El Jazz y la Mafia

23 de marzo de 2011

El pasado lunes Diego A. Manrique publicaba en su columna de El País un artículo titulado “Al Capone amaba el jazz“. Tan tramposo titular era inmediatamente matizado desde el inicio del primer párrafo: “Convendría puntualizar este titular. Alphonse Capone, como descendiente de napolitanos, amaba el bel canto y veneraba a Enrico Caruso. Pero Capone era hijo de su tiempo y también apreciaba el jazz. De hecho, el desarrollo del jazz hubiera sido más lento de no haber contado con el patrocinio de Capone y otros gánsteres.

El resto de la nota es superficial, planea sin aterrizar sobre un asunto muy interesante y se limita a contar algunas anécdotas. Una lástima porque el tema se las trae. Y desde luego se apreciaría más profundidad y rigor. Y por supuesto pedagogía. Menos mal que nos quedan los listillos. Como el aquí presente, su humilde servidor.

De entrada Manrique olvida dos aspectos fundamentales. Una ciudad, Nueva Orleans, y uno de los músicos más grandes de la historia, Louis Armstrong.

He ilustrado este post con la portada de dos libros muy relevantes respecto a esta y otras historias. Y no me duelen prendas en reconocer y airear mis fuentes.

Thaddeus Russell en su A Renegade History of the United States sostiene una tesis basada en una pregunta muy provocativa: ¿Convirtió la Mafia a los Estados Unidos en un país mejor? Especializado en la historia del crimen organizado el autor aporta 7 puntos que sostienen su estudio. Desde el cine hasta la música pasando por los derechos gays (el primer local de “ambiente” fue abierto por unos mafiosos en Manhattan) o la integración racial.

DAM se limita a la era de la Ley Seca. Pero antes hubo una Nueva Orleans, cuna del Jazz y de Louis Armstrong. Russell nos recuerda que a principios del siglo XX cientos de mafiosos sicilianos controlaban los burdeles y salones de la localidad del estado de Luisiana. Y después durante la Prohibición regentaron los speakeasies. Henry Matranga, capo de la familia Matranga, edificó en el distrito de Storyville, cercano al renombrado French Quarter. Fue en Storyville donde en 1917 un adolescente Armstrong se ganó sus primeras pagas, tocando la trompeta en los populares prostíbulos de los Matranga.

Satchmo llegó rio arriba a Chicago. Se integró en la banda de King Oliver y dio el salto formando Louis Armstrong and his Stompers (con el pianista Earl Hines como director musical). Joe Glaser, asociado a Al Capone, les contrató para actuar en el Sunset Café. Y se convirtió en su manager.

El Sunset Café era un club de Jazz. Estuvo activo durante las decadas de los años 20 y 30. Coincidiendo con el esplendor musical de la ciudad de Chicago, que le disputaba la capitalidad del Jazz a Nueva Orleans. El local presentaba una particularidad para la época: el público no estaba segregado. Blancos, negros y otras etnias convivían y disfrutaban de los más grandes del momento. Cuando Capone se hizo con el 25% del negocio cambió su nombre a The Grand Terrace Café. Y su política no varió. Hines recuerda: “Al apareció una noche y nos llamó a todos los de la banda. Y nos dijo que quería aclarar su posición. Esta era la de los 3 monos: no oyes nada, no ves nada y no cuentas nada. Y así hicimos.”

Cuando el gran Louis marchó a Nueva York su amigo Earl Hines se quedó en Chicago. Estaba contratado por el Connie’s Inn de Harlem (competencia directa del Cotton Club). Fundado en 1923 por Connie Immerman, un contrabandista blanco, servía de tapadera para Dutch Schultz, el gánster judío rival de Luciano, jefe del clan de los Gambino y artífice del desarrollo moderno de la Mafia. En el Connie’s sí había segregación: solo entraban blancos (aunque en el escenario podían actuar afroamericanos).

También conocido por el apodo de Pops, regresó a Chicago para volver a NY en 1929. Formó parte de la orquesta de “Hot Chocolate“, un musical (all-black revue) compuesto por Andy Razaf y Fats Waller. Su versión de “Ain’t Misbehavin’” -compuesta por Waller- era el punto fuerte del espectáculo. Y se convirtió en el disco más vendido de la historia (hasta ese momento).

Oh, Play That Thing es el título original de la novela de Roddy Doyle (The Commitments y The Van son otros libros suyos; ambos fueron llevados al cine). Es una frase que Louis Armstrong dice en el tema “Dipper Mouth Blues” de su mentor King Oliver. En España se tradujo como Chicago Blues y narra las aventuras de Henry Smart, un irlandés militante del IRA que llega a Estados Unidos huyendo del IRA. Su aventura se inicia en el Lower East Side neoyorkino y pronto conocerá a las mafias italianas y judías. De ahí parte hacía Chicago. Donde entra en contacto con la estrella emergente del momento: Louis Armstrong. Y se convierte en su representante. Por lo que tendrá que volver a la gran manzana. Un libro fascinante que suena a Jazz, y nos empapa de la Ley Seca, el racismo, el contrabando, la politica, los delincuentes de poca monta y los criminales de nivel. El reflejo de una época.

Quizás ahora entiendan mejor porqué echaba en falta a Louis Armstrong y Nueva Orleans…

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12 comentarios

Archivado bajo CDI, Cultura, Libros, Música, Recomendaciones

12 Respuestas a “El Jazz y la Mafia

  1. John

    Me hace gracia que al leer el articulo pense que la mencion a la mafia era ‘como de pasada’
    Conoces los documentales de Ken Burns sobre Jazz, para la PBS?

  2. Los gángsters siempre estuvieron ahí, la Mafia llegó después.

    Y Dios bendiga al gran Satchmo.

    • La Mafia -o Cosa Nostra, si nos referimos a la italiana- se origina en Sicilia más o menos a mediados del siglo XIX, antes de la incorporación a Italia en 1862 y después de la desaparición del feudalismo en la isla (sobre 1812). Años después, antes del cambio de siglo, se establecieron en EEUU, principalmente en el Lower East Side de Nueva York (donde chocan con las “mafias” judías) debido a las oleadas de inmigrantes sicilianos, así como por fugitivos de la justicia italiana. Guiseppe Esposito fue el primer miembro conocido de la Mafia que llegó a NY huyendo, junto a seis “colegas”. Fue detenido en Nueva Orleans en 1881 y extraditado a Italia. Nueva Orleans fue también el primer lugar donde se registró un incidente mafioso (1890).

      http://en.wikipedia.org/wiki/American_Mafia#Origins:_The_Black_Hand

      Mafia groups in the United States first became influential in the New York City area, gradually progressing from small neighborhood operations in poor Italian ghettos to citywide and eventually international organizations. The Black Hand was a name given to an extortion method used in Italian neighborhoods at the turn of the last century. It has been sometimes mistaken for the Mafia, which it is not. Giuseppe Esposito was the first known Sicilian Mafia member to emigrate to the United States. He and six other Sicilians fled to New York after murdering eleven wealthy landowners, and the chancellor and a vice chancellor of a Sicilian province. He was arrested in New Orleans in 1881 and extradited to Italy.
      New Orleans was also the site of the first Mafia incident in the United States that received both national and international attention. On October 15, 1890, New Orleans Police Superintendent David Hennessy was murdered execution-style. It is still unclear whether Italian immigrants actually killed him or whether it was a frame-up against the reviled underclass immigrants. Hundreds of Sicilians were arrested on mostly baseless charges, and nineteen were eventually indicted for the murder. An acquittal followed, with rumors of bribed and intimidated witnesses. The outraged citizens of New Orleans organized a lynch mob after the acquittal, and proceeded to kill eleven of the nineteen defendants. Two were hanged, nine were shot, and the remaining eight escaped. The lynching was the largest mass lynching in American history.

      From the 1890s to the 1900s in New York City, the Sicilian Mafia developed into the Five Points Gang and were very powerful in the Little Italy of the Lower East Side. They were often in conflict with the Jewish Eastmans of the same area. There was also an influential Mafia family in East Harlem. The Neapolitan Camorra was very active in Brooklyn, too. In Chicago, the 19th Ward, which was an Italian neighborhood, became known as the “Bloody Nineteenth” due to the frequent violence in the ward, mostly as a result of Mafia activity, feuds, and vendettas.

      Although the Black Hand was not a secret society, there were many small Black Hand gangs. Black Hand extortion was often viewed as the activity of a single organization because Black Hand criminals in Italian communities throughout the United States used the same methods of extortion

  3. Amigos la Mafia ya estaba en el business antes del Jazz. Por ejemplo en la época del Ragtime (finales del XIX en St. Louis y Nueva Orleans) ya controloban los garitos, locales, clubs. etc.

  4. ¡Mola! Parece que entre factores y económicos y la visión puritana de la vida, los únicos que hacían cosas dievertidas eran los mafiosos. Hace tiempo, sobre lo que dice Manrique, oí que el tío de Capone -su padrino- era tan amante del bell canto que fue el responsable de la venida de Carusso a Estados Unidos, y que el joven Alphonse abrió clubs de jazz, música que detestaba su padrino, para desafiar su autoridad.

  5. NC

    Adrian, sorprendida estoy con la erudición que destilas.
    Desidia a la hora de escribir (por qué, falta de pasión, de interés, de rigor…? Porque es cierto y eso lo sabe hasta el apuntador que no se puede olvidar el referirnos a New Orleans si hablamos de jazz … y de Louis Armstrong, (aunque sea de pasada…) razón esta por que lo bajaré del pedestal (a DM)

  6. Javier Sánchez

    Muy bueno e ilustrativo, “listillo” y humilde Adrián.
    ¿Se puede entender la historia de EEUU. en el siglo XX sin la itervención global de la mafia?
    Joseph Kennedy, patriarca del poderoso clan de la política americana, se puso de pasta gansa hasta la boca durante la ley seca, “trabajando extenuadamente”, codo con codo, junto a “emprendedores” de la talla de Meyer Lansky- gran maestre de la mafia judía en Cuba-, o el propio Lucky Luciano- el gran reformador de la mafia moderna-.
    Pd: No me preguntéis por mis fuentes, porque yo ni oigo, ni veo, ni cuento.

  7. Slowhand

    Excelentísimo.

    Muy agradecido por las recomendaciones literarias. Desde luego, hace tiempo que los “artículos” de DAM se encuadran más en el “Qué Me Dices” que en otro tipo de prensa.

    Salu2!

  8. Aurora

    Además de ilustrativo, no he podidoevitar un imaginario viaje hasta el momento descrito…Ha sido estupendo !Gracias!

  9. Pingback: Bitacoras.com

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