Archivo diario: marzo 18, 2020

Jefes de Estado y coronavirus: Monarquía vs. República

Jarretera

En toda crisis de calado, como esta del coronavirus (que probablemente no lo será en el número de fallecimientos en comparación con la gripe normal), muchas cosas quedan al descubierto y muchos quedamos retratados. Por ejemplo: los cavernícolas españoles y sus órganos de expresión (no hace falta mencionar la larga lista de medios). Se llevaban indignados las manos a la cabeza porque Pedro Sánchez no comparecía. Tenía que ser cuando ellos decidieran que debía hacerlo. No tenían suficiente con el ministro de Sanidad o con Fernando Simón (director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias). Este último se ha convertido en la diana de sus dardos. Pero esto es otra historia. Como la de los que se indignan por todo y no hacen ninguna diferencia entre asuntos (y al final sucede como en el cuento de ¡Viene el lobo!): no distinguen entre la recepción a Guaidó (acorde a lo solicitado por él) o las maletas (se llaman valijas diplomáticas y no se preguntan sobre las de otros países) de una expedición del gobierno venezolana (¿pretenden que viajen sin equipaje?); o el contrato de catering de cinco aviones Falcon (confunden intencionadamente los años de duración del contrato como si fuese uno solo en vez de varios y hacen lo mismo con el número de aviones); también pusieron el grito en el cielo por la suspensión del Mobile porque según ellos no había motivos para ello, para poco después acusar a Sánchez poco menos de haber importado el virus (Eduardo Inda es un claro ejemplo de esto); y así hasta el infinito y más allá. Pues bien, volviendo al meollo del asunto, digo yo o más bien asumo que estos cavernícolas son monárquicos. Igual hay republicanos entre sus filas. No lo descarto, pero serán minoría. Han echado de menos al presidente del gobierno y no a su monarca. Raro, raro.

¿Por qué los cavernicolas monarquicos españoles no han reclamado la presencia del rey? La respuesta es fácil y les retrata: porque sus reclamaciones e indignaciones, sin ton ni son, son fruto de haber perdido las elecciones generales. Su labor de oposición y crítica al gobierno se confunde al parecerse a las rabietas de un niño consentido y caprichoso. Solo que cuentan con poderosos altavoces y medios económicos.

Nuestro rey, Felipe VI, ha anunciado su comparecencia para esta noche del 18 de marzo. No sabemos si nuestro jefe del estado hablará de la crisis del coronavirus o de lo de su padre. ¿O de ambas cosas?

De la otra monarquía que conozco o sigo, la británica, la reina Isabel II no ha hecho ninguna discurso (de hecho creo que el último fue el de Navidad). Sabemos que por el coronavirus ha suspendido un par de viajes y ha cancelado sus garden parties. Lo cual lleva al siguiente punto: las actitudes de los jefes de estado. Reyes y Presidentes.

De las republicas presidencialistas que sigo más o menos, Francia y Estados Unidos, he visto y escuchado a sus jefes de estado. A Macron y Trump. No juzgo ni la cantidad ni la calidad de sus intervenciones. Me limito a señalar que comparecen. No se puede decir lo mismo hasta hoy de Felipe VI ni de Isabel II. Tampoco hay mucho más que decir. La evidencia es abrumadora.

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