Solari la pifiaste pero bien!!!

RM¡Solari la pifiaste pero bien! De entrada mandaste el mensaje equivocado al equipo con tantos cambios. ¡Seis! ¿A cuento de qué venían? Hay una semana limpia de partidos. ¿Tanto fue el desgaste en Amsterdam? No encuentro explicación a tantas variantes,  seis, salvo la obligada de Modric (por sanción). Y sobre todo, de entrada, dos aspectos decisivos: la presencia de Marcelo y la ausencia de Vinicius. ¿Por qué? Ambos factores fueron decisivos en el devenir del encuentro.

Los experimentos con gaseosa. Para eso están los entrenamientos. No las competiciones oficiales. ¿Marcelo necesita ponerse en forma? Por supuesto. Pero nunca arriesgando partidos. ¡Insisto, qué se ponga a punto en los entrenamientos! Ayer nos costó el segundo gol (y eso que no fue su peor partido porque aportó algo en ataque, enacciones puntuales).

Con todo lo peor fue la ausencia de Vinicius. Escuche la alineación en el coche camino del Bernabéu. No daba crédito a la suplencia del brasileño. ¿Con 18 años necesita descanso tras una docena de partidos? Y con una semana por delante sin compromisos. Me puso de muy mal humor. A la entrada del estadio comenté a mi hermano, a mi sobrino, a Humberto Ríos, a Esteban Hernández y a quien quisiese escucharme que “vaya, ahora que me hecho fan de Vinicius, me lo dejan fuera”. No era de la partida el jugador que había reactivado el juego del Madrid, el de las incursiones por la banda que sembraban el pánico en las defensas rivales, el de la conexión con Benzema que resultaba mortífera para el oponente. ¡Imperdonable! Estaba claro que Solari había menospreciado al rival. ¿Pesó en su decisión la reciente eliminatoria de Copa? Seguro que sí. Por eso el argentino subestimó al rival (lucha por no descender y llevaba una racha negativa de partidos sin vencer y que rompió en el Bernabéu). En lo que llevamos de 2019 las decisiones de Solari nos han costado dos derrotas en casa: el día de Reyes ante la Real Sociedad y hoy frente al Girona. (También hemos ganado gracias a acertadas decisiones suyas, pero eso desafortunadamente no toca hoy).

En el Real Madrid 1 Girona 2 hubo detalles sintomáticos desde el principio. El primer cuarto de hora fue de los visitantes. Algo impropio cuando se supone que aún tienes aspiraciones en esta Liga 2018/19. Una excelente jugada individual de Lucas Vázquez en el 16, la primera del Madrid, y que, sin tener el premio del gol, sirvió para reactivar a los blancos. A partir de ahí el dominio fue local. Se sucedieron algunas ocasiones, hasta que llegó el 1-0 en un excelente cabezazo de Casemiro a la base del poste (a pase de Kroos).

En esta primera mitad descubrimos que Benzema volvía a las andadas. Huérfano de Vinicius no daba una a derechas. A pesar del buen partido de Odriozola, Lucas Vázquez, Marco Asensio y Ceballos (más adelantado que de costumbre). El francés no llegó a dos balones de gol (en uno pudo tener excusa, pero no en el otro, que nos devolvió esa imagen de indolencia que tanto irrita) y falló un mano a mano (controló mal tras robar un balón a la defensa). Lo peor llegó en la segunda parte: pudo sentenciar tras una brillante internada de Asensio y un pase excelente. Benzema, solo, cabeceó al lateral de la red. Por fuera. Ni siquiera entre los tres palos. En un remate de cabeza similar Portu marcó el definitivo 1-2 (ante un descolorado Marcelo).

La salida del Madrid en la segunda mitad fue un espejismo. Y apenas duró unos minutos. Los que tardaron en ajustarse los dos cambios que Eusebio había efectuado en el descanso. Sobre todo el de Lozano, para tapar la banda derecha de Odriozola y Lucas Vázquez. Solari no solo no supo reaccionar sino que además volvió a equivocarse. Sus tres cambios fueron desacertados. Sacó del campo a quienes mejor habían jugado (Lucas, Asensio y Ceballos) para dar entrada a Bale (no hizo nada), el deseado Vinicius (a quien sus compañeros recurrieron en contadas ocasiones y que en un par de jugadas hizo más que Bale) y Mariano. Especialmente desacertada fue esta última sustitución: Mariano por Ceballos, en vez de por Benzema. Debilitaba nuestro centro del campo, bajaba al francés a la media y le alejaba de Vinicius. Para colmo de males Sergio Ramos acabo expulsado por doble amarilla (min. 89).

Tras el mencionado espejismo inicial de los segundos 45 minutos el Girona se hizo con el partido. Bastantes de sus ataques llegaban a nuestra área con superioridad numérica (más acusado desde el nefasto cambio de Mariano por Ceballos en el 73). El empate era plausible. Como así fue. De penalti, por manos de Ramos: Stuani empataba en el 63.

Las pifias de Solari culminaron con el relatado cambio de Mariano por Ceballos: rompió al equipo en dos. Y el Girona se aprovechó. Portu, quien ya había avisado antes (en otro despiste de Marcelo) con un remate a la escuadra, cabeceó el 1-2 inmediatamente después del relevo, en el 74. El Madrid, a verlas venir, no sabía bien a que atenerse tras la salida de Ceballos.

En la última jugada del encuentro Courtois subió a la desesperada a rematar un córner. Lo hizo, de cabeza. La mandó fuera. Como Benzema. No hay mejor metáfora del mal partido del delantero francés.

Perdiendo 7 partidos en esta Liga, tres de ellos en casa, es imposible aspirar al campeonato.

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