Archivo diario: abril 22, 2012

10 conclusiones o la resaca del Clásico

I can see clearly now, the rain is gone,
I can see all obstacles in my way
Gone are the dark clouds that had me blind
It’s gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day.

Tras repasar parte de la prensa intelectual –As y Marca– y ver algunos resúmenes he llegado a las siguientes 10 conclusiones:

  1. Mourinho por fin ha conseguido ganar en el Camp Nou. A la décima fue la vencida. Entre Chelsea, Inter y Real Madrid suma cinco derrotas, cuatro empates y una victoria (uno de los encuentros perdidos, con el Inter, fue la eliminación del Barça en semis de Champions).
  2. La inquina que le tienen los cronistas a Khedira es tan solo comparable a la que sufría Diarra. El bravo centrocampista blanco anuló anoche a Iniesta -uno de los mejores jugadores del mundo- y marcó el primer gol (0-1). Es su cuarto de la temporada (2 en Liga, 1 en Champions, y otro en Copa). Siempre he sostenido que es un futbolista, a medio camino entre Pirri y Stielike, que en Alemania tenía gol. Faceta que por aquí aun estaba por explotar: debería estar entre los 6 y 9 tantos por temporada. Se va acercando… Pero no es de recibo que Segurola (Marca) y Trueba (As) le califiquen con un 1. ¿Qué más le piden? Excelente en tareas defensivas y autor de un tanto a menos de dos metros de la linea de gol. Es decir: arriba, abajo, en medio, una presencia continua y acertada en todo el terreno de juego. ¿Tan difícil es reconocerlo? ¿Por qué no quieren verlo?
  3. Se ha demostrado que con un arbitraje correcto la superioridad culé no es tan evidente. A Undiano le podríamos dar un aprobado alto. Acertó, bien ayudado por sus linares, en los fueras de juego. Y fue casero en el apartado de las tarjetas. Ahí benefició al Barça claramente. Pepe recibió una amarilla en su primera falta. Y tampoco la entrada fue para tanto. En cambio le perdonó una amarilla a Iniesta por una patada por detrás a Di María. Y lo peor: no expulsó a Dani Alves. Este impresentable primero agarra a Cristiano Ronaldo, amarilla clara, y una vez derribado le patea en el estomago, roja directa. Como señalaba Antonio Perea en un comentario, en el post de la crónica, el árbitro no señalo ni falta. Es probable que el juez principal no pudiese ver la jugada en toda su amplitud, pero el de linea la tuvo que ver. Y los espectadores de Gol, la cadena de pago propiedad de Roures (conocido hooligan de los medios al servicio del oro del Barcelona), solo pudimos ver la agresión repetida a cámara lenta. Para minimizar la acción.
  4. Jugar con 11 contra el mejor Barça de la historia también es una novedad, y un plus.
  5. La cara de Xavi al ser sustituido, y su evidente enfado nada más sentarse en el banquillo, eran claros síntomas de lo que estaba sucediendo en el campo. La imagen viva de la frustración.
  6. Mou no compareció en la rueda de prensa posterior al partido. Tampoco lo hizo en la previa. Por tanto fue coherente. Aunque supongo que de haber sucedido un descalabro hubiese dado la cara.
  7. Gran parte del madridismo apoya al actual técnico (entre los jóvenes hay unanimidad al respecto). Y deseamos su continuidad. Le contrataron para acabar con la preponderancia azulgrana. Aunque su balance frente a Guardiola está todavía desequilibrado a favor del catalán, ya ha conseguido arrebatarle un trofeo (la Copa del año pasado) y está a punto de hacerlo con la Liga. Y nos queda la Champions…
  8. En Aitor Karanka tenemos un futuro gran entrenador. Su master al lado de Mourinho es de un valor incalculable. Le faltan un par de cocidos (esperemos que el par de temporadas que le quedan al portugués en el banquillo merengue).
  9. Se especula sobre el estado físico de la plantilla blanca. Pienso que el peor momento, el del bajón, ya pasó. Coincidió con los empates en Liga, y la reducción de la diferencia en puntos. El día del Madrid-Valencia (0-0) el equipo demostró una entereza encomiable. Refrendada en el Calderón, Reyno de Navarra, etc. Anoche superamos una prueba muy dura. Y el miércoles nos queda una más complicada: partido de vuelta contra el Bayern de Munich. Los equipos de Mou siempre afrontan el final de temporada muy enteros. En plenitud de condiciones.
  10. Ayer se volvió a demostrar otra certeza del fútbol: gana quien marca más goles. Algo que los aduladores y pelotas de los medios proBarça suelen olvidar y/o camuflar con demasiada frecuencia. Si no rematas -a puerta- no anotas. Si chutas mal estás a expensas de un golpe de suerte (rebote, rechace, autogol, penalti, etc.). La pegada del Madrid es descomunal. Tres killers: CR7, Benzema e Higuaín. En cambio en las filas rivales solo encontramos a uno: Messi. ¿Por qué no ficharon un goleador en el mercado de invierno para suplir al lesionado Villa? ¿Soberbia? ¿Prepotencia? ¿Falta de liquidez? Ahí lo dejo, pero no sin recordar que el año pasado Mou no paró hasta conseguir un tercer 9 (el elegido fue Adebayor, tras descartar otras opciones), y eso que ya contaba con los tres fieras ya mencionados (aunque el francés no mejoró su rendimiento hasta la llegada del tercer delantero centro).
Ahora ya lo tengo claro…

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El Real Madrid calló al Camp Nou

En un ambiente extraordinario para el Barça el Real Madrid calló al Camp Nou. Su triunfo, 1-2, resulta decisivo en el camino para hacerse con esta Liga. Cuando el título parecía bien encaminado, con 10 puntos de ventaja, hubo zozobras. Y la diferencia se redujo a cuatro. Así llegaban los de Mourinho al campo del vigente campeón. Y salen reforzados: ahora son 7 los puntos que les separan de los culés cuando solo quedan 4 jornadas.

Preguntaba ayer en la previa con qué Madrid nos encontraríamos. Y vimos el que deseábamos todos los madridistas: el equipo que presiona desde arriba. El que no da un balón por perdido. El que brega y toca. El que busca la portería contraria lo más rápidamente posible. El que sabe agruparse y capear el temporal cuando el rival achucha.

La organización y la alineación que dispuso Mou fue impecable. Despejó los rumores sobre Lass (lo dejó en Madrid), refrendó a Coentrao (volvió a anular al extremo de su banda, ayer Dani Alves), y su esquema paralizó el juego azulgrana. Messi apenas creó problemas. Solo recuerdo un remate suyo. Tuvo más peligro cuando se retrasó y metió dos pases de gol. El cortocircuito en el medio campo blaugrana lo provocaban Xabi Alonso y Khedira (enorme: anuló a Iniesta y fue el autor del primer gol), bien apoyados por los dos centrales, Sergio Ramos y Pepe, quienes se anticipaban y salían a cortar el esférico antes de que llegase a su destinatario. Solo desentonó Di María, quien fue de más a menos. No apoyaba en las tareas defensivas, salvo en estorbar al contrario, y no era incisivo en ataque. Incluso a medida que avanzaba el encuentro algunas perdidas en la entrega o en regates fallidos organizaron contras del Barça. ¡Qué lejos está del espléndido momento de forma que tenía antes de su lesión! Tenía claro que, para evitar una cierta superioridad numérica en el centro del campo, había que cambiar al Fideo por Granero (en el descanso). La sustitución tardó en llegar, pero sucedió.

El Madrid salió a por el partido. Como si se tratase de una final, no de un partido decisivo (por mucha Liga que se jugase). No parecía, salvo por el público, que estuviésemos jugando fuera de casa. Cristiano Ronaldo y Benzema estaban por la labor (gran partido de ambos). El gol tenía que llegar. Y llegó de la forma más inesperada, aprovechando un par de fallos defensivos. Pepe cabecea un córner botado por Özil. Lo hace hacía abajo (lo más complicado para el portero). Victor Valdés, quien anteriormente le había desviado un cabezazo de CR7 a la escuadra, mete la mano, evitando el bote. El rechace le llega a Puyol. Defensa y arquero se despistan: uno no despeja y el otro no se atreve a recoger el balón por si es cesión. Y Khedira atento rebaña la pelota, como hace cuando se la arrebata a los rivales, y la empuja a la red. A partir de este momento, minuto 17, los locales intentan rehacerse. Y empujan en dirección a Iker Casillas (no tuvo mucho trabajo salvo dos grandes intervenciones, porque los barcelonistas remataron mal y muy mal).

Guardiola sorprendió con la presencia de Tello en el once titular. Lo intentó con Alves de extremo por la otra banda. En el Bernabéu, en la primera vuelta, le salió bien (cuando le adelantó la posición tras el 1-0 en contra al poco de comenzar). Ayer el brasileño se encontró con Coentrao. Y no tiene el oficio del 7 de toda la vida, pisar la cal y llegar hasta el fondo.

La segunda parte fue un quiero y no puedo de los azulgranas. Sin efectividad. Salvo cuando empataron. Tras un paradón de Casillas, el rechace le llega a Alexis (recién ingresado) y fusila a bocajarro. San Iker milagrosamente lo salva, recordando de alguna manera alguna de esas prodigiosas intervenciones en Sevilla, pero rebota en el chileno y entra. Es el empate a uno. Corría el min. 70. Pero 180 segundos después Ronaldo anota el tanto más bello de la noche. Di María roba el esférico en su propio campo. Se lo cede a Özil. Este al primer toque lanza un maravilloso pase en profundidad y al hueco. El portugués supera a todos en velocidad, se hace con la pelota y se planta en el área. Su cambio de ritmo en carrera (con balón y sin el) es impresionante. Supera la salida de Valdés, se ladea, y desde una posición no tan fácil como parece sentencia el encuentro, y el campeonato. Una pena que finalizando falló un gol hecho, a puerta vacía. Podría haber sido el 1-3.

Nada más marcar el 1-2 Granero entró por Di María. Su presencia y el abatimiento culé hicieron el resto. El dominio y el tempo volvieron a ser merengues, hasta el final.

Con 12 puntos por disputarse, y 7 de ventaja, seremos campeones ganado los dos partidos que nos quedan en casa. Aunque podría ser que la próxima jornada visitemos Cibeles (se tiene que dar la doble circunstancia de ganar el domingo al Sevilla y que ellos pierdan en Vallecas). De momento nos esperan el Chelsea y el Bayern en los partidos de vuelta de semifinales. ¿Tendremos revancha en la final de Champions?

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