Archivo diario: abril 26, 2018

Los jardínes de los banquillos

Andreas Geburt AP (El País)

Las víboras de la prensa deportiva de Madrid siempre han ninguneado los éxitos de Heynckes y Zidane. El comentario habitual para los dos era que tienen una flor en el culo. Pues en el Bayern 1 Real Madrid 2 de anoche ambos plantaron un jardín en sus traseros.

Las flores empezaron a florecer cuando el error de alineación del alemán se subsanó con la lesión de Robben. Salió Thiago en su lugar. Debía haber sido titular desde el principio. Subsanado el error inicial James ocupó su hábitat natural en el campo. (En mi modesta opinión Thiago tendría que haber sido del once en detrimento del colombiano). En el banquillo madridista los brotes también fueron tempranos: un catastrófico Dani Carvajal, parecía empeñado en competir con Marcelo, originaba las mejores ocasiones para los locales desde el primer minuto (despistes defensivos, malos despejes, perdidas de balón). Pero el 0-0 permanecía en el marcador.

El Madrid se sobrepuso a la avalancha bávara originada por Carvajal. Y se fue haciendo con el control del partido. Cuando mejor estaban los de Zizou Marcelo volvió por sus fueros: todos los rivales buscan su banda (recuerden que ayer profetizaba sobre las defensas y las bandas: como era previsible acerté de pleno). Con el lateral brasileño fuera de sitio el excelente lateral derecho Kimmich subió la banda como Pedro por su casa. Nadie cubrió la espalda de Marcelo. Sergio Ramos intentó frenarle en vano. Y Keylor Navas se tragó el remate del alemán: se lanzó al lado contrario de por donde entró la pelota (igual de no haberse movido la habría parado o rechazado). 1-0.

La suerte volvió a cambiar de barrio. Al poco se lesionó Boateng. El Bayern agotaba dos cambios en la primera mitad. Mientras, ellos seguían presionando y metiendo balones al área blanca (ayer de negro, odioso uniforme que dificulta la visión a los telespectadores que enfilamos ya edades avanzadas). La inseguridad de Keylor era evidente. Contagió a sus compañeros que empezaron a despejar balones en el área pequeña, la del portero, para evitar que le llegase la pelota (esta tendencia tuvo continuidad en la segunda mitad). Poco antes de llegar al descanso, cuando más achuchaba el Bayern, llegó el gol de empate. Marcelo remató desde las inmediaciones del área un balón caído del cielo, en una jugada confusa, que se coló por el palo largo. Se repetía lo del primer gol: cuando mejor estaba un equipo encajaba un tanto.

Tras el descanso Zizou introdujo un cambio clave: entró Marco Asensio por Isco. El malagueño no la había tocado en la primera mitad. No ligó juego y no fue el enganche necesario entre los centrocampistas y Cristiano Ronaldo. Tampoco taponó su banda, la izquierda. Con Lucas Vázquez, Marco Asensio y CR7 ya tenía en el campo a mi tridente favorito de este 2018.

Un error de Rafinha en la circulación, en el centro del campo, propició una contra de Lucas y Marco que acabó con un golazo del mallorquín. 1-2.

El Bayern no se dio por vencido. Ribery tuvo una segunda parte espectacular. Solo le faltó el gol o la asistencia. La diosa Fortuna volvía a hacer acto de presencia. Y Keylor también. En la mejor jugada del francés el meta salvó un gol cantado. El resto de sus intervenciones no aportaron seguridad: rechazó mal un par de balones, se le volvió a escapar una en un remate al muñeco (quizás por un bote traicionero, pero que no calculó bien). Ribery acabó rompiendo a Carvajal. Y a Zidane se le iluminaron las  luces nocturnas del jardín: entró Benzema (el WhatsApp echaba humo desde que salió a calentar) por Carvajal y Lucas Vázquez pasó al lateral derecho. Una decisión valiente que arrojó pistas sobre otros atributos del técnico, delante del vergel. ¿Tenía otras opciones? Sí. Más complicadas y propias de esa enfermedad denominada “ataque de entrenador”. Así que optó por el riesgo de lo sencillo, que suele ser casi siempre lo más atrevido. Y de paso igual nos ahorramos tener que fichar a un lateral derecho para la próxima temporada (para la otra banda por favor que venga Marcos Alonso con urgencia). Lucas frenó las acometidas del incombustible Ribery.

A Cristiano le anularon un gol: bien anulado porque se apoyó con el brazo para llevarse el cuero. Protestó, supongo que frustrado porque había sido su único remate en todo el partido y ese 1-3 era goloso muy goloso.

Si cuando ganamos 0-3 en Turín me atreví a cuestionar si habíamos sentenciado la eliminatoria (porque conozco a mis defensas y los artificiales estados de euforia que inexorablemente conducen a ganar los partidos sin bajarse del autobús), imagino que comprenderán que no eche las campanas al vuelo. El 1-2 es muy buen resultado mas el Bayern es mejor que la Juventus. Y este Madrid, el que ganó en Múnich, no crean que me convenció. Veo muchas lagunas. Las que llevo comentando (la defensa) y ahora añado la portería, la baja forma de Casemiro, el estado físico de Modric, la parsimonia de Kroos. Claro, hay aspectos positivos. Y los rivales también fallan y los forzamos a cometer errores. Otra habilidad, más bien una virtud del jardín de Zinedine Zidane.

 

 

 

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