Archivo diario: mayo 14, 2018

Kamasi Washington en La Riviera

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Kamasi Washington actuó anoche en La Riviera. Y a pesar de la portada del RockDeLux y el despliegue del sábado en Babelia y el domingo en El Confidencial no llenó. Cosa que me sorprendió y que una vez más demostró que la gente no es tonta. Hubo una buena asistencia, tipo tres cuartos del aforo (al entrar escuché a dos miembros de la organización comentar que quedaban 300 entradas por vender).

Dicen que es el futuro del jazz. Como lema no está mal. Pero para que los eslóganes funcionen necesitan estar apoyados en verdades. Y Kamasi Washington no es el futuro del jazz ni mucho menos. En todo caso es un retorno al pasado. Lo cual no está nada mal. Wynton Marasalis, por ejemplo, mantiene viva la llama del jazz clásico. Y es una primera figura. Lo del futuro del jazz como etiqueta promocional empieza a hacer aguas desde el momento en que comienzan a hacer referencias a John Coltrane (1926-1967). ¿Qué John Coltrane? Tuvo varias épocas… En ese sentido, y por lo que vi anoche, me recuerda más al Ornette Coleman de finales de los 50 y principios de los 60 (post bebop e impulsor del free jazz). En cualquier caso estamos hablando de jazz de hace más de medio siglo. ¿Futuro?

Por lo que vi anoche también podría decir que «Bitches Brew» es una referencia. Este álbum de Miles Davis es de 1969. ¡Hace 49 años! ¿Futuro?

Don’t believe the hype!!!

El concierto fue intenso y enrollado. Kamasi Washington y su banda estuvieron dos horas tocando con furia y dedicación. Destacaría la sección de viento liderada por Washington (a quien se unió su padre desde el tercer tema). Los tres soplaron de maravilla en un tema (creo recordar que se llamaba «Truth«) en el que se alternaban cinco melodías, como ejemplo de diversidad. También destacaron en uno que KW compuso pensando como posible sintonía alternativa para Charlie Brown (la serie Peanuts/Carlitos con el perro Snoopy, otro personaje inolvidable).

Mi alborozo inicial al ver dos baterías (como James Brown…y la Allman Brothers Band) se convirtió en pesadumbre e irritación cuando se lanzaron a hacer solos. ¡Qué antiguo! Además de insoportable. ¡Kamasi que estamos en 2018 y los solos de batería hace mucho que ya no se llevan! ¿Futuro?

Otro punto negativo fue el de una cantante/corista/bailarina. Como cantante flojita. Interpretaron un tema compuesto por ella y por el teclista (un fiera instrumentalmente hablando, como el resto de músicos) que fue lo más flojo de la noche. En sus partes cantadas (soul blando, de un formato tipo Luther Vandross pero sin el poderío vocal de este), porque en las improvisaciones y desarrollos musicales de la pieza se rayó a gran altura. Como a lo largo de toda la noche (salvo en los solos de batería). Son excelentes músicos y lo demostraron en el concierto. Y muy compactos. Tremendamente sólidos. Como corista ella sí estuvo bien, sin pasarse. Y como bailarina, de una inexistente coreografía, cualquiera de una producción de Bollywood la da sopas con honda.

Dos pegas (ella y los solos de batería) para una noche de música vivida con la alegría del Levante 5 Barça 4. Vi parte del partido en un portátil que había al lado de la mesa de sonido. El escorzo continuo me acabó perjudicando y cambié de posición. Descubrí que en la mesa que vendían vinilos, CD y camisetas también estaban con el encuentro. En una tablet. Fui hacía la escalera, subí y seguí el final desde arriba. Finalizado el concierto me quedé observando a quienes se acercaban a comprar. La facilidad con que sacaban billetes de 50 € me impresionó. Fueron unas 20 personas. «Jazz para pijos» comentó un amigo…

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