Messi 2 Ronaldo 2 en un gran Clásico con un arbitraje nefasto

En un gran Clásico los mejores aparecieron cuando más los necesitaban sus equipos. Y entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo marcaron los 4 goles del 2-2 con el que finalizó el encuentro. El arbitraje en cambio no estuvo a la altura del partido. Fue nefasto. Especialmente en la primera mitad, donde perdonó tarjetas amarillas a Cesc Fábregas, Sergio Busquets (estos dos parecen tener bula en este campeonato), la roja a Pedro “el karateka” (solo vio la amarilla) y otra a Adriano por mano (además debió pitar penalti). En la segunda comenzó obviando otra pena máxima. Esta vez de Mascherano sobre Özil. Posteriormente los azulgranas reclamaron uno de Pepe sobre Iniesta. En mi opinión no lo hubo, y el bueno de Andrés se libró de la amarilla por simular. Pero Delgado Ferreira no quiso saber nada. Ya estaba inmerso en la espiral de las compensaciones. Por eso Busquets terminó el partido, así como Xabi Alonso bastantes minutos después. Y Jordi Alba el jugador que más faltas cometió ni siquiera recibió tarjeta. En este sentido hay más datos:

  • En el minuto 40 apareció un rotulo en pantalla que señalaba 11 faltas del Barça por 6 del Madrid (supongo que el responsable de la información ya estará en la calle).
  • Al finalizar los blaugranas contabilizaban 18 faltas por 16 de los blancos. En cambio los locales solo vieron 2 amarillas por 4 de los visitantes.

De entrada Vilanova sorprendió con la presencia de Adriano en el centro de la defensa. Mourinho recurrió a la lógica y puso a los mejores. En la reanudación entraron Higuaín, Kaká y Essien (por Benzema, Özil y Di María).  Ambos técnicos acertaron con sus alineaciones.

El Real Madrid lo bordó en la primera media hora. Justo hasta que Messi empató a uno. Se presionaba arriba, dificultando la salida del balón a los culés. El Fideo realizó el primer remate (sobre el min. 5). Luego Benzema dispuso de una clarísima ocasión: en una internada de CR7 por la banda derecha, cambia de lado y se la pone al francés que está desmarcado a la izquierda, entre los vértices de ambas áreas, pero la manda hacia el banderín de córner. Sergio Ramos -otro mal partido el suyo- cabeceó fuera sin oposición a la salida de un saque de esquina. Y en el 23 llegó el tanto. El 0-1 hacía justicia. Una gran jugada, muy elaborada, con una participación activa de Khedira desde el inicio, un gran pase en largo y diagonal de Alonso a Özil (en la banda derecha), y un movimiento final de Benzema que habilita a Ronaldo por la izquierda. Este fusila a Víctor Valdés por el palo corto.

En esta fase solo hubo un chut del Barça, de Iniesta (se fue fuera). Hasta que Messi logró el 1-1. Un cumulo de accidentes y errores de la defensa blanca. Empezando por Marcelo que se encuentra muy alejado de Pedro, uno de los mejores de su equipo. El pase de este es mal despejado por Ramos (su enésimo mal rechace de la temporada y el tercero del Clásico), en vez de ir largo para adelante va para arriba y detrás; a esto hay que añadir un mal salto de Pepe, la pelota tropieza en el muslo de Alonso, y Casillas olvida que es portero, no usa las manos y se traga un balón en su área; el crack argentino en el sitio justo aprovecha la oportunidad caída del cielo.

En el 61 una magistral falta lanzada por Leo Messi supone el 2-1. Y en el 66 Cristiano hace el 2-2 tras un gran pase en profundidad de Özil, que le deja solo ante Valdés. En esta segunda mitad el Barcelona mejoró, especialmente desde la salida de Cesc (desacertado el tiempo que estuvo presente).

Me pareció un partido vibrante, jugado de poder a poder, con ambos equipos buscando el triunfo. Los míos perdonaron en la primera media hora. Y no quisiera cerrar sin olvidar los palos de Benzema (con 0-1) y Montoya (sustituyó a Alves lesionado en el 27 y cuajó un gran partido). La diferencia sigue siendo de 8 puntos y el Atlético de Madrid alcanza al Barça en la cabeza de la clasificación de la Liga.

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29 comentarios

Archivado bajo Deportes, Fútbol

29 Respuestas a “Messi 2 Ronaldo 2 en un gran Clásico con un arbitraje nefasto

  1. Rafaela

    ¡Id a dormir, chalaos, que sólo estais ahí aguantando con la esperanza de que yo diga algo!

  2. Luismita

    Bojan hizo todo lo posible por que le echaran. Imagina un Guti, una eterna promesa, sin la clase de Guti. Cómo será que el Barcelona tuvo que comprometerse a comprarlo de nuevo por más dinero del que recibió por el “traspaso”. Sobre Etoo e Ibra tienes razón.

    • Haría todo lo posible, y además encontró un gran aliado en Messi. Según me contaron en su día este “caso” estrechó los vínculos entre LM y Pep Guardiola… En cuanto al dinero parece que es un trato habitual: recuperas al jugador por lo que recibiste + una cantidad que incluye la ficha anual y digamos una plusvalía (por haber “trabajado” al futbolista).

      • Luismita

        Acabo de leer que apareció un tornillo en el césped, que Arbeloa se lo entregó al árbitro, y que a éste se le olvidó decirlo en el acta.

        La manera en que los árbitros ayudan al Madrid es tremenda, como se ve.

  3. Antonio Perea

    Dos churros, insisto. ¿Va a ser tan preciso un tipo que falla tantos penalties como él, un tuercebotas que quiso en el Bernabéu dar un balonazo a un anuncio a pie de césped (o eso dijo) y resultó en dárselo a un señor sentado en la fila doce o más lejos? Sergio: pudo estar más o menos acertado, pero enchufado sí que estuvo. Coincido con vosotros tres en lo demás (excepto en que le deis de comer al transexual, que se pone mu’ cansino cuando se le hace caso).

    • Luismita

      Nos deja, señor Rafaela? No sé por qué no le creo. Pero si es verdad que el seguidor del equipo de Franco (el Barcelona) decide irse, si cumple su palabra, le pasaré por alto hasta sus palabras faltosas y sus ridículas comparaciones. Vayase en buena hora a hozar en su charca.

      • Rafaela

        Te vengo a responder aquí, marido de la merluza, para que vean todos más arriba, antes de la nota de Julián Marías, que digo:
        “Os dejo con este impecable análisis de Javier Marías que resume todas vuestras miserias:”
        “Os dejo”, pero para irme a dormir, lumbreras; que os deje para siempre, es una elucubración por parte tuya y de otros sosos como tú, que algún día se hará realidad, no te quepa la menor…

    • Dante

      ¿Transexual? Retiro lo de señora.
      Lo de que no acertó a dar al anuncio es muy cierto. 🙂

    • ¡La medicación Antonio! Si quieres hablar de churros, los de Casillas en los goles. Por ejemplo Palop en Sevilla, en la jornada anterior, le paró a Messi la misma falta…

    • Luismita

      No, Antonio. Elena es lo bastante bueno como para imponer a su equipo la renovación de Pinto o el ostracismo de Villa y de Bartra, y que el Barcelona acepte. Lo bastante bueno como para escoger dónde quiere jugar (cada año más retrasado, incluso a costa de desplazar a Cesc y a Iniesta de sus posiciones naturales; acabará por desplazar a Sergio Busquets). Si hace eso, es que, además de la debilidad intrínseca del club, futbolisticamente tiene calidad

    • Manolo Fernández

      ¡Qué grande eres, Antonio!. Un abrazo.

  4. Rafaela

    No te vengas tan arriba, pringao. Yo no hablo contigo, sino con el género humano sector merengue, ¿estamos…?

    • Dante

      Estamos. Es que no suelo debatir ni intercambiar opiniones con personas mal educadas; pero vamos, si no se dirigía a mi…siga usted con sus cosas.

    • Luismita

      No, caballero. Usted no habla. Lo que usted hace es otra cosa.

      Para que este mensaje tenga algún sentido positivo, llamo vuestra atención acerca de un hecho: desde que se fue (o huyó) el entrenador pequeñito, ha dejado de haber problemas ente los jugadores que disputan el Clásico. El público es el mismo, Pepe y Alves siguen, Pito Vilanova sigue, Mourinho sigue. Sólo Guardiola ha dejado de estar. Casualidad?

      • Rafaela

        Os dejo con este impecable análisis de Javier Marías que resume todas vuestras miserias:
        Ahora que Pep Guardiola ha abandonado el Barça tras cuatro temporadas de éxitos, títulos y juego incompara­bles, hay que reconocer el enorme problema al que se ha enfrentado, sobre todo en un país como este. En él hay algunas personas -siempre pocas- que intentan hacer su tra­bajo, triunfar -ambición bien lícita- y a la vez no resultar ofensi­vas para los demás. Pero esa es una tarea casi imposible. Cuando alguien destaca y no se pone prepotente ni chulo, ni se dedica a subrayar su propia excelencia; cuando trata de restar importancia a sus logros y no tomárselos muy en serio ni jalearse a sí mismo), y atribuir el mérito a la suerte y a otros -en el caso de Guardiola, a sus jugadores-; cuando no saca pecho sino que lo encoge, y procura ser respetuoso y elogioso con quienes no alcanzan tanto o son derrotados por él, y se muestra educado a ultranza, por lo general no se le permite comportarse de ese modo, como si la mera existencia de ese alguien prudente, modesto, cultivado y cortés fuera un ultraje. Tal vez lo sea, porque inmediatamente acentúa el contraste con la mayor parte del resto.

        España, en su conjunto, y con excepciones, es un país con ten­dencia a la vileza, y por eso, con frecuencia, penaliza y castiga a quien no participa de ella. Recuerdo cómo muchos intelectuales que habían servido o apoyado a Franco du­rante su dictadura -varios al principio, cuando la represión era más feroz- se justi­ficaron diciendo que había que ganarse la vida, o que habían actuado así para evitar represalias contra un pariente cercano, o que -qué queríamos- habían jurado lealtad al Movimiento porque si no no habrían en­trado en la Universidad; y, sobre todo, aducían que todo el mundo había hecho lo mismo, que nadie había quedado sin pringarse en aquellos tiem­pos tan duros, sin importarles que esto último fuera una gran fal­sedad y que además permanecieran vivos algunos que no se ha­bían prestado a lo que ellos sí se prestaron: gente que malvivió por negarse a apoyar o a ensalzar a Franco, o que se fue al exilio, o que padeció larga cárcel o se sumergió en la clandestinidad. Por no hablar de los ejecutados por la misma razón. Se hizo como si estos individuos no hubieran existido y se lanzó la especie de que todo el mundo se manchó. Así se diluyen las culpas, que en cambio son imposibles de ocultar si hay ejemplos de inocencia y de intachabilidad.

        Cuando hay alguien que, en el campo que sea (y por fortuna el del fútbol es leve y en absoluto trágico), se esfuerza por ser intachable, se le mete el dedo en el ojo reiteradamente a ver si reacciona de mala manera y se lo puede arrastrar a la vileza y al fango en que los españoles y españolizados se sienten tan cómo­dos. Por su afán de conducirse civilizadamente en medio de sus éxitos, a Guardiola se lo ridiculizó primero con la zafiedad también habitual aquí (“Mea colonia”, “Es un cursi y un empalago­so”, “Va de filósofo”, “Nos restriega que lee libros”, “Se hace el santo”, “Ya está bien de ir de modestito”, “Que lo elijan Presi­dente de la Generalitat”). Después se lo acusó de haber ganado lo que había ganado con trampas, favores arbitrales, de la Fede­ración, de la FIFA, de la UEFA y de Zapatero, cuando la superio­ridad de su equipo había sido tan palmaria e indiscutible que convertía en mediocres al Manchester United, el Arsenal o el Real Madrid. Tan evidente era su supremacía que los partidos del Barça empezaban a aburrir a los no culés pese al maravilloso juego desplegado: les faltaba dramatismo, incertidumbre, temor. Ahora, cuando ha decidido marcharse tras una temporada brillante en la que no ha conquistado la Liga ni la Copa de Euro­pa, han saltado voces mezquinas que lo han tildado de cobarde y de escurrir el bulto: “Cuando pintan bastos para su equipo”, han dicho, mientras ese equipo ha mantenido su fútbol admira­ble y ha machacado a la mayoría de sus rivales.

        Es muy difícil ser intachable en España. Por lo general no sé consiente, como si eso fuera un pésimo ejemplo o un precedente peligrosísimo. Se intenta por todos los medios que quien as­pira a ello descienda a la arena y se líe a mamporros y navajazos, para que todos estén igualados. Se lo provoca, se lo insulta, se le hace burla, se lo difama, se arrojan sos­pechas sobre su labor. El iluso en cuestión­ aguanta estoicamente los chaparrones, los venenos, las cuchilladas y los golpes al hí­gado, sin reaccionar, sin ponerse a la altura de sus detractores. Está empeñado en ser intachable, y ya eso es otro pecado: “Pretende estar por encima, ¿qué se cree? Aquí hay que ensuciarse”. Eso es lo que normalmente se busca en España, que se ensucie todo el mundo, para que se note menos la suciedad ambiente. Las más de las veces el iluso se harta, como es natural, y sucumbe: antes o después se lo obliga a defenderse, porque si uno no repar­te algo de estopa, su educación y su contención se toman por debilidad y la tunda arrecia hasta dejarlo tendido en la lona o camino del hospital. Guardiola, al marcharse, ha felicitado a su mayor ri­val por su victoria y ha añadido una breve frase, más bien críptica (“Han pasado muchas cosas que han quedado tapadas por nuestro silencio”), que quienes lo malquieren se han apresurado a ver como un triunfo, como la claudicación de su caballerosidad. Ya son ganas. Tras cuatro años de méritos incomparables, Guardiola se va sin haberse puesto una sola medalla y sin haberse rebajado a participar en la reyerta nacional, que es lo que se le exige a todo dios. No me extrañaría que, él que puede elegir su destino, no volviera a entrenar nunca en este país.

        JAVIER MARÍAS

        El País Semanal, 20 de mayo de 2012

        P.D. ¿El entrenador pequeñito? Me lo expliquen…

      • Dante

        Lo he tenido que dejar antes de terminar el primer párrafo: el médico me ha desaconsejado el azúcar y sus derivados, además me ha entrado sueño y tengo que aprovechar.
        Señora mía, lo lamento, no puedo hacer nada más por usted.

  5. jesus

    Un 2-2 justísimo. Nadie mereció ganar.

  6. Dante

    Entiendo como una “boutade” el comentario de Antonio sobre el segundo gol de Messi. Es para compensar el ataque de la acorazada mediática que sigue sin reconocer mérito alguno al equipo de Mou. Y con los ex no nos va mucho mejor; Valdano en la SER después del jugadón del primer gol del Madrid:”:…el Madrid tiene tres ideas pero las lleva a cabo con mucha determinación…”
    Al mejor equipo de la historia mundial o planetaria, como diría Rachel Arieff,
    (http://www.youtube.com/watch?v=SSy-8yRKLQQ&feature=relmfu) se le han acabado los partidos (y campeonatos) pachanga. Es mérito, sin duda, de Mou; ha tardado pero al fin se ha dado cuenta de que los jugones pueden pintarle la cara al Barça en su “país”, plantearle records de puntos y goles y ganarle campeonatos y trofeos.
    Aplaudo la decisión de Mou de sentar a Ramos y si se le ocurre sentar también un partidito a Casillas, lo aplaudiría igualmente: a ver si se le quita la languidez de una vez:. En el primer gol, con el balón flotando en su área, tiene que ser más decidido, en el segundo lo ve tarde porque se pone detrás de la barrera y nada puede hacer.
    Tito, en sus ruedas de prensa, parece un entrenador de equipo de pueblo.
    Saludos

  7. Rodri no parece que Casillas esté atravesando por su mejor momento. Será cuestión de rachas.

    Antonio estoy de acuerdo con Luismita: me parece una sobrada decir que el golazo de falta de Messi fue un churro. También lo es decir que Sergior Ramos estaba enchufado. Para los intereses del Barça debería ser. Porque falló en los despejes: a la media hora ya llevaba 3 mal, siendo el tercero el que nos costó el gol del empate. No estuvo acertado en los cortes (una especialidad suya). Y tampoco estuvo fino en las coberturas, razón por la cual no vimos tanto subir a Marcelo -aparte del partidazo de Pedro- y a Pepe lo trajo por la calle de la amargura. De hecho creo que SR fue el único jugador del Madrid que no me gestó. Debería centrarse, dejarse de líos con las novias, y poner sus cinco sentidos en el equipo (y no en las chorradas que hace últimamente).

  8. RODRI

    Esto es casi de “programa de corazón” ¿Que le pasa a Casillas que tiene siempre ese careto de úlcera de duodeno? Y respecto a su efectividad (esto lo digo para echarme encima a toda la casillería madrdista) me da la impresión de que está descentrado.

  9. Dos golazos siderales de CR7 vs. dos churros de Messi; una plantilla en calma (Sergio enchufado, Kaká con minutos, Özil maravillando…) vs. un banquillo desmantelado (Villa, Bartra y el chileno –que ya ni me acuerdo de cómo se llama- señalados por Messi para el mercado de invierno); Mou tranquilo y señorial y Tito desquiciado hablando de Pepe; por primera vez más faltas del FCB que de su oponente; se abre en el Camp Mou (más Mou que nunca) la veda de hablar de los árbitros; el Madrid adelanta un puesto cada jornada en la clasificación mientras que al FCB le alcanza en la cabeza nada menos que esa “maravilla” del fútbol mundial a la que llaman “el glorioso”… En resumen: todo listo para una nueva remontada blanca.

    • Luismita

      Llamar “churro” al gol de falta de Messi (por el lado de la barrera, no por el palo del portero), me parece un poco exagerado, más incluso que obviar que el primero del Madrid lo habría parado Valdés si hubiera dado un paso al frente.

      Que Tito no sabe practicar ese cinismo tan de Guardiola, o quizás que no cuente con el mismo apoyo mediático para hacerle el trabajo sucio sin tener que mancharse él mismo las manos, es evidente. Que Elena es quien sostiene al equipo, para lo bueno (que es mucho, no en vano es casi tan bueno como Ronaldo) y para lo malo (que se va acumulando, y el agua estancada se descompone y huele), también. Pero no te engañes: el año pasado hablaron, y mucho, de los árbitros; al guardiolesco modo, pero hablaron. Y actuaron, mira el nombramiento de Freixas y la acción inmediata de un colegiado en Sevilla.

  10. Luismita

    Me pareció entonces que el pase del 1-1 fue en fuera de juego. Muy justo, pero fuera de juego

    • A tanto no llego Lusimita. No me parece fuera de juego. Pero… viendo imágenes resulta que la entrada en la que reclaman segunda tarjeta para Xabi Alonso ni siquiera es falta. En casa me recuerdan que ya me indigné viendo el partido en la tele, cuando la señalaron. Lo que no tengo claro es si es la falta que supone el 2.1 de Messi. Sería muy fuerte marcar de falta sin serlo…

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