Archivo diario: marzo 27, 2011

Un siglo de canciones 98: “To Love Somebody” (por Elena Gabriel)

28 de marzo de 2011

…you don’t know what it’s like…

A finales  de  los años 60, mi padre me llevó al estreno de Monterrey Pop, la película de D. A. Pennebaker.  No tendría ni 12 años pero… ¡¡¡wow!!!  …salí iluminada: de mayor, sería Grace Slick. O tal vez Janis Joplin. Y Eric Burdon me robó el corazón… llegaban los días de la música RABIOSA. Pero para rabia, Otis Redding.

Otis y Booker T & the M.G.s  me sacudieron de mi asiento y eso fue una fiesta. Jamás había oído hablar de él. Tenía que comprarme sus discos, tenía que informarme, tenía que saber más… Pero lo poco que supe en ese 1969 fue que ya no habría más discos ni actuaciones, ya no se entregaría tan generosamente a un público agradecido… hacía dos años que estaba muerto y enterrado.

¿Fin de la historia?

No. Por entonces también estaba descubriendo a los Bee Gees, melodías  infantiles, pequeñas canciones que explotaban mágicamente en mi cabeza y en mi corazón; entre Jefferson Airplane, Stones y Bee Gees, mi Olimpo musical me hacía atravesar la adolescencia -etapa de descubrimientos donde las haya- sobre una alfombra mágica de sonido y hormonas. 

Escuché “To Love Somebody” por primera vez en ese año 1969. Algo tenía… ¿subliminal? ¿Droga? ¿Secta? Todas esas palabras de moda en  aquellos tiempos… Y me volvía Otis Redding a la cabeza. Qué gran canción, “To Love Somebody”…  Qué gran artista, Otis Redding. Qué pena que entre USA y Australia no se hubieran puesto de acuerdo para que el gran Otis cantara la gran”To Love Somebody”.

 

Y pasaron los años, como en los cuentos infantiles.

En 2005   descubro la verdadera historia de esta canción: Los Bee Gees la escribieron para Otis Redding…

…estaba cantado. Lo sabía. Lo supe desde siempre, desde niña. Esa canción  ERA Otis.

En julio de 1967, los Bee Gees sacaban su tercer LP “Bee Gees First” (los dos anteriores solamente se habían editado en Australia y Nueva Zelanda). También era el primero para Polydor.

La banda estaba formada por Barry Gibb como cantante y guitarra, Robin a los teclados, Maurice al bajo, Colin Petersen a la batería y Vince Melouney a la guitarra solista. De este disco saldrían tres grandes hits: “Holiday”, “New York 1941 Minning Disaster” y “To Love Somebody”, segundo single extraído del álbum. La canción era un encargo a Barry Gibb de su manager, Robert Stigwood. La intención era que Otis Redding la cantara.

Barry y Robin Gibb la escribieron en el Hotel  St. Regis, en Nueva York… curiosamente, el día en que nacía “To Love Somebody” moría otra leyenda, Brian Epstein. Era el 27 de agosto de 1967.

Barry Gibb, en una entrevista a Mojo Magazine en 2001, dijo abiertamente que compuso la canción también pensando en su manager y productor, Robert Stigwood, australiano, gay y personaje esencial del showbiz londinense. “Robert me pidió que escribiera una canción para Otis, pero pensando en él. Robert significaba mucho para mí, no era algo sexual sino una inmensa admiración hacia ese hombre tan capaz y talentoso...”

En cualquier caso, Otis no tuvo tiempo. En diciembre, el avión en que viajaba se estrellaba y moría con 27 años, dejando un legado difícil de superar y “Sitting On The Dock Of The Bay” como single póstumo. 

De manera que un año y medio más tarde, Barry Gibb y Robert Stigwood decidieron incluirla en el long play con él que los Bee Gees debutaron internacionalmente.

To Love Somebody” llevaba “Close Another Door como cara B. Su éxito fue paulatino. Subió al puesto 17 en las listas Americanas, al 6 en Australia y al 41 en Reino Unido. No fue su gran éxito como banda pero sí fue una de las canciones más versionadas.

La han cantado tantos… desde Joe Cocker hasta Lulu, pasando por  Dusty Springfield, Simply Red o Michael Bolton.

Janis Joplin decepcionó: tal vez esperábamos mucho de la enorme artista tejana y su versión fue demasiado libre.

Eric Burdon, sin embargo, hizo su cover con los Animals en 1968, recuperando toda la energía y el desamor que empapan el tema. Probablemente, Otis Redding la hubiera hecho de un modo parecido… Su versión no alcanzó las listas pero sigue considerada como una de las mejores.

Nina Simone la grabó en 1969 y sigue estando entre las favoritas (incluso la grabó en italiano).

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Inside Job

27 de marzo de 2011

Inclúyanme entre quienes se alegraron de ver que el documental Inside Job ganaba un Oscar. La película nos recuerda que la crisis financiera de 2008, cuyas consecuencias siguen arruinando las vidas de millones de estadounidenses, no se produjo sin más: fue posible gracias al mal comportamiento de los banqueros, los reguladores y, sí, los economistas.

Lo que la película no señala, sin embargo, es que la crisis ha generado toda una nueva serie de abusos, muchos de ellos ilegales, así como inmorales. Y las principales figuras políticas están, después de mucho tiempo, dando algunas muestras de cierta indignación. Desgraciadamente, esta indignación no se dirige contra los abusos de los bancos, sino hacia quienes tratan de hacer que los bancos respondan de esos abusos.

El detonante inmediato ha sido el pacto propuesto entre los fiscales generales de los Estados y el sector de los servicios hipotecarios. Según el senador Richard Shelby, de Alabama, el pacto es una “estafa”. El dinero que se exigiría que los bancos asignasen a la modificación de hipotecas sería una “extorsión”, declara The Wall Street Journal. Y los propios banqueros advierten de que cualquier medida contra ellos pondrá en peligro la recuperación económica.

Todo lo cual confirma que los ricos no son como ustedes y como yo: cuando infringen la ley, son los fiscales quienes se ven sometidos a juicio.

(Paul Krugman: Un abuso de más de las instituciones)

El viernes se estrenó “Inside Job, el documental de Charles Ferguson que desvela las causas de la crisis financiera mundial provocada por las hipotecas subprime y señala a sus responsables. Ganador del Oscar al mejor documental, está narrado por Matt Damon y cuenta con el testimonio de inversores como George Soros y William Ackman, economistas como Nouriel Roubini, Raghuram Rajan y Simon Johnson, y del director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn (el sustituto del huido Rodrigo Rato).

Ferguson señala en su cinta a economistas, ejecutivos de los grandes bancos y políticos, quienes impulsaron la toma de riesgos para obtener mayores rentabilidades en los activos financieros. Cuando el director de la cinta recogió el premio de la Academia de Hollywood comenzó su discurso diciendo “discúlpenme, pero debo arrancar señalando que tres años después de que estallara nuestra horrible crisis causada por el fraude financiero masivo, ni un solo ejecutivo ha sido encarcelado, y eso está mal”.

Como curiosidad, en el dossier de prensa con información sobre la película, la productora Sony insertó una tabla con las notas que otorgan las agencias de calificación de riesgos a la solvencia de deuda pública y corporativa. S&P, Fitch y Moody’s tampoco salen indemnes de las críticas en el documental de Ferguson, del que recogiendo las palabras usadas por el crítico de cine de El País, Carlos Boyero, “en su intento por ser realista y didáctico le ha salido una extraordinaria película de terror“.

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