¡Viva España!

Asumo que a estas alturas la mayoría de ustedes conocen este video, del embajador de Panamá en España, alabando las virtudes de nuestro país. Lo traigo a colación por varias razones. Por el repaso histórico que hace y su defensa del modelo surgido de La Transición y refrendado por la Constitución de 1978. En este poco más de medio siglo el grueso de la población española ha vivido como nunca antes en la historia de España. Además, ahora vivimos más y mejor, según los últimos datos disponibles. El martes Eurostat publicaba que éramos el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja. A principios de año conocíamos la noticia de que se nos consideraba el país más saludable del mundo (el índice sopesa los hábitos alimenticios, el sistema sanitario, la esperanza de vida, el tabaquismo, la obesidad y el medio ambiente). Hace dos años estábamos en sexta posición y subimos al segundo puesto. Actualmente ya lideramos esta clasificación. Es para sacar pecho.

El tema del tendenciosamente denominado Régimen del 78 es crucial. Fue un lema usado por neocomunistas (olvidando, o despreciando, el pacto de Carrillo a cambio de la legalización del PC), indignados, extrema izquierda y separatistas (estos últimos, precisamente, son quienes viven de las repudiadas tetas de mamá Estado). Por eso me pareció una bendición cuando Pablo Iglesias, en uno de los debates electorales, modificó su discurso anti78 y aceptó la realidad.

Los datos y las estadísticas no mienten. Vivimos en país estupendo. Y lo saben fuera. Algunos aquí pretenden ignorar la realidad para adaptarla a su discurso catastrofista. Y amargado. La autoflagelación es un deporte nacional que también presenta un aspecto positivo: el de la autocrítica. Mantener vivo un espíritu crítico es saludable. La exageración es lo contraproducente.

No todo son parabienes. Por supuesto. Hay áreas importantes por mejorar. Las más cruciales, en mi opinión, son las referidas a la desigualdad, precariedad laboral, pobreza infantil (en 2017 los terceros de Europa tras Rumania y Grecia y no hemos mejorado desde entonces), precio de la vivienda (alquiler y compra), y el acceso a puestos de trabajo para la gente joven. También disponemos de gráficos para algunos de estos aspectos.

Una izquierda responsable debe reivindicar España. No puede ni debe abandonar este concepto y dejarlo en manos exclusivamente de la derecha. Las fuerzas progresistas deben estar orgullosas del país que hemos construido, dejando atrás 40 años de dictadura. Los socialistas son los únicos que defienden este concepto (es la E de sus siglas, PSOE). Pero no parece suficiente. Y se sospecha de ellos, tanto a su derecha (por defecto) como a su izquierda (por exceso). Algunos dirán que el PSOE y la socialdemocracia no son de izquierdas. Dejémoslo, si les parece, en centro-izquierda. Porque no hace falta ser marxista-leninista para ser de izquierdas (es el discurso de los neocomunistas), ni siquiera ser marxista…

No nos deben doler prendas por ser españoles. Ni avergonzarnos.

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