El Liverpool gana 0-2 en una final decepcionante

Liverpool

El Liverpool gana la Champions 0-2 al Tottenham en una final decepcionante. La primera jugada del partido fue clave y determinó el desarrollo del encuentro. No habíamos llegado a los 30 segundos de juego cuando se pitó penalti a favor de los Reds. El balón largo le había llegado a Mané por el flanco izquierdo. Buscó el centro y Sissoko imprudentemente hizo frente a la pelota con el brazo extendido. A mi no me pareció penalti. Me dio la sensación que la pelota llegó al brazo rebotada del pecho. Pero evidentemente cortó la trayectoria del esférico. El VAR confirmó la decisión arbitral. No hay más que hablar. Salah transformó la pena máxima y la final comenzaba con un 0-1 que trastocó todos los planes. Los de Pochettino porque comenzaba perdiendo desde el inicio, algo que ninguna entrenador contempla (salvo que tenga que remontar una eliminatoria). El guión de Klopp también fue otro: no vimos a su Liverpool de siempre. Con el marcador a favor tuvimos la versión amarrategui, un equipo correoso, no dejando huecos e intentando aprovechar su velocidad en las contras. El espectáculo se resintió. Lo que a priori iba a ser una bella noche de amor al fútbol se quedó en una eyaculación precoz.

Para que me entiendan mejor: por los campeones los mejores fueron su central holandés Virgil Van Dijk y su portero brasileño Alisson. Este último apenas intervino, pero cuando se requirió su presencia, en los quince minutos finales, cumplió con creces. 

Ambos equipos presentaron a sus delanteros centros recién recuperados de lesiones: Firmino y Kane. El del Liverpool no las olió. Fue sustituido poco antes de cumplirse la hora de juego. Entró Origi, el héroe de Anfield ante el Barça (y nuevo ídolo madridista, el Manolas de esta edición de la Champions). Origi sentenció en el 86. Aprovechó su ocasión y anotó el 0-2. No había intervenido mucho en el juego hasta ese momento. Kane por su parte se las tuvo que ver con el implacable Van Dijk. Cuando entró Llorente en el 81 se encontró más a gusto. A mi juicio Llorente tendría que haber entrado bastante antes. Sobre todo porque a quien sustituyó, Dele Alli, fue un desastre todo el partido. No dio una a derechas. En todas las acciones que intervino perjudicó a su equipo. Sus pases eran pedradas para sus compañeros, no ganó ni un solo uno contra uno, cuando pudo haber buscado el remate al primer toque buscó controlar. El control o era malo o si retenía el balón daba tiempo al defensa para taponar. El Tottenham de tres cuartos de cancha para arriba no ligaba jugadas ni creaba peligro. Alli era un handicap. Son se desesperaba y Van Dijk, bien respaldado por sus dos laterales y el otro central, imponía su ley. La labor de Eriksen para los Spurs no obtenía ningún fruto.

Es la sexta Copa de Europa para el Liverpool y la primera para Klopp (en su tercera final). Van Dijk fue elegido el mejor jugador de la final.

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