Archivo diario: marzo 9, 2011

Ana Botella necesita coches oficiales y un séquito para arreglarse las mechas

9 de marzo de 2011

Ayer fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y no me pareció oportuno comentar esta noticia: Ana Botella necesita coches oficiales y un séquito para arreglarse las mechas. Referirme a la “mujer mujer” en fecha tan señalada me resultaba ofensivo.

Gonzo el reportero de El Intermedio de La Sexta descubrió el pastel. Y por seguir en las casas de Roures podíamos leer en Público:

El séquito de Botella para ir a la peluquería

El Ayuntamiento de Madrid no aclara el uso de un coche oficial.

La concejala de Medio Ambiente y teniente de alcalde de Madrid, Ana Botella, fue este martes protagonista de una nueva polémica. Después de algunas meteduras de pata sonadas, la dirigente conservadora protagonizó un vídeo de El Intermedio de La Sexta en el que se la ve llegando a la peluquería. Hasta ahí, nada especial si no fuera porque lo hizo acompañada de toda una comitiva de guardaespaldas y un gran despliegue de vehículos.

Botella se bajó de un Citröen C5 y los escoltas la rodearon de inmediato. Así, parapetada, eludió las preguntas del reportero televisivo que le preguntaba, entre otras cosas, por el límite de los 110 kilómetros por hora y por la contaminación. En el programa pusieron en evidencia, además, la “demagogia” de la edil por decir que había visto a la ministra del ramo, Rosa Aguilar, en un Audi “grande de los que contaminan bien, bien, bien”.

Desde el Ayuntamiento de Madrid aseguraron ayer que el coche del que había descendido no era el oficial. Explicaron que no pertenece a su flota porque los que ellos utilizan son del modelo Toyota Prius. Precisamente en uno de esos modelos viajaban, tras ella, dos funcionarios públicos. Desde el consistorio, donde se presume continuamente de transparencia, no supieron aclarar si este coche formaba parte del destacamento municipal. Lo que sí indicaban fuentes municipales es que la persona que llevaba a la número dos de Alberto Ruiz-Gallardón no podía ser su chófer habitual porque los conductores del ayuntamiento tienen prohibido guiar otro vehículo que no sea el suyo.

Protección

En cuanto al grupo de hombres que iban con ella, eran miembros del Cuerpo Nacional de Policía, que exceden en número a la escolta que acompaña a otros concejales. El motivo es que la edil disfruta del dispositivo de seguridad destinado a la familia de un ex presidente del Gobierno. El Ministerio del Interior rechazó ayer precisar la cifra exacta de los policías que la acompañan por motivos de seguridad.

De todos modos, ayer desde dentro del PP algunos dirigentes criticaban a Botella por desplazarse de este modo para cuestiones particulares y le reprochaban que aún se sienta como en la Moncloa. Los que la rodean afirman que lo hace por evitar cualquier incidente. En su partido también decían que, en vez de controlar a su séquito, lo mejor sería averiguar si el C5 en el que se desplazaba era un modelo con motor diesel.

Por mi parte puedo añadir que durante meses coincidía con ella cada mañana. La parada de la ruta escolar de mi hijo estaba a la puerta de su recién estrenada concejalía. Entonces era la de Asuntos Sociales. Corría el año 2003 y Alberto Ruiz-Gallardón acababa de ser elegido alcalde.

Al poco de tomar posesión del cargo se ausentó una semana para acompañar a su esposo, el Presidente Aznar, a la inauguración del 58º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. ¿Es normal que alguien se vaya una semana de permiso a las pocas semanas de incorporarse a un nuevo empleo? Y ojo, que además por medio estuvieron las vacaciones estivales… Se lo recriminé a su vuelta de Nueva York.

También lo hice respecto a las horas a las que se incorporaba a su puesto. El autobús recogía al Mundanito sobre las nueve de la mañana. Compraba la prensa y me tomaba unos cafés al lado de la Concejalía. Nunca llegó antes de las diez de la mañana. Y se lo hacía notar…

Estas grotescas situaciones terminaron cuando decidió que el centro de Madrid estaba mal comunicado, y se gastó una fortuna para cambiar la ubicación de sus dependencias. Se mudó al barrio de Salamanca -desde luego pilla más cerca del Embassy– acondicionando un edificio para ajustarlo a sus caprichos. Porque esta señora confundía los asuntos sociales con los mundanos. Y luego las manzanas con las peras, la contaminación con el paro…

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