Ganó el mejor

El 1-3 del marcador es doblemente engañoso, porque la derrota del Real Madrid pudo ser más abultada o sencillamente no se habría producido si nuestra máxima estrella, Cristiano Ronaldo, no hubiese fallado dos goles cantados. Uno, en la primera parte, con 1-0 a nuestro favor: chutó fuera cuando estaba solo en las inmediaciones del punto de penalti. Fue una gran contra blanca, mal rematada. Y en la segunda parte un cabezazo, solo, sin oposición, tampoco entró. Detrás suyo estaban prestos a cabecear Ramos y Benzema. De lo que pudo ser un 2-2, en la siguiente jugada Cesc Fábregas de cabeza anotó el 1-3, a un gran pase cruzado de Dani Alves. Una contra blaugrana de libro, en la que en mi opinión Casillas falló al no salir de puños y se quedó colgado del palo.

 A Ronaldo no se le puede criticar por haber fallado dos goles. Porque hay que estar ahí para marrarlos. Pero lo de anoche fue un problema de actitud. Parecía que el partido no iba con él. No dio la impresión de esforzarse como el resto de sus compañeros. Perdía la pelota y no luchaba por rescatarla ni por recuperar la posición. Si sufría una tarascada –y el árbitro no consideraba que fuese falta o aplicaba la ley de la ventaja- tardaba en levantarse. Su comportamiento llegó a irritar a parte del respetable, que incluso llegó a silbarle. El murmullo sobre su pésima actuación sí fue unánime.

Pero si hay un jugador que quedó retratado anoche este fue Mesut Özil. Y su entrenador, que apostó ayer por él, le crucificó en la rueda de prensa posterior al Clásico. Le acusó dos veces. Una sin nombrarle echándole en cara no haber metido la pierna, en la acción en la que Messi se llevó una pelota dividida en el circulo central, y terminó con el gol del empate a uno. Y la otra fue cuando se autorecriminó por haberle alineado.

El encuentro no pudo haber empezado mejor para el Madrid. Sacó de centro el Barça. Retrasaron el esférico hacia su portería. La presión blanca provocó el fallo de Víctor Valdés y nos hicimos con la bola. Y tras un rechace a un disparo desde fuera  del área, el balón llegó a media altura a Benzema. Y la metió. Habían transcurrido 23 segundos.

Le recordé a mi hermano una frase de Laudrup que me impresionó hace unas semanas. Venía a decir que cuando el Real Madrid resultaba más peligroso era cuando no tenía la pelota… Todo se ponía de cara. Y entonces Guardiola pasó a una defensa de tres marcadores, con Busquets incrustado –o levemente adelantado- en el centro de esa línea de 3. Y Alves ocupó toda la banda derecha, desde el medio campo hasta la delantera (como aventurábamos ayer). El trabajo defensivo de Alexis y Messi, apoyando a sus compañeros, resultó admirable. Y curiosamente esta nueva disposición fue poco a poco haciéndose con el tempo del partido. Nuestras bandas se cortocircuitaron. Xabi Alonso perdió el control, aunque se sacrificaba taponando a Xavi. Hasta que llegó el gol del empate.

Una arrancada de Messi desde el centro del campo, fue muy bien aprovechada por Alexis. El argentino tras superar al tercer jugador local (Sergio Ramos) vio el hueco en el centro de la defensa, y le pasó al chileno. Pepe no llegó a tiempo, y quien casi lo hizo, desde el lateral derecho, fue un desesperado Coentrao. Alexis empató.

Lo desesperante de este tanto es que es típico del Barcelona. Y debería estar estudiado y entrenado. No me cabe duda de que así lo sea. Pero la descoordinación fue más que evidente. A lo que tengo que añadir que una vez más nos la enchufan por el centro de la defensa.

Antes de comenzar el partido comentaba con mi hermano, mientras nos repartíamos los bocatas de jamón a la catalana del Köln, el riesgo que presentaba la dupla Messi/Cesc. Y le insistía que nuestro mayor peligro era Pepe…

Después del empate volvimos a tomar la rienda del partido. Y se llegó el descanso, donde nos lamentamos de ese fallo de Cristiano que pudo haber sido el 2-0.

El punto de inflexión en la segunda parte vino con el 1-2 del minuto ocho. Un remate de Xavi desde fuera del área rebota en Marcelo, despista a Iker, y se cuela.

Entraron Kaká por Özil, Khedira por Lass (al poco de ver una amarilla; muy buen partido el suyo, de los mejores de los nuestros, lo cual nunca es buen síntoma) e Higuaín por Di María (la gran victima junto a Marcelo de la disposición táctica de los rivales).  Kaká tuvo una gran oportunidad, bien rechazada por Valdés.

Del Madrid me quedo con Benzema, Lass, una hora de Coentrao (jugó de lateral diestro, a pierna cambiada),  y un par de excelentes intervenciones de Casillas.

Del Barça destaco a un inmenso Puyol, la sobriedad y colocación de Busquets, la sensación de peligro que da Messi cuando conduce, el gran cuarto de hora final de Iniesta, cuando finalmente consiguió desembarazarse de Coentrao. Y por supuesto el habitual buen hacer de jugadores como Piqué, Abidal, Xavi, Alves y Cesc, cuyo rendimiento medio suele ser notable.

En resumidas cuentas, ganó el mejor a lo largo de los 90 minutos. Especialmente en la segunda parte. Y me gustaría resaltar para terminar que de todos los Clásicos que hemos vivido, en este 2011, el de anoche y la final de la Copa del Rey han sido los menos polémicos. En los que se han producido triunfos incontestables. Y anoche además se produjeron dos hechos plenos de deportividad: los jugadores de ambos equipos saludándose al final en el centro del campo, y aplaudiendo a las aficiones, siendo correspondidos. Y el otro aspecto es la ovación que recibió Iniesta al ser sustituido en el último minuto.

Se hizo honor al himno del Real Madrid, quien en “buena lid… cuando pierde da la mano”.

14 comentarios

Archivado bajo Deportes, Fútbol

14 Respuestas a “Ganó el mejor

  1. Slowhand

    La verdad es que acertadísima crónica, salvo en un punto, en el que también discrepé (en silencio, eso sí) en la previa: Lass.

    Me parece el nexo que explica las derrotas preMourinho y eraMourinho. Es un auténtico desastre. No discuto su polivalencia, ni su excelente par de pulmones, ni su poder sobrenatural para no salir amonestado por lo que algunos son expulsados. Cuando juega, realmente hace su función: marcar a quien pasa por el medio o línea de 3/4; el problema es que le da igual el color de la camiseta, y se cargó a Xabi Alonso (y a cualquier mediocampista blanco). No pueden jugar juntos, y cada partido malo del Madrid coincide milimétricamente con su concurso. De verdad que me cuesta entender el eterno pábulo del que goza año tras año, haga lo que haga, desplante tras desplante (pues encima se cree Zico, como su compatriota Makelele).

    Y creo que no debemos perder de vista que a pesar de haber podido ganar perfectamente (no me pareció un baño ni de lejos, como foto perfecta me quedo con Xavi, en un instante de la primera parte, completamente quieto sin saber qué hacer con la pelota), tenemos un problema de mentalidad con el Barcelona, sólamente superado por la madriditis atlética.

    Y dicha esta perorata, magnífico Benzemá y me encanta Coentrao.

    Salu2!

    • En ref. a Lass mira lo que escribí: “… de los mejores de los nuestros, lo cual nunca es buen síntoma)”

      • Slowhand

        Es cierto. Me quedé con la frase de “…de los mejores…”, con lo que no coincidía. Es un caso paradigmático en el fútbol: es un futbolista que se hace mejor haciendo peores a los compañeros.

        Como verás, no le voy a invitar a mi próximo cumpleaños, jejeje…

        Salu2.

  2. Gracias Dante. En el campo la falta de Messi no me pareció de amarilla (y la primera supongo que fue por esa norma ridícula de sacar tarjeta por reclamar una para el rival). Supongo que habrá que agradecer al árbitro que Ramos acabase el partido en el campo (por no mencionar algunas entradas de Pepe y Coentrao mas graves que las de Messi). Y me alegra saber que por la tele se percibió la ovación al “rostro pálido” de La Mancha. Hasta en la crónica de El País culé lo mencionan: “El Bernabéu, como ya hiciera en su día con Ronaldinho, le despidió con honores.”
    http://www.elpais.com/articulo/deportes/Iniesta/pone/Madrid/pies/elpepudep/20111211elpepudep_2/Tes

    Hablando de prensa hoy al mediodía me he despachado el AS, Marca, Sport, ABC, El Mundo y El País. Destaco el editorial de Relaño en AS, la crónica de Segurola en Marca, y el análisis de Ortego, también en Marca. Estos sí que saben. Jejeje porque coinciden conmigo (por eso son grandes jajaja). Y el único que resalta la actuación de Coentrao es Segurola.

    Don Antonio su acierto en lo de Cuenca es más meritorio de lo que aparenta. Porque penetró en el cerebro de Yusef Guardiola y desentrañó su proceder: halagar para justificar una futura ausencia. Pero en lo que no estoy de acuerdo es en lo de su vaticinio del partido. Porque fue muy bueno. Nada trabado (para nuestro infortunio) y menos aun bronco. Y esto último es palpable en el nº de faltas: el Qatarona solo hizo 12 y nosotros 22.

  3. Dante

    Excelente crónica, Adrián: por la tele pareció así.
    Si Cristiano quiere ser el mejor del mundo, lo de anoche, lo tiene que meter sí o sí. Me pregunto si mete algún golpe franco en los entrenamientos: ¡vaya porcentaje que lleva!
    No entiendo, por otra parte, porqué el Madrid no jugó en combinaciones como lo venía haciendo y se descosió en cuanto el Quatar Fundation se puso a tocarla. En el segundo tiempo Mou no supo arreglarlo ni con la charla ni con los cambios: un cero para él.
    Por la tele vi una roja a Alves en un plantillazo a Alonso y una segunda amarilla (roja, por consiguiente) a Messi ; así que la delicadeza de los árbitros con este jugadorazo no ha cambiado tanto.
    Hubo su dosis de potra en el segundo gol del Quatar y muy poca en el disparo de Kaká que rebotó en la espalda de Valdés. Estoy de acuerdo en que en el tercero del Quatar, Casillas estuvo (no es la primera vez) atenazado: ese centro era para interceptarlo él.
    En el caso que ganáramos la Liga sería mérito insuficiente si no somos capaces de ganar un solo partido al Quatar Fundation. Anoche salimos acomplejados e imprecisos: dimos muchos pases al contrario (Ramos estuvo a punto de hacernos un traje). De los nuestros sólo me gustó Bencema.
    Por la tele, al retirarse Iniesta, lo que se escuchó fue una gran y merecida ovación; vaya final de partido que se marcó el manchego. Hoy, en un video, he visto un gesto horroroso de Marcelo al negar el saludo a Piqué.
    Saludos.

  4. Creo que en las previas a este partido se ha dicho de todo, por lo cual ahora todo el mundo “tenía razón”. Incluso yo, que de esto no entiendo, acerté en mis dos predicciones. Una: que el partido iba a estar lejos del espectáculo previsible, más bien trabado y bronco a causa de la “memoria cercana”; dos: que Isaac Cuenca no iba a saltar al terreno de juego, porque en los partidos de verdad a la cantera que le den (a última hora Yusuf prefirió que saliera Pedrito por Cesc; ahora dirán que era para proteger al bueno de Cuenca de la presión del Bernabéu, algunos comentaristas culés ya se ponían esa venda en la herida antes del partido).
    Yo, que fui amargamente consciente la temporada pasada de la gran diferencia que separaba al Qatar del Madrid, me he quedado menos intranquilo esta vez. El partido se definió en un par de “lances de fortuna” sin importancia, esa supremacía en el juego no la vi tan notoria como el año pasado. Para mí se confirma que el Madrid ha alcanzado, o casi, al Qatar. Para adelantarle nos queda la delicada labor psicológica de desterrar los fantasmas que pueblan los cruces directos (nos pasó algo parecido hace años en los enfrentamientos con el Milan de Sachi), algo para lo que hay que prepararse en los próximos cuatro meses. Con la “memoria cercana” del partido de anoche eso será más fácil (Mou y Vilanova saludándose con simpatía en el banquillo, ningún incidente en el campo, un árbitro sin afán de protagonismo,…) porque en un contexto de crispación y patadas está demostrado que el Qatar gana, ésa es su salsa.
    La buena noticia para nosotros es que los fantasmas culés también gozan de buena salud, a saber:
    Villa tiene un papel irrelevante y continuará cociéndose en el jugo de la suplencia hasta que se decida a seguir el camino de Ibra, de Eto’o, de Touré,… (vestuario inestable); no hay relevo generacional a la vista para los abuelos, la cantera no da el nivel más que para partidos de bajo perfil (la prueba es el pobre Puyol, que se irá ahora otros cuatro meses al pulmón de acero, hasta el próximo partido de verdad, es decir, hasta el próximo clásico); Valdés es y será suplente de Casillas en la Roja por muchos años (el gol del Madrid fue de “torneo de Brunete”); los árbitros están cansados de las órdenes de equipo de sus “capos de la mafia” y el Qatar comienza a perder su favor (¡ayer terminamos once contra once, inaudito!). Y lo más importante, algo que ayer quedaba enmascarado: con la excepción del clásico, a ellos se les ha pasado el hambre –reconozco que con toda lógica-, por lo cual perderán más puntos que nosotros en campos sin gloria, lo que me hace ser optimista de cara a la Liga. Incluso alguna de las “bacalás” que les regale Villar en el sorteo “a la carta” de la Champions les puede dar un disgusto a los otrora “señoritos de los trofeos y los valores”.

  5. José Fernández

    El Bernabeu aplaudió a Iniesta? Que conste que este tipo de historias me la refanfinflan, y mucho, pero la pitada fue monumental.

    • Don José:

      En mi zona, no solo hubo aplausos: la gente se levantó. La pitada que pudiste escuchar se puede deber a varios motivos: por cambiarle, al jugador que entra, alguna circunstancia del juego, etc., incluso al propio Iniesta por parte de los impresentables de siempre (los que insultan, arrojan objetos, etc.).

      ¿En qué parte del campo estabás?

  6. Infiltrado

    Villaratoooooooooooooooooooooooooooooooo

  7. Acabo de ver la portada del AS y usan el mismo titular: Ganó el mejor
    AS

  8. Pingback: Bitacoras.com

  9. Maestro Ciruela

    ¡No pudo ser…! Excelente análisis del partido, Sr. Vogel, y lamento su decepción y la de los seguidores madridistas. Cuando dice “bocatas de jamón a la catalana”, ¿se refiere al “pa amb tomàquet i pernil”…?

    • Ese es el bocata Maestro Ciruela, pero en Madrid -y en el Köln- se llama a la catalana… En cuanto a la decepción, es por la derrota. Pero disfruté de un gran partido, que se decidió, como decía en la previa, en el centro del campo. Y también en las decisiones de Guardiola y Mourinho. Acertados los dos, pero mejor Pep (por algo ganó su equipo).

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