La décima: menos mal que no soy supersticioso

Champions

He asistido a dos finales del Real Madrid. En la primera, Viena, perdimos contra el Inter de Helenio Herrera y Luis Suárez, Facchetti, Mazzola, Jair, Corso, Burgnich, etc. (1964) en el que fue el último partido de Don Alfredo di Stéfano; la segunda, en París, nos derrotó el Liverpool (1981). En medio ganamos en 1966 (Bruselas) frente al Partizan de Belgrado y la vi por TV. Empecé a captar el mensaje. Y luego, mucho después, cayeron la séptima, la octava, la novena y ayer la décima. No fui a ninguna de ellas. Parece que nos funciona el que me quede en casa.

Luego hay una tradición que heredé. Lo dejé anotado poco antes de las 16:00 horas.

Cagadas jpeg

A pesar de los tres cafés no hubo una tercera visita. Estaba francamente preocupado. Entendí el gol del Atlético de Madrid en clave de “castigo”. Pensaba que finalmente sería 2-1 a nuestro favor. El tercero que nos faltaba era el que habíamos encajado. Pasaban los minutos y la fatalidad se apoderaba de nuestro hogar. Y en eso llegó Sergio Ramos y mandó callar. Su gol, el que empataba y nos metía en la prórroga, tenía todas las características épicas tan propias del de Camas.

Igual mis dos visitas al baño valían el doble…

Esta décima le debe mucho a Ramos: sus dos goles en Munich (0-4 al Bayern en semifinales) y este gol salvador. Hundió al  Atleti y agrupó a los nuestros. El bajón físico y anímico del vecino por el impacto del 1-1 allanó el camino. El 4-1 refleja lo que fueron los 30 minutos del tiempo extra. Bale, Marcelo y Cristiano Ronaldo redondearon la faena. Mención especial para un grandioso Ángel di María. También creo que Dani Carvajal será fijo en la lista de Del Bosque para el Mundial. Cuajó un gran partido.

P.D.: Supongo que Julián Ruiz dejará de escribir sobre fútbol tras la temporada que lleva atizando a Ancelotti y Zidane. La superioridad física del Madrid ha sido decisiva. La lección táctica del italiano en la segunda parte ha sido notoria. Creo que ahora ha llegado la hora de atizar a Julián. Se lo merece por bocazas e ignorante.

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8 comentarios

Archivado bajo Deportes, Fútbol

8 Respuestas a “La décima: menos mal que no soy supersticioso

  1. Luismita

    Gran partido; no por la calidad (fue malo) sino por la emoción.

    Además de una Orejona más (que no es poco), dejará secuelas: si tuvieran vergüenza, los que cada lunes y cada martes despreciaban a Diego López callarán al fin y dejarán que el entrenador decida; a Illarra y a Casemito les veo poco futuro en el Madrid; Morata acabará cedido o traspasado.

  2. aurora

    Fué una fiesta, y…desde luego te doy la enhorabuena por tu facilidad fisiologica que para sí, muchos quisieran….

  3. Pingback: Perros que serían sacrificados pueden ayudar a cuerpos de emergencia + MORE | INFORMADORES.INFO

  4. Puede que el cálculo no sea la clave. No la suma o tiempo, que implicaría a la forma pura de la sensibilidad interior, sino al espacio -forma sensibilidad exterior-. Es la cátedra, el trono, la sede, la fons -WC- primordial desde la que -a partir de Lutero, que fue el pionero de la intuición- se posee el acceso al saber inconsciente. Desde Desmond Morris se sospecha que los mamíferos utilizan indistintamente la noción de excremento y la de tesoro…Se trata del arcón pirata, no de la calculadora del contable.

    • Siempre he sido muy de Lutero!!!
      Lo que comentas de los mamíferos lo comprobamos con nuestros bebés (para nuestro espanto dicho sea de paso).

      • “Tras su desafío a la autoridad religiosa y su teatral aparición ante la Dieta de Worms en abril de 1521, este hombre [Lutero] del que toda Europa hablaba, tan acostumbrado a verse a sí mismo como el actor principal de un drama escrito por el propio Dios, se había convertido en un ilegal. Aquí [en el castillo Wartburg, Eisenach] pasó los siguientes diez meses escondido en el destierro, solo, atribulado y desesperadamente estreñido: ‘El Señor ha infligido a mi trasero un terrible dolor, mis excrementos son muy duros, y es tal la fuerza con la que debo apretar que me hace sudar, y cuanto más espero más duro se vuelve… tengo el culo echado a perder’ [Luthers Werke: Kritische Gesamtausgabe. Briefwechsel, Weimar 1930-85; vol 2, nos. 333, 334]”
        (Tomado y traducido de John Elliot Gardiner, “Music in the Castle of Heaven”, pag. 126; Penguin Books, Londres 2013)
        ¡Hala Madrid!

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