Archivo diario: abril 1, 2012

Los All White han vuelto

Los All White están de vuelta: se impusieron 1-5 al Osasuna en Pamplona. Desde que saltaron al campo se percibió que salieron enchufados. Especialmente Cristiano Ronaldo. Avisó con un gran remate lejano, que se fue fuera por poco, encaraba a su lateral, bajaba al medio campo. Y en el minuto 6 tras un par de amagues y bicicletas supera en carrera a su marcador por la banda izquierda, y lanza un medido pase a Benzema. El francés que llegaba por la otra banda, empalma con el interior desde el vértice del área chica y anota por el palo largo. ¡Un golazo! Muchos recordaron el de Van Basten con Holanda (en la final de la Eurocopa). Ya en la segunda parte repitió faena. Y también pasó con la pierna izquierda. Esta vez el rematador fue Higuaín -su segundo tanto- quien cabeceó picando el esférico. A todo esto hay que añadir que CR7 hizo dos goles: el primero de soberbio cañonazo (0-2) desde fuera del área, con una potencia y un efecto que solo está a su alcance; el segundo (1-4) fue de falta (ya era hora, y tuvo la fortuna que rebotó en un jugador de la barrera y despistó al meta local).

Mourinho volvió a alinear a Benzema, Higuaín y Ronaldo. Llevo pidiendo que jueguen juntos desde que el francés empezó a funcionar. Ahora parece ser que es la delantera titular del Real Madrid. De lo cual me alegro. Y mucho. Porque además de ser un tridente demoledor (su eficacia goleadora está a la vista) causan pánico a los rivales. Se abren a las bandas, buscan la espalda de la defensa, se desmarcan, se mueven constantemente. Sinceramente creo que solo Ribery, Gómez y Robben (Bayern de Munich) pueden estar a su altura. El Barça es un caso aparte, porque las lesiones de Pedro y Villa han variado los acompañantes de Messi. Y la configuración del ataque azulgrana. El caso es que los All White alcanzaron ayer los 100 goles en Liga. Así que lo lógico sería pensar que se batirá el récord de los 107 (quedan ocho partidos por jugarse). De hecho si no lo logran bye bye al campeonato.

La presencia de Raúl Albiol y Esteban Granero en el equipo titular fue una sorpresa. De las buenas. Mou apostó por la veteranía y contundencia de Albiol frente a la juventud de Varanne. Y Granero cuando está bien supone aire fresco para el medio campo blanco. Oxigena a Xabi Alonso. Y el Pirata lo hace fácil. Además el mister le ha inculcado una mentalidad luchadora, indispensable para bregar y sacrificarse por el equipo. En el Reyno de Navarra fue mitad Khedira y mitad Özil (una vez más disfrutamos de su talento a cuentagotas). Su pase en profundidad al Pipita -en el primero de sus dos goles- es un buena prueba de su visión de juego. La carrera del argentino y su vaselina, en el mano a mano frente al portero, pusieron el 0-3 en el electrónico. Resultado con el que se llegó al descanso.

Mendibilar, quien había sido expulsado en la primera parte, varió su frente de ataque en la reanudación: Nino dejó de ser el delantero centro y entró Lekic, pasando a ser el punto de referencia del Osasuna. El cambio pareció surtir efecto. Un pase desde la banda que ocupa Marcelo provocó que los centrales fuesen arrastrados por el recién incorporado. Y Nino entrando por el palo contrario cabeceaba a la red (1-3), ante la presencia testimonial de Arbeloa. Esto despertó al público. Era un tanto tempranero y los navarros soñaron con la remontada. Quedaban 42 minutos por jugarse. Pero fue un espejismo. Pasajero. Porque los líderes se pusieron el mono de trabajo y se aplicaron. Bien ordenados desde atrás (la columna formada Albiol, Ramos y Alonso) volvieron a imponer su ritmo. Y a buscarle las cosquillas a la defensa rival. Hasta que en el 70 llegó la falta que supuso el 1-4.

No me gustó nada la actitud de Raúl García No le recordaba como un jugador de tan malos modos. Pendenciero. Buscando la gresca. Entrando con malas intenciones. Entiendo la frustración provocada por una goleada en casa, ante tu público. Pero él se pasó de la raya. Tuvo suerte de no ver la roja.

En resumidas cuentas el Madrid goleó donde los culés perdieron (en dos partidos les hemos metido 12 tantos al Osasuna).

El Barcelona 2 Athletic de Bilbao 0 fue un partido muy bonito. Disputado y bien jugado por ambos. Ganó el mejor. El equipo que más llevo el peso del juego, el que más remató, el más fresco tras las eliminatorios europeas (los vascos venían de jugar el jueves en Alemania), y también el más pícaro. En este caso fue Tello, titular ayer, quien provocó un penalti que sentenció (supuso el 2-0, obra de Messi): el árbitro picó, y además le sacó la amarilla a Javi Martínez (otro partidazo el suyo; por favor que lo fiche el Madrid).

Abrió el marcador Iniesta, tras una galopada desde el circulo central. Messi le vio y le mandó un balón en profundidad. El castellano-manchego fusiló a Gorka. Corría el minuto 40.

El Athletic dispuso de un par de buenas oportunidades. Desbaratadas bien por Piqué, quien hizo su mejor partido de la temporada, cuando la pelota entraba, Víctor Valdés o el desacierto en el instante final. Las entradas de Munian, Herrera y Llorente en la segunda parte avivaron a los Leones. Pero la inexistente pena máxima (min. 58) había puesto el listón muy alto: 2-0. Y con decir que, aparte de Javi Martínez, el mejor de los bilbainos fue su guardameta Gorka Iraikoz queda todo dicho.

Si la lucha por el titulo es apasionante (6 puntos de ventaja tiene el Madrid sobre el Barça con 24 aun por jugarse) no lo es menos la disputa del Pichichi. Cristiano lleva 37 y Leo 36. La mejor marca es del portugués con 40 (conseguida la temporada pasada), seguido de Zarra y Hugo Sánchez con 38 cada uno. No me canso de repetirlo, estamos ante algo único. Lo nunca visto.

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