En una gran segunda parte el Madrid recuperó el liderato

GONZALO ARROYO MORENO GETTY IMAGES AS

En una gran segunda parte el Real Madrid recuperaba el liderato. Varias razones contribuyeron a ello. La principal fue un cambio posicional de Zidane, modificando la posición de Carvajal. Pero vayamos por partes.

Los madridistas llegábamos al estadio con la cabeza baja. Y sorprendidos negativamente al comprobar que Marcelo era de la partida. Y en mi caso temblando por la presencia de Carvajal y Marcelo en el once. Afortunadamente no se cumplieron estos augurios, se puso freno al aciago febrero y se rompieron las tendencias.

La primera mitad fue del Barça. Impusieron su ritmo. Basta con decir que nuestro mejor jugador fue Courtois. Salvó un par de jugadas de gol, entre ellas un mano a mano con Arthur. Esta acción vino precedida de una contra originada por ¡Benzema! En vez de cabecear a puerta ¡despejó! y propició el contraataque azulgrana. Luego Griezmann falló un remate, libre de marca, desde las inmediaciones del punto de penalti.

El Barça se sacudía con facilidad la presión blanca. El ritmo lo marcaban los culés. Y el Madrid parecía conformarse con frenar a Messi. Solo la chispa y la velocidad de Vinicius servían para apaciguar el dominio del Barça.

En la segunda mitad Zidane aprovechó el error de Setién: la alineación de Jordi Alba. Salía de una lesión y a medida que pasaban los minutos desapareció en ataque. Además el árbitro le perdonó la segunda amarilla. Ahí estuvo la genialidad de Zizou: quitó a Carvajal del lateral y puso a Fede Valverde arriba por la banda derecha para encarar a Alba. Carvajal pasó a flotar como una especie de volante defensivo por delante de los centrales. Presionó a De Jong, lo cual impedía la circulación de balón azulgrana. Y eso facilitaba la labor de Casemiro de vigilante de Messi. El astro argentino se echaba para atras, cada vez más alejado del área, el hábitat donde es letal. Sus escasas apariciones en estos segundos 45 minutos sembraron el pánico. Pero las ocasiones claras fueron blancas. En un saque de esquina en corto Isco metió una rosca espléndida al palo largo. Ter Stegen respondió con un paradón. Su vuelo fue espectacular. Un cabezazo abajo de Isco lo salvó el meta in extremis y cuando la pelota parecía que iba a entrar Piqué la sacó sobre la raya. Benzema falló un gol cantado. (Sigue con su sequía particular). Todo esto sucedía entre el 55 y el 65. El Madrid estaba desatado.

El cambio de posición de Carvajal y de Valverde también supuso que la linea defensiva se adelantó. La presión individual sobre la salida de balón del Barça era eficaz. Estaban cortocircuitados. Parecía que a los culés les pesaban las ideas y las piernas. La condición física de algunos de ellos despierta sospechas.

El gol no podía demorarse más. Como así fue. En el 70 Kroos le metía un balón a Vinicius sobre el vértice del área. La velocidad del brasileño hizo el resto. Y encaró a Ter Stegen. Su remate “a la brasileña” al palo corto acabó en la red (dicen que rebotó en Piqué). El estadio se vino abajo. Uno de los niños mimados del público anotaba ¡por fin! Ni más ni menos que contra el Barça. ¡El 1-0! Hacía tiempo que no celebraba tanto un gol. Ni pegaba un salto tan grande. Con el 2-0 de Mariano, por la otra banda y ya en el descuento, batí mi marca personal del gol anterior.

Ahora volvemos a liderar la Liga 2019/20 con un punto de ventaja sobre el Barça más el goal average.

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