueva canción de Bruce Springsteen y no me convence. Es el anticipo de álbum, del mismo título, que se editará a finales de octubre junto a la E Street Band.

No me convence no porque sea más de lo mismo, que lo es. Simplemente no me llega. En esta línea tiene temas mucho mejores. Más inspirados. La letra, pretendidamente sentida y reflexiva, es una colección de palabras bonitas bien hiladas. Pero sin chicha. Es decir, banal.

Con todo, lo que más me sorprende es que, en estos tiempos difíciles que corren, el Boss parece totalmente alejado de la realidad. Algo inusual. Porque siempre supo tocarnos la fibra sensible, de una forma u otra. Algo que, al menos conmigo, no consigue en esta ocasión con esta carta . “Return To Sender” (devolver al remitente) como cantaba Elvis es mi mejor resumen respecto a esta “Letter To You“. Y lo afirma un seguidor acérrimo suyo desde los primeros días y que además propició su primer concierto en España.

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Trump siempre supo del peligro del coronavirus

Rage

Trump siempre supo del peligro del coronavirus. Así lo revela el nuevo libro de Bob Woodward, uno de los dos periodistas del The Washington Post que desvelaron el caso Watergate (que terminó con la dimisión del presidente Nixon). “Rage” recoge reconstrucciones de diversas situaciones además de entrevistas grabadas con varios de los protagonistas. Y, por supuesto, hay unas cuantas entrevistas con el presidente Trump. 

Siguiendo un orden cronológico nos situamos a finales de enero, el día 28, en el despacho oval. Se celebra una reunión de los servicios de inteligencia. Y el responsable de la seguridad nacional avisa al presidente y le dice que “está será la mayor amenaza para la seguridad nacional bajo su presidencia” (“This will be the biggest national security threat you face in your presidency“). Días después, el 7 de febrero, en conversación con Woodward, Trump le confiesa que la situación es bastante más grave de la que está diciendo en público. Y comenta sobre la propagación aérea del virus y su alto indice de mortalidad, cinco veces mayor que el de la gripe. El 19 de marzo, en otra conversación con Woodward, reconoce que sigue rebajando el impacto real del coronavirus para que no cunda el pánico entre la gente. Estas conversaciones las pueden escuchar pinchando en el enlace al artículo del Washington Post. Al final de esta entrada hay un video con 31 intervenciones de Trump, durante los tres primeros meses de la pandemia, desacreditando el impacto del coronavirus, burlándose del virus o afirmando que desaparecería (por arte de magia).

El revuelo ayer en Estados Unidos fue inmediato. Estamos hablando de un presidente que desacreditó a sus servicios de inteligencia, ha arremetido contra el estamento militar, los caídos en combate y ahora se ha demostrado que ha engañado al público estadounidense en la mayor tragedia sufrida por el país este siglo (en términos de vidas humanas). Mientras el número de víctimas mortales crecía y crecía él subestimaba públicamente el problema, sabiendo que mentía. Invariablemente sus falsedades provocaban comportamientos poco adecuados entre la población, principalmente sus votantes, para afrontar la pandemia. Ahora ya han fallecido más de 190.000 compatriotas suyos.  

Este asunto plantea ahora mismo un interrogante y una certeza.

La pregunta es: ¿Cuántas vidas se habrían salvado de haber actuado cuando Trump supo del tema? Bien en la reunión del 28 de enero en su despacho o cuando el presidente chino se lo confirmó en conversación telefónica del 6 de febrero (se lo comenta a Woodward al día siguiente). El candidato Biden, del Partido Demócrata, lo ha cuantificado: entre 30 mil y 50 mil personas de haber actuado la primera semana o la segunda. También se deriva otra pregunta: ¿Con el conocimiento que Trump demuestra haber tenido por qué no se tomaron medidas en ese momento? Me refiero a respiradores, mascarillas, etc.

La certeza es la percepción que a Trump lo único que le preocupaba es la campaña electoral. Su reelección. De ahí su obsesión por abrir la economía, no cerrarla. Su resistencia al confinamiento fue notoria. También se entiende mejor la presión ejercida a los gobernadores para que no cerrasen sus estados. Solo siguieron su directriz los del Partido Republicano. Más difícil de entender es su resistencia a las mascarillas y su continua burla a quienes lo usan. Porque al menos desde el 7 de febrero conocía que la infección podría contagiarse por aire.

La campaña presidencial de EEUU está on fire. Y Woodward se ha llevado a Trump al huerto. El presidente ha quedado como el tonto del pueblo. Él que presume de su inteligencia y llama tontos a los demás (sean Biden, Obama, Kamala Harris, antiguos colaboradores, etc.).

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