Archivo diario: enero 3, 2019

Lo de Cachitos con Vox ya lo hizo Pablo Carbonell con Esperanza Aguirre

PC y EA CQCComo continuación a la entrada de ayer, Vox estará eternamente agradecido a Cachitos, hoy escribo sobre un claro precedente: Pablo Carbonell y Esperanza Aguirre. Y lo hago por algunos comentarios y reacciones que he recibido al respecto. Ayer no incluí esta referencia por considerar (erróneamente) que era una historia lo suficientemente conocida. Pero he descubierto que o no se recuerda o se desconoce. Todo sucedió en un programa, Caiga quien caiga, que emitía Tele 5.

La carrera política de Esperanza Aguirre había llegado a su cenit: de concejala y primera teniente de alcalde del ayuntamiento de Madrid y consejera de Caja Madrid había sido nombrada ministra de Educación y Cultura por Aznar en su primer gobierno. No estaba mal para ser la niña pija del PP. Pero no tenía más recorrido. Hasta que las lumbreras de Carbonell y los responsables de CQC (Caiga quien caiga) se cruzaron en su camino. Y Doña Esperanza se transformó en la Dama de Hierro y una defensora de las esencias patrias. Su transformación de objeto de mofa y burla televisiva, como inútil ministra, a estrella mediática no puede entenderse sin la imbecilidad del programa y su reportero. En su día se lo comenté tanto a él como a un muy buen amigo, entonces presentador del programa. Pensaron que exageraba. Años después me dieron la razón. Sobre todo cuando Aguirre empezó a presumir de ello y apareció publicado en su biografía autorizada “La presidenta“. Les agradecía el servicio prestado. Escribía Carlos Prieto en El Confidencial:

[…] Pero cuando la carrera de Aguirre parecía estar a punto de irse a pique, sucedió un giro típico de nuestra época posmoderna y catódica: su conversión en estrella mediática y guasona no solo no acabó de hundir su reputación política, sino que la impulsó. Eso sí, el giro no ocurrió por casualidad, sino forzado por Aguirre contra la opinión de sus asesores, en una temprana muestra del instinto político que la haría temible la siguiente década. […]

Y Prieto remataba el artículo diciendo:

“He aquí uno de los límites de las guerras culturales: fiarlo todo a la crítica/guasa costumbrista, algo habitual ahora en las redes sociales, es un error. Mucho jiji-jaja, mucho esta tía es tonta, y mientras tanto Esperanza Aguirre a lo suyo: para cuando la izquierda dejó de subestimarla, ya se había convertido en la temida lideresa neocon hegemónica en Madrid. Y en la gran especialista en dar la batalla cultural a la izquierda, como bien saben Manuela Carmena y todos los titiriteros que en el mundo han sido. Quien ríe la última ríe mejor.”

Ahora se repite la historia con lo de Cachitos y el rotulo de Bertín Osborne. No aprendemos nada.

Hace poco hemos tenido en otras latitudes el ejemplo de Bolsonaro, flamante presidente brasileño. En El País podíamos leer en una crónica de Pablo Cantó: “Jair Bolsonaro fue, durante años, objeto de burla de la televisión brasileña. El político, en su etapa como parlamentario, era una mina de comentarios polémicos y controvertidos que algunos programas, como la versión brasileña de Caiga Quien Caiga (CQC), intentaron explotar.” Cantó además reportaba que Monica Iozzi, exreportera de CQC, lamentaba haberle dado tanta presencia: “Me arrepiento de haberle entrevistado tantas veces”.

Como decía ayer, lo mismo puede aplicarse a Trump.

Cansan ya tantos graciosos y graciosillos. Irresponsables de tomo y lomo que se creen superiores en posesión de una verdad absoluta y lo único que hacen es servir a los interés del enemigo, por su propia irresponsabilidad y falta de reflexión.

Deja un comentario

Archivado bajo General, Medios, Política