Archivo diario: enero 1, 2018

¡Qué mal lo hemos hecho los de la música!

PYMEX

Hace tiempo que me desligaron del mundo musical profesional. Lo cual no es óbice para que siga vinculado, de alguna manera, a la música. Ya sea como aficionado y consumidor (de conciertos, CDs, medios, libros) o simplemente de cotilla del tinglado. Ultimamente he añadido una nueva actividad: escribir un par de libros respecto a la música popular (“Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” y “Rock ‘n’ Roll“, de próxima aparición).

La semana pasada dos hechos llamaron mi atención sobre lo mal que lo hemos hecho los de la música (me siento participe a pesar de mi desvinculación): el resumen del 2017 de El Cultural (el excelente suplemento de El Mundo) y un brillante artículo de Elvira Lindo en El País de ayer. En el primer caso me resultó llamativa la ausencia de la música en su editorial de presentación de lo mejor del año. Luego ya la dedican una doble página, hacía el final, con preponderancia de la clásica. Sobre lo de Lindo quiere detenerme un poco más.

Elvira Lindo ha sido y es una defensora de la música popular. Así a bote pronto recuerdo sus encendidos elogios a Silvia Pérez Cruz y Salvador Sobral (le descubrí gracias a sus escritos). Su marido, Antonio Muñoz Molina, es un apasionado del jazz. Quiero decir con esto que la música no es algo ajeno a su vida. Al contrario. Por esto mismo me sorprendió que en el artículo, que versa sobre la cultura, la propiedad intelectual y las monsergas que nos contaron sobre la revolución digital y sus presuntos beneficios culturales (que solo han servido para abaratar el trabajo de los creadores, minar industrias y crear nuevos patronos, peores que los anteriores), no figurase una linea sobre la música y el daño que la piratería digital hizo al colectivo. El cual venía además de sufrir el llamado Top manta (durante bastante tiempo coexistieron ambos latrocinios).

No estoy culpando a Elvira Lindo (ni a El Cultural). Es un problema de percepción. Que refleja la falta de relato de la industria. No defendimos a SGAE (en lo que había que defenderla; SGAE obviamente tampoco supo hacerlo), ni supimos combatir las falsedades y medias verdades que se vertían en medios y las incipientes redes sociales,  no hubo una política de comunicación eficaz (o mínimamente profesional). En resumidas cuentas y por no extenderme: faltó un argumentario solido y eficaz, basado en tres o cuatro conceptos claros y directos. Algunos ejercimos de francotiradores, pero eso no fue suficiente (éramos pocos, muy pocos, y de escaso impacto y relevancia). Incluso se llegó a la desfachatez de sufrir anuncios en TV de Telefonica publicitando la velocidad de descarga (de música) de su servicio.

Elvira Lindo incide en la imposibilidad de leer o ver todo lo descargado. Empatizo con lo que dice porque es un razonamiento que use en su día respecto a la música. Y resultaba inverosímil eso de compartir la música de “mis amigos”. ¡Amigos de países en los que nunca has estado y a los que ni siquiera conoces!

De aquellos polvos vienen estos lodos: hoy nadie se acuerda del sector que fue el primero en sufrir la piratería. Todas las piraterías: desde las casetes en los 70 hasta las descargas ilegales. ¡Qué mal lo hemos hecho los de la música! 

P.D.: un aspecto importante del artículo de Elvira Lindo es el de la ansiedad (“Hemos creado un mundo de espíritus voraces“), de hecho se llama “Cultura y ansiedad“, pero se sale del marco de este post.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Medios