La amenaza de Mou vuelve a funcionar

JAVIER GANDUL AS

Por segunda vez esta temporada la amenaza de la llegada de Mourinho vuelve a funcionar. Este revulsivo fue el arma secreta en Estambul. El equipo volvió a jugar como sabe. Y como debe. Es decir, finalizando las jugadas (27 remates, 14 entre los tres palos), presionando, comprometidos, solidarios entre ellos, replegando bien (y no quedándose mirando cuando se pierde la pelota) y rápidos en la salida de balón.

El 0-1 se antoja corto. Muy corto. No estuvimos acertados de cara al gol. La ocasión más clara –aparte del tanto de Kroos– fue un pedazo de pase de Benzema en profundidad a Hazard. El belga superó a Muslera en su salida. Se escoró ligeramente y su disparo se le fue arriba, estrellándose en el larguero. Las otras ocasiones fueron desbaratadas por Muslera, el excelente meta uruguayo nacido en Buenos Aires.

Zidane presentó un once con Marcelo, Fede Valverde y Rodrygo (por la banda derecha). El Madrid salió a por el encuentro desde el primer minuto. Primer gran cambio con lo visto últimamente. El Galatasaray, cuya plantilla esta plagada de jugadores en los últimos años de sus carreras y con otros que no lograron triunfar en las principales ligas europeas, capeaba el temporal como podía. A base de balones largos contraatacaban  buscando la espalda de nuestros defensas. Y lo lograron en tres ocasiones claras. Y ahí surgió Courtois: salvó tres goles cantados (dos con 0-0). Segundo gran cambio: Courtois.

El gol llegó en una buena combinación entre Hazard y Benzema. El balón le llegó a Kroos y el alemán llegando arriba empalmó a la red. El alemán vuela gracias a las coberturas de Casemiro y Valverde. Estos dos son un muro. Y cubren las subidas de los laterales. Al brasileño ya le conocemos. El uruguayo cada vez es más jugador. Probablemente fue el futbolista que más kilómetros corrió. Se anticipa bien, aporta presencia, es eficaz en el corte y en la salida. Insisto, Kroos mejora mucho con ambos. Vuelve a ser el de antes y se permite el lujo de subir y rematar.

El 0-1 al descanso presagiaba una segunda parte complicada. Pero el Madrid siguió dominando e imponiendo su ritmo. A medida que pasaban los minutos, y no se aprovechaban las ocasiones, aumentaban los nervios entre los aficionados (al menos a mi me pasó).

El unico sinsabor tiene nombre y apellido: Gareth Bale. Se volvió a borrar (como tantas veces la temporada pasada). Está abriendo las puertas a otros jugadores para su posición. Tras lo visto anoche Rodrygo podría ser el elegido. Ayer se vació arriba y abajo.

Este triunfo en Estambul unido al del PSG en Brujas despeja la clasificación del Madrid para octavos.

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