Archivo diario: abril 16, 2013

Un siglo de canciones 129: «El Relicario» (por Rodri)

Con motivo del fallecimiento de Sara Montiel, Adrian hizo “La Violetera” para “Un siglo de canciones”. Y en sus apreciaciones sobre el maestro Padilla se citó “El Relicario”. Pues vamos a ello.

La Gran Guerra fue motivo para la creación de cuplés que tuvieran algo que ver con el conflicto. Mary Focela aparecía en el escenario vestida de blanco, con cruces rojas en la pechera y cantaba entre compungida y abnegada:

Camillera, camillera soy, donde cae un herido, allí estoy. Ni las balas ni el ruido del cañón han logrado que yo olvide mi sagrada obligación.

Como vivimos de las informaciones obtenidas en Google los comentarios obtenido sobre Mary Focela son copia exacta de los encontrados por mí en los libros. Alvaro Retana la define como “mediocre cupletista”; Serge Salaun, en su libro “El cuplé”, simplemente la cita como primera intérprete de “El Relicario”. Olga María Ramos la cataloga como “cupletista del montón”. Y otros la tachan de cupletista de “segunda fila”.

Sin embargo, esta canzonetista, o cupletista, tuvo otro tema de impacto: “La Hija De Malasaña”. Cada noche, en el barcelonés Goya, de la calle Poniente, la cantaba vestida de maja y cubierta por una bandera española:

¡Lucho como una leona al grito de Viva España! Y es que por mis venas corre la sangre de Malasaña.

Y se armaba. Unos aplaudían a rabiar y otros silbaban y pateaban. Estos hechos llegaron a originar una discusión en el Congreso de Madrid. Según se asegura terminaron a bastonazos.

Armando Oliveros y José  María Castellví, redactores del periódico El liberal y “letristas” de canciones, hicieron “El Relicario” a petición de Mary Focela (no sería tan mala) y, luego, la llevaron al maestro Padilla para que hiciera la música.

Ella estrenó el cuplé, que realmente, era un pasodoble. Después lo cantaron Conchita Ulía y Blanquita Suarez.

Cuenta la propia  Raquel Meller que en un viaje a Barcelona, Joaquín Rabasa, representante de una casa de discos, quería que (sic)  «yo lo impresionara». Cenaron en el Cataluña y al cruzar la calle entraron, acompañados de los letristas Castellví y Oliveros, en la catedral de las variedades, Eldorado, en la Plaza de Cataluña, esquina Vergara. Allí actuaba Conchita Ulía. Raquel sigue diciendo: «a mí no me gustó. Era un contrasentido; la letra era triste y la música de pasodoble, alegre, y Conchita lo interpretaba con gran repique de palillos y vestido llamativo. Al final, acepté cantarla. Y lo hice en el mismo Eldorado en el final de temporada.»

raquel mellerLa innovación fue que la interpretó sin apenas luces, vestida de negro con mantilla ancha que  caía sobre su frente. Y de una manera mucho más lenta. «Al acabar, el público de pie, no hacía más que aplaudir. No tuve más remedio que cantarla de nuevo. Al terminar, sucedió lo mismo.»

Y lo que marcó el éxito de Raquel Meller para siempre fue, precisamente, su actuación debut en el Trianon Palace de Madrid (hoy Teatro Alcazar) y después en el Olympia de Paris en 1919, cantando, entre otras muchas, “El Relicario”. El éxito en la capital francesa fue rotundo y se irradió por todo el país, llegando a vender más de 100.000 copias del disco.

Si tenéis la curiosidad (después de haber leído este rollo) de escuchar la grabación de Mary Focela (con muy mal sonido) y, después, la  de Raquel Meller, comprobaréis que no hay tanta diferencia. De la puesta en escena no puedo opinar, naturalmente, pero sí comparar la dos versiones. Mary Focela se “marca” el cuplé en 2 minutos, 39 segundos. Los diez últimos son la “salida” de la orquesta. Raquel Meller lo hace en 3 minutos; los doce últimos son la “salida” Y no se nota tanto la ralentización del drama; ligeramente, en la última estrofa del “Pisa morena, pisa…”

De todas maneras, este veterano conoció el cuplé por un programa de Radio Madrid que empezó en 1953, “Aquellos tiempos del cuplé” en él que actuaba una joven llamada Lilian de Celis cantando en directo acompañada por la orquesta dirigida por el maestro Cisneros. Me quedaba todos los días a escuchar un rato y, luego, tenía que salir corriendo al colegio en él que entraba a las tres y media. El recorrido era corto, de la Glorieta de Bilbao a Fuencarral, enfrente de los Roxy’s. Como pista de mi veteranía, diré que cursaba ingreso de Bachillerato.

Y final (¡es que no acabo nunca!). Al rodar “El último cuplé” de Juan de Orduña, hubo conversaciones para que Sara fuera doblada en los cuplés por Lilian de Celis. Por lo visto, las dos se negaron.

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