Archivo diario: abril 23, 2017

Despacito (así lo hacen en Puerto Rico)

No voy a entrar en una disquisición sobre el reggaetón o su historia y orígenes (lo pueden encontrar en la Wikipedia). Tan solo diré que el baile es un elemento fundamental de la música popular. Desde el principio de los tiempos. Y los grandes géneros musicales siempre han estado asociados a un baile o han surgido de uno. Da igual que sean valses, flamenco, mambo, jazz, rock ‘n’ roll, twist, rap, etc. Digo esto porque conviene no perder de vista el perreo (twerking en EEUU) al hablar del reggaetón. Es el estilo de baile más sensual y provocador de la historia. A fin de cuentas el baile, sea rápido o lento, es una representación del acto.

En una de las clases de este año del Master en Industria Musical y Estudios Sonoros (MIMES) de la universidad Carlos III terminaba la mía sobre la historia de la industria discográfica española hablando de talento (artistas, autores e interpretes), canciones, etc. Y en la diapositiva final aparecía Justin Bieber entre otros (en el bando del “enemigo”). Y señalaba que ojo con las ideas preconcebidas porque su último disco era bueno y aportaba tres o cuatro ideas muy interesantes. La cara de póker de los asistentes (todos licenciados, con predominio femenino) fue todo un poema. Unas seis semanas después en un debate en esa misma clase con El Niño de Elche y su productor Raúl Fernández Miró Refree (lo es también de Rosalía, Josele Santiago y Silvia Perez Cruz) salió a relucir Bieber: Refree alertó sobre las bondades de la última grabación de Justin Bieber. Salté inmediatamente para mostrar mi alegría por su comentario y recordé a la clase mi comentario de principios de año.

Tengo más ejemplos de estos conceptos erróneos producto de prejuicios y perjuicios. Una también tuvo como marco el MIMES: fue el año pasado en una conversación con Diego Manrique que giró alrededor de Enrique Iglesias. Porque si vamos a hablar de pedigrí rockero el señor Jimmy Iovine (ingeniero de sonido y productor de Lennon, Petty, Springsteen, U2, Dire Straits, Pretenders, Patti Smith, etc.) nos da bastantes vueltas a Diego y a un servidor. Además como cofundador de Interscope es responsable del gangsta rap, que dominó la escena musical durante algún tiempo. Así que si Iovine ficha a Enrique Iglesias por algo será. Y su opinión es la que cuenta (y es la que ha llevado a Enrique Iglesias a la cima). Y desde luego debería dar que pensar a los críticos. Lo mismo puede decirse de Operación Triunfo

Sirvan estas lineas anteriores como introducción y presentación a lo que de momento es la canción del año (en competencia con el “Shape Of You” de Ed Sheeran): “Despacito” de Luis Fonsi con Daddy Yankee. En España es n.º 1 desde principios de año. En EEUU ha sido Top 40 cantada en español. Y ahora llega un remix con la participación de Justin Bieber. Tiene toda la pinta que ese Top 40 en USA ahora será Top 10 (3, 2 o 1 que decía Luqui).

El ritmo y la cadencia de “Despacito” son esenciales. Son de lo más quedón. Hablando del asunto con Fernando Muñoz, músico y veterano de la industria discográfica, comentábamos la curiosa estructura de la canción, clave de su éxito: son dos en una. Las estrofas son un tema y el estribillo es otro. Una vez más se demuestra que la singularidad (bien hecha) funciona y engancha. Con la remezcla se añade un nuevo elemento: dos idiomas, el ingles (Bieber) y el español. Y luego está la letra. Que es buenísima con hallazgos llenos de sensualidad.

Claro está, todo esto se aprecia si la aproximación se hace con la cabeza despejada de ideas preconcebidas.

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