Archivo diario: septiembre 30, 2011

El Estado te arruina

El Estado arruina a las empresas. Sean grandes (Iberdrola), multis (Roche), PYMES o mini PYMES. Especialmente a estas últimas, que son mayoría en el tejido empresarial español (abundan los autónomos y lo que en las escuelas de negocio denominan como “autoempleo”).

Es evidente que las grandes empresas –nacionales o extranjeras- aguantan mejor los embates de la morosidad de las administraciones públicas. Pero también sus deudas son más elevadas. Y acaban recurriendo a medidas de fuerza mayor. Como cortar la luz (estuvo a punto de suceder en la Generalitat valenciana) o negarse a surtir medicamentos a la Sanidad publica.  Son dos ejemplos recientes referidos a las empresas anteriormente mencionadas.

Contratar con el Estado es un riesgo. Aparte de superar procesos burocráticos –creados para evitar las corruptelas de funcionarios y políticos-, finalmente te encuentras con impagados y el espinoso asunto del IVA.

La licitación para conseguir contratos es una maraña. Y no ha resuelto el problema de la corrupción. Es más, mi impresión es que estos procesos solo ayudan a los grandes y/o a los “conectados”.

El retraso en los pagos de las distintas administraciones –centrales, autonómicas y municipales- ha conseguido superar el record de las grandes superficies. A estas últimas las han llegado a obligar por ley para que no demoren los pagos a los proveedores (demoras de 120 días o más sobre fecha de factura eran habituales ). No es de recibo pues que los políticos incumplan sus propias leyes.

Para un autónomo, franquiciado, mini PYME, etc. no cobrar significa prácticamente una sentencia de muerte. Porque hay que afrontar mensualmente nominas, alquileres, créditos, luz, etc. Y la puntilla te la da el propio Estado con el IVA.

El tema del IVA es un escandalo. Las facturas se emiten con IVA. Y hay que hacer una declaración trimestral de los IVA recaudados para Hacienda.  Cuando un emprendedor lanza un nuevo negocio el saldo del IVA siempre es favorable al Estado. A medida que la empresa va funcionado –o creciendo- el balance se va equilibrando entre lo que recaudas y lo ya pagado, hasta que las tornas cambian.  Pero como contrates con las administraciones te encuentras con un problema muy serio: emites facturas con IVA, declaras y pagas trimestralmente el IVA de las facturas, pero ¡no has cobrado!

Cornudo y apaleado. La morosidad de las administraciones públicas te lleva a recaudar un impuesto no ingresado por factura emitida. Una ruina.

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