Archivo diario: junio 27, 2020

Dylan ni tosco ni follonero

Bob Dylan portada

El nuevo álbum de Bob DylanRough & Rowdy Ways” no es ni tosco ni follonero, como da a entender su título. Es más bien todo lo contrario, sutil y reflexivo. Y a los dylanólogos les resultará paradisiaco por sus continuas citas y referencias, sobre las que podrán teorizar e interpretar. Lo mismo sirve para los haters.

Aquí les dejo una primera teoría, mía, que no he visto mencionada en las críticas y reseñas que he leído (tampoco me he pegado un empacho): el nombré del álbum es un homenaje al título de un yodel de 1929 del gran Jimmie Rodgers, de quien Dylan es fan absoluto. Se llaman prácticamente igual. Y es en la letra de esa canción del maestro que inventó el country, aunque entonces no se denominase así (lo llamaban hillbilly), donde hallamos una posible clave de este disco de Dylan. Rodgers nos cantaba sobre un cambio vital, de alguien que durante años “rambled, drank my wines and gambled” y que ahora, al conocer a la mujer perfecta, quiere construir una cabaña en su pueblo y reposar su estilo de vida. Pero no puede olvidar sus “good old rambling days”. Vamos, que la cabra tira al monte. Y Dylan a sus 79 años no es una excepción. ¿Está dejando una puerta abierta por si se arrepiente y esta grabación que suena a despedida resulta no serlo? Aquí, salvando las distancias, tenemos un ejemplo en Miguel Ríos: se ha retirado más veces que Antoñete. Este ejemplo ha pasado a ser el de dos figuras, cada una en lo suyo.

En una primera escucha lo que más me llamó la atención fue la producción a la española. Es decir, con la voz muy presente. Muy por encima de la música. Esta es una característica de la música popular española desde los 50 del siglo pasado (como poco). Los anglos son más de equilibrar en las mezclas las pistas de voces e instrumentos. Y si quien cantaba andaba cortita/o la/e medio escondían entre la música.

Héctor García Barnés, conocedor de mi querencia por Dylan y consciente de mi disgusto con sus ultimas producciones (el disco de villancicos y los del repertorio de Sinatra), estaba interesado en conocer mi opinión. Agradezco su amabilidad e interés. A mi me pasaba lo mismo con la suya. Su espléndida reseña para Ruta 66 explica muy bien el disco. Y es la única (insisto: no me he pegado ninguna empacho de leer críticas) que menciona a Hemingway al hablar de “Key West (Philosopher Pirate)“, uno de los temazos de este “Rough & Rowdy Ways“. ¿Es Key West, en Florida, la cabaña de Jimmie Rodgers cuando Dylan canta que es “the place to be”, si buscas la inmortalidad o encontrar la cabeza que perdiste? ¿Estamos ante el mismo anhelo de cambio vital? ¿Es otra despedida encubierta de Dylan?

No es mi intención entrar en un análisis pormenorizado de cada una de las canciones que componen este doble CD. Para eso les recomiendo el artículo de un veterano como Esteban Linés en La Vanguardia. En cambio sí quiero resaltar otro aspecto que me sorprendió: los ecos de Leonard Cohen que he encontrado. Conceptos como los de “Mother Of Muses” nos llevan al “Tower Of Song” de Cohen. Musicalmente el uso del vals (popular en el primer country al igual que la polka), cantar susurrando o la salmodia (nexo común para ambos por su tradición judía) son otros puntos en común. En una de las escuchas La Mundana me lo comentó: “A veces se parece a Leonard”.

Solo quiero decir que me ha gustado este “Rough & Rowdy Ways“. ¿Dónde lo sitúo? Hay que compararlo con los otros discos de Dylan. No es uno de los grandes, indiscutibles, como varios de los 60 o el “Blood On The Tracks“. Pero lo pongo al nivel de otros muy buenos como “John Wesley Harding“, “Nashville Skyline“, “New Morning“, “Planet Waves“, “Street Legal” o “Desire“. No está nada mal estar ahí arriba!!! Y más teniendo en cuenta que Bob Dylan acaba de cumplir 79 años.

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