Pequeñeces: Alicia y Ray Charles

Dicen los expertos que los hechos relevantes de la infancia son los que te marcan. Y habrá que dilucidar cuáles son los más importantes. Vamos a ver: en mi caso no fui maltratado ni sufrí abusos sexuales. Así que por ese lado no guardo traumas (y tampoco soy artista como para inventármelos como herramienta de marketing). Tuve una infancia feliz, quizás tan solo trastornada por la aparición de dos hermanos (1962 y 1964) y una hermana (1966). Superados los celos iniciales del primer brother los dos restantes ya me llegaron entrenado y dispuesto a luchar por mis derechos y privilegios de hermano mayor. En realidad les abrí puertas (pero eso ya es otra película).

Los avatares políticos que sufrieron mis padres me eran desconocidos. Había nacido en 1956, salimos de Rumania en el 58 y llegamos a España en septiembre del 60. Me enteré después que llegamos de apátridas. El peor estatus posible. Un exiliado, refugiado, emigrante, etc. tiene un punto de referencia. Un lugar al que recurrir. Un apátrida es un indeseable sin patria, país o estado al que acogerse. Ha renunciado a sus derechos de nacimiento y no encuentra acogida en otro lugar. Pero vamos, estas elucubraciones son a posteriori. Ya adulto.

Tras darle muchas vueltas llegué a la conclusión que debía poner mi foco en aspectos que hubiesen podido marcar mi vida desde la preadolescencia. Se supone que el título de mi reciente libro, “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll“, podría definir áreas de interés personal y profesional. Y creo que encontré dos claves: Ray Charles y Alicia en el país de las maravillas.

Ray Charles actuó en Madrid en 1963. Tenía por tanto siete años. Voy a reproducir un texto que eliminamos de Bikinis… pero que aparecerá en el siguiente libro “Rock ‘n’ Roll” (supongo que con algunos retoques):

[…] En 1963 ya con ABC Records el genio realizó su primera gira europea. En Madrid actuó en Florida Park. Un niño de siete años, llevado por sus padres, alucinó. Los movimientos de Ray Charles sentado al piano eléctrico –el primero en usarlo–, balanceándose de izquierda a derecha y de delante a atrás, meneos casi espasmódicos, con esas gafas negras, eclipsaban a los músicos de la orquesta y a las impresionantes coristas que apoyaban y respondían al indiscutible líder. Su manera de dirigir la banda me impresionó: miraba y cambiaban de ritmo o el señalado hacía un solo. Sabía que era ciego porque me lo habían contado mis padres, pero no lo parecía.

Sentados en una mesa privilegiada del local estábamos encima del genio, a la izquierda según se mira al escenario. Nos acompañaban jugadores de la primera plantilla del Real Madrid repartidos entre varias mesas con sus respectivas. Miguel Ríos se acercó a saludar. Ese fue el día que le conocí. Repasando los asistentes con Miguel para esta parte del libro me lo resumió: «estábamos todos, todo Madrid, no nos perdíamos una. Si no teníamos bolos claro». No faltaba el grupo de las «comadres»: Sara di Stéfano, Nora Santamaría, mi madre y Carmen Flores, hermana de Lola y casada con el lateral derecho jerezano Isidro55 –Quique Sánchez Flores es hijo de ambos y ahijado de Di Stéfano. La actuación de Ray Charles cambió mi vida – Beatles, Rolling  Stones, Dylan y Brincos también. Desde ese día la música sería mi objetivo vital, más que el fútbol.

55 Isidro Sánchez García-Figueras (Jerez de la Frontera, 1936-Sevilla, 2013) quedó ciego a los 38 años. Como jugador se retiró a los 35 en el Sabadell. Los estudios universitarios lo llevaron a Sevilla donde jugaba en las categorías inferiores del Betis. Debutó en categoría nacional con los verdiblancos. Estuvo en el Real Madrid desde 1961 hasta 1965. En esas cuatro temporadas ganó cuatro Ligas y una Copa. […]

La lectura de “Alice’s Adventures in Wonderland” dejó una profunda huella en mi. Tardé en darme cuenta. Pero ha sido un referente recurrente a lo largo de mi vida. Este cuento, cargado por el diablo, me introdujo en otros mundos. Me abrió la mente y me enseñó los vericuetos de las palabras (en inglés) y sus infinitas posibilidades. Era un juego fascinante. Y aún sigue siéndolo. Lógicamente las interpretaciones varían con la edad. Los significados adquieren otras dimensiones con la madurez. ¡Es un libro vivo!

El corazón me dio un vuelco cuando vi que Akal publicaba una edición de lujo con motivo de su 150 aniversario. Los textos de Lewis Carroll siglo y medio después seguían vigentes gracias a esta edicion de coleccionista de Martin Gardner ricamente ilustrada y ampliada de su “Alicia anotada“, que incluye también “A través del espejo“. Les recomiendo visitar la página de Akal para que puedan comprender mucho mejor la magnitud de este volumen. La trascendencia de la obra la doy por supuesta y sé que son conscientes de su importancia.

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2 comentarios

Archivado bajo Cultura, Libros, Música

2 Respuestas a “Pequeñeces: Alicia y Ray Charles

  1. aurora a, de andrés

    Quizá tu destino estuvo marcado por aquella sesión de Ray Charles, pero antes ya estás tocado por la suerte, ya que no todos los crios tienen unos padres que consideren de interés el que su hijo reciba un bautizo generoso de música interpretada por un ciego..han de conocer y apreciar muchos aspectos de la cultura y sensibilidad . tuviste suerte por eso y por acercarte a Alicia el personaje más contrdictorio y al mismo tiempo lógico de la literatura universal.
    Yo tengo los dos volumenes de Martin Gadner, uno de ellos incluso regalado por la editorial de cuando yo hacía cr´tica e información de libros. Un tesoro..
    Me ha hecho feliz, el compartir estas rreerencias de nuestra educación sentimental.Besos

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