Un siglo de canciones 117: “La Poupée Qui fait Non” (por Elena Gabriel)

Una de las cosas que tienen en común Jimi Hendrix, Jimmy Page, Ron Wood, Mylène Farmer o Saint-Étienne es que todos versionaron “La Poupée Qui Fait Non”. Hit melódico y pegadizo de Michel Polnareff, uno de los grandes exponentes de la canción francesa de los años 60, que así empezaba su carrera en 1966.

Un artista misterioso y polémico

Michel Polnareff nace, el 3 de julio de 1944, en un ambiente artístico, hijo de una bailarina francesa y de un músico ruso-judío, Leo Poll (Leib Polnareff) que trabajaba con Edith Piaf y los Compagnons de la Chansons, entre otros. Su padre se había refugiado en el sur de Francia ya que los nazis habían invadido Paris y el alcalde de Nérac, Raymond Pichon, les proporcionó papeles falsos.

Con 5 años ya toca el piano y antes de acabar la primaria ya tiene un premio del Conservatorio. Pasa su adolescencia orquestando arreglos de jazz para música clásica y, tras acabar sus estudios y su servicio militar, se instala en Monmartre y toca la guitarra en la calle. El piano pesa mucho…

Rabiosamente anti-convencional y afectado por una miopía patológica, se refugia en la música y pone el contrapunto al twist, al yeyé clásico de la época…desde el primer momento, Polnareff apuesta por la melodía y la armonía. Y la calidad.

Por lo demás, es un joven beatnik, solitario y tímido que está a punto de saltar a la fama. Y que acaba de rechazar un contrato con Barclays. En 1965 aparece en escena Lucien Morisse, editor de éxito y jefe de Europe1 (radio poderosa en su momento) quien lo ficha para su escudería y le consigue un contrato con AZ. El éxito no va a tardar: la primera canción que graba es, justamente, “La Poupée Qui Fait Non”.

La muñeca que dice “No”

Exigente y puntilloso, quiere alta tecnología de modo que la canción será grabada en un estudio en Londres. Con letra de Franck Gérald y música de Polnareff. Y con la participación de Jimmy Page a la guitarra, ya que en ese año alternaba su trabajo de músico de sesión con su actividad en los Yardbirds.

El EP sale a la venta el 26 de mayo de 1966. Otros tres temas completan el pack: “Chère Véronique” en la cara A, “Beatnick” y “Balade Pour Toi” en la cara B.

Posteriormente se incluiría en su primer LP, “Love Me, Please Love Me”, en 1966.

La canción vende 200.000 copias. Es una canción fácil basada en tres acordes y con una letra aparentemente naif: una muñeca que solamente dice que no. A todo dice que no. Todo el día, sin mirar y sin escuchar, una muñeca preciosa que solamente sabe decir una palabra “No”.

Nadie le ha enseñado a decir que sí.

Muchos han visto en ella un símbolo de la liberación sexual femenina, aunque Polnareff nunca se pronunciara al respecto. Otros la ven como una negativa a lo establecido, como un símbolo de la época: verano de las flores, Mayo 68… Un pequeño himno a la rebeldía. En una letra sin mayores complicaciones se mezclan política, moralidad, inconsciente, sexo y, sobre todo, música.

Lo que no deja de ser un hecho es que se trata de una canción facilona, repetitiva, con un texto sencillo y aparentemente inocente, con un riff de guitarra apto para cualquier principiante. Pero así empezó todo.

Polnareff, encantado de su éxito, no tarda en grabar su versión en italiano, alemán y español.

Una carrera errática

Otros temas consolidan a Michel Polnareff como uno de los grandes valores de la canción francesa: “Love Me, Please, Love Me”, “L’amour Avec Toi”, “Le Roi Des Fourmis” o “Le Bal Des Laze”. La lista es larga…

La verdad es que Polnareff, con una sólida y disciplinada formación de hijo único de artistas, tiene un talento impresionante. El 1967 sus canciones se escuchan ya en toda Europa y es una vedette, lo que hoy llamamos celebrity.

Pero su mente y su miopía extrema nunca le dieron paz. Sus letras escandalosas (“Je Suis Un Homme”, “L’amour Avec Toi”) y su genialidad innegable no lo hacen feliz. Polnareff es depresivo y el suicidio de Morisse, su descubridor, en 1970, lo retira de la escena momentáneamente. Luego vendrían canciones para películas, juicios por inmoralidad y giras por el mundo huyendo de sí mismo. Su ambigüedad sexual, sus pelos y sus gafas se convierten en su imagen de marca.

En 1973, tras morir su madre y descubrir que su contable le ha robado su fortuna, Polnareff se marcha a Estados Unidos, un exilio que rompería intermitentemente. Entretanto, se suceden episodios de su excentricidad  (llegó a pasar casi 3 años recluido en un hotel parisino, a finales de los 80, haciendo música). Hasta 2007, Polnareff no volverá a tocar en vivo en Francia, pero sigue activo entre Japón, Estados Unidos y otros países, no pudiendo regresar a Francia durante una larga temporada, acusado de evasión fiscal y arriesgándose a ir a la cárcel.

Su miopía amenaza ceguera, su vida personal no es brillante pero Polnareff no deja de componer, viajar y seguir brillando. Hasta la fecha de hoy, sigue activo.

De hecho, en 2010 fue condecorado como Caballero de la Legión de Honor Francesa.

Nombres famosos

La Poupée Qui Fait Non” es un nexo entre muchos nombres famosos. Pero también es una canción atemporal, una pieza que se sigue interpretando desde 1966 hasta hoy.

Por un lado, Page y Jones grabarían la canción original con Polnareff quien, en 1996 saca un single con la versión en vivo en el Roxy de Los Ángeles.

Por otra parte, las versiones han sido muchas y notorias.

Existe una versión por los Birds, el grupo británico en el que militaba Ron Wood.

Jimi Hendrix grabó su versión instrumental en octubre de 1966, durante su visita a Paris para actuar en el Olympia. De hecho, fue telonero de Johnny Hallyday, quien grabaría su versión en 1980 en su LP “A Partir De Maintenant”.

El grupo Saint-Etienne también la tiene en su repertorio y la ha tocado en vivo en el show de Jools Holland.

En 1997, Mylène Farmer y Cheb Khaled la graban en vivo en Bercy y sacan un single que tiene un gran éxito en las listas. James Blunt recientemente o Cristina Monet en 1980 también han hecho su versión.

Es una muñeca que dice no, no, no, no, no, no

Todo el día dice no, no, no, no, no, no

Es tan guapa que sueño con ella de noche

Es una muñeca que dice no, no, no, no, no, no

Todo el día dice no, no, no, no, no, no

Nadie le enseñó nunca que se puede decir “Sí”

Sin siquiera escuchar dice no, no, no, no, no, no

sin mirarme dice no, no, no, no, no, no

sin embargo daría mi vida para que dijera sí

Pero es una muñeca que dice no, no, no, no, no, no

todo el día dice no, no, no, no, no, no

No, no, no, no…

C’est une poupée qui fait non, non, non, non Toute la journée elle fait non, non, non, non Elle est, elle est tell’ment jolie Que j’en rêve la nuit C’est une poupée qui fait non, non, non, non Toute la journée elle fait non, non, non, non Personne ne lui a jamais appris Qu’on pouvait dire oui Sans même écouter elle fait non, non, non, non Sans me regarder elle fait non, non, non, non Pourtant je donnerais ma vie Pour qu’elle dise oui Pourtant je donnerais ma vie Pour qu’elle dise oui Mais c’est une poupée qui fait non, non, non, non Toute la journée elle fait non, non, non, non Personne ne lui a jamais appris Qu’on pouvait dire oui Oh, non, non, non, non non, non, non, non Ell’ fait non, non, non, non

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7 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música, Recomendaciones

7 Respuestas a “Un siglo de canciones 117: “La Poupée Qui fait Non” (por Elena Gabriel)

  1. NC

    Elena, es increible la historia de Michel Polnareff, no la conocía, sólo que “La poupée…” me acompañaba de niña y era uno de mis ídolos, a través de Salut Les Copains veía sus fotos junto con las de Antoine y Johnny Hallyday y por supuesto la maravillosa Silvie Vartan, recuerdo que en aquella época en España se estaba dando un cambio generacional, la lucha entre lo viejo y lo nuevo… Fantástico post, enhorabuena! y gracias a Adrian por ofrecernos este emocionante Siglo de Canciones.

  2. Recuerdo que en su día uno de los primeros comentarios que incluí en El Mundano fue para defender “O-bla-di, O-bla-da” de los ataques que estaba recibiendo de algún purista (no lo recuerdo bien) poniéndola en lo que yo creía que era su contexto. Y que mi primera colaboración en El Mundano fue para hablar de “Her Majesty”. Me alegra por lo tanto, como apologético de las canciones pequeñas, encontrar tan acertadamente tratada una canción aparentemente irrrelevante como esta, que sin embargo representa muy bien -y mucho más gracias lo que desvela el excelente texto de Elena- la importancia que tuvo el pop francés en el origen y la sensibilidad del nuestro, una importancia que yo creo la “juventús” de hoy ignora bastante. Magnífico post, Elena.
    Por cierto, Adrián, habrá que ir pensando en una serie que se llame “Un siglo de contables”. O dos siglos, tal como van las cosas.

    • Disculpa Antonio pero no he entendido lo del siglo de contables.

      • Me refería al contable que arruinó a Polnareff y, por extensiòn, a los contables que nos han ido arruinando a los ciudadanos de a pie y a los de no tan a pie a lo largo de los siglos XX y XXI. (Todavía me pregunto qué contabilidad permitió a AOL adquirir la Fox en los prolegómenos de la “crisis de las puntocom”, por hablar de algo que nos ha dado triempo a vivir en activo, y por no hablar de Enron, la crisis del rublo y más cerca en el tiempo el timo de Madoff…).

  3. Qué bien le ha sentado el tiempo a esta canción. ¡Cada vez suena mejor!

  4. Pingback: Bitacoras.com

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