Archivo diario: noviembre 18, 2012

Felicidad en el Bernabéu

En el mejor partido del Real Madrid en este curso liguero el Athletic de Bilbao se llevó otra goleada (5-1). Los que acudimos al Bernabéu salimos felices del estadio. Habíamos disfrutado del buen juego de los nuestros, hubo goles y oportunidades.

Seguro que habrá algún listillo que dirá que este Athletic no es el del año pasado. Probablemente sea el mismo que afirmó algo parecido cuando les goleamos la temporada pasada (esa misma en la que fueron finalistas de Copa y de la nueva UEFA). Y en la anterior también. Y es que aparte de tres o cuatro abultadas derrotas los Leones llevan ocho temporadas sin ganarnos en Madrid.

Ayer además se toparon con el mejor Benzema desde que llegó. Le recuerdo jugadas magistrales, muy buenos encuentros, pero no creo que ninguno llegase a las cotas de ayer. En los 69 minutos que estuvo en el campo no paró un instante. Se ofreció constantemente, cayó a las bandas, presionó al rival, buscó el hueco, se desmarcó, remató, participó en las jugadas de gol, y marcó dos. Aunque en el de la foto le discuten la autoría (se lo atribuyen a Aurtenetxe en propia puerta). Un excelente pase largo de Modric lo controla con fortuna: le golpea en el vientre y le ayuda a dominar el esférico. La vaselina al alimón con el defensa desbordó a Iraizoz. Era el 1-0, a los doce minutos.

Contrariamente a lo que suele suceder en vísperas de partidos importantes de Champions (el miércoles en Manchester frente al City) los blancos no sestearon ni se echaron para atrás. Siguieron buscando al rival y su portería. Un saque de esquina botado por Mesut Özil a la cabeza de Sergio Ramos fue el preludio del segundo. Los mismos protagonistas, pero esta vez al saque de una falta, lograban a la media hora que el marcador señalase 2-0. Hay una anécdota: todo parecía indicar que el encargado del lanzamiento (lateral) iba a ser Xabi Alonso, pero Mourinho salió rápidamente del banquillo, pegó una voz para llamar la atención del tolosarra y le dio unas indicaciones. Acto seguido Alonso dejó que Özil botase la falta. Buscó la cabeza de Ramos y la volvió a encontrar. Solo que esta vez el cuero entró en la red. Y un par de minutos después el 3-0, una obra de arte de Benzema. Una media vuelta torera y un zurdazo impecable (una banana): certero, con el efecto justo para lograr la curvatura perfecta. Tan ajustado al poste como potente. Poco antes del descanso el tanto del honor bilbaíno. También de un remate de bella factura. Su artífice fue Ibai. Esta jugada vino precedida de un remate de Callejón al palo, tras una gran galopada y mejor centro en carrera de Cristiano Ronaldo.

La delantera formada por Callejón, Benzema y Ronaldo fue una pesadilla para los de Bielsa. Siempre estuvieron activos, y rápidos. Alonso y Modric (en su mejor partido desde que está en Madrid) se bastaron para domar a los centrocampistas del Athletic. Dos de ellos acabaron tocados por problemas musculares (Muniain y Gurpegui). La presión blanca era agobiante. De hecho en los primeros treinta y cinco minutos los vascos apenas conseguían pasar la divisoria del medio campo. El Real Madrid se parecía al de la temporada pasada.

En la segunda parte llegaron dos goles más. Además de varias ovaciones aprovechando los cambios: los homenajeados fueron Llorente, Callejón, Benzema y Morata.

El 4-1 fue una preciosidad. Un pase a CR7, quien andaba por la izquierda unos metros delante del circulo central, en campo adversario. El portugués lanzó en profundidad a Benzema, en el frente de ataque, y el francés abrió el campo buscando la banda, engañando a la defensa, y asistió estupendamente a Özil quien acompañaba la jugada y se plantó solo frente al guardameta. El 5-1 fue obra de Khedira (el día de su reaparición) tras una brillante subida de Arbeloa (con gorro incluido) .

Muy buenas sensaciones dejó el equipo blanco. Y se va a Manchester con la moral por las nubes.

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