Archivo diario: abril 4, 2011

Un siglo de canciones 99: “I Am…I Said” (por Juan de Dios)

4 de abril de 2011

Hace unos días, en la ya famosa comida de Cogolludo, el autor de este blog me volvió a pedir que le enviara mi aportación a la sección “Un siglo de canciones”, esta vez acepté el envite aunque le advertí que tenía claro cual iba a ser.

El tristemente desaparecido Joaquín Luqui –el 28 de Marzo hizo seis años que nos dejó- estimaba que el top 3 de las mas grandes canciones de la soledad eran “Eleanor Rigby” de los Beatles, “Space Oddity” de David Bowie y “I Am…I Said de Neil Diamond. Como no soy quien para discutirle a mi maestro y amigo asumo su decisión y quiero traer una de las obras cumbres del autor neoyorquino.

 ¿Quién no ha sentido dudas, no se ha sentido desarraigado, se ha encontrado solo en un mar de multitudes en algún momento, o ha vivido durante mucho tiempo en esa situación? Puedes estar en un lugar paradisíaco, incluso elegido, pero el vacío interior es tan inmenso que solo te acompaña la soledad, y en ese mundo en el que te encuentras nada te compensa y consuela. Y sientes que has perdido las raíces y tus orígenes…

Ese vacío te llena, la oscuridad te rodea y no hay nada que te acompañe… Gritas, clamas, lloras y es paradójico que, buscando consuelo en un ser inanimado, ni siquiera la silla te haga caso.

No te consuela recordar que la historia de la rana que quiso ser rey –y lo fue- que tú has protagonizado se haya hecho realidad. Como escribió Miguel Hernándezes tan fuerte el dolor que se agolpa en mi costado que por doler me duele hasta el aliento y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos…”  El protagonista de “I Am…I Said” no puede ir a mas asuntos que su propia soledad.

Esta canción apareció por primera vez como single en 1971 y luego fue incluida en el álbum “Stones” con dos versiones, la primera comenzaba con un ligero toque de guitarra a la que se unía el piano para terminar con la sección de cuerda y rítmica que, con una voz rota del intérprete, terminaba en un crescendo impresionante, y la segunda rompía ese crescendo, a punto de culminarlo, con un simple arreglo de cuerda para volver a romper con la sección rítmica para terminar desvaneciendo.

Cuando 36 años después Diamond regresa a Nueva York -en 2008- y se encierra cuatro días en el Madison Square Garden, para reeditar para sus conciudadanos aquel memorable “Hot August Night” de 1972 en el Teatro Griego de Los Ángeles, ofrece una versión diferente. Durante la interpretación, a pesar de la “compañía” del auditorio, el se muestra incrédulo, y no transmite sentir esa compañía porque, a pesar del silencio y la entrega de la audiencia –no hay mas que ver a esa madre y su hija- manifiesta su total soledad con un arreglo que, con la guitarra primero y siguiendo con la fuerza de la banda, termina abajo, casi “a capella” en un alarde de dominio del escenario y ya consciente de la entrega de la audiencia.

Este momento es rescatado en Youtube y, a pesar de estar extraído del resto del concierto del que realizó una gran película Hamish Hamilton, a medida que van pasando los segundos su interpretación te va ganando y tú también llegas a sentir su soledad en ti.

Y la versión original a continuación:

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