Archivo diario: diciembre 22, 2010

Estoy hasta los mismísimos de Moody’s

22 de diciembre de 2010

Estoy hasta los mismísimos de Moody’s. Y también de Fitch Ratings y Standard & Poor’s. El triangulo dorado de las agencias de calificación de riesgos. Pero es Moody’s la que me harta especialmente: nos amarga día sí y día también. Desde el pasado 16 de diciembre tiene a España en el punto de mira. Que si la deuda pública, el déficit de las Autonomías, la reforma del mercado laboral, de las pensiones, etc. Asuntos que me parecen una injerencia en la soberanía del Reino de España. Entiendo el puesto que estas organizaciones ocupan en el mercado financiero, pero ¿quién califica a estos calificadores? Quienes además han sido grandes protagonistas de esta crisis que nos arrasa. Junto a otros actores como el FMI, Banco Mundial y las grandes auditoras.

Las tres agencias mencionadas (Fitch, Moody’s y S&P) han demostrado varias carencias. Desde conflictos de intereses hasta su complicidad en retrasar la rebaja de la evaluación de las empresas emisoras de deuda:

  • Sus clientes suelen ser los mismos que emiten productos financieros.
  • Venden emisiones y obligaciones que ellos mismos califican.
  • En la práctica operan en régimen de oligopolio, al ser extremadamente costoso entrar en el mercado (la barrera de entrada es insalvable).
  • Ante la permisibilidad de los gobiernos actúan como si fuesen un regulador gubernamental.

Y no pasa nada. El argumento empleado es el de mantener al cliente y no perderlo. Hay un claro paralelismo con la justificación de los corruptos: “si no lo hago yo habrá otro que sí, porque todo el mundo lo hace.

Los desastres de Enron y WorldCom no sirvieron para corregir nada. La mano invisible del mercado permaneció oculta. La auditora Arthur Andersenlos arturitos– saltó por los aires por el caso Enron. Pero las agencias de calificación mantuvieron sus reportes de solvencia hasta cuatro días antes que Enron presentase suspensión de pagos. Y lo más espectacular: sé sabe que las agencias conocían desde hacía meses los problemas de la compañía. Y no pasó nada.

La situación se volvió a repetir: con el colapso de Lehman Brothers, los problemas de AIG, Goldman Sachs y Citi Group más el rescate de Bear Stearns. El 15 de septiembre de 2008 la bancarrota de Lehman Brothers supuso la mayor suspensión de pagos de la historia (superando las de Enron y WorldCom). Al día siguiente el gobierno federal acudía al rescate de AIG (era el primero de los cuatro que “sufrieron”).

Las 3 agencias estadounidenses (lideres en el mercado mundial) no han despedido ni expedientado al personal que hasta entonces mantenían la máxima calificación (AAA) para AIG y Lehman, y solo degradaron a AA minutos antes del anuncio del colapso de LB. En las sesiones del Congreso los máximos ejecutivos de las tres grandes confirmaron este extremo. El Sr. McDaniel de Moody’s además defendió la nota de solvencia de su empresa a Lehman Bros. por el rescate gubernamental de Bear Stearns, en marzo del 2008: declaró que supusieron que si el quinto banco de inversión privado era ayudado ¿por qué no iba a serlo el cuarto? La congresista demócrata por California, Jackie Speier, le reprendió: “Eso es una opinión, no un análisis. Yo puedo opinar lo mismo, pero no soy una analista financiera“. Pero tampoco pasó nada.

Tampoco debemos olvidar los CDOs (Collateralized Debt Obligations), los bonos basura de las subprimes, hedge funds y derivados. Productos que como todo el mundo sabe han demostrado su “solvencia”, provocando el efecto dominó de la actual crisis.

Mientras, en otro orden de asuntos, Ernst Young (de la que Juan Costa, hermano de Ric, entra y sale como si fuese el dueño), una auditora que se hizo con gran parte del negocio internacional de Arthur Andersen, se enfrenta a un juicio por sus informes financieros sobre Lehman Brothers. El fiscal general del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo (hijo del exgobernador Mario Cuomo), presentó ayer la denuncia. Justo antes de abandonar el cargo: es el gobernador electo del estado y tomará posesión en dos semanas.

En julio del año pasado la UE aprobó una norma para un mayor control de estos organismos de calificación. ¿Será esta medida de supervisión el origen de todo estos ataques al euro, estados miembros, etc.? ¿Qué ha sucedido desde el verano del año pasado hasta ahora? Porque entró en vigor a los 20 días de publicarse en el Diario Oficial y los países tenían hasta 6 meses para ejecutar su aplicación.

El compadreo entre los actores financieros me resulta evidente. Pero ¿tenemos pruebas? Y ¿pasará algo? De momento las auditoras ya le han visto las orejas al lobo. ¿Cuándo le llegará el turno a las agencias de calificación de riesgos?

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