Archivo diario: enero 26, 2012

Así sí: Barcelona 2 Real Madrid 2

En un gran partido el Barcelona y el Real Madrid empataron a dos en el Camp Nou. En una gran primera parte el Madrid impuso su juego, sobre todo en la primera media hora. El Barça a base de triangulaciones, tan propias de su estilo, se fue deshaciendo poco a poco de la presión blanca. Que se iniciaba desde la defensa culé.

Al descanso se llegó con 2-0. Un error de colocación de Arbeloa dejo libre al “invisible” Pedro (había sustituido a Iniesta, lesionado). Corría el minuto 43. Y con el tiempo de descuento sobrepasado un pepinazo de Alves se coló como una exhalación por la escuadra. Un golazo. Este pequeño detalle del descuento es sintomático: no sucedió igual en la segunda parte, y no se jugaron los escasos 3 minutos que se prolongó el encuentro (apenas se jugó minuto y medio).

¿Por qué 2-0 si lo estábamos haciendo de cine? El resultado era abultado para los meritos de uno y otro equipo. Pero el caso es que los azulgranas aprovecharon sus oportunidades y nosotros no. De hecho los remates de Pedro y Alves fueron los únicos que llegaron a puerta en todo el partido. No se puede pedir más eficacia. Mientras nosotros desaprovechamos una clara ocasión de Higuaín al poco de empezar el encuentro. En una jugada muy suya interceptó un pase atrás de Alves y el despiste de Piqué. Se plantó solo ante Pinto y falló. Luego Özil, cada vez más entonado y acertado, estrelló un balón en el travesaño. El Pipita dispuso de otra oportunidad, no tan clara como la primera. Cristiano Ronaldo bajaba y subía. Ayudaba en defensa y medio campo. Fijaba la posición de Alves, y le superaba en velocidad en jugadas de banda.

Se jugaba bien, se disputaba el control de la pelota, el tempo del partido. Se superaba al rival en todos los aspectos, salvo en el que cuenta: el marcador. Esos cinco minutos finales eran una losa. Aunque no tan pesada como el 1-2 de la ida. Porque esto es una eliminatoria. Y Mourinho la tiró en el Bernabéu con esa absurda alineación y su estrategia defensiva.

La segunda parte fue más tensa e intensa. Finalizando Sergio Ramos fue injustamente expulsado, por una segunda amarilla. Y la verdad es que el camino a los vestuarios lo tendrían que haber visto Alves, Puyol (en la jugada clave del partido: penalti no señalado sobre Benzema), Pepe (siempre el mismo) y Lass (fue sustituido al principio de la segunda parte).

 El árbitro no estuvo a la altura de tan excelente partido.

En el min. 68 Alonso le cedió un balón a Özil, desde el círculo central. Este dio un par de pasos hacia adelante y trazó un excelente pase en profundidad al hueco. Ronaldo se impuso en carrera, dribló al guardameta y marcó el 1-2. Tres minutos después Benzema nos volvió locos. Le hace un sombrero a Puyol y fusila a Pinto, y además le engaña. 2-2. Y quedaba partido. A partir de ahí entramos en una fase en la que los merengues embotellamos a los locales en su campo. Incluso en algún momento recurrieron al patadón para despejar, traicionando su estilo. Y de repente surgió Messi: se echó a los suyos a la espalda y creó peligro, pero sin acierto en la finalización.

No pudo ser. Pero disfrutamos de un gran partido. Jugado de poder a poder. Lástima de la ida. No dimos la talla. Lo contrario que anoche en Barcelona. Y debemos de tomar esta vuelta de Copa como punto de referencia para seguir discutiendo la supremacía del Barça.

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