Bendecidos por el cardenal de Florencia

Esta mañana tras la visita temprana para ver el David de Miguel Ángel nos encaminamos a la Catedral de Florencia, Santa María del Fiore (en la Piazza del Duomo). Una carabinieri había aconsejado a La Mundana que si solo queríamos ver el interior y la bóveda mejor que entráramos por la puerta lateral, para asistir a la misa. Evitábamos hacer dos colas: en taquilla y para entrar. Y eso hicimos. Llegamos justo para el inicio del oficio de las 10:30. Decirles que la Epifanía es especialmente importante en Florencia. Como pudimos comprobar in situ.

De entrada, una grata sorpresa. Un pedazo de coro, con una soberbia combinación de voces adultas e infantiles. El momento cumbre fue cuando entró el órgano. Sobrecogedor. Se me saltaron las lagrimas de emoción. A La Mundana también. Era la segunda vez que nos pasaba en Florencia. La primera fue ayer con Botticelli, viendo La Anunciación de Cestello en la Galería de los Ufizzi. Lo cual nos dejó ya tocados para El nacimiento de Venus y La primavera. Fueron  el remate de nuestro llamado síndrome de Stendhal de Florencia (porque le sucedió al autor en la capital toscana, en la Basílica de Santa Cruz). Ya nos había sucedido con las Cariátides en el Museo de la Acrópolis de Atenas, a finales del verano pasado.

La majestuosidad del órgano, un Mascioni, no podía dejarte indiferente. Posteriormente averigüé que está recién restaurado y se “presentó” el pasado ocho de diciembre en un concierto con obras de Mozart, Gigout, Liszt y Poulenc.

Comentábamos que si esto nos pasaba a nosotros cómo debía ser en la antigüedad, con la única iluminación de las velas, la majestuosidad del templo (de los templos), la imponente música, etc. Con decirles que poco más y comulgo. Igual es una exageración pero…

El repertorio de la misa hizo un recorrido por los grandes hits del catolicismo: el Aleluya (La Mundana rodó un fragmento), el Kyrie Eleison, el Gloria, etc.  En una parte del oficio el Cardenal Giuseppe Betori avanzó entre los bancos de los ahí congregados  y nos bendijo con su hisopo. Resultaba chocante verle rodeado de un par de guardaespaldas. Pero es que en 2011, siendo arzobispo, fue objeto de un presunto intento de asesinato (su secretario resultó herido).

Fuera del recinto, a la entrada de la fachada se encontraba un belen viviente que sería protagonista de la cabalgata renacentista que recorrería la ciudad, de 14:00 a 15:00, y que terminaría con los tres reyes adorando a Gesù bambino.

 

 

 

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3 comentarios

Archivado bajo Arte, Cultura, General, Religión

3 Respuestas a “Bendecidos por el cardenal de Florencia

  1. maravilloso, me ha traido recuerdos de un pasado no muy lejano

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